Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 17 de enero de 2012

Entrenando por el Perdón



Sábado 14 de enero, he quedado con Edorta para enseñarle una de mis rutas preferidas desde casa.  Se trata de subir a lo alto del Perdón: La Sierra del Perdón o de Erreniega es una montaña de 1030 mts de altitud que cierra la Cuenca de Pamplona por el Sur.  Hace muchos años su alargada cuerda cimera fue cosida con molinos de viento que se sumaron a las antenas de radio y televisión existentes.  En la vertiente norte de esta sierra que mira a Pamplona, quedan trozos del monte original formado por quejigos y encinas; las inevitables repoblaciones de pinos añaden tonos oscuros al puzzle forestal,  roto aquí y allá por antiguas roturaciones de las que resultan numerosas fincas sembradas de cereal, colza o girasol.  En mis entrenos por aquí he podido ver fugazmente corzos y perdices, además de liebres y conejos.  En el cielo no es raro ver la silueta de milanos, águilas, cernícalos y buitres.  En una ocasión me encontré el cuerpo de un búho real -gran duque- muy cerca de los aerogeneradores ¿un accidente con las aspas?  Es el precio que debemos pagar por el progreso, el jodido progreso...   Cuando mi carrera me lleva por dentro del bosque más cerrado, si voy sólo procuro echar voces de vez en cuando, no me gustaría encontrarme con un jabalí...  Eso sí, tampoco fue agradable pasar por medio de una cacería el día después de Navidad:  los cazadores me dijeron que todavía no habían comenzado pero pasar al lado de tres grupos de hombres armados y vestidos como para la guerra, apostados a lo largo del camino,   me dio alas para bajar más rápido que ningún otro día de la montaña.

Unos 2 grados positivos a las 7:30 de la mañana, es noche cerrada así que los dos llevamos el frontal puesto. No obstante comprobaremos que no es muy necesario pues la primera parte de la ruta discurre por buen camino y pistas de piso blanco por las que vemos bastante bien:  Las nubes que tapan el cielo reflejan parte de las luces del pueblo y de la ciudad próxima.  Sopla algo de norte pero como lo llevamos de espalda no pasamos frío enfrentando las primeras rampas que conducen a Zariquiegui, sólo adelantamos dos chicas que también suben a buen paso y en animada conversación. - ¡¡ Adiós, adiós!! -.

Edorta ha venido desde Puente la Reina, desde donde también sube al Perdón para recorrer justo la ladera opuesta a la mía.  Por el Sur el monte baja más tendido hasta los pueblos de la comarca de Valdizarbe y Puente la Reina.  Sus entrenos le suponen algún kilómetro más que a mí, porque Puente -Garés-, está algo más alejado.  Quedamos en que la próxima vez me acercaré yo a su pueblo para conocer su ruta.

Ya se ve perfectamente cuando llegamos a Zariquiegui aunque las farolas siguen encendidas.  Al lado de la iglesia giramos 90 grados para enfrentar una fuerte subida a la nueva urbanización que se levanta encima del pueblo.  Dejamos pues el Camino de Santiago que nos conduciría a los famosos "muñecos", un monumento bastante majo y simpático colocado arriba de la sierra.  Nosotros asomaremos bastante más arriba.  Cuesta subir por esta pista agrícola que en algunas partes tiene un 24% de desnivel.  Edorta va muy bien, pero con gran alivio por mi parte compruebo que deja de hablar, así que ya no me tengo que esforzar contestando monosílabos entre los jadeos que llevo dando hace rato. ¡uffff!   En las zonas más pendientes él va andando mientras que yo corriendo sólo consigo adelantarle unos metros y muchas veces ni eso: Sería curioso un vídeo que nos sacara a él andando y a mi corriendo a la par...

