Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 5 de julio de 2016

Por Panticosa, de bucles y péndulos...

El sábado tenía pensado salir por Pamplona, entrenar el recorrido de la Hirumendi o algo parecido, a mi bola, porque los colegas han empezado a dispersarse. En esas que Borja, con quien he coincidido en más de una propuso hacer algo en Pirineos. ¿Tendeñera? le eché el guante tecleando en el ordenador. El guante lo recogió Ramón, que se lo pasó a un tal Hector del grupo Trail Running Zaragoza. Tenían planeada una excursión por Panticosa: Un bucle que primero nos llevara a los ibones de Brazato para bajar al Balneario y subir después al Garmo Negro.  La idea me gustó, sobre todo porque hablaban de terminar con una travesía hacia los Ibones Azules y bajar por Bachimaña.  No conocía a ningún loco del Trail Running Zaragoza pero no lo pensé y me sumé a la aventura. ¡¡A las 8 de la mañana en el Refugio Casa de Piedra del Balneario!! ¡¡Vale!!


A las 4:00 arriba, ¿cuánto tengo de azúcar? 167, culpa de las tres cervezas del viernes, bueno. Cinco uds de Novorapid y un buen desayuno.  Son las 5:15 cuando tengo todo listo y salgo con el coche. Noche tranquila y ni un coche por la autovía. Amanece por Yesa, una mañana fresca y con nieblas cayendo por la Sierra de Leire. Las cumbres del Pirineo no se ven cuando llego a Jaca pues un frente de nubes bajas cubre la zona, la noche ha sido tormentosa y llovido abundante por estos valles. 

Afortunadamente conforme suba al balneario esas nubes bajas quedarán atrás, hay otras más altas enganchadas a las cimas pero no parece que el día vaya a ser tan malo. El monte está precioso: neveros abundantes, agua cayendo en cascadas mires donde mires y todo verde que te quiero verde.  Estoy en el Balneario de Panticosa, a 1645 mts de altitud en el corazón del Pirineo Aragonés. Son las 7:30 de la mañana, a la orilla del lago dos pescadores almuerzan sentados junto a las cañas, el hilo no se mueve así que las truchas todavía no se han despertado. Qué paz...


En el parking junto al refugio hay un poco más de movimiento, algunos montañeros acaban de preparar las mochilas y atarse las botas mirando de reojo las cimas que rodean el circo. ¿Y mis colegas?  Todavía es pronto así que entro en el refugio para tomar un café mientras espero.  Antes he mirado mi azúcar y lo tengo en 111 ¡¡la cifra mágica!! hay un grupo de feisbu llamado el Rey de los Unos donde participamos enviando fotos cuando conseguimos esa cifra tan buena y deseada. Selfie al canto que les mando...

En el bar del refu hay unos chicos con camisetas de color naranja, están rotuladas con el logo Trail Running Zaragoza así que les doy los buenos días y me presento. Son Hector y Angel, pero enseguida entra un grupo numeroso equipados con los mismos colores, a la espalda llevan su nombre personalizado. Presentaciones y besos ¡¡hay una chica!! Neme es una campeona que se atreverá a dar un paseo de cuatro estrellas con nosotros por la mañana y a la tarde tiene una carrera de 10 kmts en Cadrete, al lado de Zaragoza. Madre mía, yo creía que estaba loco pero estos están peor...

Son las 8:30 cuando subimos las escaleras junto a Casa Belio y empezamos el sendero que sube a los ibones de Brazato. Caminamos a buen paso pero la pendiente no es muy fuerte y alguien dice: -¡Hemos venido a correr o qué!- , y todo el mundo echa a correr.  Se harán dos grupos y casualidad que me quedaré en medio, bueno por lo menos no me tendrán que esperar.



