Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

sábado, 28 de agosto de 2010

Un entreno largo: La Vuelta a Pamplona

El Otoño es la estación idónea para correr la Carrera por excelencia: La Maratón, con sus 42 kilómetros y 195 metros. Una prueba dura y exigente en la medida que nosotros mismos nos exijamos, pues no es lo mismo correrla en 4 horas que en tres. Ni en 3:15 que en 3:30, y es que cada minuto que consigamos rebajar nuestra marca personal los que ya hemos competido en esa distancia, nos supondrá un trabajo y entrenamiento previo.

Un entrenamiento que en mi caso particular me gustaría consistiera en unos 80 / 90 kilómetros semanales, lo que se debería traducir en al menos 5 días de correr en distintas distancias y ritmos: Una hora un día, otro día series... Y sobre todo, en casi todos los manuales aconsejan hacer una tirada larga un día a la semana, preferentemente en fin de semana que es cuando más tiempo tenemos.

Entre 28 y 30 kilómetros es una buena distancia para que nuestras piernas estén preparadas el día D. Viviendo en Zizur Mayor, en la Cuenca de Pamplona, es imposible encontrar un recorrido sin cuestas, pero eso será una ventaja si pensamos que de ese modo haremos un trabajo extra que nos hará más fuertes para enfrentarnos a los 42.195 metros más o menos llanos, que es lo que te prometen en casi todas las maratones urbanas.
Con la salida y meta muy próximas a mi casa, hace años que vengo haciendo una vuelta alrededor de Pamplona. El itinerario tiene 28 kilómetros, es muy ameno y en buena parte discurre a la orilla de tres rios: El Arga, que es el principal y rodea casi toda la ciudad a los pies de sus murallas; el Elorz y el Sadar, más humildes puesto que nacen muy próximos a la capital navarra y sus cuencas son mucho más pequeñas. Pero los tres proporcionan un corredor verde idóneo para que nuestro recorrido goce de buenas sombras que alivien nuestro paseo, especialmente si empezamos a meternos caña en verano y las temperaturas son elevadas.

En las últimas semanas he dado esta vuelta en tres ocasiones:

El Sábado 7 de agosto, en 2h 15 minutos. Mi glucemia antes del desayuno: 197, y al terminar 117, tomé dos geles y dos barritas de frutas. La temperatura entre 20 y 28 grados (calorcita).

El Domingo 15, en 2h 11 minutos. 128 antes del desayuno. Sólo tomé un gel y una barrita de frutas. Me encontré de cine todo el tiempo y ni me tomé las glucemias el resto del día. La temperatura entre 15 y 22 grados y me llovió un poco en los primeros kmts. (fresquito ideal).

El Domingo 22, en 2h 19 minutos. 151 antes del desayuno, un gel y dos barritas. 74 después de la carrera. Muchísimo calor: 22 grados a las 9, que subieron a 30 a las 11. Debí madrugar más pero el dia anterior llevé mala vida, lo que explica en parte el "mal" crono.


Aprovechando las vacaciones he salido un par de días con la bici para hacer algunas fotos.

viernes, 27 de agosto de 2010

Adi por Sorogain y el Bosque de Odia.

Viernes 20 de agosto, desde Zizur nos llegamos Sergio, Julen y yo hasta Casa Pablo, en mitad del verde valle de Sorogáin. Altitud: Algo más de 800 metros, la cima del Adi 1451 mts. no es mucho el desnivel y además el itinerario nos llevará por el magnífico Hayedo de Odia: Una sombría catedral en cuyo interior no entran los rayos del sol, el sol que estos días de verano ha empezado a calentar a tope, subiendo los termómetros bastante por encima de los 30 grados en toda Navarra.

Sergio y Julen no son lo que se dice unos montañeros consagrados, aunque estamos en ello y todo se andará ¿verdad? Por eso se asustan un poco cuando ven la cima del Adi allí arriba tan alta, toda pelada de árboles, dominando los oscuros bosques de hayas de su base.



La primera parte de la subida por el bosque discurre junto a las regatas que recogen las aguas de la montaña, todas se juntan formando la regata de Odia - Odia Erreka -, y su murmullo nos acompaña poniendo una nota sonora y alegre. Conforme ganemos altura irán menguando su caudal hasta que el silencio se haga por completo en el bosque, sólo interrumpido por las hojas que movemos a nuestro paso.



