Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 29 de noviembre de 2016

Un fin de semana especial...

... En el Ultimo Bucardo.

En el acogedor albergue de Linás de Broto, a las puertas de Ordesa. Participando en la V Quedada de Corredores por Montaña organizada por nuestros amigos del Albergue El Ultimo Bucardo: Encarna, Elena y Amador que nos han tratado como si fueramos sus amigos no, su familia, tal es el cariño y el interés que ponen en que todo el mundo esté cómodo y a gusto. Si además cocinan platos riquísimos y el vino es de Cariñena ¿qué más se puede pedir?


¿Que puedas salir a correr con campeones como Samuel, Roberto, Sonia o Pilar entre otros?

¿Que entre los participantes haya magníficos profesionales con los que hablar de nutrición, de sicología deportiva y de fisiología?

¿Que la montaña se ponga un vestido blanco precioso y que te pegue un tortazo de frío que te despierte los sentidos?

¿Que después de cenar el sábado te monten una velada concierto los amigos Lafu e Iñarrez y te llenen el alma de magia y poesía? ¿Que además otros dos campeones como Los Partnets (o como se escriba) salgan al escenario y te saquen una risa y cien sonrisas con su frescura y salero entre canción y canción?

Pues eso, ¿qué más se puede pedir? ¿lentejas con arroz para meter al cuerpo unos aminoacidos ramificados naturales que reíte tú de todos los productos que venden por el interné? Pues vale, y unas croquetas por favor, y de dos clases: vegetarianas y con carne. Y el vino de Cariñena también... ¡¡Ah pero eso ya lo había dicho arriba!!

Yo no las tenía todas conmigo cuando me levanté el sábado a las 5:45 para desayunar y salir hacia Huesca a tiempo de salir al monte a las 9 de la mañana como estaba previsto en el programa. Hacía frío y el cielo se presentaba nublado, muy nublado. Y por el Puerto de Cotefablo empezó a chispear una poca de nieve. Ay ay ay... ¿A dónde voy?


Pero cuando llegué a Linás y entré en el albergue me dí cuenta de que todo iba a ir de cine. Estaba entre amigos y todos compartíamos los mismos sueños.

Discutimos la ruta a seguir: como había nieve arriba de la montaña se decidió que tiraríamos hacia Oto por senderos locales donde podríamos sudar sin embarcarnos en la nieve. Pero cuando pisamos una poca de nieve vimos que las zapas agarraban bien, no era húmeda, tampoco estaba helada... ¡¡Pues vamos al Pelopín!! También podríamos acercarnos a Anielle propuso Samuel, lo que me a mí me hizo mucha ilusión, he leído la Lluvia Amarilla de Llamazares y solo pensar en ese valle, en esos pueblos, me vuelvo loco.  Pero esa excursión la dejaremos para el año que viene pues desde arriba del Pelopín decidimos tirar monte abajo por senderos de cuento entre quejigos y arces amarillos hacia Yosa -también abandonado- y después a Oto, al lado de Broto, donde nos acercamos a la cascada de Sorrosal, mirándola de reojo y sin echarle una foto porque íbamos a la carrera pensando en los macarrones y las albóndigas ¡¡vamosss!!

Discutiendo sobre la ruta a seguir






Fotos de Ramón Ferrer de la subida al Pelopín. Sufrimos un aire
helador que nos castigó las manos sobre todo. Algún corredor llevaba mallas 
cortas pero uno lucía pantaloneta corta ¡¡Jorge Silva tiene las patas de acero!!


Llegando a Yosa

río Sorrosal




Tras la comida, Sonia nos habló de hidratos, grasas, proteínas y de lentejas
 con arroz, perdón: de aminoácidos ramificados...

Mindfulnes por un tubo para poder fluir. Fluir...
Encarna sí que fluye como perfecta anfitriona de todos.

Con Sonia aprendimos a respirar. Basta con hacerlo bien para trabajar el core.
También aprendimos a hacer pis y pas como se debe para no tener problemas...
Y qué cena más rica...

Y que grandes los poetas
h

Y qué majos los Partnets -o como se llamen-


Como nos portamos bien y fuimos pronto a la cama (a las 12:30), el domingo amaneció un día con cielos azules y montañas blancas todas para nosotros. Le habíamos cogido cariño al Pelopín, de modo que decidimos subirlo de nuevo pero en el sentido contrario al de la carrera del Ultimo Bucardo. Fue una sorpresa encontrarnos con bastante más nieve que el día anterior y la ascensión se hizo un pelín dura en la última parte, por el frío y por el espesor de la nieve que hacía más penosa la marcha. Suerte que Roberto y Héctor, abrieron huella como dos campeones: tan fuertes están que subían a la par, abriendo dos en lugar de una ¡¡qué tíos!! Y en algún tramo de la subida hasta corrían, bueno los de atrás también pero un poco menos. 

Descubrimos un paisaje nuevo en todas las direcciones, postales de Suiza, bosques de Laponia y nieve de Invierno, de esos inviernos que teníamos olvidados. Los pies helados, y las manos, pero sabíamos que cuando echáramos a correr monte abajo entraríamos en calor.








Fotos de Ramón








Una cita obligada en mi calendario del 2017: 
La VI Quedada del Corredor por Montaña en Linás de Broto. 


