Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

viernes, 20 de octubre de 2017

Por la Sierra de Gratal

La Sierra de Gratal se levanta al Nornoroeste de la ciudad de Huesca, muy próxima, a menos de 20 kmts. Sin ser la más alta, la Peña de Gratal (1563 mts) destaca de toda la sierra pues su cúspide se eleva separada al Sur de la cadena principal, directamente encima de la "tierra plana". Cuántas veces la he mirado cuando subía al Piri desde Zaragoza pensando que algún día tenía que acercarme a sus faldas para ver de subirla...


El Tozal de Guara es como su hermano mayor. Se sitúa al Nordeste de la capital oscense y con sus dosmil y poco metros también sobresale entre las sierras del Prepirineo. Siendo el jefe de la región sí que he visitado su cima y muchas veces, dos de ellas participando en la carrera Tozal de Guara. 

Este Sábado 14 de octubre fue la ocasión: Aprovechando que estaba en Zaragoza pasando los Pilares y que una semana antes Jorge el de "la meteo" había publicado una excursión circular desde Arguís decidí tirar de wikiloc y conquistar por fin esa Peña de Gratal.

Poco más de tres cuartos de hora es lo que cuesta llegar al Pantano de Arguis por la autovía de Huesca desde Zaragoza. He madrugado demasiado y cuando aparco el coche junto al parador todavía no ha amanecido así que debo esperar unos minutos antes de salir. Temperatura alta: unos 13 grados. En Zaragoza llevamos unos días con niebla alta que no despeja hasta mediodía y hoy está igual, pero aquí arriba el cielo azul y despejado promete un gran día de monte. ¡¡A por él!!

La primera parte de la excursión es un poco sosa: Casi cinco kmts de pista un pelín cuesta arriba por la que puedo correr, despacio, pero puedo correr. ¡¡Qué invento esto del Trail Running!! Tanto a la ida como a la vuelta esta pista que caminando se haría larga y aburrida la puedo disfrutar trotando.

Con el móvil en la mano localizo el sendero que en fuerte subida sale de la pista a mi izquierda para, ahora sí, ganar altura hacia la que será mi primera cima: El Pico Peiró (1586 mts). Los pinares que me habían acompañado en la pista dan paso a bojes, quejigos y ¡¡hayas!!  Qué sorpresa y qué magia penetrar en el silencioso hayedo. Me detengo un minuto a contemplar los altos árboles a mi alrededor cuando escucho el ruidoso aleteo de una gran ave, quizás un águila, a la que no puedo ver pero siento muy cerca y encima de mí, posándose en alguna rama. Al reanudar la marcha la asusto y nuevamente resuena en el bosque el batir de unas alas poderosas, ahora más nervioso, más rápido...


Pronto dejo atrás esta pequeña selva escondida en la cara norte de la sierra y continúo por un barranco abierto poblado de bojes y arizones donde los hitos señalan el camino al collado. Al llegar arriba asomo encima de Bentué de Rasal, un pequeño pueblo escondido en el valle opuesto al de Arguis. ¡¡Cuántos pueblos, valles y montes por conocer...!!  A mi espalda, al Este la cuenca del río Isuela cuyas aguas retiene la presa de Arguis y delante, hacia el Oeste el río Garona, ¿pero el Garona no era un río francés que nacía en el Aneto y se iba al Atlántico? Aquí en el prepirineo tiene un tocayo, un hermano pequeñito...

Al Peiró subo en dos patadas por una cresta algo aérea pero fácil y sin complicaciones. Solo hay que mirar dónde poner el pie entre las apretadas matas de arizón, el arbusto rey de la región, para no pincharnos las patas y enseguida estoy. El panorama sería soberbio de no ser por la calima que apenas deja ver los Pirineos, tendré que volver porque allí veo el Aspe y sus amigos, la Collarada, Tendeñera, los tresmiles de Ordesa...

Allí asoma Peña Gratal

A la derecha la Sierra Caballera enima de Bentué de Rasal

Regresaré al collado y tiraré hacia mi siguiente y deseado objetivo: la Peña de Gratal. Por delante un par de kilómetros buscando la ruta en un terreno cerrado por matorral de boj, erizones y algún quejigo achaparrado. Si no fuera por el bendito móvil no lo habría conseguido, gracias al invento conseguí llegar a una brecha arriba de la sierra y después fue más sencillo avanzar por arriba de la cresta. Aunque el erizón (genista hórrida) es un arbusto pinchudo apenas te arañas las piernas al rozarlo, eso sí: ¡¡cuidado con tirarte encima!!  Mis piernas saldrán indemnes de la excursión.

Para subir Peña Gratal (1563 mts) perderé altura en dirección Sur y pasaré junto a la fuente de Bonés: ¡¡importante en esta región!! Bajo una pequeña y vieja construcción de ladrillo un caño metálico lanza un chorro de agua. Qué fresca y rica sabe...



Bajaré un poco más a una extensa llanura de hierba sin apenas árboles y tiraré recto hacia la cima que se levanta 200 mts encima mía. Unos hitos de piedra me llevan directo arriba cortando unas viejas pistas que zigzaguean por la ladera.  Arriba una cruz metálica y un libro donde escribo un par de líneas saludando al personal. Leo la reseña de un tal Eduardo que ha subido hoy mismo pero habrá madrugado mucho porque no nos hemos cruzado.