Nos hemos metido en las nubes y el aire Norte pega más fuerte ¡y más frío!, todo está blanco por la escarcha: los pinos, los bojes, la hierba...  Aquí arriba hace mucho frío.  No paramos al llegar a los molinos y cambiando de dirección enfilamos la estrecha pista de cemento que discurre por su base, son cuatro los molinos que tenemos que dejar hasta llegar a la cima de nuestra excursión.  El viento arrecia pero más arriba el bosque nos protege bastante y la cosa mejora:  Yo voy de cine con mis dos pares de mallas, una térmica debajo y la normal encima; pero Edorta va con pantalones cortos ¡¡está loco este tío!!  Bueno,  yo cuando era más jóven también era más temerario y valiente...

Bajando por la pista hacia Galar

El Cabezón de Echauri y las Sierras de Sarbil y Andía en el horizonte.

Llegamos por fin al techo de nuestra excursión -1010 mts aprox.- y comenzamos el descenso por un estrecho sendero.  Hay que cuidar donde pones los pies pero afortunadamente a pesar de que todo está helado no te resbalas casi nada.  Rápidamente llegamos a una pista que discurre llaneando a media ladera y tiramos por ella hacia nuestra izquierda hasta que llegamos a la señal indicadora del sendero local que baja a Galar.  Ahora viene la parte más chula: descendemos por entre un cerrado bosque de bojes, quejigo y encina.  El camino es sinuoso y está tapado de hojas. En "dos minutos" llegamos a una pista que desciende a Galar en empinadísima pendiente por la que nos tiramos a toda pastilla y en otros "dos minutos" ¿o son tres?  llegamos a este pequeño y tranquilo pueblo cuyas calles están absolutamente desiertas.   Nos tiraremos ahora por otra pista que va a conectar con la principal que es por la que hemos subido al principio.  Es entonces cuando nos cruzamos con Alberto Vela, que sube también a la carrera muy bien acompañado por su perrita Maiden:  una joven Collie que si su dueño no la hace polvo corriendo va a salir una campeona.  Alberto no ha querido madrugar tanto como nosotros, ya le habíamos invitado pero lleva toda la semana madrugando y hoy ha preferido descansar un poco más.  ¡¡Menos mal!!  Nos despedimos, él para arriba y nosotros para abajo ¿y Maiden?  con su dueño claro, aunque más le valdría venirse con nosotros...
Edorta, Alberto Vela y Maiden.

Sonríe Edorta que esto ya está...  A la pobre Maiden aún le queda un buen rato.

Llegamos a Zizur a eso de las 9:30  ¡¡ya tenemos hecha la faena!!  ¡La próxima aventura desde Puente la Reina!  Un placer Edorta.


Aprovecho para comentar que el pasado domingo 8 de enero participé en el Cross de Reyes de Larraga, una explosiva carrera que en un circuito urbano de 7400 mts de distancia nos llevó por las calles de este pueblo de la ribera media navarra que como casi todos los de la zona se levantan en un alto.  El resultado es una prueba durísima pues los corredores deben enfrentar cuatro veces unas cortas subidas de más de 20 mts de desnivel entre la calle principal y las del barrio alto -o como se llame-.

Como había premios en metálico un nutrido grupo de atletas marroquís copó los primeros puestos, cuatro de ellos nos doblaron a Nacho, Félix y servidor en la tercera vuelta.  Con estos dos vecinos de Zizur corrí las dos últimas vueltas y gracias que me esperaron y me animaron porque como casi siempre hago salí "escopeteao" a un ritmo que no pude mantener.  Y es que en la salida tomé como referencia a Alberto Alfaro, un veterano del Club Atlético Lerinés al que sólo pude mantenerle el ritmo la primera vuelta.  En la segunda atravesé ese desierto que consiste en ver cómo te pasan corredores, uno tras otro, sin poder coger ningún grupo hasta que me alcanzó Félix García, mi amigo de Atletismo Zizur que bien acompañado de Natxo Valencia me animaron a unirme a ellos hasta la meta.  ¡¡Muchas gracias campeones!!    En esa última parte también compartí jadeos y sudores con Aitor Murua y Rakel, de Legazpi, una pareja majísima que se acordaban de mí de la Canfranc-Canfranc de los últimos dos años.  Los dos se han inscrito para la Hiru-Andiak de este próximo verano, una carrera a la que yo todavía le tengo muuuuuuucho respeto, lo mismo que   a la Eun-Millak  ¡¡madre mía!!  ¡¡Muchísima suerte Rakel y Aitor!!  ¡¡A por todas!!