La excursión del sábado en mi Garmin aquí.  Y acá la del domingo.

Fotos desordenadas del sábado aquí. Y acá las del domingo.

Un millón de fotos de Ramón en Corriendo por la Sierra aquí

El relato de nuestro jefe y guía espiritual y deportivo Jesús Sánchez -Samuel- aquí.

martes, 8 de noviembre de 2016

Juan Migueliz Leyre Trail

Primera Edición de la Carrera. Espectacular... Exigente... Bonita... no, Guapa, Guapísima. En el catálogo de las carreras hemos encontrado la joya: el diamante perfecto. Nos gustó -nos enamoró- el recorrido que entrenamos en dos ocasiones durante el mes de octubre y nos ha gustado la carrera. Nos ha roto el corazón, nos lo ha partido en dos trozos que se han quedado allá arriba entre las hojas de los árboles...

El Otoño -casi Verano- se adivinaba hace unas semanas pero ayer Domingo 6 de noviembre el Invierno nos dio una bofetada de frío y terminó de sacar los colores al bosque: el rojo de los arces, el amarillo de los fresnos, el anaranjado de las hayas...  El día anterior llovió como no lo había hecho hacía meses, pero ya nos habían dicho que en esta sierra no tendríamos barro. Y así fue: la Cañada de los Roncaleses que asciende a lo alto de la Sierra desde el Monasterio de Leyre es una cuesta de tierra dura por la que el agua del sábado bajó rápida sin obstáculos que la detuvieran. Las encinas monumentales extienden sus raíces entre las rocas, los bojes crecen aquí y allá... ¿barro? No, pero frío todo el que se quiera.

El frío y la niebla que cubría los altos no han asustado a los voluntarios: un montón de chicos y chicas valientes, más que nosotros, apostados en el recorrido y que además de ofrecernos de todo en los avituallamientos, nos animaban y señalaban los sitios especialmente delicados: - ¡Cuidado esas rocas resbalan!, ¡Atención, ahí viene un giro a la derecha!, ¡Animo, esta cuesta solo son 50 mts!, ¡Venga que lo tienes!...- Con ellos hemos volado un poco más rápido, más seguros y más fuertes. Muchísimas gracias.

Muchísimo frío cuando bajamos del coche a eso de las 8 de la mañana.  No por la temperatura, que andaría en 6 o 7 grados si no por el aire que soplaba helador. Pobre San Virila, que se pasó tres siglos dormido en el bosque cerca del monasterio... Sin pensar en el santo, David, Alejo, Iván, Tedy, Txitxo y servidor nos acercamos a la carpa donde entregaban los dorsales y la bolsa del corredor.  Dentro de esta encontramos un chaleco -super chulo-, una botella de vino blanco Arbaiun, una caja de leche y un frasco de miel además de algún gel y folletos turístícos.  Lo dejamos todo en el coche y nos metimos en el bar de la hospedería buscando calor. Nada como un café con leche y una barrita de cereales para mí que a las 9:05 de la mañana tenía 97 de azúcar en sangre, buena cifra pero justa para enfrentar una media maratón con 1400 mts de desnivel positivo.


Yo mismo, con Txitxo, Sonia, Tedy, Iván, Alejo y David
Esperamos a Sonia para hacernos la foto de equipo. Nos faltan Imanol Kañamares y Fernando Dean ¡mecachis! Pero luego les podremos saludar...  Mientras se acerca la hora de salida saludamos a muchos amigos de otros equipos: Adi-Ikes, Txurreguis, Run-19 son casi de la familia. Pero también hay más caras conocidas como Javi Oteiza, Javi Sola - que nos guió por aquí cuando estuvimos hace un mes para entrenar el recorrido-, Fernando Zaratiegui, Christian Pau -¡¡Bien hallado campeón!!, Irene Guembe -nerviosa y super ilusionada como siempre-, Victor Amatriain - nervioso y emocionado-, Martín Tirapu el campeón de Noain, Joxan Salgado -que correrá a su bola- y ... Oye, ¿no es ese el campeón del mundo de Ultra Trail? Por supuesto, el chico de la gorra de lana que está haciéndose fotos con los abades del monasterio es Luis Alberto Hernando y también le pediremos una foto con nosotros ¡¡Qué grande!!

Tedy, Luis Alberto, servidor de ustedes y Fernando Zaratiegui

Luis Alberto junto con los dos priores del Monasterio de Leyre cortarán la cinta. Antes unas palabras recordando la memoria de Juan Migueliz - su espíritu valiente correrá hoy con nosotros-. Una mirada a la cortina gris que tapa su Sierra y ... ¡¡Vamosssss!!



Muy pocos metros para que estire el pelotón y enseguida enfrentamos la primera subida -450 mts positivos- por la ancha cañada a cuyos lados docenas de chicos y chicas con chaleco amarillo nos aplauden entusiasmados.  Ha empezado la fiesta!!

Sonia y yo nos quedamos atrás mientras todos los Trizurkos suben como cohetes: Imanol que hará un carrerón - 13º en la general-, Tedy - 20º y segundo veterano-, Iván, David, Txitxo,  Alejo y Fernando Dean. Los 9 llegaremos a meta como unos campeones, pero antes pues eso: sudaremos la subida al Portillo de la Cerrada, Premio Especial M Torres donde yo conseguiré un crono de 29:21. ¡¡Alucinantes los 20:57 de Victor Amatriain vencedor de este trofeo!!