Al salir del bosque a los rasos de hierba en el lomo de la montaña, el sol está en su cenit, pero un flojo viento que sube desde el valle nos refresca y permite terminar la ascensión sin mayores agobios.

Por estos puertos hubo en otro tiempo no muy lejano bastante circulación de gente: Contrabando, fugas a Francia de presos políticos en el franquismo, paso de soldados aliados en la II Guerra Mundial... Podemos ver puestos de vigilancia construidos por el ejército español en un intento de controlar ese trasiego.
En la cima del Adi no se está nada bien: Casi no pega aire y una nube de moscas no nos deja parar, así que descendemos unos metros por la ladera norte para poder descansar a gusto. El almuerzo lo haremos abajo del todo, sentados en lo alto de un puesto de vigilancia a la sombra de unas hayas.

Mis glucemias: Antes del desayuno, a las 7:32 = 89; al principio de la excursión, a las 11:03 = 87; bajando, después de almorzar y a las 13:11 = 222, culpa de la tarta de queso de Julen, de la que comí tres trozos; en casa después de comer a las 16:18 = 152.


Panorama desde la cima de Adi: Debajo nuestra el pueblo de Zilbeti, completamente rodeado por el bosque y la montaña, a la derecha más bosques y los altos puertos de Velate con el Saioa (1418 mts)dominando la región. Más fotos aquí.

jueves, 12 de agosto de 2010

Zarauz 8 de agosto.


En principio, mi idea para el domingo pasado era una excursión familiar a Sorogáin para subir el Adi con los chavales, pero la cuadrilla votó por unanimidad ir a la playa. Bueeeeno, vale, pues vamos a la playa. ¿Y a qué playa? ¿A Fuenterrabía? No, que es muy sosa ¿A Hendaya? No, que está en Francia y allí son más sosos aún. ¿A Zarauz? ¡¡Sí a Zarauz!! Pues vale, el Adi y el valle de Sorogáin se quedarán para el Otoño que además es cuando más bonito estará.

Y allá que nos fuimos toda la tropa: Belén con Unai; Peio y Esther con Sergio; Pilar y Santi con Pablo; Juan y Loli con Xabier e Ibai y servidor con otro Sergio. Allí se nos unirían también Juan con Iván y Daniel.
Peio, Juan, Servidor de ustedes y Santi: Somos los mejores.

Si algo tiene de bueno vivir en la Cuenca de Pamplona es que tenemos Donosti a menos de una hora y otros sitios de la costa como Zarauz o Fuenterrabía en poco más. El Cantábrico no tiene el buen tiempo garantizado como el Mediterráneo, pero salvo mala suerte con la previsión, el viernes ya puedes saber si vas a tener Sol o no. Y este domingo tocaba bueno, sol lo que se dice sol y cielo azul del todo no tuvimos al final; pero la verdad es que disfrutamos de un día bastante bueno.


La playa de Zarauz es larga, unos 3 kilómetros; el mar casi siempre está movido y sólo puedes nadar regulín a pocos metros de la orilla, porque además la resaca te lleva para adentro a la menor - bandera amarilla-; están delimitadas las zonas para surf y para baño, pero con todo, el espectáculo del Cantábrico rompiendo en blanca espuma y ese olor profundo a mar que tanto tiempo llevas sin sentir, hace que la visita siempre valga la pena.

Nos olvidaremos de la odisea de aparcar, del vino infumable que nos pusieron para comer y de la frustrada visita que los chicos hicimos a la zona nudista (¡Sólo había una pareja de abuelos en pelotas!). Nos reímos, gozamos de la brisa, de la arena y disfrutamos de la mejor compañía. ¿Cuándo hacemos otra?

Más afotos aquí.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Peña Canciás, 1 de agosto.


Octava edición y la tercera vez que hago esta carrera de montaña: 28 kmts y 1600 mts de desnivel positivo acumulado. Salida de Fiscal -750 mts- y todo para arriba hasta la cima de Peña Canciás -1920 mts-. El recorrido discurre por sitios especialmente bonitos y arriba puedes disfrutar de buenísimas vistas hacia los tresmiles de Ordesa al Norte y la Sierra de Guara al Sur, además de muchos otros montes pues estás en el corazón de la montañosa comarca del Sobrarbe.

