Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

miércoles, 21 de julio de 2010

Camille Extreme

A las 9 en punto, tras asistir en primera línea al homenaje que la organización ha brindado a la primera expedición vasco-navarra al Everest en 1980, hemos salido disparados a "comernos" los casi 32 kilómetros de distancia de esta durísima prueba. Como me había puesto en la cabeza enseguida comienzan a adelantarme por un lado y por otro decenas de corredores y eso que mis piernas llevan un ritmo bastante rápido al contagiarse de la velocidad de las demás. Los primeros kilómetros pasan rápido y sólo ralentizamos la marcha en algún breve repecho. Sendero y pistas forestales se suceden alternativamente hasta que llegamos a Belabarze, un verde y despejado valle que más arriba comunica con Aragón en el puerto de los Navarros. De continuar por la estrecha carretera en pocos kilómetros llegaríamos a ese puerto pero el itinerario asciende por estrecho sendero y bosque trepando hasta lo alto de una sierra en la que descuellan tres altos: Punta Murúa (1240 mts), Garbisa (1550 mts) y Punta Iturburua (1590 mts); pasaremos por las tres en un duro subi-baja entre altos bosques de pinos silvestres y verdes rasos donde pastan vacas y caballos, un precioso paisaje de alta montaña: A nuestra derecha la blanca osamenta de Ezkaurre se levanta por encima del oscuro bosque y a nuestra izquierda las cimas de Belagua, más lejanas y altas: Anie y la Mesa que todavía conservan algunos neveros. Avituallamiento en el kmt 9, dos trozos de plátano, agua y acuarius, y seguimos subiendo y bajando. Bajando ahora en picado hasta la carretera que ahora sí seguiremos hasta el Puerto de los Navarros, un kilómetro cuesta arriba donde parece que casi no corremos, hasta que nos metemos de nuevo en un sendero que a los pies de Ezkaurre discurre por entre un denso bosque de jóvenes hayas. Segundo avituallamiento: Más plátano, más agua y más isotónico; el aire todavía está fresco pero cuando salimos de la sombra bajo los árboles el sol nos avisa de lo que nos aguarda hoy: Mucho calor.

Durísima la subida por este hayedo donde cogemos altura a ojos vista y con la lengua fuera. Salgado me adelanta poco antes de salir a las piedras: ¡Otro veterano menos! -saluda con alegría- ¡Qué bien vas! - contesto con envidia sin dejar de subir pero viendo como poquito a poco el corredor de Dantzaleku Sakana, bastones en mano y a buen ritmo se va alejando montaña arriba. Paso al lado de Tedy -Racu-, que está parado a un lado de la subida, - ¿Qué pasa tío? - le pregunto preocupado - Regular - me contesta, pero ya vamos - ¿Quieres un gel? - le insisto. - No, no hace falta sigue tú-. Estamos en la parte más dura de la prueba y si no tienes el día es aquí donde pagas la factura. Continúo hasta llegar a la cima donde me saluda también el bueno de Ramón (Monrasin), hoy tenía que estar corriendo con nosotros, pero un inoportuno catarro le ha hecho cambiar de idea y en lugar del dorsal se ha pillado la cámara y la mochila y se ha plantado aquí arriba para retratarnos a todos. Sopla un leve viento fresquito aquí arriba, en los 2047 metros de la cima. A gusto me sentaría un buen rato a disfrutar de un día limpio y claro como el de hoy, en el que te parece poder tocar el horizonte de montañas y valles en los 360 grados alrededor pero lo dejaremos para otro día. Me acercaré mejor al avituallamiento y me pondré morado de rodajas de sandía, riquísima y más acuarius y más agua. Y ahora intentaremos correr montaña abajo por un pedregal infame en el que no puedes descuidarte un segundo. Sólo tenemos ojos para ver dónde pisamos, esa piedra se mueve, esa es pequeña, cuidado esa otra y así, poco a poco y casi andando perderemos altura. A Salgado ya ni lo veo, es el rey bajando y además un experto en el manejo de los bastones así que no tengo ninguna oportunidad.

Hemos pasado el kilómetro 20, ya queda menos pero quedan tres "tachuelas" que a estas alturas se hacen bastante duras: La Punta Godía (1763 mts), el pico Armaia (1700 mts) y Cañasillos (1646 mts) sobresalen en un largo y verdel cordal que se aleja de Ezkaurre hasta Ardibidepikua, una peña que asoma justo encima de Isaba. Coincido en esta parte con Javi San Agustín -de peña Guara-, otro veterano que también baja mejor que yo, pero hoy le cuesta adelantarme porque lleva el estómago un poco revuelto, por eso vamos juntos un rato hasta que en la segunda tachuela (Armaia), se me acalambran los cuadriceps, sobre todo el derecho y me detengo un minuto. Son muy pocos metros hasta la cima, pero subo muy mal y suerte que arriba uno de los voluntarios tiene reflex y con una buena rociada me alivia el problema. Además ahora toca bajar así que vamos para allá.

Me alcanzan Alberto -Gares- y Mikel -Korriko-, que están haciendo una buena carrera y van más frescos que yo, los tres vamos juntos a media ladera durante un par de kilómetros en esa parte antes de entrar en el bosque y donde el piso consiste en una inclinada pendiente de hierba donde los pies sufren lo indecible por la posición forzada y los muchos kilómetros que llevan de tute. También nos tiramos por rampas vertiginosas de hierba y tierra que requieren toda la atención para no echar por tierra nuestra aventura en su parte final. Pero es que ya tenemos el cuerpo para muy poquito y por eso yo al menos pillo la pista de hormigón que desciende a Isaba con bastantes ganas: El estrecho carretil que comunica el repetidor de Ardibidepikua con Isaba nos permiten bajar sin pensar en piedras, ramas ni sorpresa alguna, sólo nos dejamos caer poniendo el freno lo justo para no pasarnos de velocidad mientras rezamos para que no aparezca una ampolla en el talón o similar. Alberto me dice que en esta parte su garmin le marcó una velocidad de 3min 30 sg por kilómetro y no me extraña porque en meta me sacó casi 4 minutos de diferencia en sólo los últimos 3 kilómetros, Mikel -korriko- también entró casi un minuto antes que yo. Mi tiempo: 4 h 8 min 23 segundos de disfrute y sufrimiento a partes iguales.