Primer avituallamiento, agarro dos trozos de plátano y pies para qué os quiero por una pista de hierba con buen piso donde se puede ir rápido. El que pueda claro, porque mis patas no consiguen el ritmo que les pido. Acusan el esfuerzo y tensión de la subida y se resisten a pasar al modo correr.  Total que para cuando puedo correr la pista se ha convertido en una sucesión de escalones y pedruscos donde hay que poner los cinco sentidos para no romperse la cabeza... ¡¡Cuidadín!!

Abajo del todo es el km 5, los Rasos de Bigüezal, segundo avituallamiento: un vaso de isotónico otro cacho de plátano y para arriba otra vez. Por un bosque de pinos ganamos altura hasta asomar al alto de la sierra.  Javi Oteiza me había pasado en la carrera por la pista pero ahora me pongo yo delante suya y de otro chico, mi objetivo a corto plazo es una chica del Run-19: María Loizu que también me ha dado caza en la bajada anterior ¡menuda jabata!

Alejo en el Paso del Oso

Sonia en el Paso del Oso

Llegamos al Paso del Oso, petado de voluntarios venga a hacernos fotos y aplaudirnos.  Cencerros y gritos de ánimo - ¡Por aquí campeones!, ¡Cuidado esas piedras!- ya vamos ya, ufffff... De reojo miramos esa ventana natural que deja ver la niebla al otro lado de la montaña, abajo muy tenue se adivinan las aguas del pantano de Yesa.

El recorrido ahora es una sucesión de sube- bajas  por el sendero que discurre próximo a los paredones cimeros de la sierra para regresar al Portillo de la Cerrada. Esquivamos piedras, trepamos algún escalón, saltamos troncos caídos, corremos y corremos...

Tedy Garzón, 2º veterano

Como puede verse, salto los troncos tan bien como cualquier campeón...
Magnífico el reportaje fotográfico de la organización.
En el Portillo de la Cerrada agarro dos trozos de chocolate y seguido de cerca por Javi proseguimos los subi-bajas por la parte superior de la montaña. Javi ha venido con muchas prevenciones pues tiene el tobillo regular después de la Hiru Aundiak hace pocas semanas. No obstante el vendaje que se ha apañado le irá de cine porque bajando hacia Arbaiun se irá para adelante y me sacará tres minutazos ¡qué campeón!
Fotaza de Francis San Nazario ¡¡Gracias campeón!!
En esa bajada nos cruzamos con dos corredores que suben tras abandonar la carrera, Angel de Adi-Ike, se ha hecho un esguince y tiene que abandonar ¡mecachis! No puedes relajar ni una sola zancada pues las hojas ocultan ramas y piedras donde menos te piensas.  ¡¡Que no sea nada campeón!!

La subida final nos lleva a las antenas del Arangoiti, el techo de la Sierra. Ya la conocemos, no es la cuesta del Juicio Final pero nuestras patas llevan mucha guerra y se nos hace dura.  Me animaré un poquico dando caza a algunos corredores, entre ellos a Iñigo, del Atlético Lerinés a quien pillo arriba del todo:  se ha dado un tortazo unos kilómetros atrás, en la zona de rocas y se ha golpeado la cadera, el de Lerín solo ha pensado un momento en abandonar y tras unos minutos ha visto que podía seguir y aquí está llegando conmigo a la cima. Conseguirá llegar a meta dos minutos detrás mía. ¡¡Bravo!! Seguro que habría podido hacer un crono muchísimo mejor, pero será en la próxima ocasión.

Antes de llegar a la cima alcanzo también a María del Run-19 y me tiro para abajo buscando a Javi pero a este pájaro del Club Baztán no lo veré...  ¡¡Qué frío hacía en las antenas!! El aire parece que venía del Polo Norte, pero allí estaban los voluntarios y entre ellos una chica sosteniendo una bandeja con frutos secos, chocolate, plátano... Cogí dos porciones de chocolate y me despedí dándoles las gracias. ¡¡Sois los más valientes!!

La bajada final es delicada y debemos poner toda la atención, máxime con el cansancio de los kilómetros que llevamos. Bajar no es lo mío y me anima ver que nadie me pilla, bueno sí, un chaval me pasará al comienzo pero hacia la mitad le alcanzo y me cede el paso ¡¡Gracias!!   En la última parte, cuando ya vamos por la cañada también alcanzaré a un chico que baja con bastones: Adrián Salinas, con quien coincidimos hace un mes aquí también.

Ya estamos en los últimos metros, dejando el Monasterio a nuestra izquierda corremos por asfalto hacia la meta, volamos cuesta abajo y ... tras un giro de 180 grados también volamos unos metros para arriba hasta el arco de meta.  ¡¡Bieeeeeeennnn!!  02:47:30.  No sé a quién le dije que si bajaba de 3 horas le daba un beso al abad del monasterio...