En las dos primeras ediciones (2003 y 2007 creo) lo pasé especialmente mal por el calor que se pasa en la última parte que discurre por la parte baja del valle, por una pista forestal a pleno sol que en sus últimos 4 kilómetros hace sufrir a todos con pequeñas subidas y bajadas. Este año en cambio he comprobado que a pesar del calor mis piernas y mi caja tenían gasolina suficiente para mantener un buen ritmo, adelantando en esa zona a unos 4 corredores.

Corto y pego mi crónica publicada en el foro de El Atleta:

"¡¡Vaya fin de semana movidito!! A mi por lo menos me ha cundido como el puente de la consti: El Sábado todo el día en la piscina con la familia y amigos, niños y mayores alrededor de una paella que bastó para los doce que eramos y eso que algunos repitieron hata ¡¡3 veces!! Como hacía bueno terminamos también cenando a base de bocatas y prontico a la cama (las 11)

El domingo a las 5 arriba, desayuno, me preparo y salgo de Zizur (Pamplona) a las 5:50 para llegar a Fiscal a las 8:10 ¡¡Mecagoenelcotefablo!!

Besos y abrazos a los colegas, sobre todo Sarrios ¡¡Cuántos!! De Zaragoza muchos Sarrios y de las 7:45. Manu y familia no falla, igual que David (Rebu) que han dormido en el camping. Otros han dormido por ahí en plan hippie (gente de mal vivir ¿o de bueno?). Ambargreen me dice que los glóbulos rojos le salen por las orejas porque lleva mogollón en Benasque de vacances, Cafuu todavía más moreno que el año pasado, Vitorián más jóven (desde que el médico le dijo que hiciera deporte no para), Jamuro más flaco, Jorge más alto (los junior crecen hasta los 30 ¿no?) y Ramón más feo pero con su buen humor de siempre. Me dejo a muchos pero en fin, pues eso, que el ambiente cojonudo y que si no fuera por el dorsal que nos dan nos habríamos quedado echando cervezas en el bar.Fila de arriba de izq a dcha: Jorge Jariod, Manumar, Monrasin, Reburun, Teito y Cansamontañas -que soy yo-; abajo: Cafuu y Vitorian. Buena tropa.

Salimos pasadas las 9, el sol pica y promete -¡¡ay ay ay!!-, primeros metros de asfalto y también los segundos, que nos llevan por las inmediaciones de esa carretera que lleva en obras desde que eramos jóvenes (mucho tiempo). Correteo a buen ritmo junto a Vitorian, pero pronto me deja por otro que corre más y se lanza en pos de Ambargreen. Como he salido con los primericos me adelantan algunos más pero no muchos, entre ellos la primera chica, que es una morenaza alta y guapetona del País Vasco. Todos se van para adelante y yo sigo a buen ritmo, ahora por pista forestal. El sol nos sigue pegando hasta que valle arriba cambiamos de vertiente y conseguimos una poca más de sombra de los árboles. Me pasa la segunda chica, también es alta y guapetona pero me fijo que es super-delgada ¡¡mecachis y corre más que yo!! No puede ser, aumento el ritmillo y consigo mantenerme unos metros detrás de ella y otros tres corredores..."Leer más.

Clasificación.

Fotos en los blogs de Monrasin y JJariod.

viernes, 30 de julio de 2010

Unos días en Zaragoza (23 al 29 de julio)



En vacaciones puedes coger a la family e irte a la playa o a la montaña, pero también puedes ir a Zaragoza. Si además has nacido en esa ciudad sabes perfectamente a lo que te arriesgas: 40 grados a la sombra por el día y noches tropicales en las que es preferible pasear por el parque más próximo o apuntarse a un concurso de beber cerveza helada, cualquier cosa antes que meterse en la cama sudando sin poder conciliar el sueño. En los últimos tiempos la mayoría de las viviendas cuentan con aire acondicionado y aunque los de mi generación sobrevivimos sin problemas a los veranos de los años 70 hoy no dudamos en darle al botón y encender el maravilloso "aire" para rebajar la temperatura de casa. Yo sobre todo me acuerdo de algunas tardes en que salía de casa sobre las 4 para ir a jugar al frontenis en los Salesianos. Me cruzaba con muy pocas personas en el camino al colegio: 10 minutos buscando las escasas sombras de árboles y edificios y respirando un aire que casi quemaba. Pueden imaginarse la de litros de agua que bebíamos en la fuente entre partido y partido. Yo aquello me lo tomaba como una heróica prueba de resistencia, del mismo modo que en invierno luchaba contra el cierzo helador o me encogía temblando en esa niebla que te metía el frío hasta los huesos. Decididamente un zaragozano puede adaptarse a vivir en cualquier lugar del planeta, lo mismo dará el desierto del Sáhara que la taiga siberiana porque los 43º a la sombra o los 43º bajo cero (sensación térmica) ya los hemos soportado en la capital del Ebro.No obstante y yendo a la cuestión, les diré que la fortuna ha estado de mi lado porque durante la semana que hemos pasado en Zaragoza en casa de mis padres yo y mis dos chavales (la jefa se quedó en Zizur de rodríguez), el cierzo no ha dejado de soplar, convirtiendo el VERANO extremo del Valle del Ebro en una luminosa y suave Primavera. Sólo el miércoles paró un poco el aire y llegamos a coger unos 32 grados pero fuera de eso la cosa ha sido muy llevadera.