La meta daba paso al frontón cubierto de Isaba, donde disponíamos de todo lo necesario para reponer las calorías quemadas: Migas, queso, jamón, frutos secos, sandía, agua, cerveza... ¡¡Cerveza!! Me bebí un botellín de San Miguel de un trago nada más llegar. Además me puse morado de agua y después de la ducha (fresquita) se me puso el cuerpo peor que regular con lo que no pude disfrutar demasiado del encuentro con los amigos: Salgado, Ramón, Manoli, Mina, Pinillos, Haimar, Iñaki, Alberto, Mikel, Ander, Toño Algueta, Guillermo... Trescientos amigos ni más ni menos. ¡¡Hasta la próxima!!

Fotos pilladas del Blog de Monrasin y de Adi-Ike. Muchas gracias por vuestro trabajo y entusiasmo.

Clasificación aquí.

Mis glucemias: A las 5:16_ 167 (antes de desayunar); 8:13_69(comeré dos plátanos); 14:02_141 (después de ponerme morado en meta)_ Actualmente me pongo 5 uds de novomix 30 en el desayuno, 3 uds. de novorapid a mediodía y 6 uds de novomix 30 en la cena.

lunes, 12 de julio de 2010

Zumaia Flysch trail


El domingo 11 de julio se desarrolló la segunda edición de esta magnífica carrera que recorre los bellísimos parajes de la costa guipuzcoana entre Zumaia y Deba. El nombre de la misma hace referencia a una formación geológica: El flysch, palabreja de origen alemán que define el deslizamiento de las capas o sedimentos en el lecho marino y bla, bla, bla.

El caso es que con flysch o sin él, el entorno natural donde se desarrollan los 27 kilómetros del recorrido es una sucesión de paisajes y escenarios verdaderamente preciosos: Bosques de pinos, encinas y robles que asoman cien o doscientos metros sobre el mar, prados y huertas, caseríos escondidos en las faldas de montañas pequeñitas, medianas y grandes... Verde oscuro, verde claro, verde amarillo de un lado y el azul gris del Cantábrico del otro. El cielo gris también, cubierto de nubes bajas que nos quitan el terrible sol de julio, pero nos daría lo mismo si despejara porque siempre tendremos la brisa del mar ¿O no?

En cuanto a mi carrera contaros que fui con Alberto desde Zizur Mayor, además nos acompañaron su hija mayor y una amiga de esta que aprovecharon para andar un rato por la playa de Zumaia.

Niebla espesa y meona por la autovía que se traduce en nubes bajas en toda la costa, nos parece muy bien porque el sol siempre añade un punto de dureza en cualquier paseo y lo de hoy va a ser un paseo duro.

Recogemos el dorsal y una excelente bolsa de corredor compuesta por una gorra ligera que tiene muy buena pinta, camiseta técnica y Buff chulo. Saludamos a Alvaro -Alroba- (Equipo Mund) que viene muy bien acompañado por Paloma e Iñigo, además de Eladio Lantada un fiera de la montaña palentina de sobra conocido en estas lides. También andan por ahí Iñaki y Haimar -de Humiclima-; y Volcán -Euskaldunon Txokoa-; todo buena gente (con algún tornillo flojo pero muy, muy buena gente).

Los más de 300 nos agolpamos en la línea de salida situada en el casco antiguo de Zumaia y alcanzamos a ver a Edurne Pasabán, que recibirá el homenaje de la organización. Las 10 y echamos a correr calle arriba ¡menudas cuestas hay en este pueblo! Una vuelta y pasamos de nuevo por la calle de salida para salir ahora sí en busca del monte, de esos montes que aquí asoman encima del mar. Un sendero estrecho deja paso a un tramo de pista que enseguida dejamos para meternos de nuevo en un camino, corremos entre huertos, helechales, prados en los que pastan caballos y vacas...
El cielo sigue cubierto pero la temperatura es alta y junto con la humedad supone que sudemos a mares, y es que no vamos de paseo sino a toda máquina. El segundo kilómetro me sale en 8 min y medio a pesar de que contiene al menos dos fuertes repechos, así que me pongo el freno y prosigo más tranqui. Eso sí mantengo la carrera en todas las subidas y algunas son muy, muy cañeras. Primer avituallamiento donde tomo medio vaso de agua, nada más porque estaba "alto" en la salida: 310, y seguimos para adelante, arriba y abajo.


La costa a nuestra derecha, el mar está tranquilo y apenas se ven olas, pero el paisaje es bravo y de reojo podemos admirar los paredones verticales que aquí marcan la frontera entre la tierra y el agua. Cuando llego al kilómetro 12 decido parar un poco más el ritmo de carrera porque ya estoy tocado y todavía no he llegado a la mitad. Comeré dos cachos de plátano en el segundo avituallamiento, hay muchas más cosas pero con eso, un trago de isotónico y otro de agua tengo más que suficiente. Y seguimos corriendo: Descendemos hasta casi tocar la orilla y después acometemos una dura subida por un sendero, trepamos arriba por la verde ladera y nos comemos unos 100 metros de desnivel, ¡¡para bajar otra vez!! y ... ¡¡subir casi 200 mts!!

Durante unos kilómetros iré en la cola de un grupeto de 5 corredores, me anima ver que consigo mantener su ritmo tanto en bajadas como en subidas y después del cuarto avituallamiento (kmt 20 de carrera) proseguiré a mi bola adelantando o siendo adelantado por otros corredores.

