Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

lunes, 20 de febrero de 2017

En las Bardenas Reales...

... Y el Rincón del Bu.

Un paseo de lujo por el desierto es lo que hemos disfrutado hoy con los amigos de Corriendoporelmundo. De la mano de César, el alma de esta empresa de aventura, nos hemos acercado a esta Reserva Natural dentro del también Parque Natural de las Bardenas Reales, donde por cierto se sitúa un polígono de tiro no sé si natural pero que vale más no pisar cuando los aviones del ejército realizan sus maniobras de tiro.

Bromas aparte, tenía muchas ganas de volver a recorrer los fantásticos parajes que siempre descubres en esta inmensa y deshabitada región que por cierto podría ser hermana de las estepas de San Gregorio, al norte de Zaragoza. Hermanas de soledad y de bombazos.

Hoy el día no estaba muy bonito: nubes altas y nieblas que no se han disipado hasta última hora: Gris el cielo y gris la tierra, hoy hemos sido los corricolaris quienes hemos puesto la nota de color en estos paisajes.

Del Trizurko estábamos Alejo, Ascen y yo, los Beer Runners nos han ganado por goleada pues unos 10 chicos y chicas lucían el logo cervecero en sus camisetas.  - ¡¡Pues yo soy de los Wine Runners!! - les he soltado el chiste fácil que nos ha hecho reír a todos. Y así riendo en el autobús, nos hemos comido los ¿70? ¿80? kmts que hay entre Pamplona y las Bardenas. Eso sí, con una parada en Barasoain donde han subido media docena de aficionados a la marcha nórdica. Ellos han realizado la excursión caminando a buen paso y tirando de sus característicos bastones ¡¡ni una hora les hemos sacado de ventaja los corredores!!

La expedición estaba perfectamente planificada: en la cabeza contábamos con Patxi Orofino, el veterano campeón navarro se encargaría de llevar al grupo a un ritmo regular y tranquilo. Hacia la mitad del pelotón teníamos otro chaval super majo para que ningún corredor se quedara en la solitaria "tierra de nadie" que a veces te acompaña casi toda la carrera.  Y cerrando la expedición Alejo, quién mejor para mantener altos los ánimos y el buen humor hasta al más agotado y descolgado del pelotón.  Además teníamos a los chicos del avituallamiento que con sus bicis portaban agua y frutos secos. Entre unos y otros, haciendo la goma e intentando sacar alguna foto iría yo, primero con los delante, para después dejarme caer poco a poco hasta la cola, uniéndome con Alejo y dos valientes chicas que a pesar de ir justillas y sufrir un poco, supieron apretar los dientes y llegar como unas campeonas. ¡¡Bravo Equipooooo!!

Ascen se mantuvo en la cabeza durante toda la excursión ¡¡Bravo!!

Panorámica del primer kilómetro junto a una típica balsa bardenera


Ahí tenemos a la chica más valiente del grupo que llevó manga corta desde el principio. Y hacía fresco ¿eh?



Tres chicas... ¿o son ocho?

Foto Corriendoporelmundo. Qué pobres!! No saben que no hay cerveza...
Solo hay agua y tinto de Navarra jejeje

Foto Corriendoporelmundo ¡¡Migas!! clásicas y veganas, las dos versiones buenísimas
César es el master chef de la Bardena!!




Foto Corriendoporelmundo

Foto Corriendoporelmundo

Mi Garmin

Mi Wikiloc

Mis glucemias:  59 antes de desayunar. Huevo frito, café con leche y dos uds de novorapid. 130 antes de echar a correr y 180 al terminar, muy curioso porque solo he bebido agua con zumo de limón (sin azúcar). Para las migas (y tres vasicos de tinto) me he puesto 4 uds de novorapid y en casa al llegar tenía 70. Bien.



lunes, 13 de febrero de 2017

Por Valdizarbe...

... Y las Nekeas

Salimos de Añorbe guiados por Alberto Ederra que hoy será nuestro guía y anfitrión. Nuestro jóven campeón de Trizurko está encantado y orgulloso de mostrarnos uno de sus recorridos preferidos por los montes próximos a su pueblo.  El pueblo se levanta alto y dominando un paisaje de viñas, olivos y cereal a los que hoy se han suman otros cultivos de la mano, de las aguas mejor, del Canal de Navarra que cruza la región llevando las aguas del lejano Itoiz.