Mi tiempo fue de 31:29 minutos en meta.  Más me vale entrenar un poquico el asfalto para llegar más fino a Granollers si quiero mejorar mi tiempo de 01:28:15 del año pasado !!!!   Clasificaciones del Cross aquí.

En segundo plano mi compañero del Club Atletismo Zizur-Celigüeta
¡¡¡ Bravo Félix !!!

Glucemias del Sábado 14 en el entreno del Perdón:  160 antes de desayunar.  Me puse 3 uds de novorapid; 74 a las 9:50 ya en mi casa.  Durante el entreno sólo tomé una pastilla de glucosport.  ¡Ah! las 10 uds de lantus que me pongo a la noche, las reduje a 8 en la víspera.

jueves, 5 de enero de 2012

2012: El primer año de nuestra vida.

Sí señor, con la que está cayendo y lo que dicen falta por caer, lo mejor es chutarse un poco de optimismo aunque sea echando mano de la filosofía.  Y si no te gusta la filosofía siempre puedes salir a la calle y abrir los ojos:  La vida está ahí, a tu alrededor, y si tú y los tuyos tenéis salud y os queréis, lo demás importa menos.  Un poco menos.
El Lunes y ayer Miércoles salí a correr por el Perdón.  Con el frontal preparado
porque mis carreras empiezan a las 4:45 y para las 6 ya casi no se ve.
¡¡Qué gozada subir hasta arriba para tirarme después a toda velocidad por entre
los bojes y los quejigos!!  Frío y barro.  Invierno.  ¡¡Ya vendrá la Primavera!!

Esta mañana he conocido a un señor curioso:  Se ha jubilado hace poco con bastantes más de 65 años.  Ha vivido en España y en Venezuela,  donde trabajó hasta poco más del 2000 cuando  Chávez puso las cosas muy mal para su empresa y se vino aquí, para seguir trabajando en su oficio del metal que le apasionaba.  Como he dicho se ha jubilado aunque en el taller le pedían que siguiera con ellos un poco más.  Tiene hijos en Venezuela y ahora piensa volver allí.  - ¿Y no te gusta más vivir en España? ¿Es que allí las cosas están mejor ahora? - le he preguntado.  - ¡Qué va! - me ha contestado -, en Venezuela las cosas están igual de mal que cuando me fui, incluso peor, pero allí se vive de otra forma, más despacio, mejor.  Aquí no sabemos vivir, todo el mundo acelerado, todo el mundo quejándose, pidiendo que el estado le solucione o le dé qué sé yo.  ¡Además hace 30 años vivíamos mejor!

¿Tendrá razón?

Para acelerado yo en la San Silvestre Valle de Egüés, al ladico de Pamplona y  que corrí el sábado pasado por la mañana  ¡madre mía!  después de 4 días sin correr NADA, salí a toda pastilla a correr los 4900 mts de distancia que tenía.  Dos vueltas por Olaz para luego bajar hasta Itaroa, al ladico de Huarte y desde donde enfilamos por el Parque del Arga hasta desviarnos a Olaz y enfrentar las durísimas rampas que suben unos 50 metros hasta el pueblo.  Fui asfixiao desde el principio:  Primero porque llegué super justo y casi no puedo aparcar, después no tenía moneda para la taquilla, llegué tarde a la foto de mi clú: Atletismo de Zizur  -¿hubo foto? -, salí muy atrás y...  sobre todo es que fuí a un ritmo de casi 4 min/kmt que hacía tiempo no metía y claro,  asfixiao.  Y suerte que no me dio el infarto subiendo la última cuesta.  ¡¡¡ Uffff !!!  Mi tocayo Carlos Lizoáin me hizo la foto que podéis ver aquí.  ¡¡Madre mía que paliza!!   Mi tiempo: 20:59 .  Necesito mejorar.