Pero esta gente no ha venido a competir, cada dos por tres paramos para reagruparnos, hacer pises, fotos y contarnos batallas.  Yo casi que prefiero no escuchar, ¡¡madre mía pero si son todos unos cracks!!  Hector irá a Beasain el viernes para hacer la Ehunmilak (100 millas de ná), otros que le van a animar y de paso a entrenar como leones, Angel se va a estar dos semanas aquí subiendo y bajando montes, otro mozo que mañana se va a currar toda la Sierra Tendeñera desde Santa Elena a Bujaruelo...  La mayoría correrán la Ultra del Valle de Tena este verano y pienso que si hacen una excursión como esta por semana ya la tienen en el bolsillo.

Llegamos al ibón de Brazato, aquí también hay pescadores ¿habrán dormido aquí arriba o subirán cada mañana? En cualquier caso las truchas tienen que estar buenísimas. El día sigue bastante nublado y no podemos divisar los tresmiles de Panticosa a nuestra espalda pero no pinta lluvia. 





Subiremos un poco más a los ibones de Brazato Alto y desde ahí al collado que asoma al circo de Labaza, sobre un ibón al que bajaremos dejando los Batanes a nuestra derecha. Tampoco lo tengo muy claro porque aquí hay dosmiles a tutiplén.  Los neveros se dejan pisar bastante bien así que no ponemos pinchos, nuestras zapas agarran sin problema.

Sin darnos cuenta estamos perdiendo altura a ojos vista hacia el Balneario, terreno de bloques, hierba y por fin llegamos a un buen sendero que en ¿50 zetas? nos llevará al punto de partida.  Corremos a gusto -"a guuussstoooo"- bromea Hector imitando el acento del norte, pues nuestras patas todavía están frescas, ya veremos luego pienso mientras me aprieto la muñequera. Donde los bloques he tenido un tropezón y he apoyado la mano con el consiguiente dolor, si no la hubiera llevado igual me la rompo.  Por suerte no ha sido nada y hoy es el primer día que puedo empuñar los bastones. Bieeen.



Las 11:46 en el balneario, mi azúcar 284, resultado de los tragos de isostar y tres barritas que he comido. Me pongo 2 uds de novorapid y engullo un sandwich de nocilla (tenía hambre) mientras nos despedimos de una parte del personal que termina aquí su entrenamiento. Los demás enfilamos la subida hacia el Garmo Negro,  china-chano / tipi-tapa o como queráis, pero el sol cuando asoma entre las nubes nos calienta de lo lindo aquí abajo y sudamos la gota gorda ¡qué calor!  Angel y yo nos quedamos a la cola del grupo, sufrimos y maldecimos la energía de nuestros compañeros con el mejor humor. Mi camarada de penurias me confiesa que no tiene toda la capacidad pulmonar por un accidente que sufrió. Pero es un campeón que este verano quiere realizar el circuito de 6 ultras de montaña que componen la Challenge Huesca: ha completado la de Jaca y la del Sobrarbe, ¡¡ya solo le faltan cuatro: Aneto-Posets, Tena, Canfranc y Guara!! 

Solo Hector, Angel y yo tiraremos para arriba, los demás nos acompañan hasta el desvío que se dirige a los ibones de Urdicuso, próximos al Balneario. ¡¡Adios, adios!!  Las cimas de Argualas y Garmo Negro que habían estado tapadas toda la mañana casi se despejan ahora cuando las miramos ahí arriba, todavía muy arriba. Pero empezamos a pisar los primeros neveros, hace más fresco y sin darnos cuenta nos vamos acercando al objetivo.


Mucha nieve en esta zona, un inmenso nevero cubre toda la ruta hasta el collado superior próximo a la cresta cimera.  Discutimos un poco acerca de ponernos o no los pinchos, Angel y yo tenemos clarísimo que sí, Hector no tanto pero finalmente los tres los ajustamos a las zapas y continuamos con más comodidad. La nieve está blanda y hay mucha huella de toda la gente que ha subido y bajado hoy por aquí pero con los gacheto-grampones cuesta menos progresar. 




