Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

lunes, 29 de noviembre de 2010

33 Maratón Internacional de San Sebastián

foto de la organización


GLORIA

Me considero un privilegiado por haber podido preparar la carrera de las carreras: La Maratón. Para ello es importante no tener problemas de salud, ni de familia ni de trabajo, tres cosas sobre todo la última que en estos tiempos pueden complicarle a cualquiera el centrarse en una afición por mucho que le pueda entusiasmar. Y a mi me entusiasma por supuesto. Ya he dicho que me gustan todas las carreras, las de montaña y las de asfalto, cortas o largas... Bueno, con las ultras todavía no me he atrevido pero todo llegará, espero. Una de las primeras cosas que hice al pensar en San Sebastián, fue hacerme con un plan de entrenamiento de los muchos existentes en internet. Señalé que mi marca actual era 3:12:00, que mi actual entrenamiento andaba en torno a 65 kmts semanales y que la intensidad con la quería entrenar era: Duro. El resultado que me salió fue que podía ir a por 3:06:14 con un ritmo de 4:24 min/kmt. En las semanas de más trabajo recomendaba algo más de 90 kmts. Muy bien, me dije, soy un chico duro curtido en las montañas y no voy a ir sobre seguro, mi ilusión son las 3 horas y voy a apostar por ellas. Ilusión toda la del mundo como ven. Las semanas fueron llegando y pasando, en algunas conseguía llegar al número de kilómetros indicado pero en la mayoría me quedaba por debajo. Me animaba mirando años anteriores en los que con bastantes menos kilómetros había conseguido hacer marcas relativamente buenas.


PASIÓN

Domingo 28 de septiembre: 3º negativos por la autovía de San Sebastián. He salido de Zizur a las 6:30 de la madrugada de modo que es noche cerrada, como además hay zonas de niebla voy a una velocidad moderada y super-atento a la carretera, en la cual no se ve rastro de nieve, salvo las cunetas en la zona de Pago-Zelai. En Donosti el termómetro marca 2º y voy directo a las taquillas del velódromo para cambiarme y disponerlo todo. Saludo a Carlos Vitoria y a Aitor, amigos de Pamplona que también se han animado a esta película. Bromeamos con el frío y con la ropa que llevaremos, yo pese a todos los consejos estrenaré mallas y camiseta pues confío en que esa recomendación de no estrenar nada en una carrera se refiera sólo a zapatillas y calcetines.



La bolsa del corredor acusa la crisis: Cuña de queso (chiqui) y botella de Rioja (1/2 litro), además de unos guantes sencillitos y la ya clásica bolsa-saco con publicidad. ¿Camiseta? Nos dan un vale para comprarla al precio especial de 12 euros, parece buena pero hay que hacer cola para pillarla y desisto. Minutos antes de las 9 nos dirigimos a la salida en la Avenida de Madrid, 3º y lluvia ligera, bueno. Coincido con amigos de Humiclima: Iñaki, Javier, Juan Miguel y Joxe Mari, también está Javier Irigoien de Hiru-Herri.



Nos da tiempo de echarnos un café y unas afotos ¡Qué bien se está en el bar y qué contentos estamos! Por fin las 9, justo un segundo antes de salir descubro a mi lado a Eduardo Uribe, con quien compartí kilómetros este año en la Canfranc-Canfranc. - ¿Qué tal Edu? ¿Qué quieres hacer? - le pregunto curioso. - Sobre 3h:12 más o menos - me contesta sonriendo como siempre, en Behobia hice 1h:23 así que estoy animado. Estamos al lado de la pancarta de las 3H y señalándola le digo que tengo intención de ir con ese grupo, que me da igual petar pero que quiero intentarlo. Saltamos al ritmo de ACDC y a las 9 iniciamos nuestra carrera hacia la meta. ¡¡Suerte a todo el mundo!! Los primeros kilómetros los disfruto cómodo y abrigado dentro del numeroso pelotón de las 3 horas. Somos una carrera dentro de la carrera y me sorprende ver a Edu situado aquí. Javier de Humiclima también corre delante mía, y justo al lado de la liebre sobresale el pelo rubio de Ricardo Abad, la máquina tafallesa que se ha propuesto el reto de 500 maratones seguidas: Alucino pensando en que ayer corrió una, lo mismo que anteayer, y que mañana irá a por la siguiente. Me alegro mucho de ver también a José Antonio Salgado, compañero veterano de muchas carreras por montaña. Correré con el un buen rato y de ese modo pasaremos el kilómetro 10 en poco más de 42 minutos. En la zona del Kursaal, nos azota un poco de viento y cae la primera borrasca de agua, pero dentro del pelotón todo se lleva mejor, además cesa enseguida. Con buen ritmo nos dirigmos hacia la zona universitaria, en alguno de los giros de 90 grados puedo ver a los primeros de nuestro grupo y alucino viendo cómo van, cómo vamos, porque yo estoy aquí corriendo con todas mis fuerzas y disfrutando. 1h:29m al paso de la Media Maratón, me he descolgado un poco en los últimos kilómetros porque me parecía que ibamos demasiado rápidos pero sigo dentro de la larga estela que se estira tras la liebre.