Por la tarde me dediqué a "entrenar" en la cocina y ya no pude ir a más San Silvestres.  Me acordé de mis amigos de Lerín, sobre todo de la revancha que tengo pendiente con Félix en su pueblo, por ese circuito tan chulo y tan cañero venga a subir, venga a bajar y venga a dar vueltas al pueblo.  ¡¡El próximo año no me la pierdo!!

La mañana de Año Nuevo nos sorprendió con un tiempo casi primaveral y aproveché para salir a ANDAR y dar una vuelta por los alrededores de Zizur,  durante el paseo pude hacer algunas fotos bien bonitas que os pongo aquí  y de ese modo hice hambre para el cordero asado que teníamos en el horno.  ¡¡Feliz 2012!!

El Camino de Santiago, sale de Zizur y se dirige hacia el Perdón, camino de
Puente la Reina.  Los trigos y las cebadas ya apuntan verdes en los campos.

Zizur Mayor ya casi alcanza los 14000 habitantes.  ¿Es un pueblo? ¿Es una ciudad
dormitorio?  Cada vez es más lo primero porque cada vez nos conocemos todos más.


Esta noche vendrán los Reyes Magos,  ¿nos traerán carbón?  seguro que no, somos buena gente, buenísima. Nos hemos portado muy bien y tenemos derecho a ser felices.  Tenemos derecho a la UTOPÍA.  Un abrazo a todos los que me visitáis, otro a los que no y un beso para todas las chicas guapas, que sois TODAS, je, je...  Bueno no me enrollo más, sólo deciros que yo les he pedido TRES HORAS, y muchas ultras, y muchas carreras y que las piernas no me duelan, ni los pieses...  y que no se me caiga el pelo y ...

domingo, 25 de diciembre de 2011

¡¡Feliz Navidad!!

Imágen de la Sierra del Perdón tomada el pasado domingo 18 de diciembre.
La noche anterior la primera nevada fuerte de la temporada
pintó de blanco los montes de la Cuenca, ha llegado el Invierno
Cómo disfruté el domingo pasado corriendo por los caminos del Perdón, la novedad de pisar la nieve por primera vez y sobre todo las buenas sensaciones en las piernas (las molestias en la rodilla están olvidadas), hicieron que las dos horas y cuarto que pasé respirando el aire frío del invierno a bocanadas, me supieran a gloria.  ¡Qué bien se está cuando se está bien!

Y así con el mejor de los ánimos me reuní ayer a las 8:30 con Martín, Santi, Lau y Joaquín para celebrar la Navidad como más nos gusta:  Desde el poli echamos a correr hacia Pamplona.  Primero tiramos por la Universidad de Navarra hasta cruzar la Avenida de Zaragoza, después pasamos por el Sadar y desde allí subimos hacia el centro de la ciudad.  A las 9:30 llegábamos a la estación de autobuses en la Vuelta del Castillo, donde sabíamos que Ricardo Abad comenzaría su maratón nº 450.  

Allí nos encontramos además con un montón de amigos que también querían acompañar a Riky en su reto.  Txema, Arturo, Carlos Vallejo, Txope, Esteban, Fernando, Javi, Dani ...  un pelotón de amigos y amigas enamorados del deporte más bonito y sencillo del mundo.  Pudimos dar dos vueltas con toda la tropa, dosmil cuatrocientos y pico metros cada una de ellas, según nos dijo un veterano de los Amigos de la Vuelta.  Una manera estupenda de celebrar la Navidad.