Son las 14:22 cuando llegamos a la Collada de Argualas, lo sé porque me hice un control: mi azúcar 78, así que trago un gel y doy unos buenos tragos al isostar del camel.  Sin los pinchos trepamos por la fácil cresta que en pocos minutos nos lleva a la cima del Garmo.  El día continúa mejorando y podemos ver la vertiente de Pondiellos con los ibones todavía helados, la Pared sudoeste de los Infiernos y el Balaitus. ¡¡Ha valido la pena sudar un poco!!  En la cima hay un tropel de gente, nos hacemos cuatro fotos y para abajo, otro día sacaremos el almuerzo porque hoy hace un poco de aire...





Descender el nevero da un poco de yuyu, sobre todo al principio pues está muy empinado y si resbalas te parece que vas a ir volando al balneario.  Hector bromea al verme nervioso: - ¡Carlos que estás muy tenso!- me repite que la nieve blanda me frenaría en caso de resbalón, pero cuesta creerlo viendo el tobogán a nuestros pies.  Aaaaayyyyy...



Por fin dejamos la nieve atrás y nos podemos quitar los pinchos dichosos.  Comentamos la idea original de hacer la travesía hacia los Azules pero al parecer el terreno es un poco complicado (bloques y alejado de rutas normales), decidimos que ya nos hemos ganado la medalla de oro y las cervezas de modo que tiramos para abajo por donde hemos venido.

-¿Nos acercamos a los ibones de Urdicuso?- , pregunta Angel señalando tres charquitos azules y pequeñitos debajo y a la derecha de nuestra ruta. Pensamos que vale la pena añadir esa pequeña variante y nos desviamos hacia ellos. Con tan buena suerte que nos enriscamos por una ladera descompuesta entre pinos en la que nos las vemos y deseamos para encontrar una bajada. -¡Carlos no me hagas la moto!- se descojona Hector al verme un ligero temblar de patas, y es que a mí las pelis de miedo me gustan pero cuando sale el monstruo siempre apago la tele...  Aquí el bicho es una pedrera donde apenas encuentro asideros y los raquíticos rododendros se sueltan cuando les echo mano ¡su puta madre!  Menos mal que poco a poco y con mi Hector de la Guarda consigo destrepar el dichoso barranco. Angel nos espera abajo del todo pues el riesgo de caída de piedras es grande.

¡¡Qué bonita es la montaña cuando llegas abajo después de hacer la moto!!  ¿Eeeeeehhh?  Jajaja 




Pese a la anécdota del último huerto donde nos metimos los tres mosqueteros, la jornada fue apoteósica y nos cargará las baterías de la felicidad durante unos días. No sé quién dijo que las mejores juergas son las que menos planificas, esta fue una de las buenas.  

¡¡Gracias Trail Running Zaragoza!! Sois muy grandes. Pues eso.  

La ruta en mi Garmin

Todas las afotos










sábado, 25 de junio de 2016

Entrenando la Nafarroa XTREM

Nuestro amigo Carlos Nuin fue quien propuso esta excursión, él lleva años haciendo una vuelta muy parecida a la que sigue el recorrido de esta carrera, nueva en el calendario navarro y que se celebrará el próximo 17 de septiembre. Dentro de un verano como quien dice.


A Carlos siempre le viene muy bien darse la paliza en estas fechas, a un mes de los grandes objetivos de la temporada. Su reto este año es dar la vuelta a un país: la Mític de Andorra son 112 kmts y 9700 mts de desnivel positivo acumulado, y nada mejor para prepararla que un paseo por estos montes al lado de casa.  Lo mismo piensan Javi Oteiza y Karlos Sánchez que enseguida tienen la G2 en Beasain: 88 km y 6000 mts de positivo. Toño también tiene cita en Beasain el 8 de julio: la Ehunmilak con sus 168 kmts y 11000 mts de desnivel será la chica de sus amores, pero nuestro Don Juan, perdón Don Toño, es insaciable y tras conquistar las 100 millas de Beasain se pondrá a pensar en los 102 kmts de la UTGS, allá en la Sierra de Guara, a la que yo también estoy apuntado.