MUERTE

Kilómetro 23, Salgado está caminando a un lado de la calle. -¿Qué pasa José Antonio? - alcanzo a preguntarle. -¡Contractura!- Contesta señalando la parte posterior del muslo. -¡Mecagoenlaleche!- Grito para él y para mí, un sortilegio que le ayude y que me proteja a mi, porque queda mucha carrera. Me alcanza Edu y vamos juntos un par de kilómetros, nos estamos quedando bastante más atrás en la estela así que intentamos remontar posiciones. Es en vano, nuestro ritmo ha bajado, muy poco, pero el pelotón de la gloria sigue a la misma velocidad camino de las 3 horas alejándose de nosotros. Me hago un chequeo: Tripas, bien; piernas, bien; caja, bien. Pero lo cierto es que no puedo mantener la velocidad. Poco a poco Edu pasa adelante y se pierde entre otros corredores que empiezan a adelantarme cada vez en mayor número. Entre otros vuelve a pillarme José Antonio que se ha recuperado, él también marcha mejor, un poquico mejor sólo, pero lo suficiente para que también se pierda delante mía. La 2ª vuelta por la universidad la hago a un ritmo aprox de 4:45 como mucho, aunque eso sí el grupo de las 3:15 todavía venía lejos y tengo margen para logar marca personal. Otra vez veo a Salgado caminando -¡Me he quedado sin gasolina! me dice tranquilo, como conforme con las reglas del juego, las durísimas reglas de la Maratón. Yo todavía voy a peor, tras pasar el túnel del Antiguo que nos devuelve al centro de la ciudad mi trote se convierte en una agonía. Sólo quedan 4 kilómetros pero no puedo, tampoco me queda gasolina. El público me anima especialmente viendo lo mal, mal, mal que voy. Tipi tapa como las muñequitas de famosa he llegado al kilómetro 40 donde alguien comenta que tenemos las 3H 10 min. Pero no puedo más y echo a andar toda la vuelta exterior al estadio, os aseguro que no hay nada más triste después de haber vivido la gloria más de media carrera. Me pasan decenas de corredores, unos más rápido otros más despacio y entre ellos llega de nuevo Salgado, que se detiene un poco para que me enganche a él. Vuelvo a "correr" a su lado y los dos juntos entramos en el Estadio de Anoeta para sufrir los últimos 200 metros. Me duelen las piernas y tan apenas puedo levantar la cabeza al entrar en meta. ¡¡Muchas gracias José Antonio!! El tiempo: 3h14m. Vídeo Llegada a Meta: CorriendoVoy.com | Videos gratis de Maratón de San Sebastián [San Sebastián]


RESURRECCIÓN.

He visto el fondo del abismo y os aseguro que se aprenden muchas cosas ahí abajo. Me quedo con otra Maratón y con un tiempo no tan malo después de semejante desbarre físico. Por esto y muchas cosas esta es para mi la carrera de las carreras, no hay otra igual. Y sólo deseo poder volver a disfrutar de una experiencia como ésta. Además no tengo ninguna lesión y si me estoy quieto no me duele nada, otra cosa es para levantarme de la silla y bajar o subir escalones pero eso se pasará en dos días... Felicidades al líder de nuestro equipo: Martin -The Boss-, que ha conseguido una magnífica marca personal de 2h:52m:03s. Felicidades también a José Llanderas de mi equipo Diatlétic por ese tiempo de 2h:49':49'' que nos sirve a todos para saber que no hay nada que no se pueda hacer, aquí tenéis su crónica (es corta no como mis ladrillos).



De amarillo podemos ver a Martin, dando una de las 3 vueltas dentro de Anoeta. Foto de la Organización.



Volviendo a casa a las 2 de la tarde: Vista hacia las Malloas-Aralar desde la autovía. Mis glucemias: A las 5:24 antes de desayunar_162; en Donosti a las 8:02_159 me comí dos plátanos y un café con azúcar; a las 12:40 después de la paliza_85 así que me inflé de manzana, naranja, cacahuetes, pasas y un powerade. Comentar que los días previos he estado bastante alto sospecho que por el nerviosismo. Moraleja: Mejor preparación nos asegura menos nervios y mejores resultados.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Cuarenta y dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros


Este domingo tengo cita en San Sebastián con doña Maratón, una vieja amiga a quien conozco desde 1999, cuando debuté en los 42 kmts con un tiempo de 3:41:54. Lo pasé fatal en los últimos kilómetros pero cuando entré en meta todo quedó olvidado, ya podía decir que había terminado la mítica distancia, me veía más alto, más fuerte, más listo... Eso me animó a volver al año siguiente con la idea de entrenar mejor, pero una cosa son los buenos propósitos y otra los hechos, aún así mejoré la marca un poquico: 3:38:05 y no saben ustedes lo contento que me puse ¡¡Casi cuatro minutos menos!! Ni Gebreselasi hubiera estado tan contento bajando de las 2 horas en Berlín... Bueno, ya me aboné a Donosti y en 2001 con 3:32:32 recorté casi otros 6 minutos. ¿Y en 2002? ¡¡3:23:20!! A ese paso estaba seguro de acercarme algún día a los keniatas. Pero no, en 2004 no la preparé nada bien y entré en meta con un tiempo de 3:40:08. No me desanimé y volví en 2006: 3:20:42 ¡¡Olé, olé, olé!!

En 2007 debuté en otra prueba mítica: La Diabetes tipo I, eso fue en febrero y me estuve "quieto" dos meses, pero en cuanto pude volví a correr, como ese año presentaron la Maratón Expo Zaragoza, la ciudad de mis amores no lo dudé y el 30 de septiembre con un tiempo de 3:27:58 confirmé que podía seguir gastando zapatillas a pesar de que mi insulina fuera de farmacia. Noviembre de 2008, otra vez San Sebastián: 3:11:32. Ahora sí que me estaba animando de verdad, con un buen plan de entrenamiento podía acercarme a las 3 horas; con la diabetes había dejado algunos líos extra laborales, tenía más tiempo y una buena excusa, así que me inscribí en la Maratón de Zaragoza del 2009 con el número 3 dando vueltas en mi cocorota: Tres horas, tres horas, tres horas... si la maratón era una prueba mítica, las 3 horas eran la marca de mis sueños: El Olympo y sus dioses me abrirían las puertas si conseguía ese tiempo, todas las chicas del bar me sacarían a bailar y mis chistes serían los más graciosos, hasta mi suegra me pondría el mejor trozo del asado en la cena de Nochebuena. ¡Tenía que conseguirlo!

