Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 26 de abril de 2011

Montes de Maria: Barranco de la Canal

Domingo 24 de abril,  a las 8:10 llego con el coche a María de Huerva.  Sólo me ha llevado 10 minutos desde casa de mis padres en Zaragoza, donde estoy pasando estos días de Semana Santa.  Está nublado y la temperatura es agradable, unos 15 grados.  En la mochila llevo el medidor de glucosa, litro y medio de agua con Powerade, barritas de cereales, de fruta y pastillas de glucosa, además del móvil y de la cámara de fotos.  Voy solo y ello me permite disfrutar del paseo como si fuera una aventura, sobre todo porque sólo he estado por aquí una vez: En febrero pasado quedé con una cuadrilla del Club Sarrios-Zaragoza y con ellos descubrí este paisaje semidesértico, similar al que puedes encontrar en Bardenas, Monegros o cualquier otro rincón próximo al Valle del Ebro.



Así pues, en los primeros metros de carrera todo me es familiar: vuelvo a pasar junto a la estela esculpida en la piedra y el bisonte "dibujado" en una gigantesca losa.  Las nubes cubre el cielo como he dicho y ello pone un punto de misterio al paisaje.  Además las lluvias que han caído estos días le dan a la tierra un tono más oscuro, muy distinto al blanco deslumbrante que los yesos lucen normalmente.  Pasado el bistonte continúo barranco arriba mirando de reojo otros cañones secundarios así como las crestas o sierras que los delimitan.  En ocasiones el barranco de la Canal se estrecha de tal forma que a uno le parece estar en la Sierra de Guara o en una garganta pirenáica.  El pasillo se retuerce y cambia de dirección, va ganando altura y la vegetación se va haciendo más espesa: Aliagas, romeros, sabinas y pinos además de carrascas y coscojas se alzan a uno y otro lado.   Al doblar un recodo llego a una bifurcación, dos estrechos pasillos continúan a izquiera y derecha y tras dudar un poco tiro por el ramal derecho que me parece el principal.  Dos minutos más tarde una poza de agua obstruye el paso y aún cuando no parece complicado salvarla vuelvo sobre mis pasos para seguir por el pasillo izquierdo.  Por este no encuentro mayores problemas y puedo proseguir subiendo un buen rato hasta que más arriba decido salir por una especie de senda a mi derecha que, a juzgar por las huellas ha sido hecha por el paso de motoristas.  El sendero parece seguir la curva de nivel y permite correr a buen ritmo por la parte superior de la ladera.  Un espeso bosque de pino carrasco cubre esta zona y detrás se pueden ver los gigantescos molinos con las aspas quietas, pues el aire está totalmente en calma.  Eso y que cada vez las nubes son más oscuras me alarman un poco.  Además mi móvil se ha quedado sin cobertura y no sé si ese ruido detrás de unas coscojas no será un jabalí.  ¡¡Qué miedo!! 

Con las nubes cubriendo las Planas de María y la amenaza de la lluvia no tenía sentido prolongar la ruta por lo que desandé el camino y volví a María por el mismo sitio.  La suerte quiso que aún cuando me detuve para hacer algunas fotos, el agua no empezara a caer hasta llegar al pueblo, eso sí a chorros, pero cuando quise mojarme ya estaba en el coche.   Como curiosidad al volver a Zaragoza, allí estaba todo seco y no fue hasta la tarde que otra tormenta regó con abundancia la ciudad.

Afotos aquí.




Está claro que en esta región hay muchas otras rutas por barrancos, laderas y crestas que ofrecerán mil y una perspectivas.  Un lujo a tiro de piedra de la gran ciudad.  ¡¡Volveré!!

Glucemias: Domingo a las 6:51_223, me pongo 4 uds de novorapid y desayuno café con leche, dos tostadas y puñado de almendras. Al llegar a María a las 8;:09 tengo 111 por lo que antes de echar a correr tomaré una barrita de cereales y una pastilla de glucosport. A las 9:31 estoy en la parte más alta de mi recorrido y tengo 79,  iniciaré el regreso dando buenos tragos al camel con isotónico y comiendo barritas de vez en cuando.  Al llegar a casa no miro cuánto tengo pero me como un bocadillo de queso riquísimo ¡¡mucho mejor que las barritas!!

La próxima aventura será durilla:  La Marcha de Montaña de las Tres Ermitas.  No es una carrera, pero desde hace unos años cada vez más gente se la toma como tal, enfrentando sus 55600 mts y 3000 mts de desnivel positivo en plan competitivo.
Mi intención es llegar al final haciendo un buen tiempo pero de forma que a la semana siguiente pueda correr la Media Maratón de Zaragoza a buen ritmo.   ¿Lo conseguiré?

Nota: Este mismo domingo que yo estuve por Zaragoza, en Pamplona mis colegas del club Celigüeta-Atletismo Zizur y otros amigos quedaron con Ricardo Abad para acompañarle en su Maratón nº 206.  Se fueron hasta Roncesvalles desde donde salieron para recorrer 44,5 kmts hasta Pamplona.  ¡¡Enhorabuena campeones!!  En su entrada del lunes, Ricardo se quejaba de las secuelas de tantas subidas y bajadas -sobre todo bajadas- que le dejó el itinerario, a pesar de lo cual se echó la maratón 207 a las piernas, lo mismo que seguramente hoy habrá hecho con la nº 208.  ¡¡Muchísima suerte y a por las quinientas!!

domingo, 17 de abril de 2011

Dos Carreras, una Montaña... Mil Amigos.

Cuando Jesús Sánchez (Samuel) y sus amigos de Osán-Sabiñánigo anunciaron el "doblete" de dos pruebas de montaña en un mismo fin de semana, un kilómetro vertical el sábado y la IV Osán Cross Mountain el domingo me lo pensé un poco. Porque castigar el cuerpo dos días seguidos entrenando es algo que hacAemos a menudo, y tres días también... más incluso, pero dos días seguidos compitiendo no lo había hecho todavía. Así que lo consideré como un pequeño reto personal y me inscribí a las dos.

Contaba con la hospitalidad de Felipe y Pilar, amigos de Sabiñánigo que me ofrecían su casa, así que la cosa del dormir estaba resuelta y la de cenar y la de beber un par de cervezas y alguna copa de vino y... Vamos, que lo tenía todo, sólo tenía que poner las piernas y unas pocas ganas de correr, así que... ¡¡A Sabiñánigo!!