Ya estamos de vuelta en Zumaia, atravesamos algunas calles, no recuerdo si la carrera eran 26 ó 27 así que no sé si quedan 1 ó 2 kimts, por eso me sienta tan mal enfilar todavía una dura -durísima- subida de unos 50 mts.
Eso sí, el público nos hace pasillo y nos anima entusiasta como lo haría en el Tourmalet o en los Alpes al paso del Tour. Por fin arriba y ahora sí, la última bajada que nos lleva al bidegorria, el carril bici que durante algo más de 500 mts discurre recto en paralelo al puerto de Zumaia, me adelantan un par de corredores pero paso de pelear y dejo que se vayan, sospecho que todavía queda un poco y no quiero lanzarme todavía. ¿Cuanto queda? - pregunto a un voluntario y me contesta que 2 minutos, osea medio kilómetro así que ahora sí, aumento la velocidad cuando doblo para meterme por la primera calle del pueblo y después de otras dos calles ahora sí, veo el arco de Salomón y después el de la meta y me lanzo como un ceporro consiguiendo parar el reloj en 2 horicas y 34 minutos.

La organizacion nos ofrece un "autoservicio" estupendo para reponer fuerzas y después de 3 rodajas de melón, 2 yogures y un botellín de agua "sólo" tengo 114 de glucemia ¡¡Genial!!

Las afotos las he tomado prestadas de la web de la carrera, en total hay más de 700 y si queréis echarles un ojo podéis pinchar aquí.

Como podéis ver, esta zona de la costa vasca es un paraíso cercano que vale la pena conocer, ya sea con paraguas o crema de sol, el cantábrico más auténtico y salvaje nos está esperando. Imaginaros un paseo por aquí con temporal en la mar... Alucinante fijo.

viernes, 9 de julio de 2010

Volvemos a San Donato


Sí señor, qué mejor para superar una resaca sanferminera y futbolera que volver a sudar los mil metros de desnivel que separan la cima del Beriain (1493 mts) de Uharte Arakil (494 mts).

Y como esta vez no tenemos niebla y el día apunta caluroso, quedamos a las 6:30 de la mañana para salir de Zizur Mayor, de esa forma son las 7 de la mañana cuando llegamos a Uharte y salimos para arriba a pasito tranqui porque el día anterior, San Fermín, ha sido un día muy agitado: Al cachondeo normal de las mejores fiestas del mundo le sumamos la marcha que nos dio el golazo de Pujol clasificándonos para la Final de este Mundial irrepetible.


Pasamos calor en la dura subida al Puerto de Uharte (1359 mts), pero al acceder a la parte superior de la Sierra, un suave viento sur nos alivia y refresca de la paliza. Son sólo las 8:30 y el sol empieza a levantarse hacia el Este en un cielo totalmente limpio de nubes, en esa dirección podemos distinguir las siluetas de Peña Izaga y la Higa de Monreal, en un día claro podríamos ver también los Piris pero hoy la calima del verano lo impide.

Corremos por los verdes puertos en dirección a la Ermita de San Donato, cruzando por entre los rebaños de ovejas que asustadas, se espantan y balan enfadadas: Doooooodeeee vaaaaaais con taaaaaaanta prisaaaaaaaaaa...




Un par de fotos en la ermita donde no hay un alma y seguimos hacia el Oeste por los verdes puertos del Beriain. Delante nuestra el Araitz y el Aitzkorri delinean también sus siluetas y si tuvieramos alas podríamos seguir nuestra carrera hasta ellos, pero como solo gastamos zapatillas nos tiramos a nuestra izquierda, al Sur, asomando a los abismos que caen sobre Unanua, Torrano y Lizarraga en el Valle de Ergoiena para tomar el estrecho sendero que en múltiples zig-zags desciende al fondo del valle.


El domingo pasado no nos atrevimos a buscar la ruta que rodea el pie de la montaña en busca de Uharte-Arakil pero hoy no hay niebla y podemos orientarnos perfectamente. Disfrutamos de un corto tramo fuera de caminos por un bosque de cuento, y enseguida nos vemos corriendo de nuevo bajo las paredes Norte de la montaña. El Sol calienta sin piedad, pero la ruta discurre en su mayor parte bajo la sombra de hayas y robles de modo que no podemos quejarnos. Además son sólo las 10cuando estamos de vuelta en el pueblo: Tres horas de disfrute y de desintoxicación San Ferminera. Mañana más.

El vídeo de la jornada podéis verlo aquí.

Mis glucemias han ido mucho mejor que el otro día:
Antes del desayuno, a las 5:45__ 137; en Uharte Arakil, a las 7:32__260; en el Puerto de Uharte, a las 8:39__61 (he subido sin tomar nada de nada); al llegar de nuevo al coche, a las 10:20__135. Sólo he comido dos barritas de frutas y bebido medio litro de agua con isostar muy diluido.

lunes, 5 de julio de 2010

San Donato... Dos mejor que una.

Domingo cuatro de julio, Alberto y yo salimos de Zizur Mayor rumbo a Uharte Arakil con la intención de hacer un buen entreno por la zona. La idea original era repetir la excursión de mayo: Es decir subir a San Donato, bajar y subir a San Miguel. No osbstante, sobre la marcha pensamos en otro itinerario consistente en subir al portillo de Uharte (arriba de la Sierra) y en lugar de tirar a la ermita bajar hasta Ollo para volver a subir montaña arriba y descender hacia otro pueblo: Unanua, desde donde subiríamos a San Donato y bajaríamos de regreso a Uharte.