Alberto Ederra, Alejo y David vendrán a Guara con Toño y conmigo para hacer la Long Trail de 50 kmts, allí nos juntaremos con Iván y seguro que haremos bastante ruido jajaja

Quique Ederra, Santi, Jorge y Eric tendrán sus objetivos para este Verano, por supuesto, pero no quiero ni saberlos porque en esta entrada no caben más retos ni más kilómetros ¡¡madre mía!!  Menuda tropa nos juntamos en Zubiri el pasado domingo 19 de junio...

Poco antes de las 6 de la mañana nos encontramos todos en Zubiri, desde allí Jorge, Toño y Carlos subieron con los coches al Puerto de Artesiaga para dejar dos allí.  De los 12 locos solo Carlos tenía intención de completar el recorrido de la carrera, los demás nos conformábamos con hacer 27 kmts que podían llegar a 32 si nos animábamos a subir y bajar el Saioa, ya veríamos.  Por lo pronto el día amaneció nublado, con un poco de aire y bastante fresco.  Ni con toda la juerga que hubo esa noche para celebrar la subida de Osasuna a primera división se atrevió a asomar el Verano...

Menos mal que encontramos una cafetería abierta y mientras esperamos a los que faltan nos echamos un café caliente.  Todavía es temprano y no hay peregrinos a la vista pero dentro de unas horas Zubiri, en el Camino de Santiago, estará petado de alemanes, coreanos, franceses... todos con la mochila y la concha a la espalda, en ruta hacia Pamplona.


Doce locos, doce.
Cuando por fin estamos los doce magníficos y tras los últimos preparativos echamos a correr a ritmo tranqui por la carretera en dirección a Eugui.  Un kilómetro de asfalto que servirá para estirar la carrera, pensamos, prácticamente llano y que se hace corto porque enseguida llegamos a Saigots, donde ya por camino bajamos al río Arga, aquí muy pequeñito todavía, para cruzarlo por un viejo puente de piedra y comenzar a ganar altura por la ladera derecha.

Mientras trotamos o caminamos según lo empinado del camino, Santi nos cuenta sus aventuras con Iñigo en el Cainejo, en Asturias, donde las pasó muy apuradas y sintiendo más riesgos y peligros de los que normalmente buscamos en este tipo de pruebas. Él no consiguió completarla pues la organización cortó la carrera a causa de las tormentas pero Iñigo sí, llegando el último y en un tiempo de 14 horas y 17 minutos. Si uno de nuestros más duros trizurkos cierra una clasificación en el puesto 58 de 233 que toman la salida podemos hacernos una idea de la dureza del recorrido.  Por cierto solo tres chicas llegaron y la segunda fue nuestra Uxue Murolas de Hiru Herri, Zorionak Neska!!!! En el blog Mis Montañas podéis ver su hazaña.

Además de hablar y cotillear, seguimos ganando altura por la estrecha pista de tierra, entre bojes, pinos, quejigos y algún haya que más arriba será lo que predomine.  La pista estrecha se ha convertido en sendero hace rato y tras dudar en algún cruce nos parece ir en la buena dirección gracias sobre todo a Carlos Nuin, que lleva el track en su navegador.  A diferencia de otras carreras que hemos entrenado este año aquí el terreno no está pisado en absoluto y cuesta buscar el itinerario.

Carlos Nuin, detrás de Jorge. 

Jorge también sabrá disfrutar de una excursión tranquila como esta.

Quique es hermano de Alberto y ha venido medio engañado por él y por Karlos, su compañero de trabajo. Lo suyo es el asfalto: carreras de 10 kmts y alguna media de vez en cuando y por eso alucina cuando nos oye hablar de nuestras excursiones.  Sufrirá un poco en las cuestas pero es un campeón con las patas bien entrenadas. ¡¡Bravo Quique!!