El Monte Oturia con sus 1921 mts domina la capital del Serrablo, en la que GMS (Grupos de Montaña de Sabiñánigo) llevan años organizando carreras de montaña (Puyada a Collarada y a Oturia).

Javierre del Obispo (873 m.) es un pueblo minúsculo próximo a Sabiñánigo. Son poco más de las 8 de la mañana cuando llego y un voluntario me señala la finca que han habilitado como aparcamiento, hay una docena de coches pero en una hora se llenará con muchos más. Recojo el dorsal y consulto la lista de salida: Me toca a las 10:03, así que hay tiempo de sobra, compruebo la glucemia y tengo 45 ¡horror! qué bien me vendrían un café y unas magdalenas... Sólo tengo barritas de fruta y pastillas de glucosa así que caen dos barritas y otras dos pastillas con unos buenos tragos de agua de la fuente, con todo eso a las 9:14 estoy en 185, mucho mejor para enfrentar la prueba. A esas horas ya estamos casi todos los participantes y puedo saludar a muchos amigos de otras batallas: Carlos-Skyrunner, Mariote, Pepinillo, Ambargreen, Manu-Manumar, Victoriano, Maquisardo, Jesús-Samuel, Toño Algueta, David-Reburun, Javi San Agustín, Jorge Jariod, José Antonio Salgado... Ochenta y séis valientes (y valientas) que cada 30 segundos iremos saliendo monte arriba en busca de la cima.
Empieza la prueba y a la hora señalada me sitúo en la salida, cuenta atrás desde el 10 y al llegar al uno ¡¡Ya!! Tiro calle arriba a la carrera mirando de reojo un cartel que señala el promedio de subida en esta primera etapa: 14%. Bueno -me digo-, no es mucha pendiente, ya podré correr a ritmo ¿no?. Sí, pero no me noto muy bien, las piernas las noto duras y la caja va justa. Además enseguida hay un repechón fuera de sendero donde hay que doblar riñones y casi echar manos al suelo para subir ¡ufff! ¡qué duras tengo las patas...! ¡Uffff, qué pequeños los pulmones...! Ni siquiera me anima ver que alcanzo a un corredor, mis sensaciones son peor que regulares -¡Madre mía, en que lío me meto...!-. Al mismo tiempo me alcanzan dos corredores y avivo la marcha intentando seguir su ritmo, pero sólo lo consigo unos metros. Para mis adentros pienso que los buenos, los fieras, saldrán en 20 minutos y que tengo que hacer lo posible porque no me pillen. Pasaremos otros carteles indicadores con promedios del veintipico por ciento.

Alcanzo a algún corredor más, otros van pillándome también y así poco a poco salimos del bosque a los puertos de arriba, donde prados y bojes forman esos jardines que muchos paisajistas de vanguardia firmarían como suyos. Jardines donde por cierto hay que prestar atención a los plásticos de color blanco y rojo que marcan la ruta ¿Verdad Victoriano?.

Un poco más arriba, los bojes ya escasean y dejan ver la meseta en cuyo extremo se levanta la pirámide cimera, hay un puesto de control con avituallamiento y bebo dos vasos de agua, nada más porque subiendo he tomado una pastilla de glucosa, llevo otra en la mano y la tragaré en la subida final, porsiacaso.

La subida final es dura, muy dura, con un promedio del treinta y pico por ciento. Sólo hay 200 mts de desnivel desde el avituallamiento pero las piernas llevan mucho castigo y cuesta muuuucho. Me alcanza Toño Algueta, que sube como un tren: Soplando y soplando como una máquina de vapor. No puedo por menos que animarle cuando pasa a mi lado porque es de admirar su capacidad de sufrimiento, yo subo axfisiao pero a Toño se le sale el corazón por la boca; Jesús-Samuel también me pilla en esta zona y lo mismo: sube más rápido que yo, pero también sufre más ¡Entonces es eso!: Los campeones consiguen esos primeros puestos porque son más fuertes sí, pero también porque se exigen más.

Alcanzo la cima y la meta de la carrera en 1 hora y tres minutos ¡¡Conseguido!! Con el tiempo justo para animar a Manumar y a Victoriano en sus últimos metros de carrera, agónicos y espectaculares: A cuatro patas, tropezando, arrástrondose monte arriba y más rápidos que las culebras ¡¡Qué grandes!!
Sonrisas en la cima: Cansamontañas, Maquisardo, Reburún y Manumar.

La temperatura es buena pero el chubasquero viene bien para resguardarnos de un moderado viento sur que aquí arriba es frío. Estaremos un par de minutos y tiraremos para abajo trotando suave y en animada charla hasta llegar al pueblo donde la organización nos tiene preparado el almuerzo. Clasificación.

El campeón Toño Algueta entre José Francisco Gutierrez e Ivan Reguera.

Para las dos llegaba a casa de Felipe y Pilar con tiempo para tomar una rica cerveza y disponer la mesa ¡Bieeeeennn! Con mis amigos estaban también una hermana de Pilar, Inma y su marido Jesús, así que fuimos cinco animados comensales quienes tras la comida estiramos la sobremesa arreglando el mundo (y a algunos de sus habitantes). La tarde era casi veraniega así que nos dimos una vuelta por Sabi en la que además de descubrir un bar bien majo, pasamos por casa de Guillermo y Belén. Calleron algunas cervezas pero, antes de cenar todavía hubo tiempo para visitar la bodega de Felipe, orgulloso de compartir con sus amigos el placer de saborear sus caldos: Unos vinos humildes y honrados, que en las barricas de roble adquieren un sabor extraordinario. ¡Excelente el clarete ecológico de Ayerbe! ¡Y no digamos nada del queso de Ossau! La cena estuvo también riquísima - ¡Qué grande es doña Pili!-, y como a las 11 ya se me cerraban los ojillos me tiré cuan largo y flaco soy sobre la cama, donde quedé inconsciente hasta las 7 de la mañana. ¿Tienen ustedes mal dormir? Corran un kilómetro vertical, coman, beban y rían con buenos amigos y verán qué fácil es quedarse igual que yo en brazos de Morfeo. ¿O era Baco?