Ese 22 de noviembre en Zaragoza salió un día perfecto para correr, yo tenía muy buenas sensaciones y no dudé en unirme a un grupo de campeones y buenos amigos maños para disfrutar de una jornada que lo prometía todo. ¿Estrategia? ¿Números? Eso no iba conmigo: Yo a correr y cuanto más rápido mejor ¡¡Viva la vida!! (O algo así cantaba la cigarra) Los primeros 10 kilómetros salieron a 4:07 min/kmt, una auténtica locura que como a Filípides sólo podía llevarme a la muerte y eso es lo que pasó: Tras pasar la Media en 01:28:05 mis piernas fueron "muriendo" poco a poco y aunque el meandro de ranillas todavía lo pude recorrer a trote digno, el resto de la carrera fue como ir a rastras, las piernas eran dos pesados tablones que tan apenas podía mover y mis sensaciones eran penosas, pese a todo entré en meta con un tiempo de 03:12:04 que está muy, pero que muy bien para un loco de la vida que echó todas las cartas sobre la mesa al principio de la partida.

Bien, este domingo vuelvo a encontrarme con esos 42 kilómetros (y 195 mts), soy un año más viejo y un año más listo, pero sigo siendo un niño y tengo su mismo entusiasmo, sigo ilusionado con el número 3 y sé que si lo consiguiera me ilusionaría con el 2 y 55 minutos o... mejor lo dejo. Y por eso, aunque el sentido común diga que lo correcto es ir poco a poco, que primero 3h 5 min y después ya se verá, pasaré de todo y saldré a 4:15 min/kmt y una sonrisa de oreja a oreja. La sonrisa la perderé a los 10 kilómetros y el ritmo no lo sé. El domingo se lo contaré, espero.


En la Maratón de San Sebastián estrenaré los colores del equipo : Celigüeta-Atletismo ZizurUn grupo de amigos alrededor de una afición tan simple como correr, Imanol y Félix ya lucieron el amarillo de nuestras nuevas camisetas en la Carrera de Sakana del pasado domingo (El próximo año tengo que ir, Gorka). Martín (The Boss) y servidor (Carlos-Cansamontañas) las pasearemos por Donosti. Sea como sea disfrutaremos seguro.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Behobia - San Sebastián


Domingo 14 de noviembre: Día Universal de la Diabetes.

Que mejor manera de celebrar este día que participar en una carrera gigante como la de Behobia-San Sebastián, que es una fiesta del deporte. Invitado por la Fundación para la Diabetes y gracias al trabajo de la Asociaciones Gipuzkoana y Navarra de Diabéticos he podido disfrutar de una jornada inolvidable.

Apuntar además que estoy preparando la Maratón de San Sebastián y que esta semana, contando con hoy han sido 6 los días de entrenamiento, haciendo un total de 90 kilómetros.

Pero vamos a Behobia, a ese sitio donde cada 365 días, se dan cita veinte mil corredores, acompañados de familiares y voluntarios, además de todo el público que ese día lo deja todo para asomarse al espectáculo de vernos pasar corriendo. En Zizur Mayor nos hemos unido a la expedición del Club Atlético de Lerín y juntos hemos partido hacia la localidad francesa. Unos tres kilómetros antes de la salida de la autopista, el atasco de coches, furgonetas y autocares no es ninguna sorpresa, así que nadie se agobia y gracias al eficaz trabajo de la organización enseguida bajamos en las proximidades de la salida.


El cielo está totalmente cubierto y caen algunas gotas. Falta casi una hora para la salida, pero se pasa rápida entre saludos y controles glucémicos, la mayoría somos viejos amigos de otras carreras en Pamplona o en Granollers por ejemplo. Un placer saludar a Bea, nuestra campeona "ultra-diatlética" que este verano se ha currado el Gran Trail de Peñalara y la del Montblanc entre otras; también está Vanesa, de la Fundación para la Diabetes, Samu que viene de Burgos, Javi de Pucela, Javier, Carmen y Belén de Zaragoza y por supuesto Humberto y Victor de ANADI, José Antonio, Félix, Manu... Me dejo un montón pero es que esta familia es cada día más grande.

Tengo dorsal rojo-grupo 5, así que salgo en el montón de las 11:09. Puntualísimos, nos ponemos en marcha y empieza a llover cada vez más fuerte. La casualidad hace que coincida con Ander-Radagast en la salida, grandísima casualidad que por cierto también se dio hace 2 años. Anda muy tranqui y no está entrenando mucho porque con dos pequeñajos en la familia la cosa es complicada así que enseguida nos separamos: Yo me tiro como un ceporro adelantando gente y ya no miro ni atiendo a nadie... Mis piernas quieren marcha y sólo me falta relinchar cuando algún grupo cierra filas y me cierra el paso. Tardaré unos 4 kilómetros en encontrar mi sitio, esa parte de la carrera donde casi todo el mundo lleva tu misma velocidad. A estas alturas la lluvia no son dos gotas y cada vez cae más fuerte, pero no nos importa nada, casi mejor, así no pararemos ni a beber, yo al menos no lo hago en toda la carrera y únicamente tomaré un gel hacia el kilómetro 15, cuando empieza la última subida -Miracruz-. Pero antes de llegar ahí, Ander se pondrá a mi altura, me saludará encantado de la vida y pasará adelante. A esas alturas yo hace rato que he dejado de relinchar y me doy cuenta de los kilómetros que llevo esta semana: Mis piernas van bien pero la caja es otra cosa y todo el aire que consigo tragar es poco. Aún así subiré a buen ritmo el largo "puerto" de Gaintxurizketa, quizás la parte más desangelada de la carrera junto con el puerto de Pasajes, poco a poco perderé de vista a Ander y su flaca silueta oscura desaparecerá en la multitud de corredores. Saludo a Josetxo, colega de equipo y de Zizur, también adelantaré a Javi Serralbo, a quien animo con un ¡Aúpa Osasuna! pero me dice que lleva mal el gemelo, -malo, porque aún queda bastante carrera-.