Foto Ricardo Abad

Foto Ricardo Abad


domingo, 11 de diciembre de 2011

Arri Kilinka

"La Arri kilinka es una de las piedras más populares de Euskal Herria.  Esa fama le viene de que la roca bascula sobre el pedrusco que le sirve de base.  La altura de la Arri kilinka es superior al metro y medio, mientras que su perímetro de forma un tanto pentagonal, tendrá tal vez más de doce metros. Según la tradición oral, cuando el viento sopla con fuerza en los días de "zehar-haizea" (viento del Sur-Oeste), éste consigue mover la piedra y dicen que desde la lejanía su sonido se asemeja al de una campana.  En el barrio de Bearzun de Elizondo, en uno de sus caseríos, nos contaron tiempo atrás que los ancianos solían citar que esta piedra había sido lanzada por Roldán contra Pamplona, pero que la Arri kilinka cayó ahí, en ese escondido paraje casi en la línea de mugas entre Baztán y Alduides."  El Pirineo Vasco, travesías y cumbres a través de una geografía humanizada.  Luis Peña Santiago.

Me he permitido copiar este fragmento del libro para poneros en situación y explicar mi objetivo en la excursión que emprendí este Viernes día 10 de diciembre a las montañas de Baztán y Quinto Real.  Los 48 kmts que hay entre Zizur y Artesiaga me llevan algo más de tres cuartos de hora en una mañana fría y gris. La niebla se quedará en la Cuenca de Pamplona,  pero el sol sólo es una tímida luz cuando llego a Zubiri, pues una leve cortina de nubes altas no acaba de irse.  ¿Dónde están los cielos azules del verano?  En Eugui, la carretera rodea el pantano que almacena las limpias aguas del Arga,  que aquí es sólo una regata a donde van a parar los barrancos de Adi por la derecha y de Saioa a la izquierda.  Dejaré la carretera principal que se dirige a Francia por Urquiaga y me desviaré a la izquierda, cogiendo un estrecho carretil que trepa montaña arriba por un inmenso bosque de hayas, no en vano estoy en el corazón de Quinto Real, hasta llegar a los 990 mts del puerto de Artesiaga.  Desde aquí la carretera desciende a Irurita: al fondo del valle de Baztán, a tan sólo 220 mts de altitud.


Diez de la mañana.  En el alto de Artesiaga hay más coches, seguramente habrá montañeros ascendiendo a la cima del Saioa, que desde aquí está muy cerca y con sus 1419 metros domina todos los montes vecinos. Mi ruta me lleva justo en dirección contraria: hacia el Noreste, por el sendero GR-12 que perfectamente señalizado flanquea unas montañas vecinas hasta el collado de Oyelegi (1070 mts).  El camino es fácil, pues además de las señales discurre por terreno despejado y el único problema sería que la niebla se echara sobre los montes.  Toda la ruta discurre sobre el cordal que hace frontera entre Baztán y Quinto Real, hasta que llegado al collado de Artgintzo continúo por el GR11 hacia Elizondo, con Baztán siempre a mi izquierda y el valle francés de Alduides a mi derecha.
Collado de Bustalmorro, bifurcación GR11 y GR12

Nieve en el Pirineo Aragonés

No subiré el Argintzo (1210 mts), tampoco a la cima vecina de Los Generales (1156 mts), pues no tengo muy claro el tiempo que me llevará llegar a la famosa piedra.  El itinerario me llevará por el interior de un bosque de viejas hayas y aquí sí que me detendré para captar las bellísimas imágenes de estos árboles, ya desnudos de hojas pero con los troncos y ramas cubiertos de verde musgo.