Hacia el Sur tendría que ver Huesca y hasta las torres del Pilar pero la niebla todavía no ha levantado del todo. Aún así las vistas son hermosas, sobre todo hacia el Este donde el Tozal de Guara sobresale en un horizonte de montañas azules...


Vuelvo sobre mis pasos para regresar al lomo principal de la sierra y en cuatro patadas consigo la tercera cima: el Pico de Gratal (1542 mts) que tan solo es una pequeña elevación en el camino, pasaría desaparcebido si no fuera por el vértice geodésico.



Qué lejos se ve el Peiró desde el Pico de la Calma...

Dos kilómetros corriendo por buenos senderos y disfrutando del sol de este Octubre veraniego me llevan a la cuarta cima: La Calma (1584 mts).  Escucho unas escopetas cerca pero afortunadamente los disparos se alejan a mi espalda mientras pierdo altura por un barranco poblado de altos pinos y algunas hayas dispersas que ponen más colores con sus vestidos de Otoño.  La bajada es guapa: trialeras fáciles pero entretenidas que en algún tramo te llevan por el fondo del barranco, seco en estos días pero que seguro llevará agua buena parte del año.



Finalmente bajo a la pista del principio pero dos kilómetros más cerca del embalse a donde llegaré cruzándome con numerosos excursionistas.



La ruta en mi Garmin. 23 kmts y cuatro horas de excursión que desde Zaragoza permiten estar de vuelta para la comida.

martes, 10 de octubre de 2017

Tendeñera desde Panticosa.

Por la Ripera.

No son las 8 de la mañana cuando me bajo del coche en el parking de la Estación de Esquí de Panticosa, debajo del pueblo. Hace frío, 3 grados, pero no sopla un pelo de aire así que salgo con una camiseta técnica, manguitos y el chaleco de la Juan Miguéliz Leyre Trail, que para estas ocasiones va de cine: cerrado delante y rejilla abierta detrás, donde va la mochila. Un buen invento.

En el wikiloc me he pillado una ruta -la más clásica- que asciende a Tendeñera por el Valle de Ripera. Los primeros kilómetros son por el sendero PR-HU 92, que tarda dos kmts en cruzar el río Bolática.  Pese a ser subida esta es muy tendida y hay numerosos llaneos entre prados donde hasta yo puedo trotar un poquillo. ¡Bien! He dicho a la familia -en Zaragoza- que estaría de vuelta para comer o para el café.  Menos mal que me conocen y no me hacen caso casi nunca...

¡Qué ganas le tenía a Tendeñera! Hace un porrón de años que subí con Felipe -de Sabiñánigo- y unos amigos de Pamplona: también era un día de octubre como hoy, creo recordar, pero el tiempo estaba desapacible, nublado y con un molesto viento que soplaba en todas direcciones. La cresta se estrecha un poco antes de la cima y pasamos un poco de miedo por ese motivo, aprovechando el margen entre las incesantes rachas de aire nos atrevimos a cruzar hasta la cumbre.  Y total que casi no vimos ni jotas...

Después de unos 5 kilómetros salgo a la pista forestal que asciende hasta el fondo del valle ¡qué feas son las pistas!  Pero qué paisaje... Frente a mí se levantan las paredes de la Sierra de Tendeñera, una muralla que se extiende de Este a Oeste erizada de varias cimas, todas por encima de los dos mil quinientos metros de altitud, destacando el Pico Tendeñera (2853 mts), Peña Ripera o Mallo las Blancas (2823 mts) y Peña Sabocos (2757 mts) entre las más altas.


Impresiona mirar esos paredones desde aquí abajo: Ahora la pista tuerce a la derecha en fuerte subida hacia el collado de Sabocos. La dejo aquí y mirando algunas marcas del GR-11 viejas y casi borradas bajo a cruzar el cauce del torrente. Después gano altura por una empinada ladera herbosa sin perder de vista una garganta o brecha donde se precipita una cascada y se adivina la salida del circo.  Como pierdo de vista las marcas termino demasiado alto y tras algunas dudas veo un tramo de sendero muy abajo que se dirige claramente a esa brecha.  Con cuidadín perderé unos metros de altura hasta poner mis zapatillas en la seguridad del camino. Ufff... Yendo solo estos despistes siempre imponen un poco.

En pocos minutos me veo junto a la brecha dejándola atrás y ganando altura por el alto y estrecho valle que asciende al Collado de Tendeñera.  Corre agua limpia y fresca por el barranco y me acerco a echar un par de tragos. Llevo solo un litro de agua en la mochila y prefiero guardarla para más arriba.

A unos dos mil metros de altura paso junto a un pequeño refugio en cuyas proximidades pasta un nutrido rebaño de ovejas ¡¡Mecachis, y yo bebiendo en el barranco debajo suya...!!  Me alarmo un poco por el riesgo de haber bebido agua contaminada pero me tranquilizo recordando lo limpia y fresca que estaba, ¡y lo rica que sabía!  Por suerte no tendré ningún problema, quiero pensar que las ovejas llevarían poco tiempo en esa zona y no se habían acercado al agua todavía.