Y como decía llego al principio de la última subida: El alto de Mirakruz, es una subida que me gusta porque el público se agolpa a ambos lados de la calle y anima sin parar, además hay música y están todos esos chavales que sacan las manos para chocarlas con los corredores; y sobre todo sabes que al llegar arriba sólo quedan 3 kilómetros cuesta abajo hasta la meta. Pero aún así no subo como otros años, me cuesta más, -a mi caja le cuesta más-, y a estas alturas a mis piernas también. Además nos está cayendo un auténtico aguacero que me está empezando a enfriar. Es por eso que me adelantan bastantes corredores pero una vez arriba consigo reponerme y ahora soy yo el que pasa gente, y eso que todos vamos lanzados como cohetes.

Y así, resoplando y braceando, nadando dentro de la lluvia enfilamos por fin la interminable última recta donde la multitud se agolpa bajo los paraguas, gritando y animando a su vecino, su amigo, su cuñado, su pareja o su primo; donde los niños se mojan sin que los padres se enfaden porque todos, absolutamente todos se han olvidado de lo mucho que llueve y de que se están mojando. Pasamos bajo un arco, yo ya me lo sé y no me había lanzado del todo, después llega otro y otro más, ¡coño, ya me estoy mosqueando! ¿dónde está la meta? ¡Por fin! Ahí está: En el luminoso pone 1h 34 min, pero en mi reloj 1h 26 min 25 sg. ¡¡¡¡Tengo fríooooooooooooo!!!!

En un chiringuito consigo un plástico de esos de papel albal y junto con otro amigo de Diatletic damos una vuelta completa a la Plaza de Gipuzkoa hasta encontrar la mesa de control, allí los dos conseguiremos una glucemia excelente: 128. Muchísimas gracias a Jeru, Lydia y a los amigos de la Asociación de Gipuzkoa que todos los años están ahí.

De la excelente comida en la sidrería que vino después no os voy a contar nada, pero si queréis ver algunas afotos pasaros por aquí:



¡¡Se me olvidaba!! En la revista Planeta-Running de este mes sale un interesante reportaje de nuestra gran familia Diatlétic. ¡¡Semos unos campeones!!




Tampoco me quiero olvidar del corredor fallecido en esta carrera a falta de un kilómetro para la meta, al parecer por una parada cardio respiratoria. La noticia nos encoge un poco a todos. Un fuerte abrazo para la familia de parte de al menos veinte mil amigos.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Otoño desde mis ventanas

La Lluvia Amarilla, es el título de la maravillosa novela que en 1988 publicó Julio Llamazares. El estremecedor relato del último habitante de Ainielle, un minúsculo pueblo del Sobrepuerto, en el Pirineo Aragonés, que nos cautiva desde la primera página, trasladándonos a un universo que imaginamos hermoso pero triste y desolado, como tantos pueblos abandonados de nuestra geografía. El Otoño ya está aquí, con él han venido los días más cortos y el frío, pero también la belleza de un paisaje que casi habíamos olvidado. No te lo pierdas.

Desde la ventana de Sorogáin y el bosque de Odia, mi preferida.


Qué mejor manera de saludar el Otoño que darnos un paseo por el bosque ¿verdad? Si además es un bosque de hayas y el paseo lo damos en compañía de un buen amigo poco más podemos pedir, bueno sí: Un buen almuerzo y un buen vino, yo pondré la bota y Peio pondrá una botella de Crianza de Iñurrieta del 2006, un excelente vino de navarra que nos sabrá a gloria cuando demos cuenta del bocata.

Y más con el bocata de ajoarriero un pelín salado que se ha currado y que nos viene al pelo para apretar la bota sin miramientos. Como dice mi amigo Felipe: La bota es la mejor amiga, le tocas el culo y en vez de un guantazo te suelta un chorro de vino.
El día elegido fue el sábado 23 de octubre. Fuimos por la mañana y sin madrugar mucho porque está a menos de una hora de Zizur: Pasado Zubiri subes el Puerto de Erro y después del pueblo de Biskarret-Gerendiáin enseguida llegas al desvío que por una estrecha carretera permite acceder al Valle de Sorogáin, en uno de cuyos rincones, al pie del Adi se encuentra el magnífico Hayedo de Odia, declarado Enclave Natural por el Gobierno de Navarra; protección que nos permite disfrutar de una naturaleza intacta.


Las afotos.


Otoño desde la ventana de mi casa



Lo mejor de casa son las vistas que tenemos desde la ventana, delante nuestra no hay altos edificios y podemos gozar de un paisaje bastante bonito: San Cristóbal asoma por encima de Cizur Menor, Peña Izaga, la Higa y Alaiz cierran el horizonte de la Cuenca de Pamplona y las nubes o el cielo azul completan el escenario, un escenario que estos días está salpicado de rojos y amarillos.



La ventana de Etxauri, mirador de la Cuenca de Pamplona.