Mi glucemia a las 6:15 antes de desayunar fatal: 201, y a las 7:37 al dejar el coche en Uharte peor: 380. ¿Qué hacer? ¿Me pongo dos uds de rápida? No, mejor me bebo dos buenos tragos de agua y echo a correr con Alberto monte arriba. La subida es brutal y la sudada de campeonato. Esta noche no ha refrescado casi pues ha estado cubierto y las nubes siguen tapando el cielo sin dejarnos ver los altos de la sierra.

Antes de llegar al portillo de Uharte, en la zona más aérea del sendero nos llevamos un pequeño susto pues unos metros delante nuestra vemos caer un pedrusco a toda velocidad montaña abajo: Hay un rebaño de ovejas encima nuestra y a buen seguro que una de ellas es la causante del desaguisado, nos acordaremos de ella en la próxima costillada... Arriba no se ve nada de nada pues la niebla lo cubre todo. Pensamos que levantará enseguida pues en nuestra vertical casi se vislumbra el azul del cielo, así que tiramos monte abajo en dirección a Ollo. Mi glucemia por cierto aquí arriba: 114, hora: 8:53. Trago de Acuarius y una barrita de frutas para celebrarlo.

Perdemos altura correteando por hierba y piedras durante unos 20 minutos hasta comprobar que vamos a ciegas y que aún siendo un terreno fácil nos arriesgamos a que la excursión se alargue más de lo deseado y sobre todo a no disfrutar nada en estas condiciones. Así pues volvemos sobre nuestros pasos y subimos hasta la ermita, donde podemos disfrutar de unos minutos de sol al asomar un poquico por encima del mar de nubes.

Oye Carlos -me dice Alberto-, ¿Porqué no bajamos a Unanua y hacemos ese recorrido que puso tu cuñado en la revista Trail hace un par de años? ¿Te acordarás del camino? - Creo que sí - contesto - hay una zona fuera de sendero pero la recuerdo bien, ¡vamos allá!. Y nos volvimos a meter en la niebla bajando por la ladera opuesta de la sierra que cae sobre Unanua. No podemos ver la Sierra de Urbasa y Andía enfrente nuestra ni los pueblecitos de Torrano, Unanua y Lizarraga en el fondo del valle, no vemos más allá de 5 metros delante de nuestras narices y menos mal que el sendero está bien marcado en la cascajera porque si no...

Muy abajo ya entramos en el bosque y llegamos al punto donde hay que dejar el sendero que lleva al pueblo para iniciar el rodeo de la montaña. Decirlo es más fácil que hacerlo porque a los 10 minutos tengo claro que con semejante niebla no me atrevería ni a ir al Super de mi barrio, así que replanteamos nuevamente la aventura y decidimos ir a lo seguro: Volver sobre nuestros pasos subiendo a la ermita again para bajar a Uharte por el mismo camino. La subida no se me hace muy larga, además nos anima ver cómo pasamos a grupos de excursionistas con quienes nos hemos cruzado en la bajada y que todavia no han llegado arriba: ¡¡Semos unos monstruos!!

Una vez arriba de nuevo comprobamos que la niebla sigue sin comerse la ermita, pero no nos quedamos a tomar el sol porque Alberto tiene un pollo esperando en el horno y no piensa más que en la sagrada comida del domingo y en la bronca que le caerá si llega tarde. Así pues a trote rápido nos tiramos por la ladera Norte.

Aquí ya los kilómetros y sobre todo los metros de desnivel me empezaron a pasar factura en las piernas y mis muslámenes se quejaron un poquico en esta bajada interminable.

A las doce por fin llegamos al pueblo, mi glucemia 127; mi ánimo de cara a las próximas carreras mucho más alto, me podría dar un coma hiper-anímico pero por suerte las subidas de moral no son malas para la salud.

Muy buen entreno y muy buena compañía. Alberto, tenemos que volver cuando no haya niebla...



¡¡Viva San Fermín!!




jueves, 1 de julio de 2010

¡¡Qué caloooooorrr...!!

Bueno, pues eso que ya ha llegado el Verano. Hace dos semanas nos parecía que este año se pasaría de largo, pero no señor, ya lo tenemos aquí y ha venido para quedarse unos días, una temporadita. No me quejaré aunque ahora mismo sean casi las doce de la noche y el termómetro marque 28 grados en la calle. Pensaremos en el frío que hemos pasado este invierno y sobre todo disfrutaremos tirándonos a la piscina después de bajar sofocados del Perdón, ¡¡qué gozada amigos!!

Estamos en esos días líquidos y maravillosos, promesa de viajes, de encuentro con los amigos, con la familia, de planes nuevos, de vida en definitiva. El otro día me despedía de mi hijo mayor que se iba unos días a Zarautz con unos amigos. Viéndole subir al autobús, con esa alegría y esas ganas de divertirse que se tienen a los 17 años, me embargaron distintas sensaciones: Felicidad de ver a los hijos crecer y volar sólos y nostalgia de mis andanzas con esos mismos años. Sentimientos encontrados, una sonrisa de melancolía y un pálpito en el corazón pensando en los próximos retos.

Y hablando de lo que viene me acabo de apuntar a la Zumaia Flysch Trail, el próximo 11 de julio, una carrera de 27 kilómetros rompepiernas entre Deba y Zumaia, en la Costa Vasca, por un paisaje de acantilados salvajes como en muy pocos sitios de nuestra geografía quedan, y como muestra echarle un ojo a este vídeo.

Bueno y espero que no nos siente mal este paseo porque el siguiente finde vendrá Isaba: ¡¡La Camille Xtreme!!

lunes, 14 de junio de 2010

Canfranc-Canfranc


La meteorología ha sido la protagonista de esta carrera. En la charla-presentación, uno de sus organizadores: Bernabé acompañado del alcalde de Canfranc, nos daba la bienvenida y tras repasar los aspectos más importantes de la prueba nos advertía de que las previsiones no eran nada buenas y que en caso de confirmarse cortarían la última parte de la carrera A, de modo que todos haríamos la B. Que de todos modos sería una prueba dura y montañera de 35 kmts de recorrido y 5000 mts de desnivel acumulados.

