Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Zazpimendi - Siete Montes


BHZ Menditrail son tres carreras: Bimendi, Hirumendi y Zazpimendi. Dos, Tres o Siete Montes a lo largo de 13, 28 y 44 kilómetros respectivamente, con salida y meta en Villava. Un verdadero reto para los corredores pero más aún para el formidable equipo de chicos y chicas del Run19 enamorados de la montaña, volcados a tope en la edición de este año para rendirle un homenaje a su amigo y compañero Ximun, recientemente fallecido.

El Domingo 20 de mayo amanece un día de primavera, casi de verano, pero eso lo comprobaremos dentro de unas horas al subir el monte Ezkaba o San Cristóbal...  Siete Trizurkos nos hemos inscrito a la Zazpimendi: Sonia, Ascen, David, Santi, Rufino, Alejo y servidor de ustedes. También está Joseba que hará de escoba de la prueba ¡y cargado con más de 6 kilos en la mochila para entrenar sus retos de este año!  Más tarde vendrá Fernando para participar en la Bimendi, donde conseguirá el tercer puesto en veteranos. Así pues nuestro equipo estará muy bien representado, sobre todo con nuestras dos chicas: Ascen y Sonia, segunda y tercera clasificadas y Ascen además primera veterana. ¡¡Olé las Trizurkas valientes!!

Sonia, Joseba, Rufino, yo mismo, David, Ascen, Santi, Iñigo y Alejo
Itxipi, Aritz y Toño ¡¡Tres Txurregis peligrosos!!

Minuto de silencio en homenaje a Ximun antes de la salida
No llegamos a cien los que salimos a las 8 por la calle mayor hacia el Puente de la Trinidad para cruzar el río Ulzama y tirarnos a los senderos del Miravalles, el primero de los siete montes que nos esperan hoy. Iñigo Goroskieta no se me despega. Este campeón del Atlético Lerinés ha venido con mucho respeto a su primera carrera larga, ha corrido medias maratones y algunas carreras de más distancia como la de Irati del Domingo pasado, pero hasta hoy no les había pedido a sus patas más de 30 kilómetros. Y menos por montaña, así que me ha jurado amor eterno -o por lo menos durante los 44 kmts de la carrera-. Y cumplirá lo prometido: sus patas le piden más caña cuando corremos por el Camino de Santiago hacia Zabaldika, pero se frena y ajusta su ritmo al mío. Cambiamos posiciones y nos vamos avisando cuando nos cruzamos con algún peregrino. Por cierto que la organización ha señalizado muy bien este tramo a corredores y peregrinos, con cartelitos gráficos recomendando ir por la derecha para evitar sustos.

Por el Camino de Santiago (Foto Diario de Navarra)
Rufino al ataqueeeerrrr (Foto D.N.)

Santi y Alejo (Foto D.N.)
El siguiente monte será Larzabal a donde subiremos alternando senderos y pistas entre pinares, sufriendo ya un poquico de calor en la primera subida seria del día. Casi arriba, al llegar al lomo de la montaña avistamos la Cuenca de Pamplona y un poquico de viento Norte nos refresca. ¡Bien!

Llegados a nuestra segunda cima continuamos perdiendo altura hasta un collado donde encadenamos la subida al Antxoritz. El monte está precioso: el tojo, un arbusto de flores amarillas que abunda en todo el recorrido está en plena floración y su perfume, dulce, es tan intenso que casi molesta. Lo dejaremos atrás al entrar en la oscura selva de bojes, quejigos y altos pinos que cubren totalmente nuestra tercera montaña.

La bajada es bastante cañera: hay que vigilar las ramas arriba, abajo y a los lados por el estrecho pasillo vegetal por donde caemos a toda la velocidad que la temeridad nos deja. Enseguida salimos a una pista y estamos abajo.

En Sorauren tenemos el primer avituallamiento sólido y líquido. Me pongo morado de tomate con sal, lo mismo como 6 o 7 trozos ¡riquísimo! Tiene vitamina C, agua, la sal que le pongo y lo mejor es que no me sube el azúcar ¡viva el tomate!