Llego al collado de Tendeñera, sopla un pelín de aire pero el sol está muy alto y la temperatura también. Me quito los manguitos y prosigo en dirección Norte hacia la pirámide cimera atravesando una sucesión de terrazas calcáreas que me recuerdan Larra.  Abundantes hitos de piedra señalan la mejor dirección a mi objetivo. Mejor porque no hay nadie a la vista.




Las caras de esa pirámide son menos verticales de lo que parecían desde el collado: a medida que subo y me acerco a los últimos metros voy ganando confianza por la multitud de senderos que surcan la pedrera, hitos aquí y allá no dejan lugar a dudas y pronto me veo arriba del todo.  El panorama hacia el Sur es todavía más hermoso, el aire limpio permite distinguir incluso el Moncayo, allí lejos, detrás de la Peña Oroel. Pero también está el Tozal de Guara y la Peña de Gratal y mucho más cerca reconozco el Pelopín, el Litro y el Toronzué los tres dosmiles que hacen la Bucardada.




Pero todavía no he llegado arriba, delante mía un estrecho y aéreo paseo conduce a mi objetivo.  Justo entonces veo a un chico que viene hacia mí.  - ¡Buenos días, pensaba que estaba solo en el mundo!- le saludo con alegría.  - Pues sí, yo también pensaba lo mismo - me contesta, es un chaval que ha pasado la noche en la cabaña o refugio de Tendeñera. Me dice que está muy bien, limpia y que incluso cuenta con colchones. Quiere bajar y tirar hacia el ibón de Sabocos para después regresar a Panticosa. Nos hacemos unas fotos con los móviles el uno al otro y hablamos un rato del soberbio paisaje de montañas que se levanta en todas las direcciones. - ¿Ese es el Vignemale? - me pregunta señalando la imponente montaña al Norte. Al afirmarle que sí se extraña pues no le parece que sea mucho más alta que nuestra Tendeñera, será que engaña la perspectiva pero ese pedazo de monte tiene casi 500 metros más de altura que nosotros. ¡Madre mía que grande es el Pirineo!




Collarada, Midi d'Ossau, Algas, Argualas, Garmo e Infiernos, La Facha...  Monte Perdido, Cotiella, Peña Montañesa... Se distinguen perfectamente con esta atmósfera limpia que podemos disfrutar hoy Domingo 8 de Octubre. Un día para recordar.

Nos despedimos y desde la cima aprovecho para hacerle unas fotos antes de que desaparezca de lo alto de la cresta. Su figura delante de Monte Perdido y Ordesa es una fabulosa fotografía digna de Lucien Briet...

Casi 30 kmts de excursión. La ruta en mi Garmin. Y en Wikiloc.

Detalle de mis titubeos entre los km 8 y 9 cuando perdí las marcas del GR11 y subí más de lo debido
Todas las fotos

Por cierto que no llegué a comer, ni tampoco al café. Eran pasadas las dos y media de la tarde cuando me tomaba una cerveza en el bar restaurante próximo al parking de la estación de esquí de Panticosa.

Mis glucemias:

Muy alto al levantarme a las cinco la mañana: 216. Me pongo 3 uds de Novorapid y desayuno un café con leche y un puñado de nueces. (cinco o seis).  Sigo alto a las 8 cuando llego a Panticosa: 179, pero no me preocupa con la excursión que tengo por delante. Un trago de agua y en marcha. 158 a las 10:33, a 2000 mts en las proximidades del refugio de Tendeñera después de beber dos vasos de agua en las frías y gracias a dios limpias aguas del barranco. 124 a las 12:01 en la cima. Beberé más agua y comeré una bolsita pequeña de nueces, almendras y avellanas.  127 a las 13:28 en el fondo del valle de la Ripera, como tengo hambre comeré media barrita de proteínas Aptonia, sabor naranja y chocolate ¡riquísima!  144 a las 14:36 cuando llego al aparcamiento en Panticosa. Me pondré 3 uds de Novorapid  y almorzaré un minibocata de jamón con aceite y una caña que me pido en el bar.  A las 17:33 en Zaragoza tengo 75, salvo dos o tres vasos de agua no tomaré nada hasta la cena, cuando me pondré 4 uds de Novorapid y 9 de Tresiba, como todas las noches.

Normalmente tengo buenos valores de azúcar al levantarme pero las fiestas del Pilar te la pueden liar: aquí os pongo este vídeo chulo chulo de tres minutos que recoge el pregón con el que han dado comienzo las fiestas. El txupinazo de sanfermines será todo lo que quieras pero este año en Zaragoza no hemos sido menos: ¡¡Vivan las Fiestas del Pilar!!

viernes, 6 de octubre de 2017

Leurtza desde Eltzaburu

Esta es una excursión que se me quedó a medias hace años y este martes pensé en ella cuando Alejo me propuso una salida mañanera que permitiera estar de vuelta en casa para comer.  Eltzaburu, un pequeño pueblo de la Ultzama está a unos 40 kmts de Pamplona y otros tantos minutos en coche así que nos venía al pelo. Además era una zona nueva para mi compa de entrenos y qué mejor opción para un día de Otoño-Verano como teníamos: cielo despejado y buena temperatura.