Antes de ir a la salida, les contaré a ustedes que salí de Zizur Mayor el viernes a eso de las 6 de la tarde y que me costó poco más de 1h y media llegar a Canfranc. Que un poco más arriba de Jaca el cielo se puso todo gris y empezó a llover un poco pero aún así pude ver un poquito de la Collarada (2886 mts) y que detrás suya asomaba la Moleta, la primera de las cimas de nuestra Canfranc-Canfranc, toda blanquita de nieve reciente. Vaaale.

Nada más llegar a Canfranc Estación me encuentro de frente con Ramón Ferrer, más conocido como Monrasin, con él y con Pepinillo (Zuera), Mariote (Límite vertical), Topete (Bomberos Zaragoza), Enrique Badía y Sonia (Peña Guara y Asmún), disfrutamos de una estupenda cena ofrecida por el Ayuntamiento y la Organización en el Polideportivo Municipal: Ensalada fría de pasta y un guiso de ternera ¿A la jardinera? Que estaba bueniiiiiiísimo. (Repetí 2 veces de los dos platos). La tertulia de la cena la prolongamos en el Bar la Brasa con unos cortados descafeinados y unas infusiones (gente sana que somos oye). Gente sana pero muy peligrosa pues quien más quien menos tenía una ultra en su saca o alguna en mente, como la Eun-Millak de Enrique o la UTMB de Topete para este próximo verano. Miedo me da seguir echando cortados con esta cuadrilla, aunque sean cortados descafeinados.

Por la mañana nos levantamos a eso de las 6 para desayunar y casi al mismo tiempo se puso a llover (Ambiente depre en el comedor). Nos informan de que se retrasa la salida hasta las 8:30.

Cinco minutos antes y en los porches del ayuntamiento los 41 corredores nos apretamos para escuchar las últimas recomendaciones por parte de la organización, al resguardo del diluvio que cae en esos momentos Bernabé nos informa de que no subiremos a la cima de la Moleta debido a la niebla y que por supuesto todos haremos el recorrido B, es decir que desde Candanchú enfilaremos a Canfranc por el Camino de Santiago.

Mi glucemia una hora después del desayuno a las ocho menos cuarto: 94. Me como dos plátanos.

Ocho y media cuando echamos a correr bajo la lluvia calle abajo, cruzamos un puente y nos encontramos al pie de la gigantesca ladera que hemos de superar en busca de la Moleta, bueno de sus proximidades. El sendero asciende por un precioso bosque de pinos, abetos y hayas y comprobamos que dentro de esta selva llueve el doble que fuera, pero no importa porque a los 5 minutos de ascensión nadie tiene frío. Cada uno coge su posicion dentro de la fila y yo me pongo detrás de Mariote intentando conservar la distancia, el corredor detrás mío procura lo mismo y de ese modo vamos cogiendo altura en medio de la lluvia y de la niebla, sólo vemos árboles y ocasionalmente la tubería metálica que conduce las aguas del Ibón de Ip a la Central de Canfranc. Al principio llevo los bastones en la mochila pero no tardaré en sacarlos para ayudarme con ellos y descargar de trabajo a las piernas.

Casi salimos del bosque cuando a unos 2200 mts vislumbramos el Barranco de Ip y las laderas Norte de Collarada enfrente nuestra. Por unos instantes podemos ver también la cima de la Moleta y no parece que nos quede mucho para alcanzarla pero será en mejor ocasión. Un voluntario bien resguardado bajo su capa nos señala hacia nuestra izquierda en dirección Norte para que iniciemos un largo flanqueo en suave descenso que nos conducirá al sendero de bajada. La montaña está cosida con muros construidos para contener avalanchas, aquí y allá hay restos de construcciones relacionadas con los aprovechamientos hidroeléctricos: Hierros olvidados en un paisaje gris y desolado. Blancos neveros rellenan hondonadas y canales que se precipitan montaña abajo perdiéndose en la niebla, corremos al borde del abismo pero no hay peligro, pues el itinerario sigue una sucesión de terrazas naturales con la anchura suficiente para que podamos mirar al vacío sin ningún miedo.

Mientras hago un par de fotos Mariote se pierde de vista y me adelantan un par de corredores, proseguiré en medio de otro grupo de cuatro entre los cuales va una de las chicas. Con ellos bajaré casi todo el camino, un descenso estupendo para correr, en continuos zig-zags dentro del bosque con un piso blando y seguro de pisar, sin mucho barro salvo una zona delicada donde por cierto pierdo el equilibrio y doblo un poco un bastón. Después un túnel oscuro que por suerte no es muy largo y que pasamos levantando los pies para no dar un mal tropiezo. He comido una barrita de frutas al empezar la bajada y sólo he dado unas pocas chupadas al camel-back que llevo con un litro de Acuarius muy diluido. Así que cuando llegamos al primer avituallamiento bajo el Fuerte de Col de Ladrones (+- 1350 mts) llevo un agujero en el estómago. Ahí están Ramón y Sonia que me hacen unas afotos mientras me pongo morado: Un plátano y medio bocata de queso con jamón york, además de un trago de Acuarius me sientan de maravilla. El buen humor de voluntarios y corredores desafía el mal tiempo y nos da fuerzas para proseguir la aventura. ¡¡Hasta luego y no os mojéis mucho!!

