Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

viernes, 27 de agosto de 2010

Adi por Sorogain y el Bosque de Odia.

Viernes 20 de agosto, desde Zizur nos llegamos Sergio, Julen y yo hasta Casa Pablo, en mitad del verde valle de Sorogáin. Altitud: Algo más de 800 metros, la cima del Adi 1451 mts. no es mucho el desnivel y además el itinerario nos llevará por el magnífico Hayedo de Odia: Una sombría catedral en cuyo interior no entran los rayos del sol, el sol que estos días de verano ha empezado a calentar a tope, subiendo los termómetros bastante por encima de los 30 grados en toda Navarra.

Sergio y Julen no son lo que se dice unos montañeros consagrados, aunque estamos en ello y todo se andará ¿verdad? Por eso se asustan un poco cuando ven la cima del Adi allí arriba tan alta, toda pelada de árboles, dominando los oscuros bosques de hayas de su base.



La primera parte de la subida por el bosque discurre junto a las regatas que recogen las aguas de la montaña, todas se juntan formando la regata de Odia - Odia Erreka -, y su murmullo nos acompaña poniendo una nota sonora y alegre. Conforme ganemos altura irán menguando su caudal hasta que el silencio se haga por completo en el bosque, sólo interrumpido por las hojas que movemos a nuestro paso.



Al salir del bosque a los rasos de hierba en el lomo de la montaña, el sol está en su cenit, pero un flojo viento que sube desde el valle nos refresca y permite terminar la ascensión sin mayores agobios.

Por estos puertos hubo en otro tiempo no muy lejano bastante circulación de gente: Contrabando, fugas a Francia de presos políticos en el franquismo, paso de soldados aliados en la II Guerra Mundial... Podemos ver puestos de vigilancia construidos por el ejército español en un intento de controlar ese trasiego.
En la cima del Adi no se está nada bien: Casi no pega aire y una nube de moscas no nos deja parar, así que descendemos unos metros por la ladera norte para poder descansar a gusto. El almuerzo lo haremos abajo del todo, sentados en lo alto de un puesto de vigilancia a la sombra de unas hayas.

Mis glucemias: Antes del desayuno, a las 7:32 = 89; al principio de la excursión, a las 11:03 = 87; bajando, después de almorzar y a las 13:11 = 222, culpa de la tarta de queso de Julen, de la que comí tres trozos; en casa después de comer a las 16:18 = 152.


Panorama desde la cima de Adi: Debajo nuestra el pueblo de Zilbeti, completamente rodeado por el bosque y la montaña, a la derecha más bosques y los altos puertos de Velate con el Saioa (1418 mts)dominando la región. Más fotos aquí.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado tu blog!
    Te seguiré leyendo.
    Muxu bat,
    Ainara

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