Bueno, lo del cielo azul se terminó cuando pasamos el Puerto de Marcaláin y dejamos la Cuenca de Pamplona para bajar al Valle de Ultzama: una niebla cerrada y meona lo cubría todo, no es extraño ver tan verdes esos prados llenos de vacas y caballos a ambos lados de la carretera...  

Desde Eltzaburu y siguiendo un par de rutas de Wikiloc que me había bajado, cogimos una larga y aburrida pista, que casi en línea recta conduce en dirección norte a las montañas que prolongan la divisoria de aguas desde Velate hasta Aralar: al otro lado se encuentra nuestro objetivo.  Cinco kilómetros de subida muy tendida que nos permiten trotar a ritmo de 6 min por km, -trote cochinero o trote cuto dicen por ahí-. 

Gracias al wikiloc casi no nos perdemos y una vez arriba cogemos una ruta circular siguiendo más o menos el cordal de cimas que rodean la cuenca de los embalses. De ese modo llegamos a la cumbre de la excursión: el Bonozorrotz que con sus 1017 metros se eleva encima de Beintza-Labaien al Noroeste. Sus dos barrios se distinguen en el fondo del valle, casitas blancas entre prados y bosques. Al Sudeste también vemos la cola del embalse superior de Leurtza, casi seco después de un Verano sin apenas precipitaciones. Los montes que rodean los dos embalses están casi totalmente poblados de un cerrado bosque de hayas donde empiezan a apreciarse tonos naranja y amarillo. El Otoño todavía no ha explotado pero dentro de unas semanas esta postal tiene que ser espectacular.




Beintza Labaien hacia el Oeste y al Norte Mendaur y Larrún

Bonita fuente en la bajada a los embalses

Pasaremos por la presa del embalse inferior. La figura de la orilla no es un pescador sino un tronco seco.
Tres horas y media más tarde la niebla ha levantado en Eltzaburu
Todas las fotos aquí.
La ruta en mi Garmin. También es posible acercarse a los embalses desde el puerto de Velate pero nos saldrán algo más de 30 kmts...

Mis glucemias: Alto, al levantarme a las 6:45__ 156. Me pongo 2 uds de novorapid y desayuno café con leche, cuatro nueces y seis avellanas.  87 a las 10:51 en la cima de Bonozorrotz, comeré un plátano, una bolsita de frutos secos y una barrita de proteína Aptonia-Decathlón de chocolate y naranja, todo a medias con Alejo. Y 89 a las 12:50 en Eltzaburu donde bebemos un trago de agua, cogemos el coche y regresamos a casa. ¡A mí me espera un plato de garbanzos con acelgas y una pechuga de pavo a la plancha con su mahonesa y todooooo! Pero antes de sentarme a la mesa me pondré 6 uds de novorapid.


Nota: a los embalses de Leurtza se puede acceder en coche desde Urrotz, por una carretera asfaltada que lleva a un parking junto a los edificios de interpretación. Como en otras áreas de uso regulado se cobra por aparcar el vehículo lo cual me parece muy bien. 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Por la Sierra de Leyre

El próximo 21 de octubre se correrá la II Edición de la Juan Migueliz Leyre Trail: Con salida y llegada en el Monasterio de Leyre, la carrera lleva por arriba de la Sierra asomando al Norte encima del embalse de Yesa y al Sur sobre la Foz de Arbayún.  Hayedos, rasos de hierba, caos de piedras y rincones mágicos como el Paso del Oso, donde la montaña nos abre una ventana natural. ¡Qué os voy a contar si me quedé enamorado el año pasado! El día estuvo frío y desapacible con un viento helador que apenas dio tregua, pero entre la magnífica organización y el "calor" de los voluntarios todos estuvimos super a gusto.

Este Domingo 24 de septiembre no hizo frío, al contrario, fue una jornada casi de Verano y pudimos disfrutar de un día buenísimo para correr por la montaña. No eran las 8 cuando bajamos del coche en Usún, un pequeño pueblo próximo a Lumbier.  Una estrecha pista baja hasta el río Salazar. Nos lleva al conocido puente que lo cruza justo donde termina la Foz de Arbayún -como llaman aquí a las gargantas o cañones abiertos por los ríos-.

Mientras subimos al Arangoiti, dejamos Arbayún a nuestra espalda y allá lejos el Ori, donde nace el Salazar

Estamos Fernando, Alejo, David, mi tocayo Carlos Nuin y yo. Cinco campeones que pasamos a ser seis, pues un pedazo de perro nos salió al encuentro cerca del pueblo y moviendo el rabo amistosamente se puso en cabeza abriendo la marcha. Sin invitarle nos acompañó durante toda la excursión corriendo a nuestro lado todo el tiempo, sin despistarse con otros excursionistas ni sus perros que se cruzaron. No le habíamos dicho la excursión que queríamos hacer pero su instinto debió decirle que iba a ser muy chula.

En wikiloc había pescado una ruta circular que desde Usún subía al Arangoiti y por arriba de la montaña iba hasta el Portillo de la Cerrada y después a los Rasos de Bigüezal para girar a la izquierda y perder altura hacia un barranco secundario que bajaba hasta la "canaleta" una conducción de agua que recorre la Foz de Arbayun para llevar el preciado elemento hasta Lumbier.  Buena parte de nuestro paseo coincidiría con el recorrido de la Juan Miguéliz: la última parte de la subida a Arangoiti y todo lo que va por arriba de la sierra hasta los Rasos de Bigüezal.