Empezamos la subida a La Raca ¡¡Ya no llueve!! Pero sigue la niebla y seguramente las nubes encima suya, la temperatura no está nada mal así que me quito el chubasquero y enfilo el sendero montaña arriba tirando fuerte de bastones y apretando los dientes, me siento fuerte y adelanto a mis cuatro compañeros de la bajada anterior, también sobrepaso a Edu de Mendilasterketa, un chaval que no se quita la sonrisa en todo el día, esté subiendo o bajando. ¡¡Qué bien vas campeón!! - Me dice alegre al pasar. - ¡A ver si consigo mantener este ritmo hasta arriba! - Contesto más que nada para darme confianza. Y lo cierto es que los zig-zags de esta subida se suceden sin un descanso dentro de una niebla cada vez más espesa. Casi arriba del todo un voluntario me anima también: -¡¡Tienes al siguiente corredor a menos de un minuto!! ¡¡Venga que a ese ritmo lo pillas!! ¡¡Animo!! -. Le doy las gracias por sus ánimos y su entusiasmo y pienso que el campeón es él, que lleva un rato ahí en medio de la niebla, jodido de frío pero sin dejar de dar aliento a cada uno de los "corredores"; de los cuales la mitad apenas conseguimos andar por esta cuesta interminable.

Cima de la Raca (2284 mts): Una caseta y las torres de los arrastres se levantan como fantasmas sobre la nieve. Otro voluntario que también merece cien trofeos me señala la dirección a seguir en la bajada: - ¡La telesilla siempre a vuestra izquierda! ¡Seguir todo el nevero hasta abajo siguiendo las banderitas rojas!
Empieza lo bueno, nos hemos juntado tres colegas en esta bajada: Edu que me ha vuelto a pillar, servidor y el corredor que tenía a un minuto.
Mientras saco cuatro fotos Edu se tira como un cohete nevero abajo y lo pierdo de vista ¿Se habrá sacado los esquises de la mochila?. Yo también me tiro montaña abajo gozándola como un ceporro: La nieve está ideal para correr, a cada zancada basta con meter un poco los talones y no hay mayor problema. En un bolero bajamos la montaña y nos encontramos chapoteando a las orillas del río Aragón que cruzaremos por una pasarela improvisada. Allí está otra vez Ramón cámara en ristre sin perderse detalle y animando como nadie. Una pequeña subida para trepar a la antigua carretera nacional en una de cuyas curvas se sitúa el 2º avituallamiento y control de la carrera: Bernabé me saluda como si me conociera de toda la vida y me asegura que voy de cine (mis piernas no sé, pero mi autoestima se está poniendo a cien en esta carrera). Al llegar al control coincido con tres cicloturistas que no rechazan la invitación y se acercan a tomar un bocata. Son belgas, han ido a Santiago desde su país y ahora vuelven, ninguno de ellos bajará de los 65 tacos pero tienen más humor y entusiasmo que muchos jóvenes de 20. Buen ambiente pues mientras me jalo otro bocata, otro plátano y medio litro de Acuarius que me sientan de maravilla. Las nubes se han levantado un poco y dejan ver lo que sería la tercera parte de la carrera A, incluso se atisba ¡Un trozo de cielo azul! se lo señalo a Bernabé y como soy un poco fantasma le comento que todavía podríamos hacer la carrera completa. - Ni de coña - me dice - La previsión dice que a las 2 se va a caer el cielo así que baja directo a Canfranc que sólo tienes 8 kilómetros por el Camino de Santiago -. Ante eso miro mi reloj que señala algo más de la una y me despido echando a correr por el camino jacobeo como alma que lleva el diablo.
Esta parte fue deliciosa para correr, parecía que ibas como por un jardín y eso junto con una temperatura fresca y el cielo nublado que ocultaba el sol hicieron que terminara disfrutando como hacía tiempo no lo hacía en una carrera.

Al llegar a la meta ¿Quién pensáis que estaba ahí aplaudiendo y haciendo fotos? ¡¡Super-Ramón por supuesto!! Mi tiempo 5h 14 minutos, que me sitúa como 3er veterano en la clasificación. Cosa que me ha comunicado Toni este Lunes por teléfono: Al entregar los premios, cierto grupo de despistados nos estábamos tomando unas cervezas ¡¡!! Lo cierto es que fue una descortesía por nuestra parte pero luego sí que hicimos aprecio del excelente almuerzo ofrecido por la organización: Migas y ¡¡más ternera!! En fin, el caso es que tengo un hermoso trofeo que me guardan en la oficina de turismo municipal. Espero poder recogerlo pronto porque le reservo el mejor lugar en la librería del salón. Canfranc-Canfranc es mucha carrera aunque sea en su versión B. ¡¡Muchas gracias!!

Comentar la excelente carrera hecha por Pepinillo, seguido de Topete, Mariote y Enrique Badía. ¡¡Qué fieras!! La clasificación.

Algunas fotos de Monrasin y mías aquí.

domingo, 6 de junio de 2010

Carrera de Montaña de Galdames


Después de la carrerica por el San Cristóbal del pasado domingo, dos semanas después aparecía en mi calendario la mítica Canfranc-Canfranc, una carrera durísima a la que nunca podré ir lo suficientemente preparado. En principio este fin de semana lo tenía para entrenar fuerte y me había planteado hacer un entreno largo el sábado y participar en la Subida a la Higa de Monreal el domingo, cuando vino Alberto - Gares-, a contarme lo mucho que disfrutó en la Carrera de Montaña de Galdames el año pasado, que este año también iba a ir y que tenía que ir con él, que era muy chula y me iba a gustar un montón. Convencido: Con 34 kilómetros y 3500 mts de acumulado era la mejor forma de emplear la mañana del Sábado para castigar/preparar las patas.