A Karlos le vemos muy fino y lo podremos ver todo el tiempo tirando con los primeros del equipo, seguro que le irá bien en la "corta" de Beasain... ¿Y Jorge? ¿Y Eric? de estos dos locos del Deportivo Navarra, campeones de orientación solo nos preocupa que se pongan delante y nos pongan un ritmo imposible, menos mal que pillan con humor nuestras indirectas y no tienen problema en ir detrás. Hemos venido a disfrutar ¿verdad?

Eric, iba sobrado para hacer selfis sobre la marcha

Zonas despejadas antes de entrar en el bosque
A disfrutar y a descubrir la magia de los formidables hayedos de Quinto Real.  Hace rato que corremos por un estrecho sendero dentro de un bosque de altísimas hayas que parece una catedral, pues entre las nubes que tapan el sol y la espesura de los árboles nuestro paseo discurre casi en la oscuridad. Ya sabemos lo que es correr por un bosque pero este es distinto: más grande, más oscuro, más secreto...  Estamos cerca del Adi (1457 mts), el techo de nuestra excursión.

Hacemos una breve parada que aprovechamos para comer alguna barrita y abrigarnos: chubasquero, gorro y guantes vendrán muy bien cuando salgamos del bosque a las laderas del Adi, donde el viento Norte pega fuerte y helador, lanzando sobre nosotros húmedas cortinas de niebla ¡¡qué frío!!

Ni una foto en la cima y ni un segundo para el ver el paisaje ¿qué paisaje?  Ya vendremos otro día con sol y cielos azules!! Ahora vamos para abajo a toda leche que estamos helados!!

Y así es, a toda velocidad se tiran, incluído Quique, -¿pero tú no eras de asfalto?-. ¡¡Cómo corren todos madre mía!! Yo me quedo atrás no sé si por ser el más viejo, el más torpe o el más cobarde, claro que tengo la muñeca fastidiada y no quiero correr el riesgo de caer y tener que apoyarla, no quiero ni pensarlo...

En esas estamos cuando en una zona de piedras, muy resbaladizas por la niebla, Santi pisa mal y se cae echando a rodar dándose un fuerte golpe en la rodilla derecha.  Nos pararemos cinco minutos hasta que se recupera y respiramos viendo que puede seguir bajando, eso sí, más despacio. Nuestro campeón de los encierros iría al médico al día siguiente y le confirmaron que solo tenía contusiones, fuertes pero sin afectación a la rodilla.  Vamos, que podrá correr en Sanfermines ¡¡Pobres toros!!

En el Puerto de Urkiaga Quique y Alberto decidieron dejar el monte y tirarse carretera abajo hacia Eugui. Con ellos bajaron también Santi, a quien cada vez le dolía más la rodilla y Alejo, que es un campeón y le quiso acompañar. Él ya estuvo el año pasado dando esta vuelta con Carlos y además tenía molestias en un tobillo tras dar un mal paso en el trabajo esa semana...  Aaay Señoooor!!!

Quedábamos ocho locos para seguir con la aventura. Después de Urkiaga teníamos que ganar altura de nuevo y siempre dentro de los hayedos que aquí se extienden en todas las direcciones.  Más arriba salimos del bosque y disfrutamos corriendo por un estrecho sendero que en lugar de subir y bajar las cimas del cordal de montes nos llevó casi llaneando a media ladera.  Estamos siguiendo el GR11


Collado de Bustalmorro. Bifurcación GR12 y GR11
La foto es de diciembre de 2011 (Arri Kilinka)

Llegados al Collado Bustalmorro seguiremos el GR12 hacia los montes de Velate. Toboganes verdes que nuestro sendero sube, baja o rodea a media ladera y por los que podemos correr casi todo el tiempo. Por lo menos Jorge, que no solo puede correr en las cuestas ¡¡además habla, canta y cuenta chistes!! Uf, uffff

Yo tanto no, pero tras unos días de parón a causa de la muñeca, hoy me encuentro fuerte y paso a tirar del grupo en los últimos dos kilómetros que nos llevan al Puerto de Artesiaga. Ni pensar en subir a Saioa: las nubes siguen tapando las cimas y hace rato que solo pensamos en los huevos fritos con jamón que nos vamos a zampar en el polideportivo de Zubiri.