Magnífico el ambiente en meta a pesar del frío, que nos quitamos un poco gracias a las migas ¡¡buenísimas!! con chistorra, queso y vino de Liedena ¡¡riquísimo!!  Repetí de migas y como en meta,a las 13:02 tenía 168 me puse 4 uds de novorapid, en casa a las 15:11 tenía 210 pero un café con leche y dos horas más tarde estaba con 121. Buenas glucemias!!




Las campeonas de verdad, las más valientes ¡¡Gracias!!

Sonará repetido pero de verdad que los organizadores y los voluntarios habéis conseguido que el frío y las nubes oscuras de esta mañana de Domingo se hayan convertido en calor y alegría, en una verdadera fiesta del deporte y la montaña. Hay un chico en el cielo que todavía está sonriendo...  ¡¡Muchas gracias!! Mila Esker!!

sábado, 15 de octubre de 2016

Ultra Trail Guara Somontano

Octava Edición de la U.T.G.S. y tercera vez que la corro. Tras haber participado en 2011 y 2013, no conocía la versión actual que en 2014 añadió un plus de dureza con el "paseo" que, después de Rodellar te lleva al Puente de las Cabras y un extra de espectacularidad, con las Fajas del Mascún. Además este año la organización nos tenía reservada otra sorpresa: quitaba un kilómetro de pista antes de Mesón de Sebil desviándonos por un "camino" monte abajo por el que perderíamos 200 mts de altura para luego subir 120 mts, un tobogán que en el km 70 de la excursión se nos atragantó a muchos corredores.  Otra novedad sería el horario: saldríamos a las 6 de la mañana y toda la parte de las pasarelas del Vero la haríamos de noche. Nos perdíamos esa maravilla pero a cambio podríamos admirar los Pirineos desde arriba de la Sierra de Sebil, km 75 de la carrera, donde las dos veces anteriores yo al menos había llegado de noche.

Vistas desde las Fajas del Mascún
En Alquézar había quedado el Viernes con David, Alejo, Iván, Alberto y Toño.  Seríamos seis mosqueteros: cinco Trizurkos y un Txurregi (Toño). Este último y yo nos comeríamos la Ultra de 102 kmts y mis cuatro compis la Long Trail que "solo" tenía 52 kmts.  Nos reíamos llamando "corta" a una carrera de 52 kmts pero ya ni sabíamos cómo llamar a la Trail de tan solo 38 kmts.  Sí, sí, nos estamos volviendo locos.  Además a los machotes de la "larga" nos tocaba madrugar más: saldríamos a las 6 de la mañana mientras que nuestros amigos lo harían a las 9 ¡qué morro!

Alberto, David, Iván, Toño, Alejo y yo
Tapamos al protagonista del cartel: Martin Scolfield
con quien compartí algunos kmts en el 2013. ¡¡Un tío majísimo!!

Alquézar estaba animadísimo este fin de semana, seguro que está así cualquier día de Verano pues estamos en el corazón de "Disney Land Barrancos", si se me permite la tontería para hablar del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, donde se encuentran tantos barrancos y cañones fabulosos, escondidos e ignorados hasta principios del siglo pasado, cuando nuestros vecinos franceses sobre todo, empezaron a explorarlos haciendo de esta villa y su vecino Rodellar las capitales del barranquismo mundial.  Pero estos tres días de octubre Alquézar fue la capital del Trail, el deporte rey del siglo XXI. Por una vez los cientos de locos que caminamos por sus calles no llevamos cuerdas o neoprenos bajo el brazo sino las bolsas de corredor donde además de distintos obsequios encontramos el dorsal y el chip, los dos elementos necesarios para soñar, sufrir y disfrutar durante 102, 58 o 38 kmts subiendo y bajando esas montañas que se levantan en derredor nuestra.

Nos alojamos en Casa Narbona donde también cenaremos, y muy bien por cierto: mi bacalao estaba estupendo y las costillas de cerdo asadas de mis colegas tampoco debían estar malas a juzgar por los huesos tan limpios que quedaron en el plato. Un poco de vino, un café con leche y para la cama que hay que madrugar. Estábamos aún en la mesa cuando asomaron al comedor Javier y Míguel, los dos de Beriain, igual que Toño. Ellos también harían la Ultra con nosotros.

Nos deseamos mucha suerte y dulces sueños tras de lo cual nos retiramos a descansar. Descansar porque dormir, yo casi no pegué ojo...



Alberto Goñi, Yo mismo, Toño y Aitor Iraizoz
¡¡A ver si se me pega algo de estos campeones!!
En el corral me puse a charlar con esos tres fieras y terminé "analizando" la carrera con Aitor, que fue segundo en la edición del 2013. Yo afirmaba que la carrera era "corredera" pero eso era porque solo recordaba los últimos kilómetros, el campeón navarro opinaba y con razón todo lo contrario: carrera técnica, con mucha piedra y mala para correr. En esas estábamos, situados casi en la cabeza del pelotón cuando echaron el cohete y salimos a la carrera por las calles del pueblo. ¡¡Madre mía qué hago yo aquí!!