Estamos altos sí, pero nuestra excursión empieza con unos fuertes cuestarrones que nos hacen ganar altura por los pinares al norte de la ermita en dirección Oeste. Pronto vamos por sendero entre encinas, coscojas y enebros, monte mediterráneo y de escasa altura que nos permite ver el paisaje en todas direcciones: al Norte la Sierra de Erreniega, al Sur las Nekeas que limitan con Artajona...  Un paisaje mayormente agrícola, ondulado, cuajado de pequeñas sierras y elevaciones muchas de ellas erizadas de molinos. Alberto nos lleva por una sucesión de toboganes subiendo y bajando a buen ritmo, tan bueno que pronto me veo atrás junto con Fernando. Delante nuestra van Rufino, Txitxo, Jorge e Iván que sí pueden llevar su marcha ¡¡qué fuertes estáis jodidos!!

El día está muy revuelto: el viento Sur nos pegará fuerte en los altos y aunque no es muy frío nos lanzará algo de lluvia, gruesos goterones que casi hacen daño pero que por suerte no van a más y eso que el cielo está gris oscuro en todas las direcciones.

Eso sí, ayer debió caer más agua porque la tierra está muy húmeda, hay zonas con bastante barro y en alguna rampa con las que Alberto nos castiga se hace muy penosa la ascensión ¡¡Ufffff...!!



Pasaremos por los dólmenes y al Sur divisaremos Artajona mientras subimos y bajamos por la sierra en dirección al embalse donde el Canal de Navarra se hace un pequeño mar entre montañas.  Aquí atravesamos la zona quemada por el incendio del pasado Verano y corremos entre los esqueletos de los árboles quemados, mayormente pinos.  En el suelo brota el verde de la hierba nueva y aquí y allá apuntan verdes brotes de coscoja o encina pero tendrán que pasar algunos años hasta que volvamos ver estos montes tan verdes como eran antes de que un idiota arrojara una colilla desde su coche al pasar por la autopista a 15 o 20 kmts de aquí...

Cerca del embalse de Artajona


Una de las doscientas cuestas...
Desde el embalse proseguimos hacia el Este en dirección a Añorbe pero cuando nos acercamos lo dejamos a nuestra espalda enfrentando una cuesta interminable cerrada por zarzas y toda clase de maleza, son solo 100 mts de desnivel pero es que ya llevamos muchas subidicas y muchos kilómetros y las patas se quejan.  Lo peor es que una vez arriba nos tiramos para abajo perdiendo mucha altura hasta llegar a Tirapu, un pequeño pueblo en el fondo del valle.  Nuestro pueblo preferido se ve muy alto y todavía más alta vemos la ermita encima suyo. ¡¡Y tenemos que subir allí!!

La última cuesta es criminal, empieza muy cerquita de donde hemos dejado los coches pero ninguno dudamos en enfrentar la dura rampa que entre los pinos nos lleva hasta los cielos, perdón, quiero decir a la ermita a donde llegamos uno a uno como náufragos azotados por el viento y... los 1150 mts de desnivel acumulado de la excursión.

En la ermita al resguardo del aire

La foto nos la hizo Fernando, sentados a mi lado están Rufino, Txitxo, Jorge, Iván y Alberto.

Decirles que bajamos en un bolero y que solo pensamos en el almuerzo que Alberto nos tiene preparado: chistorra, jamón serrano, queso curado ¡¡qué queso amigos!!, chuletón de vaca ¡¡qué carne señores!! Pimientos... ¡¡Y qué cervezas y qué vino!!  La excursión ha sido dura, bestia diría yo, pero el almuerzo no se queda atrás y por supuesto compensa toda la paliza.  Al café nos acompañan Carlos Nuin y Alejo que no han podido venir pero quieren saber de primera mano lo mucho que hemos "disfrutado" resoplando por los ciento noventa y siete toboganes con los que nos ha regalado nuestro amigo Alberto. ¡¡Muchas gracias campeón!! ¿Mañana a qué hora quedamos para repetirlo?