Me levanto a las 4:45 A.M. ¡¡Qué sueño!! Mi glucemia: 134, desayuno como siempre mi tazón de café con leche, tostadas con aceite y zumo de naranja; 5 uds. de novomix 30 porque sin dopin no soy persona y avanti, que he quedado con Alberto a las 5:30 para recogerlo con el coche. A las 6 llegamos a Alsasua y se nos une Jone, de Dantzaleku Sakana, una amiga y veterana campeona en carreras de montaña, que como dice Alberto ya no tiene sitio para poner los trofeos que gana por esos mundos. Al minuto de salir de Alsasua por la autovía rumbo a Vitoria apago la radio: Tres locos con una afición común tienen mucho que contar y lo cierto es que no paramos de hablar en todo el viaje. Eso sí, les pido que estén atentos porque soy un despistes y cuando no conozco la ruta soy el más torpe de los conductores. Y así es porque nos pasamos el desvío hacia Bilbao debiendo continuar unos kilómetros por la Nacional Uno hasta que podamos dar la vuelta y coger la dirección correcta. Tenemos niebla bastante cerrada así que no le piso mucho en la bajada hacia Bilbao por la autopista pero es un viaje rápido y pronto nos vemos rodeando la capital vasca. Un Sábado a las 7 de la mañana hay poco tráfico y sin ningún problema dejamos atrás la "civilización" siguiendo unos kmts por la Autovía del Cantábrico hasta el desvío a Alonsotegi por una buena carretera que nos lleva al histórico territorio de Las Encartaciones, tierra de señoríos y de viejos fueros; donde Vizcaya muga con Santander y Castilla y el paisaje es una sucesión de montañas y valles, bosques y prados. Una región preciosa de cuya existencia no tenía noticia alguna y que habría pasado sin conocer, de no ser por esta afición a correr que no nos deja parar.


San Pedro de Galdames (170 mts)en el concejo del mismo nombre, es el pueblo donde se encuentra la Salida y Meta de la Carrera. Son las 8 de la mañana cuando llegamos por lo que hay tiempo de sobra para inscribirnos, recoger el dorsal y ultimar preparativos. Mi glucemia 131, así que tomaré un par de cafés con leche cortesía de la organización además de un plátano y una barrita, con la paliza que nos espera lo mejor es salir con el ánimo bien alto... La carrera coincide con una marcha montañera cuyos participantes han salido hace un rato y que luego iremos encontrando a partir del kilómetro 10 mas o menos.

Nueve de la mañana, salimos puntualmente iniciando enseguida la primera y dura ascensión de la jornada al pico de la Cruz (800 mts) por cuya cima creo que no pasaremos porque según la organizacion hay una pareja de alimoches criando y los forestales han aconsejado dejarlos tranquis. Un estrecho sendero dentro del bosque nos hace guardar la fila de rigor, hay bastante humedad y aunque la temperatura no es muy alta sudamos a mares trepando esta montaña dentro de la niebla. Tardaremos en salir de ella y cuando por fin la dejamos abajo, nos vemos corriendo por el lomo de unas islas en medio de un mar blanco de nubes. Un océano que se extiende hasta el horizonte en todas las direcciones. El cielo azul sin una nube, con un pedazo de sol que empieza a calentar pero que no molesta gracias a un suave viento de Norte ¿Que mas podemos pedir? Fuerzas para correr. Siguiendo el cordal pasamos por la cima de Gasteran, desde cuyas alturas se divisaría la costa, pero para eso tendremos que volver otro día, coronamos también el Ganeran, "volando" siempre en torno a los 800 mts de altura hasta llegar al Pico Mayor (720 mts aprox.) donde iniciaremos el descenso. Por senderos y a ratos por pistas iremos perdiendo altura.
El camino discurre junto a antiguas edificaciones relacionadas con las minas de hierro que hace un siglo funcionaron en la región, más abajo cruzamos por una faja rocosa donde las paredes sobresalen extraplomadas y forman una cueva natural en cuyo fondo se esconde la ermita de la Magdalena ¡¡Que frío hace al pasar!!

Hace rato que voy junto a otro corredor que lleva igual ritmo que yo, en las subidas me deja atrás pero luego en las bajadas me vuelvo a acercar, viste mallas y camiseta negra y lleva el pelo al uno, casi no hablamos, pero es que llevamos un ritmo bastante majo ¡como para charlar! Llevamos como una hora y cuarto de carrera y no hemos visto avituallamiento alguno. Menos mal que llevo unos cuantos geles en el bolsillo, el primero lo he tomado a los 50 minutos y no tardaré en echar mano de otro pues no me qiero arriesgar a una bajada de glucosa inoportuna (siempre son inoportunas). ¡¡Carlitos!! - me grita Alberto al adelantarnos en una revuelta. - ¿Que, como lo llevas? - le pregunto - ¡Muy bien! - contesta-, ¡Pero a los de la organización se les ha olvidado hasta el agua! ¡Y pensar que he dejado el bidon en el coche!.

Me parece que puedo seguirle y aumento un poquico el ritmo detrás suya mientras mi compañero de carrera -el de equipaje oscuro- se va quedando. Ya hace rato que estamos adelantando a los participantes de la marcha que de buen grado se hacen a un lado a nuestro paso. En una de esas chapoteo en el agua de un charco salpicando barro a los lados y pienso que lo mismo se mosquean con nosotros. Son dos formas de disfrutar de la montaña.

Llevamos más de hora y media cuando en el kilómetro 18 nos encontramos por fin con el primer avituallamiento, después supimos que era el segundo y que el primero habia sido "limpiado" por los marchadores. ¿?. Cinco minutos para saciar la sed y comer algún trozo de plátano y de naranja. Intento no beber demasiado para no fastidiar el estómago, pero lo cierto es que necesito líquido. Hace rato que la niebla ha levantado y aún cuando todo el camino discurre a la sombra del bosque, la temperatura y la humedad se empiezan a dejar sentir. Los voluntarios trabajan a destajo preparando bocatas, rellenando vasos... Los pobres reciben algún reproche pero no tienen ninguna culpa de lo que haya pasado con el primer avituallamiento.