La gente me pasaba por ambos lados a toda velocidad pero pronto llegamos al camino que baja al río Vero para cruzarlo por el precioso puente de Villacantal y ahí era más complicado intercambiar posiciones... o es que ya me habían adelantado todos los fieras. El polvo del camino flotaba a la luz de nuestros frontales, podíamos olerlo...  Recuerdo ir detrás de un grupo muy tranquilo cuando nos pasaron dos chavales que parecían saber lo que hacían -no sé si me explico-, les ví más resueltos y con más seguridad y no lo pensé saliendo detrás para coger su "rueda".  Más tarde casi me arrepentí porque en un momento no hubo nadie a mi espalda y por miedo a quedarme solo en mitad de la noche tuve que apretar el paso y la carrera detrás de mis desconocidos compas de excursión ¡cómo corrían!   Las cintas rojas de mi cerveza preferida abundaban y señalizaban perfectamente el camino a seguir entre bojes, pinos y enebros, pero me daba más confianza ir cerca de ellos para lo que tuve que correr más de lo que quería.

Con esos miedos y agobios sin darme cuenta llegamos a Asque, el primer punto de control. Desde ahí proseguimos por pista y me olvidé de esa pareja para centrarme en otros corredores a los que fui alcanzando. Me sentía bien y podía correr a buen ritmo. Por pista y cuesta abajo como para ir andando...  

Llegamos de nuevo al río Vero y lo cruzamos por el Puente del Molino, subimos y volvemos a bajar a la orilla del río para empezar el tramo de las pasarelas. Volamos en la oscuridad del profundo barranco, uno de los más bellos y de la región... Y quizá el más largo!! Ojito con el Vero!!

Fuerte subida desde el fondo del cañón hasta Alquézar, segundo avituallamiento sólido y liquido. Como salchichón -que me han dicho tiene proteínas-, jamón serrano - que también-, cacahuetes -lo mismo-, bebo agua, cocacola y un par de pastillas de magnesio Alm-Sport. Junto a mí está José Luis Simón del equipo 7:45 y pienso que él va despacio o yo voy rápido porque este es un pájaro de cuidado.  Queda mucha carrera pero me preocupa pasarme de listo, menos mal que veo llegar a otros corredores de mi nivel, como Roberto Rodrigo, con quien terminé la Ultra Aneto Posets el año pasado, lo que me tranquiliza y es que es eso: queda mucha carrera.

Salimos de Alquezar y lo primero es apagar el frontal, son casi las 8 y la luz del amanecer gana la partida a la oscuridad segundo a segundo. Empieza una jornada en la que solo pensaremos en disfrutar... y sufrir un poco.


Antes de llegar al siguiente control me alcanzan Toño y Javier Sanz (el de Beriain) los dos van a buen ritmo y decido probar a seguirles.  Es una zona de toboganes cortos y llaneos donde se puede correr y corremos. Carrera rápida en las bajadas, por cierto que me tuerzo un poco el tobillo pero no es nada y puedo seguir tras ellos.  Toño ha puesto un ritmo tranquilo pero mantenido, incluso en las leves subidas que encontramos, donde yo habría pasado a caminar. Me anima ver que resisto su marcha y que incluso puedo dar algún relevo. 

En el punto de control III hay muy buen ambiente, allí también tenemos jamón, salchichón, chucherías, frutos secos y bebida. Yo sigo con el salchichón y el jamón que me entran genial, pero lo mismo la sandía o los cacahuetes.  Y la cocacola, y más sales de magnesio...  Todavía no hace mucho calor pero llevamos más de 3 horas de cachondeo sin parar, ¡hay que reponer!

Seguimos corriendo ahora con la cabeza puesta en el Tranco de las Olas donde empieza la subida al collado de las Almunias, también es buen terreno para correr pero se presentan costeras fuertes donde no queda otra que caminar. Encinas, quejigos y madroños nos protegen un poco del sol, cada vez más alto y más fuerte. ¡Vamosss!

Unos paredones de color naranja nos anuncian la proximidad del río Isuala. Bajamos a la carrera pasando junto a Javi San Agustín que ha venido a animarnos a todos los corredores y especialmente a sus amigos de Peña Guara, ¡¡Qué campeón!!   Allí en el paso llamado Tranco de las Olas, Ramón Ferrer nos hará un super reportaje donde salimos guapísimos: tres hombres felices. No sabemos o no pensamos en que por delante hay 70 kmts todavía... ¿O sí lo sabemos?

Jorge Ramos, del 42195.es
a estas alturas ya llevaba rota la tela de la parte superior
de las zapatillas ¡de las dos! y así terminó la excursión.

¡¡Gracias Ramón!!
A las 10:36 estamos en el control y avituallamiento del Collado de las Almunias, mi azúcar 83. Toño se ha adelantado y para cuando hemos llegado Javier y yo ni lo vemos. Nosotros paramos unos minutos para comer y beber de todo. Yo sigo abonado al salchichón y al jamón, ¡¡hay pastelitos!! cogeré uno y además beberé dos vasos de cocacola pues ahora tenemos por delante 500 mts de desnivel hasta arriba de la Sierra de Balced. Cogeré los bastones que hasta ahora llevaba en la mochila y tipi tapa iniciaremos la ascensión. Nos pega el sol pero no hace demasiado calor, más arriba incluso notaremos un leve viento de norte que sabe a gloria y gozaremos viendo las cimas de Guara y Pirineos. Inconfundible la Peña Montañesa, delante del gigantesco macizo de Cotiella y a la derecha de éste el rey de los Pirineos: el Aneto y sus vecinos.