Normalmente el río Salazar muestra unas aguas limpias y de tonos azules cuando lo cruzas en el puente de Usún pero esta mañana bajaba color café con leche, debido a las tormentas de los días pasados.  Qué agua más buena para los árboles y los prados agostados.


La subida a Arangoiti arranca desde la misma canaleta, por donde regresaremos dentro de 20 kilómetros. El sendero está bien marcado y menos mal, pues avanzamos por monte cerrado de quejigos, espinos, bojes y encinas. Más arriba en terreno más abierto y despejado perderemos el camino pero volvemos a cogerlo enseguida.  Curiosamente nos perdimos al tirarnos hacia la derecha en un claro, sin hacer caso a nuestro amigo de cuatro patas que tiraba para la izquierda. ¡Se conocía la subida!
Nieblas sobre Lumbier. Peña Izaga y la Higa se levantan próximas.

Son las 9:46 cuando llegamos a la cruz desde donde asomamos al Monasterio de Leyre, muy pequeñito debajo nuestra. Mi azúcar está en 102, comeré dos tercios de una barrita de proteína -chocolate y naranja- , nada más.  Me he sentido muy bien en la subida, señal de que mis patas se han recuperado de la Nafarroa Xtrem ¡bien! 


En los Rasos de Bigüezal escuchamos tiros de escopeta, seguramente estarán al jabalí. Menos mal que no pasamos por la zona de la batida y nos alejamos cuando giramos hacia el barranco que nos había de bajar a la Foz.  Dos kilómetros de pista asfaltada deslucieron un pelín nuestra aventura pero a la carrera solo fueron 10 minutos. Enseguida nos vimos de nuevo corriendo por una estrecha pista semiabandonada dentro del bosque. ¡¡Qué guapo!!

El perro pasó menos miedo que nosotros en ese tramo espectacular y aéreo donde la canaleta discurre por las paredes de la foz. Las aguas del río Salazar resuenan amenazadoras debajo nuestra, mejor no mirar... ¿Y esos buitres? ¡Ay madre!


Ermita de San Pedro de Usún

Un magnífico paseo de cuatro horas que te lleva por distintos escenarios: el paisaje abierto en todas las direcciones desde la cima de Arangoiti, los pequeños prados arriba de la sierra que como cuidados jardines ingleses se abren entre acebos y bojes, viejas hayas retorcidas, pinares y por fin esos últimos kilómetros dentro de la espectacular Foz de Arbayún.  ¡¡Venir a la Sierra de Leyre!!

Por error en el vídeo he puesto fecha 17 de septiembre cuando fue el 24...


Glucemias: 173 a las 5:53. 2 uds de insulina y desayuno un café con leche con nueces y almendras. 102 a las 9:46 en la Cruz de Leyre, dos tercios de barrita de proteína. 89 a las 11:48 en Usún. Desde donde fuimos a Cordovilla para almorzar una merecida jarra de cerveza y un bocadillo de chistorra -le quité la mitad del pan-.  La excursión fueron 22,52 kmts y 1340 de desnivel positivo.

Nota final: nuestro amigo de cuatro patas se quedó en Usún y no hizo ni despedirse cuando llegamos. Me pregunto cuántas veces habrá hecho la misma operación con otros grupos de montañeros...

jueves, 21 de septiembre de 2017

Nafarroa Xtrem

Una carrera de montaña. Y de bosques...
Fotografía de Manuel Hurtado. Reportaje completo aquí.
  ...Un viaje espectacular por el país de las hayas, de los helechos, de las regatas escondidas, de los altos y verdes puertos y de tantos rincones mágicos que puedes encontrar en los 67 kilómetros que tiene su recorrido circular. Salvaje y duro, subiendo y bajando montañas hasta sumar 4000 mts de desnivel acumulado, cimas emblemáticas como Adi, Saioa y Zuriain -las tres superando los 1400 mts- y otros montes casi desconocidos como Artzeki o Urdanaz, sin olvidarnos del familiar Baratxueta, ideal para subir con niños en una excursión mañanera.

Por eso que me he animado a participar en su segunda edición. A pesar de que coincide con las fiestas de Zizur (el día anterior estuve con la cuadrilla en el célebre Día del Pato: un calderete popular en la calle donde comemos juntos casi dos mil vecinos). ¡¡Y a pesar también de haber corrido la Maratón de Canfranc la semana anterior!! Pero la locura y la afición pueden con todos los pesares. Como durante la semana procuré mimar y recuperar patas y en el calderete popular solo bebí dos o tres vasos de vino el Sábado me levanté casi al 100% ¡¡Vamosssss!!

Además había una cosa: este año la Nafarroa Xtrem era Campeonato Navarro de Ultras por Equipos y para participar debían correr un mínimo de tres corredores. Del Trizurko, por un motivo o por otro solo nos habíamos inscrito Alberto Ederra, Francisco Gil -Txitxo- y un servidor, de modo que mi participación era clave para clasificarnos. ¡¡Y solo estábamos tres equipos con tres o más corredores!! Es decir que si llegábamos a meta los tres Trizurkos, subiríamos al podio sí o sí.