La excursión en mi Garmin
Todas las fotos aquí







Mis glucemias: a las 6:55_123, he desayunado un tazón de fresas con yogur y un café con leche. Me he puesto 3 uds de novorapid que han sido muchas porque a las 10:18, en el primer dólmen, tenía solo 62 de azúcar ¡¡aaaay!! Me he tragado dos geles y antes de enfrentar la penúltima cuesta, la de las zarzas me he tomado otro. Al llegar arriba un puñado de cacahuetes y con todo eso, al terminar la excursión, a las 13:06 tenía 74, ideal para tomar una cerveza y lo que ha venido luego, eso sí: con 4 uds de novorapid.

martes, 7 de febrero de 2017

De Alfocea a la Atalaya de Sobradiel

Los escarpes sobre la ribera del Ebro son un paisaje que siempre miro cuando voy a Zaragoza. Una larga pared de color claro rota solo por algún barranco se extiende durante kilómetros sobre el verde de las fincas. Las ricas tierras del valle llegan hasta los pies de estas paredes, cien o doscientos metros más arriba la estepa se extiende hasta el horizonte: San Gregorio es el mayor campo de maniobras militar de Europa. "Peligro-zona militar" señalan los carteles y no son pocos los ciclistas, paseantes y corredores que se internan más allá de la doble alambrada que limita ese "espacio vacío" salvaje y hermoso donde las liebres y las perdices de un lado, el romero y el esparto del otro están a salvo, las unas de cazadores y los otros del ganado. ¡Qué paradoja!



Alfocea, barrio rural de Zaragoza, es una de las puertas a esta zona natural.  En el wikiloc he visto una ruta interesante de poco más de 16 kmts y convenzo a mi hermano Javi para seguirla como entreno para la maratón de Zaragoza del próximo 2 de abril, además así podrá estrenar sus nuevas Xodus 6.0 ¡¡Vamos!!

Los primeros kilómetros con el aire en contra se nos hacen duros, vamos por una pista de buen piso que salvo un tobogán que nos hace subir casi 30 mts de desnivel el resto discurre prácticamente llana. El viento es cierzo -de norte- pero no es muy frío, así que un ligero cortavientos sobre la camiseta de manga corta es suficiente abrigo.  Al poco de salir nos cruzamos con dos chavales que regresan de su carrera y ya no veremos a nadie más a excepción de dos moteros en la parte alta.

El Ebro baja crecido pero sus aguas del color de la tierra no hacen ruido alguno pues el cauce aquí es profundo. A nuestra derecha se levantan las paredes de yesos que miramos de reojo: abundan los desprendimientos de piedras causados por las lluvias del día anterior y esta misma noche, malo sea que nos caiga un molondro en la cabeza... Pasamos junto a un par de granjas, la primera parece abandonada pero la segunda aunque desierta debe estar en funcionamiento a la vista de toda la maquinaria que ocupa unas naves y el rastro del ganado en unas parcelas.  Llegamos al kilómetro 6 y emprendemos el ascenso por la pista forestal que en cuatro o cinco vueltas y revueltas asciende arriba de los escarpes.

Nos acercamos hasta la "atalaya", restos de una torre que bien podría ser un puesto de vigilancia levantado por árabes o cristianos hace un porrón de años. Consultando el internete resulta que estamos ante la Torre Candespina que debió ser construída por orden de Sancho Ramírez y su hijo Ramiro en el año 1100. Sería una posición avanzada del Castellar una fortificación vecina que formaba parte de una línea de vigilancia junto con los castillos de Miranda, Juslibol y Alfocea.

Entramos en el Campo de Maniobras. No hay cartel de prohibición pero si uno que indica "Peligro - Zona Militar"

Torre de Candespina, según parece fue en 2006 que se derrumbó una de sus paredes, qué pena su abandono.

El Ebro y el Moncayo al fondo, tapado por las nubes

Un selfie por supuesto!!

Corremos entre romeros, jaras y tomillos

¡¡Un tobogán!!

Otro tobogán!!