Gracias a eso hemos podido dar buenos paseos en bici por la Ribera del Ebro y yo he entrenado super-bien, saliendo a correr un día por el meandro de Ranillas, otro por la Ribera del Ebro hasta el Gállego y el último día hasta los Galachos de Juslibol desde casa (1h 50 min desde Monsalud ida y vuelta). Además también hice dos salidas con la bici subiendo a la Plana de María gozándola como un enano por el Barranco del Montañés y alucinando viendo cómo se cruzaban en mi camino algunos conejos. Definitivamente han sido unos días muy buenos en los que me ha dado tiempo de todo: Disfrutar de la familia y de mi Zaragoza querida.

Pasear un día por las riberas del Ebro y al siguiente por la desértica estepa de los Montes de Torrero es pasar de un extremo al otro del paisaje aragonés: Agua y verde primero, desierto después. Pero ojo, si te internas en el desierto descubres que también hay rincones y parajes amables, donde crece el pino carrasco, la coscoja y la encina. Pero hay que ir muy lejos, algunos kilómetros por la estepa salpicada de romero, esparto y sisallo. Vale la pena ir hasta allí y subir a las Planas de María, a más de 400 mts por encima del Valle del Ebro para poder divisar la inmensidad de un paisaje duro y pleno de contrastes.

Más allá de los Montes de Torrero: Territorio Apache, como decía un amigo cuando ibamos a su pueblo.

Un pino solitario en la inmensidad de la estepa.

Laderas de la Plana, bien cubiertas de un denso bosque de pino carrasco.

Más fotos.

miércoles, 21 de julio de 2010

En bici por Urbasa

Ayer martes era mi segundo día de vacaciones, había hablado con Sergio -mi benjamín- para salir a dar un voltio bicicletero por el monte y el itinerario decidido fue Urbasa: El plan era dejar el coche en el parking próximo a la oficina de turismo que hay nada más subir el puerto desde Olazagutía. Ahí donde sale la pista asfaltada hacia Otsaportillo, por donde debíamos ir algunos kilómetros hasta desviarnos en el cruce de Tximista en dirección a la Ermita de San Adrián. Se nos unió Julen, un amigo de Sergio que está hecho un campeón sobre la bici, así que para allá que salimos los tres desde Zizur a eso de las 10 de la mañana en un día espléndido de verano.
A las 11 de la mañana nos bajamos del coche y ya estábamos listos para coger las bicicletas e iniciar nuestra aventura. No estamos en el comienzo del carretil a Otsaportillo sino en la zona de Morterutxo donde arrancan una pista y hay un camino acondicionado para minusválidos, no obstante decido tirar por ahí pensando que más adelante saldremos a la pista principal que discurre paralela. Craso error: Al principio la pista es buena y permite pedalear sin dificultad pero más adelante se estropea bastante y acaba convirtiéndose en un sendero, como sigo pensando que en esa dirección tenemos que acabar por desembocar en la pista que sube a Santa Marina y San Adrián seguimos adelante siempre dentro de una espesa selva de hayas.

Una hora más tarde nos encontramos con zonas en las que teníamos que caminar empujando la bici y totalmente desorientados, una parada para almorzar y recuperar fuerzas y decidimos darnos la vuelta desandando una parte de nuestro recorrido hasta un cruce que habíamos dejado atrás. Así lo hicimos y esta vez sí que, con gran alivio por mi parte acertamos con el camino correcto pues en 500 metros desembocamos en la pista asfaltada de Otsaportillo, la seguimos durante un kilómetro y llegamos al desvío en dirección a San Adrián, por el que nos metimos monte arriba. El problema es que habíamos perdido 2 horas y un montón de energía en dar vueltas por el bosque y ahora los chavales, Sergio sobre todo no estaba para más subidas. En fin, qué le vamos a hacer, otro día volveremos y no haremos el indio.