Esta etapa era clave para mí pues en 2013 sufrí mucho con el estómago, por suerte hoy todo funciona a las mil maravillas y subo arriba sin contratiempos. Javier y yo hemos subido bien, dándonos relevos y sin hacer paradas hasta llegar arriba. En lo alto de la sierra nos detendremos para hacer unas fotos y dar unos tragos al camel.  En ese momento llegará un grupo de corredores liderado por una chica pero a todos les daremos caza en la bajada a Rodellar pues nos tiramos sendero abajo con bastante alegría ¡¡Cuidado esas piedras!!  Javier me grabó en la bajada:


Alegría al principio pero conforme perdemos altura las piernas se cargan y nos cansamos también de bajar, ufff!! ¿Cuándo llegamos?

En Rodellar tengo 137 de azúcar a las 12:14, es la hora del vermú pero nos conformaremos con cocacola, agua, una ensalada de pasta, algo de jamón, frutos secos y algún cacho de sandía... Rellenamos de agua nuestros depósitos porque la siguiente etapa será larga y pasaremos calor.

En Rodellar coincidimos con Teresa Forn y Roberto Rodrigo, dos campeones
de la categoría Master, igual que yo.
Sí que hace calor cuando nos toca volver a subir pasado el Puente de las Cabras, el sol está en lo más alto y aquí no corre el aire, en el ecuador de la prueba avanzamos por un monte, seco y de vegetación rala, compuesta de boj, coscoja, enebro, aliaga y espino. Entre los arbustos son todo piedras sueltas y cuesta avanzar.  Javier se ha quedado atrás, iba un poco justo y no ha querido retrasarme, me ha pedido-exigido que no le esperara así que ahora mi aventura discurre en absoluta soledad. Estamos en el corazón de Guara, si subiéramos más nos acercaríamos a Nasarre (abandonado) y al dólmen de la Losa Mora por donde los barranquistas se aproximan a las Gorgas Negras, en el río Alcanadre. Pero giramos a nuestra derecha y bajamos de nuevo al fondo del Mascún por el barranco de Andrebot, un sendero horrible, de escalones y piedras donde debemos poner cuidado.

Llegado al cauce del Mascún (seco) me pilla Jorge Ramos, del equipo 42195, se le ha roto la tela en sus dos zapatillas (Sportiva) y las lleva totalmente abiertas y me imagino el problema de las piedrecillas que entrarán y deberá sacar. La puñeta es que lleva así desde antes de Rodellar, donde la organización nos llevaba -si queríamos- una bolsa de vida con todo lo que quisiéramos meter, pero él no había previsto nada, igual que yo por cierto, así que no le queda otra que apretar los dientes.  Me dice que al bajar al barranco ha retrocedido unos metros para beber agua en una de las fuentes del Mascún. Caminamos un rato juntos pero enseguida se adelanta hacia la Costera en pos de su compañero de equipo, un barbudo con toda la barba. Los dos llegarían juntos a meta pocos minutos delante nuestra.

La Costera y la Ciudadela
La temible subida de la Costera lleva hasta Otín, otro pueblo abandonado. Sudo la gota gorda en esta ascensión pero aún con toda la paliza no dejo de admirar la Ciudadela del Mascún, con la Cuca Bellosta y otras fantásticas formaciones rocosas que la erosión ha esculpido en la montaña.  Unos sorbos del camel y un gel me aseguran la gasolina suficiente hasta que pasado Otín llego al punto de control número 6, donde echaré unos tragos de cocacola y de agua.  Nos juntamos aquí unos 6 corredores y todavía llegan más cuando salgo hacia la siguiente etapa. 

Me habían hablado de las Fajas del Mascún, había visto fotos pero aún así alucino cuando tras una corta subida doblo un recodo y asomo a este fantástico lugar. A mi derecha la montaña cae a pico en un abismo de paredes, agujas y arcos naturales. Es el otro lado de la Ciudadela.  Parece imposible pero el sendero discurre por las cornisas que tengo delante, allá lejos distingo un corredor pero cuando saco el móvil para sacarle una foto se pierde en un recodo de la pared.  De todos modos grabaré un video y haré unas cuantas fotos porque vale la pena. Además y por si no fuera suficiente la belleza de estas paredes calizas, en el horizonte se distinguen las Tres Sorores y las Tres Marías además de otras cimas pirenáicas.  Todo es para mí solito: el chillido de las chovas, el aroma de los bojes y el cielo azul.



Tres escenas para recordar y soñar:


Un corredor a su paso por Begüeste con los Pirineos al fondo
Fotaza de CANO FOTOSPORT

El Mascún se queda atrás, puedo trotar por una pista que llanea entre fincas rodeadas por bosques de pino, quejigo y encinas.  Se ve bastante verde pese al largo y seco Verano que seguro también ha hecho aquí.  Comienza una subida muy penosa que me llevará a Bagüeste (abandonado) y al punto de control nº 7. Avituallamiento líquido y sólido. ¡qué rica el agua! Me siento en una silla para sacar el medidor y ordenar mis cosas, mi azúcar: ¡¡465!!  Casi me da algo... ¿Qué hago? Me pongo 4 uds de insulina rápida y nada más ponerla reparo en que el dedo que he pinchado para la gotita de sangre que mide el azúcar estaba pringoso de un gel que había tomado antes. Me preocupa que esas 4 uds sean demasiadas pero me dicen que las Bellostas, el siguiente avituallamiento está a poco más de 5 kmts y hay poco desnivel. Pues vamos allá!!  Cuando me pongo en marcha llegan varias corredores, entre ellos Javier ¡¡Bravo!!  Por cierto que a él también se le ha rasgado la tela de las zapas, no tanto como al chico del 42195.es pero tendrá la misma preocupación por las piedrecillas.