Cruzamos de nuevo el Ulzama y enseguida empieza la subida al Ostiasko. Casi podemos correr por el sendero pues el camino gana altura muy poco a poco en varias lazadas que nos llevan a una chabola de cazadores. Esta parte me la sé de memoria por los entrenos de estos últimos meses. -¡Vamos Iñigo! ¡Después de la chabola podremos correr a tope porque viene un rato casi llano!- le digo a Iñigo. Y así es: una verdadera gozada coger un poquico de velocidad ahora que todavía estamos fuertes.

Pero la subida del Ostiasko viene más adelante. Creo que es la más exigente de todas y aunque al principio puedo mantener la marcha detrás de mi compañero, a mitad de montaña pararé un par de veces: lo justo para recuperar el resuello y poder reanudar la ascensión. Iñigo me espera y deja que lo alcance para llegar juntos a la cima. Ahí está Javier (Flecha Coja), como voluntario del control de paso. Nos anima de muy buen humor y nos dice que vamos en el puesto cuarenta y pico. ¡Genial! Mi objetivo en casi todas las carreras es la mitad de la clasificación pero sé que cuantos menos corredores más fuertes están y más jodido es de conseguir, como así será hoy.

Junto a Javier hay un corredor sentado en el vértice cimero. Se ha pegado con la cabeza en una rama y está un poco atontado pero enseguida se recuperará y vendrá detrás nuestra.  Por otra parte nosotros llevamos toda la carrera intercambiando posiciones con un chico: le alcanzamos bajando pero él nos vuelve a dar caza en las subidas... Llegará a meta por delante nuestra y allí nos contará su ilusión por la Aneto-Posets dentro de dos meses. ¡¡Mucha suerte campeón!!

Bajamos con este mozo a Anoz, y durante un rato perdemos de vista las marcas. No hay problema: al llegar cerca del pueblo comprobamos que hemos ido por una pista paralela. No entramos en el pueblo y nos dirigimos a unos preciosos prados a media ladera donde ganamos una poca de altura para cambiar de dirección y faldear la montaña por unas estrechas sendas de ganado.  En el avituallamiento bebo agua, isotónico y relleno bidones. ¡Vamosss!  Esta zona es especialmente chula: Anoz es un pueblo pequeñito totalmente rodeado de montañas, prados y bosques en todas las direcciones. Un verdadero Shangri-La escondido en el valle de Ezkabarte de cuya existencia no sabíamos nada a pesar de estar a solo 21 kmts de Pamplona.



Seguimos fuertes y podemos correr en cuanto la pendiente disminuye, más adelante entramos en el hayedo y la cuesta se pone más fuerte ¡A caminar tocan! Estamos subiendo al Mendurro. Creo que no pisamos su cima pero sí pasamos cerca.

Le prometo a Iñigo que esta subida es rápida y así es. Además le animo con la divertida bajada que nos espera por unos barrancos trialeros y divertidos hasta Navaz, en el valle de Juslapeña, donde nos espera el segundo avituallamiento líquido y sólido. Tenían tomate. No digo más.

Muchos corredores se pusieron aquí las botas con los macarrones y la chistorra que los voluntarios habían dispuesto al fuego en sendas cacerolas. Yo ademas del tomate pillare dos cachos de sandía.

De Navaz a Cildoz corremos entre campos de cereal. Un mar verde de trigos y cebadas se extiende hasta muy lejos, allí donde se levanta esa montaña ¿qué montaña? Ezkaba, también llamada San Cristóbal. La miramos serios, más serios cuanto más nos acercamos. Va haciendo más calor pero todavía vamos a gusto, yo además me he remojado la cabeza en la fuente de Cildoz y el aire me refresca el doble.

Entramos en un pinar ¡cuidadín la procesionaria! dejamos la pista forestal y nos tiramos por entre los pinos fuera de sendero: la organización ha desbrozado aquí las zarzas y ramas que hace un mes nos destrozaron las patas y hoy podemos correr casi sin problema.  En cualquier caso solo es un kilómetro y enseguida salimos del bosque para llegar a la carretera junto a Berriosuso.

Avituallamiento líquido. El voluntario me conoce del blog y nos anima a enfrentar la penúltima subida de la jornada. Me echo un vaso de agua por la cabeza y sin pensarlo más nos despedimos dando las gracias ¡Adios adios!