A las dos de la tarde estábamos de regreso en el coche, 21 grados de temperatura bajo las hayas y una fresca brisa moviendo las hojas de los árboles, daban ganas de quedarse a echar la siesta pero pensando en la piscina de Zizur recogimos todo y emprendimos la vuelta en dirección a Estella por Zudaire. Pasamos por el raso de Urbasa: Una extensa superficie de pasto libre de árboles cuya imágen me hace pensar en la sabana africana, sólo que con vacas y caballos en vez de ñus y cebras.

Llegando a Estella el termómetro del coche marcaba 32 grados, los mismos que en Zizur Mayor, muy cerquita de Pamplona. ¡¡A la piscina!!

Sobre las 9 de la tarde de ayer calleron varias tormentas en el Norte de Navarra: En la Cuenca de Pamplona se registraron alrededor de 60 litros. Menos mal que no nos perdimos en la Sierra de Urbasa...

Camille Extreme

A las 9 en punto, tras asistir en primera línea al homenaje que la organización ha brindado a la primera expedición vasco-navarra al Everest en 1980, hemos salido disparados a "comernos" los casi 32 kilómetros de distancia de esta durísima prueba. Como me había puesto en la cabeza enseguida comienzan a adelantarme por un lado y por otro decenas de corredores y eso que mis piernas llevan un ritmo bastante rápido al contagiarse de la velocidad de las demás. Los primeros kilómetros pasan rápido y sólo ralentizamos la marcha en algún breve repecho. Sendero y pistas forestales se suceden alternativamente hasta que llegamos a Belabarze, un verde y despejado valle que más arriba comunica con Aragón en el puerto de los Navarros. De continuar por la estrecha carretera en pocos kilómetros llegaríamos a ese puerto pero el itinerario asciende por estrecho sendero y bosque trepando hasta lo alto de una sierra en la que descuellan tres altos: Punta Murúa (1240 mts), Garbisa (1550 mts) y Punta Iturburua (1590 mts); pasaremos por las tres en un duro subi-baja entre altos bosques de pinos silvestres y verdes rasos donde pastan vacas y caballos, un precioso paisaje de alta montaña: A nuestra derecha la blanca osamenta de Ezkaurre se levanta por encima del oscuro bosque y a nuestra izquierda las cimas de Belagua, más lejanas y altas: Anie y la Mesa que todavía conservan algunos neveros. Avituallamiento en el kmt 9, dos trozos de plátano, agua y acuarius, y seguimos subiendo y bajando. Bajando ahora en picado hasta la carretera que ahora sí seguiremos hasta el Puerto de los Navarros, un kilómetro cuesta arriba donde parece que casi no corremos, hasta que nos metemos de nuevo en un sendero que a los pies de Ezkaurre discurre por entre un denso bosque de jóvenes hayas. Segundo avituallamiento: Más plátano, más agua y más isotónico; el aire todavía está fresco pero cuando salimos de la sombra bajo los árboles el sol nos avisa de lo que nos aguarda hoy: Mucho calor.

Durísima la subida por este hayedo donde cogemos altura a ojos vista y con la lengua fuera. Salgado me adelanta poco antes de salir a las piedras: ¡Otro veterano menos! -saluda con alegría- ¡Qué bien vas! - contesto con envidia sin dejar de subir pero viendo como poquito a poco el corredor de Dantzaleku Sakana, bastones en mano y a buen ritmo se va alejando montaña arriba. Paso al lado de Tedy -Racu-, que está parado a un lado de la subida, - ¿Qué pasa tío? - le pregunto preocupado - Regular - me contesta, pero ya vamos - ¿Quieres un gel? - le insisto. - No, no hace falta sigue tú-. Estamos en la parte más dura de la prueba y si no tienes el día es aquí donde pagas la factura. Continúo hasta llegar a la cima donde me saluda también el bueno de Ramón (Monrasin), hoy tenía que estar corriendo con nosotros, pero un inoportuno catarro le ha hecho cambiar de idea y en lugar del dorsal se ha pillado la cámara y la mochila y se ha plantado aquí arriba para retratarnos a todos. Sopla un leve viento fresquito aquí arriba, en los 2047 metros de la cima. A gusto me sentaría un buen rato a disfrutar de un día limpio y claro como el de hoy, en el que te parece poder tocar el horizonte de montañas y valles en los 360 grados alrededor pero lo dejaremos para otro día. Me acercaré mejor al avituallamiento y me pondré morado de rodajas de sandía, riquísima y más acuarius y más agua. Y ahora intentaremos correr montaña abajo por un pedregal infame en el que no puedes descuidarte un segundo. Sólo tenemos ojos para ver dónde pisamos, esa piedra se mueve, esa es pequeña, cuidado esa otra y así, poco a poco y casi andando perderemos altura. A Salgado ya ni lo veo, es el rey bajando y además un experto en el manejo de los bastones así que no tengo ninguna oportunidad.