Pincha aquí para ver la peli de la excursión. Cortesía de Toño.
No os perdáis cómo baja del Adi el tío...

La ruta en mi Wikiloc
Los 27,5 kmts nos llevaron 4 horas y media incluyendo paradas.

Carlos Nuin no pensó ni por un momento en esos huevos fritos y con la tranquilidad y buen ánimo que le caracterizan se limitó a rellenar sus depósitos de agua y se despidió de todos enfrentando la interminable ladera de hierba que se perdía entre las nubes.  El campeón completó la vuelta completa: casi 70 kmts en 13 horas.  ¡¡Bravooo!!




miércoles, 22 de junio de 2016

¡¡ Y tanto que Dolorosa !!

En Zaragoza, en las Altas Cinco Villas, en la Bal d'Onsella, en Lobera de Onsella se celebró el sábado 4 de junio la II Edición de la Dolorosa, prueba de btt que proponía tres distancias: Ultra Maratón de 183 kmts, Maratón de 120 kmts o Corta de 56 kmts.  Lobera es el pueblo de mi querida suegra y siendo que el año pasado estuve en Petilla de Aragón participando en una primera edición épica por las tormentas, rayos y truenos, este año tenía muchas razones para repetir la aventura. Pero...
Torres de Sibiriana
Foto: Eusebio Párraga Espadas

Con la rodilla casi al 100% no he hecho más que correr y correr. Mayo fue un mes muy intenso que empezó en Baigorri con la Euskal Trail y sus 2x40 seguido de la carrera por montaña de Luesia y terminando con la Hiru Mendi en Villava. Y de pronto llegaba junio con este desafío sobre las dos ruedas al que me lancé tan alegre a última hora.  Alegre e inconsciente, pues como digo apenas había metido kilómetros con la bici. Ir y volver de casa al trabajo apenas supone 10 kmts diarios y unas pocas salidas de 30 kmts más otra de 45 kmts la semana anterior fue toda mi preparación en los pedales. Además en febrero había estrenado los pedales autómaticos y tras bautizarme cuatro o cinco veces con sendas caídas tontas sin consecuencias, justo justo tenía pillada la habilidad necesaria.  Resumiendo: me lo jugaba todo a la carta de que mis patas y mi caja estaban fuertes con todas las carreras y entrenos por monte de los últimos meses.  Si la juventud va de la mano de la locura yo era un chaval de 15 años ¡¡Incluso menos!!

Lo único que puedo alegar en defensa de mi salud mental es que no me inscribí a la Ultra Maratón y me conformé con los 120 de la Maratón ¡¡Baja modestoooo!!   

Josu, mi colega de Zizur que el año pasado sí terminó la Dolorosa de las tormentas y del barro también volvería a ponerse en la línea de salida: Los 183 kmts le llevaron 14 horas y 48 minutos, - "¡¡ Llorando de dolor Carlos, llorando!!"-  me dijo que entró en meta el campeón.  ¡¡Olé tus cojones Josu!!

Foto de la  Organización
El sábado 4 de junio amaneció nublado, días antes los pronósticos pintaban una jornada lluviosa y con riesgo de tormentas -¡¡Horror!! ¿como el año pasado?-, pero después lo mejoraron y prometieron un día de temperaturas moderadas, nubes y claros. Ideal vaya.

Al llegar a Isuerre encontré la carretera cortada: Los de la Ultra Maratón habían salido hacía unos minutos y estaban a punto de llegar por la carretera, justo en el cruce los metían por un camino-pista empinado que ascendía al pueblo así que me bajé y les pude hacer unas fotos. Josu me saludó al pasar.  El pelotón que venía apretado y a toda velocidad sufrió un tapón en los primeros metros del camino y fueron muchos los que echaron pie a tierra para no caer.  Aquí empezó su infierno, el mío vendría un poco más tarde en Longás.