Juan Miguel, un campeón de Bilbao del club Basajaun
- ¡¡De Bilbao la hostia!! - 
Llegamos otra vez al río Isuala y proseguimos por su orilla bastante rato, creo que esto también es novedad, no es hasta más arriba que lo saltamos y empezamos una corta subida que nos lleva a las Bellostas. Aquí está mi avituallamiento preferido: caen dos vasos de caldo, jamón, salchichón, cocacola por supuesto, agua, frutos secos, sandía ¡qué buena!, café ¡riquísimo! y chuches de cocacola ¡ummm!  Por cierto que lo primero ha sido revisar mi azúcar y a las 17:06 tenía 71, fijo que lo de antes ha sido el dedo pringado de gel.  


Aquí también llega Javier enseguida, le veo muy bien y totalmente repuesto de su "bajón" tras pasar el puente de las Cabras. Yo salgo junto con un chaval que parece de Madrid, charlamos un poco, comenta que el paisaje de fincas delimitadas por quejigos le recuerda Gredos. Lleva buen ritmo pero me pongo delante un buen rato y él se queda atrás, me dice que necesita música para no venirse abajo y con los auriculares puestos le puedo escuchar tararear alguna canción, puede que sean los Iron Maiden...  En esas estamos cuando nos alcanza Javier, todavía queda bastante luz y disfrutamos a placer de un paisaje que se hace más extenso conforme ganamos altura hacia el collado de Pedro Buil en lo alto de la Sierra de Sebil. Podríamos decir que estamos siguiendo la divisoria de aguas que delimita el Isuala, pues antes de Rodellar hemos subido a la Sierra de Balced -o Balzez- y es entre ambas que discurre este río, famoso por sus "Oscuros de Balzez" un cañón fantástico que algún día quiero descender.

Ahí van Javier y el chaval de los cascos

Los Iron Maiden le deben hacer efecto a nuestro compi de excursión porque enseguida se puso delante y se perdió a la carrera pista arriba. Una pista por cierto, bastante pedregosa, donde podíamos correr pero prestando atención para no pisar mal y sufrir una torcedura.  Más arriba, estaba grabando un vídeo con el móvil cuando nos alcanzó un chico de Bilbao, del club Basajaun -bonito nombre-, quien nos comentó que había salido de una larga lesión hacía poco y que hoy se probaba para la Apuko Xtrem que se corre el 28 de octubre, osea ya mismo...  Se le veía fino al chaval y también se marchó para adelante, nos sacaría 42 minutazos en meta ¡¡seguro que hará buena carrera en Zaramillo!!

En el control de Pedro Buil hace fresquito, son casi las 7 de la tarde y el sol se ha puesto trás los montes vecinos.  Pero eso no desanima a los voluntarios, unos chavales de Tarazona que nos ofrecen "dobladillo" un dulce típico de Alquézar hecho con almendras y que está buenísimo.  ¡¡Muchas gracias!! ¡¡Adiós, adiós!!

Le he dicho a Javier que hasta el siguiente control en Mesón de Sevil tenemos mucha pista y que podremos correr bastante. - Sí, pero ayer en la presentación de la carrera nos dijeron que han metido un tramo de sendero para quitar pista- me contesta el de Beriain. No sabíamos cuánto  nos íbamos a divertir...

Mi memoria no es muy buena, sí podemos correr largos tramos pero en otros cuesta arriba solo podemos caminar, a buen paso eso sí y agarrando fuerte los bastones, hasta que la pendiente disminuye y llegados a un llano o un descenso retomamos la carrera. Alcanzamos a Teresa Forn, ¿cuándo  me ha pasado esta campeona? La verdad es que no lo recuerdo, pero está claro que esta veterana va de menos a más y de hecho será la tercera mujer en meta ¡¡Sí señora!!

Iremos con Teresa hasta el control de Mesón de Sevil, una etapa dura y que se nos hizo larga. Primero pudimos disfrutar de las luces del ocaso y distiguir el Moncayo muy lejos en el horizonte, después nos pusimos los frontales y proseguimos por la pista charla que te charla hasta llegar al desvío que nos dirigió a un ¿sendero?  Será porque era de noche pero aquello era una ladera de vértigo por un pedregal donde íbamos siguiendo las cintas rojas de señalización ¡¡Ambar, tu cerveza!! Menos mal que había árboles y podíamos echar mano para frenarnos, pa habernos matao diría uno que yo me sé.

Unos doscientos metros de desnivel más abajo nos entró la risa cuando las cintas nos llevaron a una subida que parecía no terminar nunca ¡nuestras patas ya estaban para poco! Será porque en la oscuridad las distancias engañan pero aquél tobogán se nos hizo muy largo. Por fin vimos unas luces que resultaron ser las de un coche situado cerca del control. Allí un chico nos señaló el avituallamiento que estaba donde siempre, a unos metros de la pista. Algún corredor antes que nosotros había llegado aquí y se había pasado sin verlo echando a correr pista abajo.  