Era el bueno de Morfeo, porque cuando desperté me encontraba maravillosamente y listo para enfrentar otra jornada tan buena como a la anterior.

A las 7:23 me hago un control y tengo 114 ¡Muy bien! Así que me pongo 4 uds de novorapid y desayuno en la cocina acompañado por Felipe, cae un buen tazón de café con leche y tres tostadas con mantequilla y mermelada. Tras de lo cual me preparo y salgo pitando hacia Osán. Me despido de mis anfitriones porque ellos tienen sus propios planes y ya no coincidiremos. ¡¡Hasta pronto!!

En Osán (885 mts) tengo 124 de glucemia a las 8:34, así que comeré dos plátanos para "subir los ánimos" antes de atarme las zapatillas. La organización ha dispuesto una finca como parking mucho mayor que años anteriores, pero eso sí, está a unos 500 mts carretera abajo, de modo que para calentar será suficiente con subir al trote hasta el pueblo. Es curioso pero me noto suelto y ligero a pesar de la paliza del día anterior, hay más corredores que como yo van a hacer las dos pruebas, pero la mayoría de los 267 participantes llegarán frescos y nuevecitos -esa ventaja nos llevan-. Entre ellos saludo a Fernando Zaratiegui que también ha venido de Pamplona expresamente para conocer esta prueba. De Navarra y País Vasco habrían venido muchos más pero solo en Navarra, coinciden hoy los 10 kmts de Hiru-Herri en Huarte y la Media Maratón de Bera (montaña).

Un día magnífico para correr, buena temperatura y casi no hay nubes. A las 9 nos situamos en la línea de salida y... ¡En marcha! Los primeros metros hay que poner cuidado en no tropezar ya que vamos muy apretados por las estrechas calles del pueblo. Enseguida dejamos atrás las últimas casas pero el camino entre las fincas tampoco es mucho más ancho, luego se convierte en sendero y pasamos a ir en fila india hasta un escalón junto a una caseta. Suena música aragonesa y es que sobre el tejado de la caseta un gaitero sopla incansable para animar nuestro paso ¡Bravo!

Se siguen sucediendo tapones en el cruce de barrancos o trepadas fuertes pero poco a poco el pelotón se va estirando y todos acabamos cogiendo nuestro ritmo. En una bajada delicada pasa a mi lado un elemento a toda velocidad y al poco le veo tropezar con unos arbustos: Casi da la voltetera pero consigue recuperar el equilibrio y prosigue adelantando más corredores, entre ellos a Miguel Angel-Sarrio Mayor. Vuelve a tropezar y Miguel Angel que corre ahora delante mía comenta con mucha razón que no tiene sentido jugarse el tipo y que lo importante es que podamos ir a trabajar al día siguiente. ¡Cuánta razón tienes Sarrio Mayor!

Iremos juntos casi toda la subida, unos ratos a pie y otros andando. Mejor dicho: Unos ratos trotando y otros caminando; eso sí, siempre resoplando ¡Uffff! Mis piernas están sueltas y la caja limpia pero está claro que ambas acusan la paliza de ayer porque el año pasado recuerdo haber corrido casi toda la subida hasta la cascada y este año no puedo ¡¡No pueeeeeeedo!!

Por fin llegamos a la cascada, qué rincón más guapo !! Seguimos subiendo por la estrecha faja en la que hace siglos otros hombres como nosotros construyeron las ermitas que podemos ver al pasar.
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Fotos de la organización tomadas en el tramo de la cascada. Sarrio Mayor me marca el ritmo de subida, yo detrás intento seguirle.

La pendiente se suaviza un poco y puedo correr continuadamente hasta llegar al puerto, después de unos zig-zags entre los bojes salimos a terreno despejado y avistamos la ermita de Santa Orosia (1602 mts), techo de la carrera de hoy. Beberé dos vasos de agua, otros dos de acuarius y un cacho de naranja. Además pillaré un trozo de plátano y me lanzaré en persecución de César-Cafuu. Su camiseta verde del club Sarrios Zaragoza será mi referencia en esta parte de la prueba que en suaves toboganes cruza los altos puertos de Oturia hasta llegar a las paredes del otro lado de esta alta meseta, donde se empieza la etapa final: Un estrecho sendero que desciende de faja en faja la montaña trazando un sinfín de zig-zags. Adelanto algún puesto, al tiempo que otros más fuertes y sobre todo más valientes me adelantan a mí. Se puede correr mucho pero no hay que quitar la vista del piso, cubierto de pedruscos, piedras y piedrecitas; casi todas redondeadas e ideales para torcerse el tobillo si las pisas. Sufro un leve retortijón a modo de aviso, pero sin consecuencias. Peor suerte tiene un corredor que camina en la parte final de la bajada, él si se ha torcido el tobillo y aunque afortunadamente no ha sido muy grave su carrera terminará a pie.

Al finalizar la bajada todavía nos quedan 2 kilómetros casi llaneando y me anima comprobar que puedo mantener la buena velocidad que llevaba bajando -casi, je, je..- Corremos por sendas escondidas en los bosquetes de quejigo que delimitan las fincas, al llegar a Isún de Basa un ruidoso grupo de vecinos nos anima provistos de bocinas, esto ya está, ya está... Un kilómetro más y cuesta abajo que hago a toda velocidad -me encanta verme fuerte en esta parte...- El corredor que me precede se cae rodando nada más entrar en Osán, me paro un poco detrás pero se levanta en un segundo y me dice que tire, que él va roto pero no se ha hecho nada, así que me lanzo de nuevo para enfrentar los últimos metros hasta la meta. 1:53:19 no está mal pero eso sí, el año pasado me salieron 4 minutos menos. Claro que no hice doblete...

Clasificación general aquí.

Que no se me olvide: Las migas con huevo frito al llegar a meta cada año están más buenas. Increíble el curro de los cocineros, su buenísima disposición y su buen humor. ¡¡Sois los mejores!!

Eso sí, yo pedí media ración de migas porque con mi diabetes hay que moderarse aún después de una carrera, con eso y una cerveza tenía 148 de azúcar a las 12 horas después de ducharme. ¡Muy bien!