¿En Longás? ¿Pero no salíamos de Lobera?  La autoridad a última hora prohibió que en un mismo día hubiera más de una prueba deportiva en carretera y siendo que los tres kilómetros entre Lobera e Isuerre eran sobre el asfalto y que la Ultra y la Maratón se consideraban dos pruebas distintas, la organización resolvió que nosotros saldríamos desde Longás ya por pista de tierra una vez que pasaran los de la Ultra por allí.  Yo y casi todos dejamos el coche en Lobera, recogimos los dorsales y nos desplazamos en bici hasta la salida.  Así que teníamos 13 kmts más por la cara y por carretera, pero como ese tramo lo hacíamos por libre la administración no tenía ningún problema.  No sé si estas cosas pasan en otros países.

A lo que vamos, en Lobera el ambiente era magnífico, tengo que decirlo. Nunca en la vida han visto en ese pueblo tanta gente, tantos coches aparcados en una finca próxima, tantas bicis y tanto ambiente deportivo y festivo como el que se vivió ese día.  Saludé a algún vecino y conocido y tras tomar un café en el Jabalí (con unas magdalenas porque solo tenía 130 de azúcar), me subí a la bici y salí hacia Longás. Junto al río Onsella disfruté de un rato de bici relajado pues apenas se gana altura por este bonito valle que nace en las faldas de la Sierra de Santo Domingo.



En Longás no tuvimos que esperar mucho para ver pasar a los campeones de la Ultra que llegaban aquí tras un largo descenso, después de casi 50 kilómetros y tres pedazo de subidas y bajadas.  Una vez que pasaron los 10 o 12 primeros la organización nos dio la salida. ¡¡Vamossssss!!

Me sorprendió ver que todo el mundo iba tan despacio como yo en la dura pista que asciende a la ermita de Santo Domingo.  Se describen algunos zig-zags en los primeros dos kilómetros, los más duros. Puede verse el pueblo cada vez más pequeñito y más abajo hasta que llegas a los altos de la sierra y la pendiente se suaviza.  La montaña está espectacular de bonita cuando las nubes se abren y el sol lo llena todo de luz ¡¡y de calor!!  Todos hubiéramos preferido que el día siguiera nublado...

Sierra de Santo Domingo
Espectacular fue también pasar el Portillo de Santo Domingo, una brecha en la muralla de la sierra por la que cruzamos a la otra vertiente bajando unas que para mí eran inclinadísimas rampas.  Los cataplines se me pusieron en el casco y apretando frenos me tiré pista abajo sin pensarlo mucho. Hubiera bajado andando pero me animé viendo a los otros corredores.  La cosa salió bien y más abajo fui cogiendo confianza por la pista que seguía bajando pero más tendida.  A toda caña perdimos altura por esa magnífica zona de pinares junto al río Arba de Luesia hasta llegar al avituallamiento y control de Pigalo.  Allí saludé a los colegas de Biraka que, como el año pasado, volvían a echar una mano con la mecánica de nuestros cacharros.  Comí algo, bebí una cocacola y salí de allí para enfrentar la siguiente subida.

Avituallamiento próximo a Pigalo
Pozo de Pigalo, foto: Biraka
Puimoné desde la subida a Huertalo desde donde bajaríamos a Biel
Calor en la subida

En esta subida sufrí más que en la primera: la pista tenía tramos con bastantes piedras que exigían más esfuerzo en los pedales y el sol nos calentó no poco, Ufffff!!!  Me paré un par de veces a echar un trago de agua del bidón. Recordar que desde la salida íbamos juntos con los de la Ultra, ellos con 50 kmts más que nosotros claro. 