¡Ay madre! Y yo que soy el más patatero del equipo me sentía como esa pequeña hormiga de la película cuyo trabajo era clave para la supervivencia de la colonia...


Pero a Zubiri no solo fuimos los Tres Mosqueteros. Adri y Sonia  participarían en la versión "corta" de la carrera: 32 kmts y casi 1600 mts de desnivel positivo acumulado. Joseba y Ascen estarían en la cima del Adi ayudando como voluntarios y cómo no, Alejo se acercaría para hacer alguna foto y animarnos en la salida.

Aquí estoy con Txitxo, Adri, Sonia, Alejo y Alberto

El día amanecía nublado, muy nublado y chispeaba un poco. La predicción apuntaba lluvia débil durante las horas centrales del día pero eso, cuatro gotas. A ver. A mí por lo menos más que por mojarme me fastidiaba que las nubes taparan los altos y no pudiéramos disfrutar del paisaje, sobre todo desde el Adi o el Saioa, como el año pasado. Bueno y a ver si hacía menos frío también...  Tuvimos suerte y aunque cayeron un par de borrascas apenas fue necesario el chubasquero, yo por ejemplo conseguí hacer las primeras cimas sin ponerlo, tampoco los guantes, y es que el aire aunque era frío no pegó con la fuerza del año pasado.

Los de la "larga" salíamos a las 8 pero llegamos una hora antes, con tiempo para recoger los dorsales y dejar nuestras bolsas en la consigna. Este año eramos menos corredores pero casi todos de la familia. Además de los locales ahí estaban Juan Ondiviela y Jorge Aranburu ¡dos cracks de cuidado! Juan venía a correr los 67 kmts y Jorge a por la de 32 kmts.  Por situar a estos dos pájaros deciros que el primero fue finisher de la Aneto-Posets en su primera edición (que llegaron cuatro gatos o pocos más ese año) y que Jorge consiguió completar la Challenger Huesca Magia de los Pirineos el año pasado. Por ahí andaban también dos chicas guapísimas: Mónica Grajera e Irene Guembe. A las dos les desee mucha suerte pero por separado porque imaginaba que la cosa estaría reñida entre ellas, como así fue: consiguiendo Irene el primer puesto y Mónica el segundo por 6 minutos. Dos horas y media después llegaría yo, uffff...
 
En la salida saludé a Fernando Zaratiegui y a Ignacio Olalde de los AVC,  a Txus Unsión del Manttale, a Edorta Elizalde y un montón de sus colegas del Txurregi, Rubén Aristu de A4xKM, a Javi Oteiza... ¡Aitor Iraizoz! uno de los organizadores que este año se ha puesto el dorsal y está ahí en primera fila. Como nuestro Alberto Ederra, nervioso y concentrado en dejarse el alma en la carrera. Y así es porque terminado el Aurresku nos dan la salida y sale lanzado como si esto fuera un 1500 en lugar de una Ultra de Montaña. Detrás suya vamos el resto de corredores en un grupo apretado donde también corremos a toda pastilla por el kilómetro y pico de carretera que nos lleva hasta Saigots.

El pelotón irá estirándose poco a poco y yo me iré quedando atrás a medida que me adelantan por ambos lados. Madre mía cómo corre la gente... ¡¡Eeeeu que son 67 kilómetros!!

Primeros metros de ascensión por pista, luego caminos, senderos estrechos entre bojes y quejigos que más arriba serán hayas...  Todo está igual que el año pasado, pisamos los mismos charcos y casi hay el mismo barro, pero hoy el día está más despejado y conforme ganamos altura podemos ver de reojo un bonito horizonte de montañas.

En el primer avituallamiento solo bebo medio vaso de agua. He desayunado a las 5:30, cuando tenía 142 de azúcar en sangre. Un café con leche y un puñado de frutos secos. Nada más. Uffff, bastantes hidratos me metí ayer con la paella de Arroz Negre ¡que comí dos platos! Entre eso y el vino blanco fresquito llegué a casa con el azúcar por las nubes. Cené un descafeinado con leche, unas almendras y a la cama.

Pues eso, que solo bebo un poco de agua y prosigo a buen paso, corriendo cuando puedo y pasando algún puesto pero cada vez más solito en medio del bosque. Tiene su magia correr en soledad por este sendero a media ladera bajo estas enormes hayas... Cruzo regatas, chapoteo en algún barrizal, acelero el paso en un largo tramo llaneando. Disfruto como un chaval de catorce años con las patas nuevas...

En el segundo avituallamiento saludo a Mauri a Ramón y a unas chicas guapísimas que me ofrecen de todo. -¡¡Gracias, muchas gracias!!-.  De los sandwiches preparados retiro el pan y como unas cuantas rodajas de salchichón, también un par de trozos de sandía ¡riquísima!  Cuatro bromas y me despido del grupo ¡Adios, adios!

Algo más arriba saldré del bosque a una ladera de helechos por la que una estrecha senda sube montaña arriba. El Adi se despeja de unas pocas nubes que todavía se agarran a su cima y cuando llego arriba puedo disfrutar del paisaje en todas direcciones. Mi tiempo: 01:59. Aquí están Dani, Ascen, Joseba y otro chaval controlando el paso de los corredores. Están muy animados, pasando un poco de frío pero mucho peor fue el año pasado, hoy por lo menos no pega tanto aire... ¡¡Adios adios!!