Primer día de noviembre, festividad de Todos los Santos, amanece con frío y lluvia. He quedado con Santi y con Peio para dar un paseo por el monte y así estrenar la bota que se ha comprado éste último. Santi nos prepara una tortilla de patatas como sólo él sabe hacerlas y junto con algo de jamón y queso nos preparamos un almuerzo de campanillas en el refugio ermita que se levanta arriba del Cabezón de Etxauri. El sendero está bastante embarrado y en algún tramo empinado hay que agarrarse a los bojes para no resbalar, aún así Santiago y servidor daremos con todo nuestro orgullo en el blando suelo, acabando un poquito embarrados. ¡¡Pero aún así qué bien lo pasamos!!


Reportaje completo.

lunes, 25 de octubre de 2010

Carrera de Montaña Os Foratos de Lomenás

Mi segunda carrera en Torla (Huesca) en esta su XI Edición. Allí lejos, a las puertas del Valle de Ordesa, en el quinto pino según se sale de la Cuenca de Pamplona a mano derecha, unas dos horicas en coche o un poquico menos gracias a que ya tenemos autovía hasta Liédena. Después tenemos todavía las curvas del Pantano de Yesa y las de Cotefablo y... Las últimas curvas encima de Broto siempre me ponen nervioso, ¡¡menudo patio!! Pero vale la pena darse el palizón del viaje y el de la carrera (los dos), porque correr una media maratón con el telón de fondo del más bello Pirineo, corriendo junto a las limpias aguas de los ríos Ara y Arazas, mientras escuchas el ruido de sus aguas que resulta atronador en la Garganta de Bujaruelo, mirando de reojo toda la gama de rojos y amarillos con que el Otoño regala nuestra vista y respirando ese aire frio y limpio que anuncia las primeras nieves en las cumbres del Pirineo.

Además está la gente: La organización, público y corredores, de los cuales muchos son ya viejos conocidos con quienes siempre es una gozada compartir una mañana de domingo. Cómo no allí estaban Victoriano, Manu y Jamuro de Sarrios Zaragoza; Toño y alguno/a más de Asamún-Valle de Hecho; Chema de Os Andarines-Aragón; José Luis y dos colegas más del Grupo de las 7:45 y gente de Navarra como el máquina de Rafa Maritxalar que con otros del equipo Manttale se han acercado para conocer esta carrera. Calentando motores he coincidido con Fernando Zaratiegui del Boscos-Navarra, resulta que teníamos amigos comunes en Humiclima y hemos estado hablando de lo que más nos gusta: Correr por el monte. El ha veraneado un montón de años en Fragen, un pequeño pueblo próximo a Torla a las orillas del Sorrosal y se conoce bien los senderos de por aquí.

A las 10 en punto ha sonado el disparo de salida ¿o cohete? y hemos salido como ídems calle abajo hasta la carretera, allí hemos seguido bajando siempre a toda pastilla hasta cruzar el rio Ara por un estrecho puente de piedra. Hasta ahí quien esto escribe corría que se las pelaba, pero en cuanto hemos empezado a subir ha sido otra cosa y primero me han pasado dos chicas, seguidas de un rosario de corredores más fuertes y rápidos que yo. Ufffff.

Pero el sendero tenía descansitos, llaneos, bajadas...¡y más subidas! Y de ese modo he acabado cogiendo mi ritmo en un grupeto liderado durante un trecho por Chema, que como tiene las piernas más largas de Zaragoza no ha esperado a nadie y se ha ido alejando sendero adelante. Detrás mía resoplaba Fernando mi colega de Pamplona, que también ha pasado delante mía aunque esta vez he podido seguir a su rueda y no le he dejado perderse.


Cruzamos el Arazas cerca del Puente de los Navarros, en el avitallamiento pillo plátano y naranja, ¿agua? no gracias, con este día nublado y fresco lo que menos tengo es sed. Las predicciones amenazaban lluvia pero de momento no cae una gota, mejor. Dejamos el sendero y corremos unos kilómetros por la pista de cemento que se introduce en la Garganta de Bujaruelo, la pendiente pica para arriba y tengo la sensación de correr a cámara lenta. Miro a dos chicos con neoprenos gastados que se están preparando para hacer algún tramo de barranco en la zona y pienso en lo fría que estarán las aguas del Ara. Otro avituallamiento, medio segundo para agarrar otro trozo de plátano y un cuarto de naranja y adelante sin bajar el pistón. Dejamos atrás la pista y de nuevo por sendero, es un tramo precioso e ideal para correr: Piso de tierra bien pisada y curvas suaves entre los bojes, que junto con hayas y abetos forman aquí un magnífico bosque de ribera. Voy detrás de tres corredores hace rato pero creo que puedo arrear un poco más: -¡A ver si puedo!- digo resoplando poniéndome delante de todos. - ¡Claro que sí! - me anima Fernando, y de ese modo paso a ocupar el primer puesto. Cruzamos el río por un puente metálico, de reojo miro a mi derecha, valle arriba y puedo admirar por un segundo una imágen de documental: El río baja roto de espuma por la corriente encajonado por una selva de árboles que ofrece todos los colores, del verde al amarillo pasando por rojos y anaranjados; los paredones que cierran el valle están cortados por un techo de nubes grises y blancas. Todo eso en un segundo y sigo corriendo al cruzar al otro lado pero ahora valle abajo: Volvemos hacia Torla. Me he alejado del grupo en el que iba y corro en solitario por la pista que discurre a este lado, nadie delante y nadie atrás a pesar de que hay largos tramos rectos. Es cuesta abajo y me lanzo a buena velocidad ¿3:50 / 4:00 min/km?. La pista dobla en ángulo recto para cruzar el río pero la carrera continúa recta por esta orilla, ahora por un sendero algo técnico que a veces vuela por estrechas fajas rocosas encima del agua ¡cuidadín! Dos guardiaciviles de montaña vigilan el tramo más delicado y me animan: -¡Vas muy bien!- pienso que se lo dirán a todos, pero lo cierto es que me hace efecto y aprieto la marcha un poco más. Me sitúo detrás de un grupo de tres corredores, durante mucho rato vamos por una zona fácil y no hay forma de echarles el guante, pero llega una zona un poco más difícil y veo que ahí estoy algo mejor, poniéndome delante.