Hemos pasado el kilómetro 20, ya queda menos pero quedan tres "tachuelas" que a estas alturas se hacen bastante duras: La Punta Godía (1763 mts), el pico Armaia (1700 mts) y Cañasillos (1646 mts) sobresalen en un largo y verdel cordal que se aleja de Ezkaurre hasta Ardibidepikua, una peña que asoma justo encima de Isaba. Coincido en esta parte con Javi San Agustín -de peña Guara-, otro veterano que también baja mejor que yo, pero hoy le cuesta adelantarme porque lleva el estómago un poco revuelto, por eso vamos juntos un rato hasta que en la segunda tachuela (Armaia), se me acalambran los cuadriceps, sobre todo el derecho y me detengo un minuto. Son muy pocos metros hasta la cima, pero subo muy mal y suerte que arriba uno de los voluntarios tiene reflex y con una buena rociada me alivia el problema. Además ahora toca bajar así que vamos para allá.

Me alcanzan Alberto -Gares- y Mikel -Korriko-, que están haciendo una buena carrera y van más frescos que yo, los tres vamos juntos a media ladera durante un par de kilómetros en esa parte antes de entrar en el bosque y donde el piso consiste en una inclinada pendiente de hierba donde los pies sufren lo indecible por la posición forzada y los muchos kilómetros que llevan de tute. También nos tiramos por rampas vertiginosas de hierba y tierra que requieren toda la atención para no echar por tierra nuestra aventura en su parte final. Pero es que ya tenemos el cuerpo para muy poquito y por eso yo al menos pillo la pista de hormigón que desciende a Isaba con bastantes ganas: El estrecho carretil que comunica el repetidor de Ardibidepikua con Isaba nos permiten bajar sin pensar en piedras, ramas ni sorpresa alguna, sólo nos dejamos caer poniendo el freno lo justo para no pasarnos de velocidad mientras rezamos para que no aparezca una ampolla en el talón o similar. Alberto me dice que en esta parte su garmin le marcó una velocidad de 3min 30 sg por kilómetro y no me extraña porque en meta me sacó casi 4 minutos de diferencia en sólo los últimos 3 kilómetros, Mikel -korriko- también entró casi un minuto antes que yo. Mi tiempo: 4 h 8 min 23 segundos de disfrute y sufrimiento a partes iguales.

La meta daba paso al frontón cubierto de Isaba, donde disponíamos de todo lo necesario para reponer las calorías quemadas: Migas, queso, jamón, frutos secos, sandía, agua, cerveza... ¡¡Cerveza!! Me bebí un botellín de San Miguel de un trago nada más llegar. Además me puse morado de agua y después de la ducha (fresquita) se me puso el cuerpo peor que regular con lo que no pude disfrutar demasiado del encuentro con los amigos: Salgado, Ramón, Manoli, Mina, Pinillos, Haimar, Iñaki, Alberto, Mikel, Ander, Toño Algueta, Guillermo... Trescientos amigos ni más ni menos. ¡¡Hasta la próxima!!

Fotos pilladas del Blog de Monrasin y de Adi-Ike. Muchas gracias por vuestro trabajo y entusiasmo.

Clasificación aquí.

Mis glucemias: A las 5:16_ 167 (antes de desayunar); 8:13_69(comeré dos plátanos); 14:02_141 (después de ponerme morado en meta)_ Actualmente me pongo 5 uds de novomix 30 en el desayuno, 3 uds. de novorapid a mediodía y 6 uds de novomix 30 en la cena.