En Sevil también tienen caldo que a estas alturas entra muy, muy bueno. También hay ensalada de arroz pero el hambre la resuelvo con un poco de chorizo, jamón y frutos secos, para qué vamos a inventar a estas alturas jejeje...  Nos congregamos unos cuantos corredores y Teresa decide salir sola ¿quién dijo miedo? Nuestra valiente campeona tenía claro lo que se jugaba en los pocos kmts que había hasta la  meta.

Siguiente etapa: Radiquero ¡hombre, un pueblo habitado! y además muy animado, pero antes de llegar al chocolate caliente que nos ofrecerán las simpáticas voluntarias del último avituallamiento tenemos por delante más de 10 kmts donde podremos correr sí, pero no todo el rato. Un cartel  nos avisa de un descenso técnico de 500 mts ¡y vaya si es técnico! ¡que me matooooo! Javier y yo renegamos otra vez de los diseñadores de carreras pero no nos detenemos un segundo, hay otra pareja de corredores delante nuestra y no queremos que se nos vayan pues sus luces ayudan a seguir el recorrido.  

Nuestro pueblo preferido está oculto por el terreno y no se ven las luces hasta que no estás justo al lado. Salimos a la carretera y una cuadrilla de chicos y chicas nos aplauden y señalan un desvío que nos lleva de nuevo a las sombras por un camino, pero solo es un pequeño rodeo y enseguida estamos corriendo por las calles de Radiquero. Allí está el último control y el último avituallamiento y las chicas más simpáticas del mundo nos insisten que nos sentemos y tomemos de todo, incluído el chocolate. Nos dicen que son más los corredores que fichan y continúan sin parar que los que se detienen aquí. Normal, pues la meta ya está muy cerca pero  nosotros probaremos los pastelitos de crema y la cocacola y Javier creo que hasta un tazón de chocolate...  Pero todo en dos minutos, que nos vamosssss!!!!

Solo 5 kmts la última etapa que nos lleva a la meta. Emprendemos la subida (la última subida) con otro chico, caminando a buen paso y de charleta. Solo son 300  mts de desnivel que superamos rápidamente, no es terreno técnico y se progresa perfectamente. Al llegar arriba nos juntamos con otros dos corredores y otra chica, creo que francesa, que se juega el tercer puesto con Teresa.  No conseguirá alcanzar a la catalana pero no sabrá lo cerca que estuvo ya que nuestra amiga se perdió por las calles de Alquézar y casi estuvo 5 minutos corriendo como loca arriba y abajo del pueblo hasta encontrar el camino de meta, nos dijo que iba a menos de 4 minutos el km por las calles despistada con cintas de las otras carreras. ¡¡Qué tía!!

Pero nosotros tenemos que bajar aún al pueblo, antes de llegar al sendero que desciende tenemos un corto llaneo por el que echo a correr animado por Javier que me pide que eche a correr a todo lo que pueda. Tanto no, pero a la francesa la pillaré en la bajada ¿dónde está mi cortesía? que haré a buen ritmo y con seguridad.  Como el día anterior había caminado por esa parte del pueblo, recordaba el recorrido y no dude en ningún cruce, eso sí buscando las cintas en cada esquina y en cada farola hasta llegar al pasillo de meta.  Allí estaban David y Toño locos de contento y aplaudiendo a quien esto escribe, que en ese momento estaba más feliz que una perdiz.  

Mi compañero de ultra Javier llegó dos minutos detrás ¡¡Bravoooo!! Qué alegría señores, solo eran las 11:30 de la noche y teníamos un montón de horas para dormir...

Toño se pegó un carrerón consiguiendo un tiempo de 15:56 ¡¡hora y media más rápido que Javier y yo!!

Los tres campeones de la Challenger Huesca la Magia de los Pirineos
Oscar Vazquez, Alejandro Casterlenas y Jorge Aramburo
Falta Angel Hernando que no pudo estar en esta última prueba
pero que este Verano ha conseguido la Challenger Plus Extra
¡¡Enhorabuena a todos!!
Las tres primeras chicas ¡¡Esa Teresa valiente!!

Alvaro Barreiro recogió el premio del primer clasificado: José David Lutzardo
segundo Juanjo Larrotcha y tercero Xavi Llamas. Aitor Iraizoz lideró la prueba
 hasta Rodellar y consiguió un super cuarto puesto.
En la Long Trail los Trizurko escribimos con  letras de oro también: Alberto Ederra fue séptimo en la absoluta y por lo visto, al tener varios veteranos delante, resultó ser el segundo clasificado senior. Iván Blanes fue el trece y también consiguió un tercer puesto de veterano. Una pena que no se pudieran quedar a la entrega de trofeos pero se los pude recoger yo. El trofeo se lo daré pero la botella de vino me lo voy a pensar...  En cuanto a David y Alejo también hicieron un carrerón entrando en meta en el puesto 42 y 43 respectivamente. No está mal de 168 llegados a meta.


Iván, David, Alejo y Alberto





Algo me dice que el próximo año nos acercaremos de  nuevo a Alquézar...



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