Cruzando un prado puedo admirar todo el Valle de Ordesa que se abre justo delante ¡¡Soberbio!! Me concentraré en esa imágen para enfrentar las duras subidas que vienen ahora, a pesar de que casi podemos ver los hoteles de Torla allá lejos todavía subiremos un buen trecho por el sendero, andamos monte arriba hasta coger una especie de pista que ¿baja ya? No, todavía subirá un poco más... Podemos oir ruido de ambulancias, pienso que serán de la carrera: Bien para señalizar el paso de corredores en la carretera o peor para trasladar a algún corredor que haya tenido un mal tropiezo.

Por fin una bajada en fuerte pendiente por la orilla de unos campos ¡¡Cuidadín aquí no la pifiemos en el último kilómetro!! Bajamos a la carretera donde algunas familias con los niños nos animan para terminar la carrera. Un trozo recto de carretera y llego al pueblo para enfilar la, ahora sí última subida por su calle principal hasta la plaza del ayuntamiento. ¡¡Una hora y cincuenta minutos y cincuenta segundos!! Casi dos menos que el año pasado ¡¡Biennnn!!

___Gracias Chema por las fotos:


Después de unas duchas en el camping disfrutamos de la comida invitados por el Ayuntamiento de Torla, donde al finalizar se entregaron los premios y trofeos. Compartí mesa con Fernando, además de con Mikel y su hija Leire, que con 12 años corrió también esta dura Media Maratón de montaña ¡¡Qué fiera!! Comentar que este año también ha corrido en Canciás y en la Boca del Infierno entre otras.



Leire se emocionó cuando la organización le dedicó unas palabras de reconocimiento y le hizo entrega de un trofeo. Su coraje y afición bien merecen nuestro aplauso. ¡¡Animo Leire!! Sigue corriendo, disfrutando de la vida y de la naturaleza como tanto te gusta...



La jornada se vio empañada por la trágica noticia del accidente sufrido por dos barranquistas en la Garganta de Bujaruelo. Tenían que ser con los que nos habíamos cruzado a nuestro paso en esa parte de la carrera. Descansa en paz Ramón Pascal.


Unas pocas fotos aquí.

Mis glucemias tirando a bajitas: A las 6:15 antes del desayuno__115; en Torla a las 9:33__46 así que me comido 1 barrita de cereales, dos plátanos y una pastilla de glucosa. Durante la carrera he comido plátano y naranja en todos los avituallamientos y al terminar, después de ducharme a las 13:00__40, han caído dos cañitas y la comida; a las 15:46 sin haberme puesto nada de insulina__169 y en casa antes de cenar___91. Todo bien menos los valores de 40, bajísimos en cualquier caso y más para salir a correr pues en un diabético tipo I, es mejor salir con 200 que con 100.

domingo, 17 de octubre de 2010

De vuelta al asfalto: XIV Clásica Popular de San Sebastián, 15 kmts.