Iñigo sigue fuerte y continuará delante mía toda la subida. ¡Qué calor! Igual que en el Ostiasko pararé un par de veces a coger aire. No sé si es que me estoy exigiendo más para no fastidiar a Iñigo o qué pero bueno, tampoco voy tan mal: medio minuto y me recupero sin problemas reanudando la marcha. Detrás nuestra vienen algunos corredores dos de los cuales nos pillarán antes de la cima. .

Al llegar arriba unos voluntarios nos señalan la bajada del cortafuegos por donde nos tiramos como zombis después de la paliza que nos hemos dado para subir ¡Ufffff!  Las patas están un poco tablas al principio, pero enseguida se recuperan conforme saltamos montaña abajo ¡que me matoooo!

Adelantaremos aquí a dos chicos ¡qué buenos somos y qué bien bajamos!  No, lo que pasa es que ellos todavía están más rotos que nosotros...

Enseguida nos vemos corriendo por Berriozar pueblo, ¡qué casualidad! Entre los vecinos y excursionistas que andan por aquí nos cruzamos con una prima de mi mujer -¡Inma qué tal! ¡Adios adios!- la saludo y me despido casi al mismo tiempo. Iñigo también se para un segundo con unos amigos que se han acercado para animarle y los dos echamos a correr más tiesos que un ajo. Postureo total...

Porque ya vamos muuuuy tocados. ¿Dónde está el avituallamiento? Nos habían dicho que en Berriozar pero ya hemos dejado el pueblo atrás y no hay rastro...  Llegamos a una fuente. De nuevo toca remojarse y porsiaca rellenamos los bidones porque toca subir otra vez a Ezkaba.

Más arriba vemos una pequeña carpa ¡Avituallamiento líquido y sólido! Allí está Pablo, del 42195, a quien había saludado en la salida. Le ha dado un pajarón y se ha quedado aquí un rato a ver si se recupera. Mientras hablamos beberé un poco de agua, un vaso de isotónico y tras dudar un poco pillaré un pastel de chocolate: pura bollería industrial que está cojonuda. No me he mirado el azúcar en toda la excursión pero creo que lo llevo bien. Lo llevaba, pues al poco rato lo "notaré" alto... Pero qué rico estaba el pastelito!!

Pablo se vendrá detrás nuestra monte arriba pero poco a poco se quedará atrás. Todavía no está al 100% pero el tío no pierde la sonrisa ¡Qué grande es este 42195!






Por otra parte Iñigo cada vez se queja más del calor. Y yo también. Y todo el mundo. Pero le noto un pelín más desanimado ¡mecachis!  Yo como soy tan majo le desanimo más cuando llegados arriba de nuevo le recuerdo lo duro que es dar la vuelta al Fuerte.  El recorrido alrededor del Fuerte de San Cristóbal tiene una sucesión de llaneos y toboganes, con cuestas cortas pero jodidas a estas alturas de la película y que nos pasan factura.  En cualquier caso tenemos claro que ahora casi todo será bajar hasta Villava. ¡Vamosss!

Avituallamiento líquido. Dos tragos. Dos cachos de sandía no, cuatro. Y pies para que os quiero. Corremos ahora por todo el lomo de la montaña poniendo cuidado de no tropezar y caernos pared abajo al Norte.

Nos cruzamos con bastante gente que han subido al Fuerte para celebrar el 80 aniversario de la Fuga. Banderas de Navarra y de la República, flores y mucha pena por aquellos 795 presos de los que solo tres consiguieron escapar a Francia...

Ahora soy yo quien tiro de Iñigo montaña abajo en dirección a Ezkaba Txiki. Me veo fuerte: con las patas y la caja al 100%  salvo en alguna pequeña subida donde disminuyo el ritmo para alivio de mi compañero. ¡¡Venga campeón que ya lo tenemos!!

Corremos, corremos y corremos. El Ezkaba Txiki exige subir un par de escalones en la roca pero enseguida lo dejamos atrás y volamos de nuevo montaña abajo. Una cuestica hasta el collado que asoma encima de Arre y nos tiramos de nuevo por un sendero en fuerte bajada hasta la carretera. ¡Un kilómetro a Villava!