En estas que Alberto se tira a correr pista abajo y yo me lanzo detrás, pero a los dos segundos alguien nos grita: - ¡Que por ahí no es! -. Efectivamente, justo es en dirección contraria, tengo que gritarle a Alberto que ya está lejos para que se de la vuelta y juntos tomamos el camino correcto que va por un sendero. ¡¡Madre mia qué dos!!

Bajamos por fin al valle y nuestra carrera discurre junto a rio Galdames, una regata de aguas limpias y transparentes hasta el punto que se ven perfectamente las piedras de su lecho. Algunos pescadores caña en mano caminan por sus orillas estudiando las pozas, se respira tranquilidad en contraste con nuestra galopada. Salimos a una carreterita por cuyo arcén iremos durante unos 500 metros para cruzarla subiendo a una pista que discurre en el bosque de la ladera opuesta. Alberto ya se me ha ido hace rato, yo continúo bien acompañado de otros corredores y seguimos pasando junto a marchadores que caminan en grupos delante nuestro, van a paso rápido pero nosotros vamos más ligeros. Llevaremos 5 minutos por una pista que nos lleva paralela a la carretera cuando alguien grita que no es el camino correcto. Todos nos paramos, corredores y marchadores, comprobamos que no hay a la vista ninguna tira de señalización: Son verdes y van atadas a ramas o a piedras, pero hace rato que no hemos visto ninguna. No lo pensamos más y damos la vuelta debiendo retroceder durante otros 5 minutos hasta que vemos el desvío bien señalizado en un sendero que asciende por el bosque. Uff, llevaremos unos 22 kilómetros y entre el desánimo del despiste y la subida voy que no puedo... -¿Es esta la última subida? - pregunto a un grupo al pasar - ¡Qué va, guarda fuerzas que esa viene después!- Efectivamente, para la última gran ascensión de la carrera, al monte Ubieta (630 mts) todavía quedan tres kilómetros.

Bajamos a otra carretera que nos lleva llaneando entre fincas cultivadas y pequeños pueblos. Mi anterior compañero de aventura, el chico que iba con mallas y camiseta negra me ha alcanzado y volvemos a ir juntos un rato, pero yo voy más justo y aunque me anima a seguir con él le digo que tire. Junto a una fuente alquien ha dejado una pila de vasos y bebo a gusto un par de tragos, hace calor. Retomo la carrera con pocas fuerzas aún cuando la carretera pica para abajo no consigo coger ritmo, pienso que he ido demasiado rápido y comido demasiado poco cuando paso junto a un viejo caserío donde una señora ha dispuesto una mesa con dos cajas de galletas, un botijo de agua fresca y una jarra de limonada ¡¡Qué amable!! Dos vasos de agua con limón y azúcar y tres galletas buenísimas me dan ánimo para volver a corretear. - El año pasado no se paraba nadie - dice la buena mujer, claro Alberto me dijo que estuvo lloviendo e hizo algo de fresco mientras que hoy es un verdadero día de verano.

Me interno por un sendero para cruzar un pequeño bosque y al otro lado me encuentro con un castillo: El Señorío de Loizaga - ¿Qué lugar es este? - Pregunto a una cuadrilla que anda trabajando junto a unos camiones -¡Es el castillo de los Rolls Royce!- Me contestan, y prosigo la carrera sin entender qué pintan los famosos coches en un lugar perdido en medio de estos verdes valles. Al poco me encuentro con el segundo avituallamiento de hoy (el tercero vaya): Un animado grupo de mujeres nos ofrece plátanos, naranjas y de todo. Cogeré plátano y me llevaré una botellín de agua, pues estamos al pie del famoso monte de las antenas, el Ubieta, que se ve arriba, muy arriba.

Serán pasadas las 12 del mediodía y el sol castiga lo suyo en los primeros metros de subida. Voy andando y sin perder de vista las señales. Conforme gano altura voy echando alguna ojeada al valle y al castillo de los famosos coches: Su edificio principal es una torre fortificada y alrededor hay extraños edificiones como pabellones y todo el conjunto está rodeado de una muralla. Bosques, fincas de hierba y extensos viñedos para producir el txakolí, se alternan debajo mía en un mosaico de verdes oscuros y claros. Llego a un pequeño refugio o ermita donde se dispone una mesa con más agua y provisiones. Se sitúa justo al pie del repechón final. Otro trago de agua y prosigo monte arriba a pleno sol, menos mal que el aire vuelve a soplar y nos refresca un poco. Pero no tardo nada en llegar arriba a las antenas y puedo ver ya la meta ahí abajo, muy abajo en esas casitas del fondo del valle. ¿Dónde me he dejado el parapente?

El sendero cae en zig-zags, estrecho y vertical, perdiendo altura de salto en salto, con algunos pasos técnicos pero sin mayores complicaciones. Cuidadín de todas formas porque a estas alturas el cansancio nos puede jugar una mala pasada. Casi he llegado abajo y adelando a un par de corredores que como yo tampoco tiran cohetes, sólo dos kilómetros por un subi-baja entre fincas y bosques ¡¡Qué calor!! De todos modos no tengo sed y me voy echando el botellín de agua por la cabeza. Una carretera estrecha y apreto a correr. ¡¡Ya estoy !! 4 horas 06 minutos al cruzar bajo el arco de meta.

Alberto, que lleva un buen rato esperando me pregunta qué ha pasado y le explico lo del despiste ¡¡Bien podrías haber esperado marinero!!. Dos minutos más tarde llega Jone, nuestra amiga de Alsasua que subirá al podio como segunda clasificada.
¡¡Bravo!! La costillada prometida por la organización nos compensa de la paliza y damos buena cuenta de la morcilla, salchicas, chorizo y costillas asadas. Cerveza con limón bien fresquita para pasarlo todo ¿Qué más queremos? ¡¡Ah sí, una ducha!! Qué bien se está ahora.

Algunas fotos.
Las de Google Earth son de Manu Nuñez y Bittor S.G.