Enhorabuena a los campeones y a la organización: Amigos de Osán, Grupos de Montaña de Sabiñánigo y ayuntamientos de Biescas y Sabiñánigo que, con Samuel al frente han hecho un trabajo extraordinario: Si es complicado montar una carrera qué podemos decir de hacer dos seguidas. ¡¡¡¡Muchísimas gracias por hacer que podamos disfrutar tanto!!!!!

lunes, 4 de abril de 2011

5ª Carrera del Ebro

El año pasado no pudo ser pero este sí: Este Domingo se corrió la quinta edición de esta emblemática carrera organizada por las fuerzas armadas y la Asociación de Naciones Unidas de España; además de UNESCO-Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza. El itinerario de la prueba discurre mayormente por el campo de maniobras de San Gregorio, situado al norte de la ciudad, un paisaje de estepa semidesértico que nunca debemos despreciar pues alberga un buen número de especies vegetales y animales de especial valor. Dicho así queda muy chulo y me diréis "qué puñetas hay en ese desierto", pues bueno, además de jabalís, conejos, culebras y lagartijas seguro que hay muchos más bichos porque nadie les molesta dentro del perímetro cerrado del campo de maniobras y en cuanto a vegetación abundan el tomillo, el esparto, la aliaga y el romero entre otros arbustos que ponen una nota de color verde sobre el blanco de esta tierra pobre.
Un comentario tonto: Si la carrera se celebrara en julio y a las 5 de la tarde sería muy, muy dura y sería cosa de pensarselo un poco el participar.

Según la organización la distancia a correr eran 18350 mts no homologados con un perfil de 600 mts de desnivel acumulado (300 para arriba y 300 para abajo): Ello se traduce en una carrerica más bien larga y que puede ser más o menos dura dependiendo del clima: Esta vez el tiempo ha sido ideal pues aunque en la salida parecía que el sol nos quería machacar, despues se ha escondido un poquico y casi no lo hemos notado. En algunos foros han apuntado 19 kilómetros la distancia marcada por los garmin y ge pe eses.

Vamos a la carrera de una vez: La salida era a las 10 pero finalmente hemos salido a las 10:20 pues las 5 mesas dispuestas para entregar dorsales han resultado totalmente insuficientes para los más de 1600 participantes. Yo he llegado a las 9 menos cuarto y no he tenido ningún problema para recoger el dorsal sin hacer cola, pillar taquilla en el vestuario y calentar. Pero a los 20 minutos había una fila que daba miedo. En el vestuario por cierto he saludado a Chema-Zaragoza y a Javi de Andorra, a Chema le he felicitado por la excelente temporada 2010-11 que se está pegando con las maratones de Zaragoza, Sevilla, Roma y pronto Madrid; con unos cronos que están ahí, ahí, cada vez más cerca del bonito número tres. Ahí estaba también Alfonso (Almasy), esta vez sin mochila, otra máquina que hace nada se curró no sé si 80 kmts por París, a Jorge-Jariod, Ambargreen, Sarrio Mayor y cómo no a los colegas del club 7:45 uno de los cuales se comía las muelas con el retraso en la salida pues tenía que entrar a currar nada más terminar la prueba -¡Joer, pues voy a tener que irme sin duchar!-. Entre otros de última hora aparece Victoriano, un super sarrio que conseguirá entrar en meta en el puesto 28 de la general con un tiempazo de 1:15 haciendo creo un segundo puesto en su categoría. ¡¡Enhorabuena!!

La salida es neutralizada pero tal y como bromeaban algunos está neutralizada a un ritmo de 4 min por kmt lo cual significa que echamos a correr como demonios -yo por lo menos- y es que estoy muy al principio del pelotón de 1600 romanos (llegaremos 1481). Primeros kilómetros cuesta arriba hacia Juslibor, pequeño pueblo-barrio de Zaragoza que dejaremos a nuestro izquierda, prosiguiendo por un carretil siempre cuesta arriba (3 o 4%) Más arriba y como a tres kmts cambiaremos de dirección y atravesaremos una puerta que da acceso al campo de maniobras. Casi, casi consigo mantener un ritmo de 4:15 en esta primera parte, lo cual está de cine pero aún así me adelanta un corredor bastante más veterano que yo (que ya es decir) ¡y al que le faltan los dos brazos! , madre mía pienso: ¡Qué piernas! ¡Qué corazón! ¡Qué pulmones! ¡Qué...! Campeones como él deberían ser referencia para todos: Nos quejaríamos menos y correríamos más ¡Viviríamos más!
Ya estamos en la estepa, la carrera se ha estirado y es un espectáculo ver la larga hilera de corredores poniendo colores llamativos en un paisaje gris donde la primavera todavía no ha despertado pese al calor de los últimos días. Pasamos un primer avituallamiento de agua que no hago ni mirar y continuamos subiendo y bajando por una sucesión de toboganes. Como en 2009, algunos vehículos militares jalonan el camino: Tanques, cañones y demás cacharros hoy no asustarán a nadie con su estruendo y sólo serán unos juguetes grandes, la nota curiosa al paisaje.



En las bajadas soy un chico joven y alegre pero en las subidas resoplo y aprieto los dientes como un viejo enfadado, no consigo ir a gusto y me van pasando más y más corredores. He tomado un gluco-sport líquido después del primer control y aunque me noto bien cogeré una botella de powerade en el segundo avituallamiento. Me da no sé qué tirarla casi entera unos metros más adelante y pienso que lo ideal habría sido poner vasos: Llenándolos sólo 1/3 casi no derramas nada y si además los pones de papel el resultado son miles de botellas de plástico menos que recoger. En fin.

Estamos ya volviendo hacia el Ebro y esta parte es un poco menos dura, Almasy me alcanza y correremos juntos un rato, después en la bajada pasaré adelante y lanzándome como un loco con mis Asics Nimbus asfalteras adelanto un sinnúmero de corredores más prudentes que yo. Así nos metemos por un barranco bastante chulo que da paso a una subida muy dura pero corta de piedras sueltas, me sorprendo lo rápido que la subo. Hay bastantes espectadores que nos jalean y animan: ¡cuatro metros y estáis arriba! ¡Después la bajada!