San Gregorio, una estepa infinita


Alfocea y al fondo Juslibol

La ruta en mi Garmin

Desde allí dominamos los meandros del Ebro y los pueblos de Casetas, Utebo, Sobradiel y Torres de Berrellén donde desembocan las aguas del Jalón. Hacia el Oeste se levanta el Moncayo, tapado por unas nubes que el viento norte aprieta contra su cima.  Es curioso que sobre nosotros el cielo azul está casi del todo despejado mientras que mis colegas del Trizurko a estas mismas horas las están pasando de a metro en la Sierra de Aralar, donde una ventisca de nieve les sorprenderá a mitad de excursión.

Como suponíamos nosotros disfrutaremos del regreso por lo alto de estos montes que asoman encima del río: el aire sopla a favor nuestra y casi tenemos calor bajo los rayos del sol de febrero. El día está precioso aquí arriba y pienso que este paseo vale como cien horas de clases de geografía: debajo nuestra los meandros del río, los campos de cultivo, los pueblos, el trabajo del hombre, su avaricia ocupando sotos naturales que se inundan en cada crecida, sus aciertos y errores.

Mis glucemias: 187 al levantarme (en la cena me puse morado de jamón y longaniza...) me pongo 2 unidades de novorapid y a desayunar, café con leche con cuatro nueces. Durante el recorrido no tomaré nada y aunque me parecía ir justo en los últimos kilómetros, al terminar, a las 11:42 tenía 122, ante lo cual simplemente bebí un botellín de agua.  Perfecto para el vermú de después: un tinto "Coto de hayas" con torreznos, ¡¡Buaaaaaah chavaaaaal!!



domingo, 15 de enero de 2017

Galar Trail Blanco

Ha llegado la lluvia, el frío... y la nieve a los montañas. Después de muchas semanas de nieblas y cielos azules el agua ha vuelto a ser protagonista  llenando los caminos de barro y nieve. Qué mejor manera de disfrutar una mañana de Domingo que salir a ensuciar las zapatillas...

Hemos quedado a las 8 en Arlegui, cerquita de Pamplona en la Cendea de Galar, donde tendrá lugar el próximo 5 de marzo la III Edición de la Galar Trail: 18 kmts y 1000 mts de positivo acumulado por la Sierra de Erreniega (El Perdón). Nuestra intención era seguir el recorrido de la prueba con sus tres subidas incluídas pero lo hemos dejado en dos recortando un poco aunque de todos modos nos han salido más de 17 kmts.

Dos o tres grados de temperatura y una poca de agua nieve no nos han asustado. Ha estado casi toda la noche jarreando así que suponemos que tendremos nieve arriba. Lo que tenemos en los primeros metros de la subida es barro que enseguida pasa a ser nieve sopa, nos mojamos los pieses en el agua helada pero confiamos en que vuelvan a calentarse con el ejercicio...Y es que el ritmo que imponen Jorge, Iván y Alejo en la cabeza del grupo no es de pasear precisamente. Fernando, Pello, Eric, Iñigo y yo cerramos la marcha más o menos en ese orden.  Mis colegas no respetan que es mi cumple aunque sea el más abuelo del grupo... ¡¡No vengo más!! les grito de cachondeo, ya saben que estoy bromeando pero sí es verdad que mi motor diesel no puede salir tan rápido como el suyo en los primeros metros, ¡¡esperar que pille temperatura cabrones!!!

Más arriba nos olvidamos del chipi chapa del agua, barro y nieve sopa: ahora todo es nieve seca y nuevecita que el cielo ha descargado generosamente durante toda la noche, toneladas de nieve que cubren de blanco absolutamente todo: bojes, pinos, quejigos y espinos se han hundido encima del camino y cada dos pasos debemos agacharnos, arrastrarnos o rodear para poder pasar.  Un verdadero ejercicio de core sí señor donde al principio se resienten los riñones, uffff...

Pedazo foto de Eric


Alejo abrirá huella casi todo el rato en esta primera subida, ¡qué campeón! eso supone un cincuenta por ciento más de esfuerzo y si además te comes casi toda la nieve pegada a las ramas, hace falta mucha fuerza.  Cuando más arriba dejamos el camino (por cierto es el GR220) y salimos a la pista podremos "correr" casi dos kmts hasta que asomamos arriba de la sierra entre el cuarto y quinto molino.  Allí pasamos a la vertiente sur y nos tiramos monte abajo con alegría. Yupiiii!!!