¡¡Qué carrera señores!! Más de 4000 inscritos y 3458 corredores llegados a meta hoy domingo en San Sebastián. Una gran carrera en cuanto a nivel y participación, lo he podido comprobar personalmente pues en la salida estaba situado en la primera parte del batallón. Frío y fuerte lluvia en esos momentos, primero han salido los "rollers" patinando a toda velocidad, después los campeones en sillas de ruedas especiales y cinco minutos después, a las 10 en punto los corredores. Al paso por el primer kilómetro he mirado mi reló y llevaba ¡¡3 minutos y 49 segundos!!, leche, pero si en las series que hago de mil metros, con descansos entre cada una hago más o menos eso... Tranqui Carlos, me he dicho, que tu caja no da para tanto y todavía quedan 14 kilómetros. De modo que me he olvidado de Martín, de Ducay y de Santi, mis colegas de Aratrónika que han salido por delante mía. Cientos de corredores me han adelantado a derecha e izquierda, lo mismo que a un 600 le pasarían Audis y Bemeuves en una autopista. Y me han seguido pasando en los siguientes tres kilómetros, en los cuales ya me he puesto al ritmo de 4 min/kmt. ¿Es que todo el mundo está loco en Donosti y corre a 3:30? - He llegado a pensar, pero con cierto alivio he visto que empezaban a rebasarme menos y más espaciadamente. -Vale, ya estoy en mi sitio y sólo me han pasado un millón, ufff -. En éstas ha llegado Joaquín que se ha puesto a mi lado y he tenido un dejavie -o como se diga-, pues me ha dicho: - ¡Olvidate de Santi y coge tu ritmo!- Exactamente el mismo diálogo que tuvimos en la Media de Pamplona, en mayo pasado. - ¡Vale Joaquín, tranqui que sigo detrás tuya!- Y me he puesto a su rueda manteniendo la misma velocidad. El circuito de esta carrera, al igual que el de la Maratón es ideal porque es prácticamente llano, eso sí a este ritmo todos notamos cuando sube o baja la calle, aunque la pendiente sea minúscula, imperceptible. Ha dejado de llover pero el asfalto sigue mojado claro, y me parece notar como la suela de las zapas pierde un poco de tracción en cada zancada, estoy tan agobiado con mantener mi velocidad de crucero que sólo veo problemas. Kilómetro 5, 20:06; kilómetro 10, 40:29; Joaquín se ha alejado bastantes puestos delante mía, pero mantengo la distancia de 10 a 20 metros detrás. Me concentro en los corredores próximos: Justo delante corre un veterano, chiquito de estatura, con gafas y con cara de... ¿Notario? ¿Médico? ¿Contable? Yo qué sé, podría ser mi vecino del 2º o del 3º, que sólo corren del sofá a la nevera para pillar una cerveza y no perderse el gol del partido de la tele; pero el caso es que este tío corre de puta madre y a mi me está costando mantenerme pegado detrás suya. En una leve subida doy un arreón y me adelanto, cruzamos el túnel entre Ondarreta y La Concha y enfilamos los últimos kilómetros. Ya no miro el reloj y me concentro en mantener la velocidad, lo cual es muy sencillo: Si me adelantan es que bajo de los 4 min/kmt, porque está claro que estoy situado en esa zona. Y me adelanta más de uno, entre ellos el veterano que podía pasar por mi vecino del 2º. Finalmente llegamos al Estadio de Anoeta, lo rodeamos -cuidado con los bancos-, entramos dentro del Estadio: La pista de atletismo que rodea el campo nos aguarda. Galopamos en fila india por el pasillo más interior y por fin cuando enfilamos la recta final me desvío a un lado para acelerar y poder adelantar a ¡¡Tres corredores!! Mis piernas responden a las mil maravillas y mi caja envía oxígeno a cada extremo de mi cuerpo para conseguir pasar bajo el arco de meta antes de que el reloj pase de los 60 minutos: 1h:00:49 exactamente. Curiosamente me parezco bastante a Alberto Larrayoz, compañero de mi equipo y con ése nombre aparezco en la clasificación. Joaquín ha aumentado su ritmo en el último kilómetro y finalmente ha entrado 32 segundos antes en meta, en ese intervalo han pasado otros 36 corredores. ¡¡Sólo en el minuto 60 hemos entrado 76 corredores!! Decididamente esta carrera es GRANDE. Martin Sarratea entrando en meta, detrás suya Pedro Luis Ducay, en sus caras se muestra el esfuerzo que supone correr a un ritmo de 3:47 min/kmt en su caso.
Unas pocas fotos.

CLASIFICACIÓN.

No te pierdas el vídeo de la carrera:


Mis glucemias: En Donosti a las 9:36_114, me he comido dos plátanos y una tableta de isostar; en el minuto 40 de carrera he tomado un gel de Aptonia; a las 12:04, después de ducharme y tras comer un super-plátano maduro y media botella de Powerade__ 213. Finalmente en casa, a las 14:31 antes de comer__109. Me he puesto 3 uds de novorapid y ¡¡a por la paella!!

lunes, 4 de octubre de 2010

Un magnífico fin de semana

Sábado: Mesa de los Tres Reyes.

Junto con mi hijo Sergio y su amigo Julen, mis dos aprendices de montañeros, hemos partido desde Zizur Mayor hasta el Valle del Roncal. Desde Isaba por el Valle de Belabarce hemos cruzado a la provincia de Huesca y rodeando el Refugio y el camping de Zuriza todavía nos hemos comido otros 5 kmts para llegar al Refugio de Linza , punto de partida para nuestra excursión.

Como no hemos madrugado mucho, tras las dos horas que nos ha llevado hacer los 125 kmts hasta aquí, son poco más de las 10 de la mañana cuando echamos a andar.
¡Qué casualidad! Un poco más adelante veo a Irene y a Jesús, dos amigos de Pamplona que con su perro Lur, han venido hoy para hacer lo mismo: Ascender a los 2444 mts de la Mesa. Ellos la han subido en varias ocasiones pero para nosotros será la primera vez. Caminamos juntos el primer repechón pero Sergio y Julen no andan muy finos y les digo que sigan a su ritmo pues nosotros vamos más despacio. Además hacemos una paradica para echar un bocado que nos entone un poco.
Y parece que la cosa funciona porque llegamos al Cuello de Linza con bastante mejor ritmo. Allí les doy a elegir entre la Mesa y Petrechema, pero deciden apostarlo todo a la más grande y proseguimos hacia el primero. Petrechema está más cerca y su cima tiene algo menos de altura (2377 mts), será en otra ocasión.

Los extensos pastizales con vacas y caballos se quedan atrás y entramos en el reino de la roca: El Karst de Larra es una inmensa extensión de caliza salpicada de pinos raquíticos, rota por cientos de grietas y simas abiertas por la acción del hielo y del agua que penetra en sus profundidades. Un auténtico laberinto donde sería muy difícil orientarse con niebla. Por suerte hoy tenemos tiempo seguro, hay bastantes nubes pero no amenazan lluvia, el problema es el fuerte viento que sin ser muy frio sopla incansable,poniendo un punto amenazador en el paisaje gris.