Y así es, en un pis pas y dos braceos me veo arriba en un puerto que asoma al verde intenso de la ribera del Ebro. La pista en la que estamos desciende en dos lazadas vertiginosas y con un piso de piedra suelta que exige toda nuestra atención. Yo me tiro a toda pastilla y consigo adelantar más corredores en esta última bajada que da paso a un largo camino de tierra entre fincas cultivadas que en línea recta nos lleva hasta la misma ribera del Ebro. Quedarán unos 5 kmts por la pista de la ribera totalmente llanos, sin subidas ni bajadas, es la hora de los "asfalteros" que como han reservado fuerzas en los toboganes empiezan a adelantarme a izquierda y derecha, además yo acuso las alegrías trialeras y no corro cómodo, en otras palabras: ya sólo pienso en cuánto falta para la meta...

Miro a Almasy cuando pasa a mi lado y se aleja corriendo fuerte y alegre ¡qué envidia! Pero ya veo las instalaciones del Centro Aragonés del Deporte del que hemos salido hace un rato, cada vez hay más público y entre la gente saludo a David - Reburún que se ha acercado con la familia a disfrutar del ambiente, me anima al pasar a su lado y eso me da unas poquitas fuerzas para avivar el ritmo y entrar en el estadio con la cara más alta, je, je... Sólo quedan unos cientos de metros por la pista de atletismo y si estuviera mejor me lanzaría un poco más pero contento estoy con entrar a un ritmo normal bajo el arco de meta. 01:25 en mi reloj, lo que me sitúa en el puesto 163 de la clasificación. ¡¡Si me parecía que me habían adelantado mil por lo menos!!

Las fotos las he tomado prestadas del álbum Aragón-Aragonia. ¡¡Muchas gracias!!

Y aquí mis instantes de gloria entrando en meta:
CorriendoVoy.com | Videos gratis de Carrera del Ebro [Zaragoza]

Antes de poner las glucemias deciros que estuve con la endocrino el mes pasado y que saqué buena nota: 7 de glicada. El colesterol bien por cierto (nos mantenemos ahí, ahí, cerquita del límite pero sin pasarnos). Me cambió la insulina novomix30 por lantus y ahora me estoy poniendo 4 uds de novorapid antes de desayuno, comida y cena más 7 uds de lantus a las 11 de la noche má o meno. No obstante llevo unos días un poco liao y con eso que se lleva tanto que se llama estrés y ando un poco regular con el asssssúcar.

A las 7:14 del domingo tenía 188, desayuné café con leche, dos tostadas y un puñado de almendras. En el estadio a las 8:54 tenía 193 y como estaba calentando me comí dos pedazo de plátanos. Durante la carrera sólo un gluco-sport líquido y dos tragos de powerade y me encontré con 241 a las 12, poco antes de ducharme, así que no bebí más que agua. Después cayó una cerveza y más tarde la comida buenísima que mi madre guapísima se curró para celebrar el mejor domingo de la semana.

martes, 29 de marzo de 2011

Koyaanisqatsi



Vida fuera de equilibrio, es lo que significa Kooyanisqatsi en el idioma de los indios Hopi de norteamérica. Es también el título de una película documental producida en 1982 por Francis Ford Copola. Dirigida por Godfrey Reggio y con la música de Philip Glass. En los 90 minutos que dura la peli, la música sigue de un modo perfecto el ritmo de las imágenes: Lento al principio, rápido después y vertiginoso finalmente, con algunas paradas para que podamos respirar. Agobiante, coñazo, sensacional, imprescidible, genial, bodrio... Todo el mundo tenía una palabra para describirla cuando terminaba la peli - si es que no abandonaba la sala antes, claro-. A mi me gustó, me entusiasmó. Tanto que la vi otra vez en sala de cine y dos más cuando años después la pusieron en la televisión. Sus imágenes nos llevan desde el Gran Cañón de Colorado hasta las atestadas avenidas de las grandes ciudades norteamericanas al tiempo que la banda sonora de Philip Glass nos acaricia despaciosamente primero para después atormentarnos en un frenético y repetitivo ritmo infernal que nos axfisia. Escenas como la de las empleadas trabajando a destajo en una fábrica de salchichas o la mano de un enfermo en la cama de un frío hospital asiendo unos segundos la de la enfermera nos muestran la deshumanización de una sociedad que corre a un ritmo frenético y rutinario hacia... ¿su destrucción?

Una vida fuera de equilibrio, un modo de vida que nos conduce al abismo. Es el pensamiento que me viene estos días cuando los informativos nos acercan más y más desastres. Guerras y revoluciones justo al Sur de la vieja Europa, terremotos, tsunamis y crisis nucleares en Japón. No será tan grave, quiero pensar, cuando el mal estado de un campo de fútbol ocupa más tiempo en los telediarios y sigo afanado en mis rutinas y en mis historias.

Y en esto que un amigo de Zaragoza me da otra noticia: Los empresarios y alcaldes de la Jacetania hacen múltiples alegaciones a un decreto que tramita la Diputación General de Aragón para proteger la Montaña de Anayet como lugar de interés geológico. Temen que las restricciones de uso que recoge el borrador de ese decreto les impidan extender las estaciones de esquí de Candanchú y Astún hasta unirse a Formigal a través del Valle de Canal Roya, en cuya cabecera se levanta el Anayet. Hablan de desarrollo sostenible, del futuro del valle que podría convertirse en el 8º dominio mundial de esquí con más de 250 kmts para ofertar a los esquiadores, convirtiendo Canfranc Estación en un gran "resort".

Quienes no vivimos en el Pirineo ¿podemos moralmente oponernos a ese proyecto? ¿Y porqué no? Si total, somos tan malos malísimos que también nos oponemos a la ampliación de Cerler por el Valle de Castanesa e incluso estamos en contra del proyecto de Gran Escala en los Monegros. Y no se trata de que no esquiemos o no juguemos a la ruleta, se trata de que a este ritmo no vamos a dejar un palmo de tierra libre de cemento y carreteras. Tenemos ejemplos próximos y cercanos del mismo modelo de desarrollo: En la costa mediterránea por ejemplo ¿Acaso Cataluña y Valencia viven ajenas a la crisis ecónomica que azota a otras comunidades después de haber cubierto de hoteles y cemento casi la totalidad de su costa? No ¿Verdad? Ahí también hay desempleo y crisis y cuando los ingleses, los alemanes o los franceses elijan otro destino para sus vacaciones todavía habrá más.