Los voluntarios en la cima del Adi. ¡Qué grandes! Sobre todo Joseba, claro... Jijiji

A bajar tocan, con cuidado que la ladera es empinada... Dos corredores son más hábiles y me pasan rápidos montaña abajo, ¡ya os pillaré! pienso para mí... O eso quiero jeje,  Pero bueno, enseguida estoy abajo y casi en el bosque cuando me saluda Jorge -Thor Txone- que anda por aquí pasando envidia... Tranqui Jorge, que con todo el monte que llevas este año bien puedes descansar unos días.

En el Puerto de Urkiaga me miro el azúcar, son las 10:22 y tengo 177. Como un poco de sandía y algunas lonchas de salchichón, un vaso de agua y me piro. Una chica se retira aquí por un golpe en el muslo, está disgustada, más por dejar la carrera que por el dolor en la pierna. ¡Qué rabia!

Sigo caminando y con la vista puesta en Txus Unsión que ha pasado mientras estaba en el avituallamiento. El veterano de Bera está haciendo las Basque Ultra Trail Series, lleva tres y solo le queda la Donosti-Bilbao el próximo 6 de octubre ¡menudo pájaro!  Le pillo en la subida pero sé que está más fuerte y que no podré con él, sobre todo en las bajadas...

Corremos cuatro, cinco, seis corredores en un grupo estirado y separado por muchos metros, ganamos altura por el lomo de una sierra despejada cuando alguien nos grita: -¡Bajar, que no es por ahí!-. Efectivamente las banderitas rojas van más abajo, por media ladera.  Mirando a los corredores delante nuestra no nos hemos fijado, pero en dos minutos bajamos los pocos metros que nos separan de la senda correcta.  Prestaremos más atención cuando sigamos a un corredor.

El último kilómetro antes de Artesiaga requiere atención: puedes correr a media ladera pero el sendero es aéreo y la montaña cae en pronunciada pendiente. Además el camino se ve interrumpido por pequeños barrandos y regatas, trampas de barro, escalones de roca... Obstáculos que salvamos saltando, chapoteando, rodeando... Cuidando de tropezar o resbalar.

En Artesiaga el día está sensacional: nubes oscuras se levantan sobre Baztán pero el sol todavía brilla un poco y aunque sopla el aire no es nada comparado con el infierno del año pasado. Además las chicas voluntarias del control están animadísimas y bromean divertidas con todos y cada uno de los corredores que paramos a echar un bocado. Yo sigo con la sandía y el salchichón, retirando el pan bimbo de los sandwiches. Recargo de agua uno de los bidones y me piro. ¡Ala! Agur gero arte! ¡Adios, adios!

Paso la alfombra de control del chip sin percatarme de que no da señal -he perdido el chip en alguna parte entre el Adi y Artesiaga pero no me daré cuenta hasta llegar a Aritzu-.  Empieza la subida más cañera de la carrera: el Saioa se levanta allí arriba, pero antes debemos superar una pequeña cima y perder 50 mts de altura antes de coger la interminable ladera final. Tomás Goikoetxea armado con su cámara se está currando un répor de primera categoría y nos va pillando con su objetivo en los momentos más duros de la carrera:

Arriba tenemos a Txitxo: espectacular, sufriendo para vencer al Saioa. A la izquierda estoy yo y a la derecha Alberto.
Hace fresco y las nubes que vienen del norte acaban tapando el sol, pero como decía nada comparado con el agua y el aire helado que nos castigó en la primera edición. Yo llevo dos camisetas y manguitos en los brazos, las manos frías pero aguantaré perfectamente el tipo sin echar mano de guantes ni chubasquero y sin perder un minuto dejaré detrás mía la cima del Saioa para bajar y subir de nuevo a la del vecino Zuriain.

En el avituallamiento de Iturrondo ya hemos perdido bastante altura. Kilómetro 33,69, son las 12:56 y tengo 90 de azúcar ¡¡Bravo!! Coincido aquí con Fernando Zaratiegui que también tiene sus "goteras" como yo la diabetes y bromeamos con los voluntarios: - si os pregunta un médico no nos habéis visto ¿ok?-.  Mientras me hago el control, como un cacho de plátano y dos o tres de sandía pasará Txus Unsión que no hace ni parar, Fernando también se marcha y yo salgo dos minutos después de modo que haré la larga bajada hacia Lantz de nuevo en solitario. Es un larga etapa donde puedes correr a buen ritmo casi sin problemas por buen sendero. El paraje guapísimo: siempre dentro de un bosque de hayas ¡qué raro!

Terminada la bajada viene una etapa puñetera de subi-bajas, cruzando regatas, sorteando troncos, piedras y siempre dentro de una selva que además de hayas tiene arces, fresnos, bojes y castaños viejos y enormes, no querría que me pillara la noche bajo sus ramas retorcidas...

Hace rato que llueve, bajo los árboles tardo en mojarme pero acabo poniéndome el chubasquero.

Manuel Hurtado anda por aquí sacando fotos también. Su álbum tiene imágenes preciosas que recogen la "magia", las luces y sombras en este bosque primero y en las proximidades de Usetxi después, en los últimos kmts de la carrera:

Gracias Manuel!!