Mil metros que correremos juntos Iñigo y yo más felices que unas perdices. Seis horas y 49 minuticos.  Bieeeeennnn.  Y el bueno de Pablo llegó solo 15 segundos detrás nuestra ¡Ni nos habíamos enterado que venía detrás! ¡Mecachis habríamos entrado los tres juntos!

Ascen, Amaia y Sonia ¡Nuestras Trizurkas segunda y tercera clasificadas! ¡Y Ascen primera veterana! ¡Bravooo!
La mejor imágen: Santi entrando en meta. Nuestro amigo llevaba más de un año sin correr por lesión. ¡¡Enhorabuena!!

Alejo más contento todavía que Santi, menudo pájaro...

Aquí el precioso vídeo de la carrera:



Mis glucemias regular: Los días anteriores reduje la Insulina Tresiba (Lenta) de 8 a 6 uds. y el domingo amanecí con 209 de azúcar en sangre a eso de las 6 de la mañana.   Me puse 2 uds de Novorapid (Rápida) con el desayuno: café con leche y cuatro nueces.  A pesar de llevar el medidor muy a mano en un bolsillo de las mallas no me miré el azúcar hasta llegar a meta: ¡¡254!!  Muy alto pero es que además de un gel que tomé en la subida a Ostiasko y otro en la primera subida a Ezkaba, bebí dos vasos de isotónico, sandía en dos avituallamientos y sobre todo el dichoso pastelito de chocolate...   

En meta me puse tres unidades de Novorapid y para celebrarlo comí de todo ¡¡hasta un cacho de Trenza del Reyno de Chocolate!!  Por lo que me puse otras dos unidades.  

En casa a las 9, antes de cenar tenía 66. Las siguientes glucemias volvieron a la normalidad. Seguiremos aprendiendo y procuraremos olvidarnos de Trenzas y pastelitos...

8 comentarios:

  1. Carloooosssssss!!! Que majo eres y lo hago extensivo a tod@s l@s Trizurk@s!!!
    Gracias por acompañarnos y volcaros l@s Run19 en este bonito proyecto solidario que además nos permite disfrutar de la
    Vida como nos gusta! Ascen, Alejo, el cansamontaas ese... bueno, es gratificante sentirse acompañado en el duro trabajo de tirar para adelante con un proyecto como la
    BHZ!
    Se pueden mejorar cosas así que seguiremos aprendiendo aunque no esperes que dejemos el
    Chocolate! 😉

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    1. Ni se os ocurra dejar el chocolate!! Pero una cosica sí tenéis que preparar para el año que viene: Coca-Cola a tope en los avis. Tiene azúcar por un tubo pero cuando vamos jodidos puede ayudar. Prometemos no probarla el resto del año, jajaja!!! Sois tremendos!!!

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  2. Como es habitual, la crónica más completa y fidedigna para quien esté interesado en participar en esta carrera (o en cualquiera de las muchas otras donde se presenta el dueño del blog) el año que viene. Justo cuando pasasteis teníamos la situación de tensión aquella con el mozo que se había estampado con un tronco, no me dio tiempo a soltar más chorradas. Pero envidia sí que la experimenté toda y más. Enhorabuena, incansable.

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    1. Gracias Javier!! El del coscorrón se recuperó y creo que llegó a meta muy cerca nuestra. Gracias por tu comentario y por animarte a colaborar con estos campeones de la BHZ. A ver si la próxima vez te veo corriendo!!!

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  3. Monstruo que eres un monstruo. Da gusto leerte las crónicas. A seguir así campeón.

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    1. Gracias Pascual!! Monstruos son los que llegaron a meta dos horas antes que nosotros jajaja!!! Y también los que se atrevan este año con la Super Dolorosa o Ultra Maratón en BTT de 205 kmts, madre mía, esos, esos son unos monstruos!!

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  4. Jajaja. Muy buena, Carlos!. Ya recuperado. Seguiremos dando guerra!. Nos vemos pronto.

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    1. Pabloooo!! Seguro que si no te pilla la pajara esa consigues bajar de las 6 horas, que ibas como un tiro!!! Un abrazo!!!

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