Nos dirán que ponemos trabas al desarrollo y a la prosperidad de los habitantes de la Jacetania. Nada de eso: Nos oponemos a que se forren los de siempre: Los malos empresarios, los malos promotores y sus amigos los especuladores, uséase cuatro o cinco señores.

Nos dirán que porqué no vivimos en una cueva sin luz y porqué no usamos un caballo para desplazarnos si estamos tan en contra del "progreso", pero que no nos líen: Nosotros tampoco estamos libres de pecados ni de contradicciones, pero eso no nos quita el derecho a proteger un poquito de este planeta para que también puedan disfrutarlo nuestros hijos.

Con permiso ahí va una canción de la Ronda de Boltaña:

Siempre que se muere un roble allá en el bosque
pierde un viejo dios mi pequeña nación;
Siempre que nos nace un niño
el futuro se hace bosque
y entre robles corretea un nuevo dios.

Hay un reino entero bajo una carrasca,
aunque algunos no lo sepan encontrar;
tampoco sabrán ver duendes,
ni moras en los ibones
cuando el cielo arda de estrellas por San Juan.

¿Qué verán? , si no te ven cuando te miran,
si al mirarte sólo ven una postal;
no la tierra donde un pueblo y sus fantasmas,
abrazados plantan cara al temporal,

Si te vieran con los ojos que te veo,
te verían sin tenerte que mirar.
Tus paisajes -seda verde y terciopelo-
son el cofre y tú la joya que guardar.

¿Será cierto que en tus noches ya no hay brujas,
ni en tus selvas reina un blanco jabalí;
que en tus torres no hay princesas,
que a Rolando con su espada
ningún monte más le dejarán partir?...

¿O será que el fuego se nos ha apagado,
que no es tiempo ya, ni hay cuentos que contar;
que los viejos van callando
como el libro que se cierra
o la gaita arrinconada en el desván?.

¿Qué verán?, si no nos ven cuando te miran,
si mirarnos es mirar por un cristal:
se les llenan los ojos de Pirineo,
para mi gente y mis dioses no hay lugar.

¡Si supieran ver que hay huellas en la nieve
que ni un sarrio ni un esquí pueden dejar !...
¡Si siguiéndolas llegaran a esta puerta!...
¡Si trucasen... Tal vez pudieran entrar!

Sobrarbe, casa encantada,
geniecillo del hogar;
una ventana en la noche
a lo lejos brillará.
Luciérnaga entre montañas,
¡no te dejes apagar!
Si los hombres permanecen,
los dioses ya volverán.


¡¡Salvemos el Valle de Canal Roya!!

miércoles, 9 de marzo de 2011

De paseo por Valdizarbe


Falta muy poco para la Primavera, lo pudimos comprobar el pasado Domingo 6 de marzo por la mañana Peio, Santi y yo cuando nos acercamos a la comarca de Valdizarbe, situada al otro lado de la Sierra de Erreniega o del Perdón.

En 20 minutos desde Zizur Mayor nos acercamos hasta Muruzábal donde dejamos el coche y desde allí iniciamos el paseo entre campos de cereal y viña, espléndidas fincas la mayor parte de las cuales cuentan ya con el agua del Canal de Navarra. Hoy como ayer también ha caído una ligera helada pero el sol vuelve a levantarse en un cielo azul totalmente despejado, así que no pasamos nada de frío en esta primera parte del camino que nos lleva hasta la ermita de Eunate.


La pequeña iglesia de Santa María de Eunate es una pequeña joya que se levanta en medio de los campos. A su lado pasa el camino de Santiago que viene desde Somport y que se une al de Roncesvalles en Puente la Reina. Es una obra de arte del románico que para mi gusto rivaliza con las más grandes y altas catedrales. La encontramos cerrada así que nos conformamos con rodear su curiosa arquería de planta octogonal que rodea al templo, observando las marcas que los maestros canteros hicieron en cada piedra de los muros, las primitivas figuras talladas en ábsides y columnas, las recias losas de la cubierta... Estamos sólos así que podemos disfrutar de la magia de este lugar sagrado a nuestras anchas.

Pero el paseo puede decirse que empieza ahora desde aquí porque muy cerquita un cartel indicador señala dos direcciones: Hacia Puente la Reina por el Camino de Santiago o hacia la Ermita de Ntra Sra de Arnotegui por un sendero que asciende entre pinos y bojes hasta lo alto de una sierra.
Tiraremos por el segundo, trepando cómodamente por los zig-zags bien trazados que en pocas lazadas nos sitúan en lo alto de la pequeña sierra.
Una vez arriba podremos disfrutar de una buena vista sobre Valdizarbe al norte y las Nequeas al Sur y tiraremos en dirección Oeste hasta nuestra segundo objetivo, la ermita de Arnotegui o de San Guillermo, la cual asemeja un pequeño fortín medieval. Sentados en sus muros disfrutaremos de una buena vista hacia Puente la Reina y por supuesto de un suculento almuerzo compuesto por la famosísima tortilla de patatas de Santi y un buen vino de navarra que llevo en la bota, amén de queso, jamón y otras chucherías que sacamos de las mochilas. Pasamos un rato animado charlando con otros tres mosqueteros que también han coincidido en el mismo momento y lugar, prácticamente están haciendo lo mismo que nosotros y mientras almorzamos, hacemos bromas con los chascarrillos de moda: Los 110 y la prohibición de fumar en los bares entre otros.

Al regreso podremos entrar en la ermita y respirar el aire quieto y misterioso bajo su bóveda.

¿Qué mejor forma hay de pasar una mañana de Domingo? ¿tomar el vermut en una terraza? Pues sepan que también tuvimos tiempo para eso.

Todas las fotos.

lunes, 7 de marzo de 2011

¡¡ A Javier !!


Tal es el grito de guerra de muchos navarros en estos días: ¡¡A Javier!! Desde Tudela, desde Carcastillo, desde Pamplona, Tafalla, Puente la Reina, Leiza... Y porqué no, también desde Zizur Mayor. Mi vecino y amigo de aventuras Alberto Vela lleva toda la vida "haciendo la Javierada", los últimos 3 años ha ido corriendo y en cada ocasión me ha animado a acompañarle: - ¡Venga Carlos, que no son más que 60 kmts y a ritmo tranqui ni te enteras!-, - Sí, sí - le contestaba yo, - el año que viene voy -. Y por supuesto que no tenía ninguna intención, porque para mí esas distancias me parecían imposibles, por no pensar en la factura que podían pasar a mis preciosas piernas, a las puertas de un calendario repleto de carreras.