Al perder altura la nieve pasa de nuevo al estado de "sopa blanca" y nuestros pies vuelven a helarse literamente. Chapoteamos en las balsas de agua que interrumpen la pista cada dos por tres y nos obligamos a correr lo más rápido que podemos con la esperanza de que así no nos congelaremos.  Hace frío y todavía hace más durante la segunda subida porque el aire nos pega de lado. Los pies vuelven a entrar en calor pero nuestras manos no tienen la misma suerte, conseguimos salvarlas metiéndolas dentro de los puños del chubasquero y es que los guantes totalmente mojados apenas sirven para nada...  Esta subida se la comieron abriendo huella Jorge e Iván codo con codo. Increíble el sentido de orientación de nuestro campeón del Deportivo Navarra, Jorge Urquizu, que nos guió de cine y os juro que el camino no se veía.  Yo tenía la ruta de la Galar Trail 2016 en el móvil pero solo tuve dedos para sacarlo en una ocasión comprobando que íbamos justo siguiendo el recorrido. ¡¡Bravo!!

Han pasado la quitanieves por la carretera de los molinos, estamos arriba de las Palomeras cuando oímos unas voces: es Angel, de Subiza ¡nuestro amigo Bakaioko! el campeón de Adi-Ike que también ha salido a disfrutar de la montaña blanca que se levanta encima de su pueblo.  ¡¡Qué gozada comprobar que no somos los únicos locos del mundo!!

No señor, no somos los únicos: suben dos coches normales por la carretera que a pesar del quitanieves está blanca y helada... En fin.   Nos cruzaremos también con otros dos chavales a quienes conocemos de otras aventuras ¡qué pequeño es el Perdón!

La nieve helada cubre las paredes de la ermita de la Virgen del Perdón, la miramos de reojo y proseguimos nuestra carrera que pronto deja la carretera para buscar el camino que cae sobre Esparza y Arlegui. Dudamos entre bajar por la pista o el GR220 donde los arbustos nos van a joder los chubasqueros pero por ahí es más corto ¡¡ya los coseremos!!

Y así, por el sendero donde nos hemos arrastrado resollando en la subida resoplamos volando en la bajada ¡¡Yujuuuuu!!

Casi en Arlegui nos cruzamos con cuatro chavales que empiezan su excursión también en zapatillas como nosotros. ¡¡Qué locos!!

Con Eric, Iñigo, Jorge, Iván, Alejo y Fernando

La foto nos la hizo Pello, nuestro amado presidente. Iñigo está a su lado disfrutando como un enano ¡¡aúpa los de Lerín!!



Añadir leyenda


Guapas fotos de Eric





Nuestros amigos de Trizurko, Txitxo e Iñigo han tenido la misma idea que nosotros pero se han ido a la Higa de Monreal. ¡¡Gracias campeones!!  








Nos ha faltado la bajada a Subiza y subir luego por las Palomeras. Mi garmin.

 El próximo 5 de marzo tendrá lugar la III Edición de esta carrera al lado de casa: 


domingo, 8 de enero de 2017

Circular por el Valle de Aranguren...

... Y por el GR220 que separa este valle de su vecino Egüés, el de Izagaondoa y el de Elorz. Con formidables vistas hacia la Cuenca de Pamplona mientras asciendes una, dos, tres, cuatro... hasta cinco cimas ¿O serán más? En una sucesión de toboganes que poco a poco suman más de mil metros de desnivel positivo acumulado en los 32 kmts de recorrido.

El pasado 26 de diciembre Alejo, Oscar y yo decidimos recorrer el cordal de sierras que delimita el Valle por el GR220 desde Noain hasta Ardanatz.  Previamente dejamos un coche en Ardanatz y con el otro fuimos a Noain, nuestro punto de partida.  Nos salieron algo más de 22 kmts y nos dimos cuenta de que sin necesidad de mover dos vehículos teníamos un entreno "largo" bien cerca de casa: 30 kmts primero de monte y luego de pistas por el valle o al revés... ¿Cuándo lo haremos?