Llegados a un collado tocaba bajar a Biel.  Volví a coger velocidad pista abajo controlando las curvas y las piedras.  En esas estaba cuando llegué a una zona con rodadas profundas, secas y duras por el sol.  Cuidado con meterte ahí -pensé- y de pronto ¡Zas! ¡Las dos ruedas dentro!  No sé si quise frenar pues iba bastante rápido o si quise salirme pero caí hacia la cuneta a mi derecha con tan mala suerte de verme lanzado hacia una pedazo de piedra.

¿Cerré los ojos? Ni me acuerdo, pero de pronto estaba en el suelo y con la nariz a un centímetro de la piedra. Sorprendido por no haberme matado y sin un rasguño. Me levanté y al coger la bici noté un agudo dolor en mi muñeca derecha ¡¡Aaaayyy!!  Moví los dedos, moví la muñeca y aunque me dolía pensé que solo era una torcedura sin importancia así que monté en el sillín y todavía bajé un kilómetro pero más despacio porque apenas podía agarrar fuerte el manillar.

El dolor iba a más y comprendí que la Dolorosa había terminado para mí.  Dos chicos de la organización que bajaban con una moto pararon y llamaron a otros compañeros que iban en un todo terreno. Con ellos bajé hasta Biel donde esperé una hora en el control junto con otros cuatro participantes, dos con la misma  avería mecánica: rotura de la patilla del cambio trasero, otro con molestias en el hombro (accidente de moto unas semanas antes) y otro chico con problemas de estómago que me recordó mis propias miserias en otras carreras de montaña.  En fin, allí estuvimos un rato lamentándonos al mismo tiempo que animábamos a todos los que iban pasando, a Josu por ejemplo, que llegó muy entero aunque muy consciente de lo mucho que todavía tenía por delante hasta la meta en Lobera: subir Puymoné, bajar a Luesia, tirar por el Arba hasta el Barranco de Sibirana, subir a Sierra Selva, bajar, subir a Petilla, subir y bajar un serrucho de muerte y bajar por fin a Lobera. En Biel llevaba 90 kmts y le quedaban otros 93.  ¡¡¡Vamosss campeones!!!  

Los cinco retirados y nuestros cinco caballitos de ruedas fuimos llevados a Lobera en un largo y animadísimo viaje en un todo terreno de la organización. Nuestro chófer, un campeón con casa en Lobera pero vecino de la Txantrea (Pamplona) con el que echamos unas buenas risas en los cuarenta y pico kmts de pista forestal atravesando los montes y pinares de la región. 

Los servicios médicos de la DYA me echaron un ojo y decidieron que no tenía nada roto pero aún así esa noche estuve en urgencias en Pamplona donde me hicieron placas y confirmaron que no había rotura ni fisura pero sí una inflamación aguda de los tendones que ahora después de tres semanas sigue doliendo. La resonancia dirá si no tengo roto el escafo-lunar, un tendón que une los huesos de la muñeca.  ¡¡Aaaaayyy!!  Espero recuperarme pronto. Mientras tanto, procuro teclear lo menos posible y los frascos de guindillas me los abre la señora porque yo no puedo.  Eso sí, correr he vuelto a correr...

Fotos Eusebio Parraga


Petilla se engalanó para recibir y animar a los corredores
¡¡solo les quedaban 16 kmts !! Foto Amaia Salinas

Plaza de Lobera. Foto Biraka

Foto Amaia Salinas


Para terminar es obligatorio decir que todos y cada uno de los pueblos de esta comarca de Altas Cinco Villas se han volcado en esta empresa deportiva. Vecinos y amigos han estado ayudando desde el primer kilómetro hasta el último y velado por nuestra seguridad y cuidado, puedo decirlo de primera mano. Estoy seguro, de que ellos han disfrutado tanto o más que nosotros y además han conseguido que cada vez más gente hable de los encantos y valores no solo naturales sino también arte e historia que podemos encontrar en todos y cada uno de sus pueblos.  ¡¡Muchísimas gracias y enhorabuena por ser como sois!!

Una pena perderme la tarde noche de fiesta en Lobera...