Pero ya he contado por aquí que este año tengo la cabeza puesta en alguna prueba de larga distancia, una ultra de ésas. Y como el otro día no me fue tan mal a pesar de los pesares y que las patas no se me habían resentido, me animé esta vez sí a acompañarle. Aunque hay quien lo hace por monte, nosotros iríamos por la carretera, todo asfalto rico, rico y duro, duro, con una cosa buena: La garantía de ir acompañados durante casi todo el recorrido por los miles de peregrinos o deportistas (póngase el nombre que se quiera o los dos), que de seguro habíamos de encontrarnos.

Y dicho y hecho, el primer Sábado del mes de Marzo, salíamos Alberto y yo desde Zizur Mayor con destino a la casa (pedazo de casa) donde nació Francisco de Javier en 1506, hace mucho vaya.

Son las 7 de la mañana, está oscuro y el termómetro ronda los cero grados, ¡Brurrrr! Nos quitamos el frío enfilando el camino que asciende a Cizur Menor, buen humor y mucha conversación (Alberto es un crack hablando) en los primeros kilómetros que nos llevan a Esquíroz y de ahí a Noain (466 mts) a donde llegamos poco antes de las 8 de la mañana. Llevamos unos 10 kilómetros y sólo hemos pasado junto a dos grupos de peregrinos, el segundo de ellos son conocidos de Zizur y les saludamos jovialmente, son los primeros kilómetros y tenemos ánimo para todo, además el día promete ser muy bueno para nuestra aventura: Ni una nube en el cielo, ni un pelín de viento y aunque todavía hace frío, nosotros ni lo notamos.

Dejando atrás Noain, enfilamos hacia Monreal por el Valle de Elorz, al principio por una pista de servicio de la autovía del Pirineo y más adelante por la carretera vieja. El arcén está ahora repleto de caminantes: Niños y mayores en grupos más o menos numerosos que vamos adelantando sin parar. He tomado ya un gluco-sport líquido y una tableta de ídem pero me noto flojear así que también me como una barrita de cereales. Así llegamos a Monreal (550 mts) , casi 2 horas y kilómetro 20 de carrera. Me tomo el azúcar y tengo 64 (me lo temía), por lo que doy unos tragos de isostar de mi mochila, como otra barrita (esta vez de frutas) y de postre una pastilla de gluco-sport. No me preocupo mucho porque llevo buena provisión de barritas y de isotónico en la mochila, también llevamos un chubasquero y una camiseta seca para cambiarnos en Javier, unos 3 kgs en total que casi no se notan.

La parada en Monreal son 5 minutos, retomamos la marcha hacia el siguiente pueblo: Idocin, que pasamos sin detenernos empezando a notar las primeras pendientes que ascienden hacia el puerto de Loiti.
El sol nos pega de cara casi desde Noain pero no molesta nada pues la temperatura todavía es fresquita, ideal para correr. Se ve nieve en la cuneta y poco a poco nos vamos elevando hasta los 738 mts de altitud del puerto de Loiti -kmt 33 aproximadamente-. Subiendo las últimas rampas he tomado un gluco-sport líquido y me he comido otra barrita. Al asomar al otro lado del puerto deberíamos divisar el Piri pero entre la posición del sol y que el cielo está algo brumoso no se ve ni jota, eso sí, a nuestros pies un mar de niebla cubre toda la cuenca de Lumbier al pie de la Sierra de Leyre. El Arangoiti es el rey de la región y se le ve allá lejos, muy lejos.

Nos tiramos hacia abajo aumentando la marcha y en seguida me noto molestias en el pie derecho: Puede ser el principio de una ampolla y la cosa no me gusta un pelo, pues con todo lo que falta dentro de unos kilómetros mi paso será un martirio. Me siento en el suelo y me saco la zapatilla: Todavía no hay ampolla pero hay una zona ruper-roja, de modo que acomodo el calcetín y prosigo la marcha cruzando los dedos. Afortunadamente al poco rato dejo de notar el pie ¡¡Buena señal!! Es una delicia no sentir otra cosa que el aire fresco en la cara y disfrutar del panorama y del ambiente: Continuamos adelantando grupos cada vez más dispersos mientras que por el carril derecho descienden docenas de ciclistas e incluso patinadores a toda velocidad. Reina el buen humor y los buenos deseos entre todos cuando intercambiamos saludos y mensajes de ánimo, el día promete.

Todavía estamos bastante arriba cuando paramos en un puesto de avituallamiento montado por la organización y voluntarios, somos de los primeros en parar y hay de todo: Magdalenas, pastas, yogures, caldo, leche, zumos, chocolate, pasteles... ¡¡Hay de todo!! Bebo dos zumos de naranja y me como dos pastas ¡buenísimas! Damos las gracias y reemprendemos la carrera todavía cuesta abajo. Afortunadamente la niebla que ocupaba el fondo del valle se ha ido levantando conforme bajábamos así que el sol continúa acompañándonos sin molestar en absoluto pues la temperatura sigue siendo fresquita (unos 10 grados).

La carretera pasa junto a la salida de la Foz de Lumbier que da paso al río Irati, caudaloso en estos días de invierno. Ya hemos bajado todo el puerto pero quedan unos kmts de toboganes que se hacen duros, le digo a Alberto que tire porque yo me noto un poco justo de fuerzas y no quiero fastidiarle el ritmo, él no tiene ninguna prisa y aunque se va alejando se mantiene a la vista hasta poco antes de llegar a Liédena (406 mts). Cruzo el puente sobre el Irati y enfilo una larga recta que va a parar al pie de las rampas que ascienden al Alto de Liédena. Sólo mirar para arriba da miedo así que bebo un buen trago de isostar, me como una barrita de frutas y para arriba tipi-tapa. Me extraña no ver rastro de Alberto pero también es cierto que de lejos veo fatal y puede ser cualquier puntito de entre los grupos de peregrinos que suben por el arcén.