Pues hoy me he decidido yo solito a completar esta circular sí señor. No he querido sumarme a una excursión que tenían prevista mis colegas del Trizurko porque me apetecía ir a mi bola, a mi ritmo, siguiendo mis propias sensaciones y sin echar el corazón por la boca puesto que en las últimas semanas he sufrido una gripe de las gordas que seguida de los excesos navideños me tenían un poco desmoralizado.




Dos grados negativos cuando he salido de Noain a eso de las 8:48 de la mañana. Guantes y gorro obligatorios, mallas largas, camiseta térmica manga corta, otra de manga larga y encima el chubasquero. Frío sí, pero la vez anterior que teníamos niebla fue peor.  La primera parte de la excursión consiste en subir a los depósitos de Noain para después tirar hacia Tajonar por las pistas que recorren la cara norte de la Sierra. Sin bajar a Tajonar hay que ganar altura hacia un collado donde asomas encima de Zolina, el pequeño pueblo que da nombre a la balsa.

La balsa es de agua salina, pues su origen tiene que ver con las minas de potasas: las aguas utilizadas en el proceso de decantación se vertían aquí.  Hace muchos años que las minas cerraron y hoy estas aguas son refugio de patos, gaviotas, cisnes... Incluso las grullas y otras aves migratorias hacen aquí una parada en sus viajes.

Dejando atrás la balsa sigo una pista entre campos de cereal que sale a la carretera. La seguiré un kilómetro hasta otra pista que a mi derecha asciende monte arriba hacia Ardanaz.  La pista muere en una campo pero siguiendo el wikiloc prosigo por la orilla hasta un sendero que me deja encima del pueblo y justo en el GR220 que asciende a los altos de la Sierra.  Ardanatz es otro pequeño pueblo del Valle de Aranguren, desde sus 610 mts de altura goza de excelentes vistas hacia la Cuenca de Pamplona, pero desde los 845 mts del Tangorri el panorama todavía es mejor. Hacia el Norte el Valle de Egües y al Sur-Sudoeste todo el Valle de Aranguren y la Cuenca de Pamplona...  San Donato y San Miguel de Aralar se divisan en la lejanía sin una gota de nieve, lo mismo que el Ori hacia el Nordeste, más allá el Pirineo de Huesca casi a contraluz deja adivinar una poca de nieve, muy poca...

El pueblo de ahí abajo es Aranguren, se ve la balsa de Zolina y a su derecha Pamplona

Valle de Egües, el tono sucio del cielo en el horizonte puede estar relacionado con los incendios de Belagua...


Entre pinos de repoblación primero y después entre quejigos el sendero me llevará a otra cima en la que se levanta un castillo: Irulegui. Me cruzo con algunos grupos de montañeros y ciclistas que, como yo han aprovechado esta mañana soleada para disfrutar de estos montes que tenemos a la puerta de casa. Me he quitado en chubasquero y los guantes, en Irulegui sopla un ligero viento norte helador pero solo pararé a echar dos fotos. ¡¡Vamossss!!

Irulegui (892 mts)


La Higa de Monreal

Valle de Izagaondoa y por supuesto Peña Izaga

Dejaré atrás el castillo de Irulegui descenciendo una empinada y rústica escalera que me llevará a... ¡¡Otra subidica!!  Puedo ver hayas entre los quejigos y el sendero discurre por una cerrada selva de bojes hasta la siguiente cima que no parece tal, pues el buzón está dentro del bosque y sobre un montón de piedras: Bagadi (887 mts)



Estoy justo encima de Góngora, un caserío del Valle de Aranguren. Las laderas que caen sobre él están cubiertas de un denso bosque de hayas que cuenta con magníficos ejemplares: en el sendero que comunica Labiano o Góngora con estos altos te parece estar en Quinto Real o en el mismo Irati...

Pero yo sigo por el GR220 que me lleva perdiendo altura al Portillo de Aranguren, comunicación entre ese valle y el de Elorz. La siguiente subida será la última y una vez arriba de la Sierra de Tajonar solo me quedarán siete kilómetros a la carrera. Una bajada cómoda y tendida que me lleva de vuelta a Noain.  ¡¡Bieeeennnn!!




La ruta en el Garmin y en Wikiloc