No hay niebla pero somos novatos y nos despistamos de la ruta principal por un camino secundario algo más escarpado para acceder a la base de la montaña. Como hemos salido bastante tarde casi todo el mundo anda más arriba y no nos cruzamos con nadie hasta llegar a la última parte de la ascensión. Pese a que como he dicho es una ruta super-normal, sé que los últimos metros pueden ser algo difíciles para mis jóvenes amigos así que consultaré a un grupo de montañeros que bajan ya de la cima: - ¿Qué tal se sube por aquí?- le pregunto a una mujer ya mayor que sonríe a los chavales. - ¡Estos dos subirán mejor que nadie!, subir por esas rocas, allí en esa brecha y ya estáis arriba, hay que poner un poco las manos pero hay buenos agarres. ¡No tengáis miedo! - Les anima y nos señala la ruta a seguir. Empezamos la trepada, que no reviste ninguna dificultad acompañados por dos chicos y una chica que venían detrás nuestra y se unen a la expedición. Al llegar a la brecha uno de los chicos comenta que lo ve un poco feo, yo me asomo detrás y no lo veo tan mal pero descubro que muy por debajo discurre un sendero bien marcado entre las piedras, en ese momento descienden por él Irene y Jesús ¡Y Lur por supuesto!. Nos gritan que demos la vuelta y bajemos hasta ellos al camino normal. Pues vale, destrepamos los pocos metros que hemos subido y vamos a su encuentro, al camino bueno. A estas alturas Julen y Sergio ya tienen suficiente y dicen que la Mesa puede esperar, pero entre todos les aninamos: -!!Si Lur ha subido, cómo no vais a poder subir vosotros!!-. Gracias al perro les convencemos y proseguimos para arriba, ahora por terreno mucho más fácil. En cinco minutos estamos en la cima de la Mesa, desde donde podemos admirar un horizonte de montañas y valles en todas las direcciones. Allí está bien derecha la pequeña estatua de San Francisco Javier, repuesta a su posición hace sólo unos días, hay también una maqueta del Castillo de Javier, tras de la cual nos hacemos una foto.

No estamos mucho rato en la cima pues hace bastante frio por culpa del aire. Agachados y agarrando las rocas iniciamos el descenso, con tan mala pata que nos liamos y en lugar de coger el camino nos enriscamos por la brecha de marras y destrepamos el trozo que antes no nos habíamos atrevido, lo que son las cosas. El despiste proporciona a Julen y a Sergio una pequeña dosis de adrenalina y una oportunidad de hacer gimnasia en una roca excelente.
Sin mayores contratiempos pero con más anécdotas para contar en el Insti, volveremos hacia el refugio desandando todo el camino sin más despistes.

En total más de 8 horas y media de excursión que finalizamos con unos riquísimos huevos fritos acompañados de queso y chorizo en el refugio. Ummmm, buenísimos.

Algunas fotos.

La película.

Mis glucemias: A las 7:08 antes de desayunar_116; 9:20 al llegar a Linza_112; a las 12:37 una hora después de un bocata de jamón_212; a las 15:35_95 y a las 18:50 en el Refugio de Linza_151, me he puesto 2 uds de novorapid y he atacado los huevos fritos con su pan, queso y chorizo. En casa, a las 21:44_94. 6 uds de novomix-30, a cenar y a dormir.

Domingo 3 de octubre: Subida y bajada a Urbasa.

Ultima prueba de la Copa Navarra de Carrrera por Montaña de este año, como bien dice el nombre de la carrera, se trata de echar a correr desde Etxarri-Aranatz (505 mts)en dirección Sur hasta enfilar la dura subida hasta los altos de la Sierra de Urbasa(1113 mts) y volver por el mismo sitio hasta la meta situada junto al ayuntamiento.
No habremos llegado a los 100 corredores, por lo que algunos decían menos que el año pasado, pero es que hoy se celebraba la Media Maratón de Roncesvalles-Zubiri, que aún cuando es otro tipo de carrera siempre hace competencia. He podido saludar a Nerea Amilibia (que ha sido primera chica), a Edu -de Adi-Ike-, a Maitane Txueka (segunda, creo) y a algún otro campeón, hasta que a las 11 en punto hemos salido a toda mecha por las calles del pueblo, primero cuesta abajo y después en llano una larga pista asfaltada que poco a poco ha empezado a picar para arriba, hasta que al llegar a las faldas de la sierra se ha convertido en un sendero con pendientes de entre un 30% y un 45% calculo. Un fuerte viento de Sur nos pegaba de cara en la primera parte rápida de la carrera pero ha desaparecido al entrar en el monte ¡Mejor! El público muy numeroso nos jaleaba en las rampas más fuertes dándonos ánimo a los sufrientes y sudorosos ¿corredores? no, caminantes, que echando mano a las rodillas y doblando el espinazo subíamos como buenamente podíamos. He podido ir adelantando corredores casi toda la subida y es que en el llano iba al final del pelotón. Muy arriba nos han gritado para echarnos a un lado al paso del primero que ya bajaba de la cima, bastante distanciado por cierto del segundo y tercer perseguidores.


Esta foto me la hizo un aficionado de Etxarri que disfrutó del buen ambiente de la carrera cámara en mano. Eskerrik asko Gorka.

He contado unos 30 bajando hasta que ya he llegado a la parte final de la subida, donde he rechazado el botellín que me tendían tirándome para abajo sin mirar atrás. La bajada a tope y sin frenos adelantando a dos o tres hasta que en los últimos trozos de sendero se me han resentido los talones y he tenido que frenar un poco. Pero al llegar a la llanura las molestias han cesado y he podido galopar a muy buen ritmo los últimos 2 kilómetros. No tengo ni idea del puesto en la clasificación pero mi tiempo ha sido 58 minutos y 10 segundos. Muy contento y muy buenas sensaciones pues en buena parte de la subida he podido ir corriendo, sobre todo en la última parte donde la pendiente disminuía y el sendero permitía trotar si tenías fuerzas.

Noticia en Diario de Navarra y en Diario de Noticias.

Clasificación
Mis glucemias: Antes del desayuno a las 7:16_117; en Etxarri a las 9:20_128, me he tomado un café con leche y un donut, pero a las 10:43 tenía sólo_129, así que he bebido 1/4 de Acuarius y dos plátanos antes de la salida.