¡¡Buenas noticias!!: Voy a mitad de puerto y me siento super-entero a pesar de que llevaré más de 50 kmts en las patas. De ese modo consigo subir los algo más de 2 kmts de cuestón y corono el Alto de Liédena (571 mts) con la moral por las nubes ¡¡Lo voy a conseguir!! No pueden quedar más de 7 kmts calculo así que inicio el descenso hacia el pueblo de Yesa que se ve allá lejos. No llegaré al pueblo porque un kilómetro antes sale un camino de tierra que bajando la montaña conecta con la carretera de Yesa a Javier. Justo ahí me sale Alberto al encuentro, resulta que había parado en Liédena para visitar el baño y justo entonces había pasado yo; al terminar la faena quiso esperarme e incluso tiró un kilómetro en dirección contraria para encontrarme hasta que preguntó por otro loco que corría y le dijero que había pasado unos minutos antes, así que nada salió en mi persecución hasta pillarme aquí. - ¡El que decía que iba fundido! -, me reprocha medio en broma medio en serio, - casi no te pillo !!-. Pero el caso es que ya casi estoy fundido, nos quedan unos 4 kilómetros de carretera y yo he terminado con todo mi arsenal líquido y sólido. Sobre todo tengo sed pero también temo estar bajito así que Alberto me deja echar unos tragos a su "camel" y me pasa una de sus barritas. Con eso puedo continuar, despacito pero sin pausa, porque Javier está a la vuelta de la esquina...

¡¡Por fin!! No es la una todavía cuando entramos en la esplanada junto al Castillo. ¡¡Buenos días Javier!!


Tenía un donut reservado en la mochila para comerlo en ese momento. ¡¡Felicidades a Tomasinyo, David, Diego y a todos los Diatlétics que al día siguiente conseguísteis terminar la Maratón de Barcelona!!

Si queréis ver más afotos (pocas) pinchar aquí.

Glucemia a las 12:01 en Javier: 73; a las 14:25 en casa: 174 (habían caído dos cañitas y unos pinchos de chistorra y jamón además del donut).

Nota: La famosa marca no me da ni un sólo euro pese a la publicidad que le hacemos.

martes, 1 de marzo de 2011

Un entreno duro: Vuelta a Aranguren desde Zizur.


Domingo 27 de febrero, amanece frío y nublado. He quedado con Alberto Vela para dar una vuelta larga de las que le gustan a él, se trata de salir desde Zizur a Cizur Menor, para tirar hacia Pamplona entrando por la Universidad de Navarra, después Mendillorri, Sarriguren y coger la carretera del Valle de Aranguren que nos llevará primero hasta el cruce de Ardanaz, después Aranguren, Ilundáin y el desvío a Lakidáin, Góngora, Labiano, Zolina, Tajonar y entrar en Pamplona de nuevo por las Universidades regresando a Zizur de nuevo por Cizur Menor. Casi 40 kilómetros.

Salimos a las 8, llueve a ratos y la temperatura es de unos 5 grados. No tengo el día bueno porque he metido la pata en el desayuno: Como me he dado un homenaje con una ración extra de bizcocho que hice ayer me he puesto dos uds extra de novorapid, además de las 6 de novomix-30 que me pongo de normal, total que pese a que tenía 219 en la salida, a los 30 minutos de carrera ya me he notado bajón. Por la Universidad de Navarra he tomado el primer gluco-sport líquido, llevaríamos unos 30 minutos. En Mendillorri ha caído otro y en Sarriguren una barrita de cereales. Pasado el portillo de Ardanaz las nubes se han cerrado por enésima vez y nos ha caído aguanieve. He tragado una barrita de frutas pero a los 20 minutos han vuelto las malas sensaciones y en la parada de bus de Aranguren me he mirado la glucemia: 62. ¡Otra barrita y un gluco-sport! Y proseguimos hacia Ilundáin, conseguimos ritmos buenos de 4:00 y 4:15 en el largo descenso que después moderaremos en los toboganes que suben a Labiano, desde ahí tendremos otro largo descenso hacia Zolina. Alberto no deja de cascar en casi ningún momento y hablamos de todo, la verdad es que es muy ameno correr así. Nos cruzamos con una pareja de caminantes: ¡Javier Gabari y señora! Están entrenando la Javierada para la que sólo falta una semana y quieren dar la vuelta en sentido contrario al nuestro. - ¡Hoy váis a comer tarde! -, les digo medio en broma medio en serio: son poco más de las 10 pero les queda mucho tomate, lo mismo que a nosotros, pero andando ellos tienen más horas por delante.

Hay más grupos andando por el arcén de la carretera y es que son miles los navarros que por devoción y afición a partes iguales caminarán el próximo sábado desde muchos pueblos de Navarra hacia el Castillo de Javier. Desde Pamplona por ejemplo hay 50 kilómetros, pero hay quien va desde Puente la Reina, desde Tudela por la Bardena, desde Leitza... Por cierto que mi compañero de aventura, Alberto, quiere ir corriendo desde Zizur, como ya lo lleva haciendo desde hace tres años, de ahí que hoy quisiera meterse tanta caña. Yo por mi parte estoy pensando más en alguna prueba de ultra distancia con la que estrenarme este año y quiero ir machacando las piernas metiendo volúmen.

Pasado Zolina enfrentamos una corta subida a Tajonar que a mi empieza a pasarme factura, no obstante consigo mantener el ritmo. Pero dos kilómetros después, pasado el polígono industrial de Tajonar bajaré el pistón. Le digo a Alberto que tire a su ritmo y que no se preocupe que yo prefiero ir más tranqui. Le veo alejarse, un punto amarillo cada vez más pequeño. Yo prosigo a mi marcha ahora ya por la Universidad de Navarra. Al cruzar el puente sobre el Sadar echaré a andar y no volveré a trotar hasta cruzar el Elorz, ahora sólo queda subir a Cizur Menor pero casi no puedo, me tomo otra barrita y parece que me espabilo consiguiendo recuperar un buen ritmo en Cizur Menor, desde ahí sólo hay un kilómetro al polideportivo de Zizur a donde llego en un tiempo de 3h 26 min. Mi glucemia en la ducha: 160. En la sauna me encuentro con Alberto que me ha sacado más de un cuarto de hora ¡¡Qué tío!!