Fernando Zaratiegui
Saliendo del bosque a campo abierto. Aritzu está cerca...
Irene y Mónica pelearon la carrera durante muchos kilómetros. Corriendo entre los bojes próximos a Aritzu
Caseríos, helechales... la Navarra verde, el país de los vascos.
En Aritzu ya no llueve. Kilómetro 46, creo que son las 14:30, no lo sé porque no miré el azúcar y había perdido el chip, pero cuando llegué ahí estaban Javi Oteiza, Edorta y Fernando, dando buena cuenta de unos macarrones que yo miré de reojo sin probarlos... Luego me arrepentiría. Una chica de la organización me pidió que le mostrara la linterna y las pilas de repuesto que yo saqué de la mochila. Bromeé enseñándole también la venda que también llevaba aunque no figuraba en la lista de material obligatorio. Como un poco de salchichón y más sandía ¡no me canso de comer sandía! ¡qué rica! Además es una de las frutas más indicadas si tienes diabetes, en cantidades moderadas claro, pues con menos hidratos por ración que otras frutas, además de mucha agua tiene vitaminas A, C, B1 y B6, fibra, magnesio... ¿Os he dicho que me gusta la sandía?

La siguiente etapa creo que es la más dura: entre Aritzu e Iragui debemos subir unos picos de mil cien y mil doscientos metros de altura: Artezki, Urdanaz y Goitean se encadenan en una serie de subidas y bajadas que a estas alturas pasan factura a todo el mundo. El año pasado me sorprendió esta zona por lo desconocida -al menos para mí- y la sensación de estar lejos en un mundo de bosques y montañas. Vistas preciosas en todas las direcciones y además este sábado con más luz. Tanto es así que me detuve a tomar un video...

En  cuanto a mis glucemias decir que salí de Aritzu con muchas ganas, tanto que alcancé a un grupo de tres chicos y tras charlar un rato con ellos me puse delante en uno de los repechones y los dejé atrás en un visto no visto. Pero más arriba, poco después de grabar el vídeo sentí un cansancio familiar, sin mirar el azúcar tomé un gel y comí una bolsa de frutos secos por ver de recuperar las fuerzas y creo que algo lo conseguí. Entre tanto me alcanzaron los tres corredores anteriores y ya fui con ellos casi hasta Iragui.  Debajo de este pueblo en un tramo de pista me detuve a mirar el azúcar: hora, las 16:39 ¡¡47!!  Ufff qué bajón!!  Pero el caso es que no me notaba tan mal. Bueno, otro gel, un puñado de uvas pasas con almendras y para arriba por un sendero que en cinco minutos me planta en Iragui.

En el avituallamiento está Maite, una moza con quien hemos coincidido en muchas "quedadas" de monte.  Tan simpática como siempre se troncha con mis tonterías que no sé si son fruto de la pájara o de mi alegría por verme más cerca de la meta: - ¿Qué quieres tomar Maite?- la invito frente a la mesa del control, - ¿coca-cola?, ¿un sandwich? ¡venga que te invito!- bromeo mientras me tomo dos vasos de cocacola, engullo medio sandwich y pillo dos cachos de plátano... ¡Aaaay, más me hubiera valido comer unos pocos macarrones en Aritzu!  Esto de la dieta "Low-Carb" tendré que estudiarlo más, pienso para mí, porque está claro que tantos kilómetros con agua, sandía y salchichón solamente... Como que no.

Me despido de todo el mundo y salgo para Baratxueta con las baterías cargadas y la moral a tope. Subida dura entre bojes, pinos y hayas en la parte alta hasta que salgo a la cima donde dos voluntarios me felicitan prometiendo que ya casi todo es bajar y bajar hasta Zubiri. En la cima me hago una foto que mando a los Trizurkos pues les supongo preocupados al no ver mi paso registrado en los controles. Después sabré que me habían dado por retirado. ¡Qué pobres!

Cima de Baratxueta. Detrás mía se distingue la Cuenca de Pamplona, con la Higa, Alaitz y Erreniega en el horizonte.
Edorta y Fernando
Fotos: Manuel Hurtado
De Baratxueta hay una bajada durilla hasta Usetxi, ladera muy empinada en cuya bajada los cuadriceps escuecen un poquillo. Después un tramo de pista por donde me relajo con el calorcillo del sol que se abre paso entre las nubes... Me relajo tanto que me paso un desvío sin ver las banderitas y tardo 100 mts en darme cuenta. Bueno, no pasa nada.

Pasado Usetxi un sendero corredero al 90% ¡vamosss! alcanzo a Javi Oteiza que anda con molestias en una pierna y no quiere arriesgar: él también quiere completar las B.U.T.S. con la Donosti-Bilbao dentro de unas semanas así que me dice que pase y me de caña que quiere ir más tranqui.  Total que llegará tres minutos detrás mía.

En Zubiri el reloj marca 10:29 cuando llego a la meta. ¡¡Qué alegría!!  Hemos llegado los tres y el Trizurko se clasifica como tercer equipo navarro. ¡¡Bieeeennnn!!
Alberto consiguió un magnífico 5º puesto y Txitxo mejoró su crono del año pasado en más de una hora!!! Qué cracks!!

A4xKM, Txurregui y Trizurko ¡¡Los tres campeones!!