En el collado de Zaldegi, se levantan dos refugios de cazadores,  hay que saber que la mayor parte del recorrido se ve jalonada por puestos de caza de paloma, la mayoría son parapetos a ras de suelo pero en las zonas donde el bosque sube a los altos, los cazadores han dispuesto palomeras en las copas de las hayas con escaleras para subir a los púlpitos, algunos a más de 15 mts de altura.  Desde octubre hasta mediados de noviembre no aconsejo esta excursión, pues el pin pan pun, puede ser peligroso si espantamos un bando de palomas a un cazador.

En las proximidades de Peña Alba me detendré a charlar con un montañero, es de Elizondo y ha salido desde allí -qué suerte tienen algunos-, duda en cuanto a la ruta a seguir pues son las 12 y estamos en los días más cortos del año.  Miramos el mapa y me doy cuenta de que yo estoy muy cerca de mi objetivo.  Confortado con este encuentro -no había visto a nadie más en todo el recorrido-  proseguiré animado mi excursión hacia el Monte Argibel, dejando Peña Alba a mi izquierda.



La cima de Argibel es una isla de piedras encima de los verdes puertos de la divisoria y de lo alto de sus paredes se han desprendido un sinfín de piedras, algunas descomunales y una de ellas es Arri kilinka:  Inconfundible cuando me acerco a ella, asentada en equilibrio sobre otra gran piedra que hace de pedestal.
Desde la cima de Argibel, observamos cientros de piedras desprendidas,
la del centro si os fijáis es  nuestra protagonista.



Con cierta prevención subo arriba y me pongo en un lado y en otro de la piedra, pero no consigo moverla, quizás mis 72 kilos no son suficientes, así que la próxima vez vendré con compañía, ¡te vas a enterar Arri kilinka!!.

Los Alduides
  Estas montañas de Baztán pueden ser excursiones y entrenos durísimos pues a pesar de tener sólo mil y pico metros, las rutas se pueden empezar desde los 200 mts del valle.  A mi regreso al puerto de Artesiaga coincido con dos chicos que habiendo dejado un coche en Erratzu (290 mts) han subido al Auza (1306 mts) y desde allí se han venido hasta aquí para subir el Saioa (1419 mts).  En Artesiaga habían dejado un segundo coche y ahora volvían a por el primero.  ¡¡Me lo apunto!!

FOTOS, FOTOS, FOTOS

Mis glucemias:
186 a las 7:40 antes de desayunar, últimamente amanezco bastante alto, ummmmn.
79 a las 10:22 en el collado de Oielegi, tras 20 minutos de trote.  Como una barrita y bebo isostar.
62 a las 12:39 en la cima del Argibel, después de un rato haciendo el indio encima de la piedra.  Como un bocata de jamón york con queso fresco, bebo isostar y además un gel de manzana.
69 a las 15:00 en Artesiaga.  Como una barrita y rapidito para casa a por un cocido de garbanzos que quita el hipo.

En total han sido 5 horas justas con paradas para fotos y almuerzo incluídas.  Pero podrían haber sido cuatro horas de no ser por mi rodilla que todavía me manda "señales", vamos que me pincha un poco en las bajadas...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Maratón de San Sebastián

Domingo 27 de noviembre, se corre la 34 Maratón de San Sebastián.  Una mañana perfecta para "disfrutar" de los 42 kilómetros y 195 metros que tenemos por delante cuando los algo más de 2000 atletas nos apretamos bajo el arco de salida en la Avenida de Madrid, próxima al campo de fútbol de Anoeta.  Los termómetros marcan sólo 6 ó 7 grados pero no corre un pelo de aire y el tímido sol promete subir un poco más el mercurio, alcanzaremos los 12 grados enseguida ¿Qué más quiero?


Pues por querer y desear...  Me gustaría tener las piernas en perfectas condiciones pero no ha podido ser:  Se llevaron un buen castigo en Zaragoza a primeros de mes y a la semana siguiente volví a pedirles marcha en la Behobia donde mi rodilla derecha se resintió y me molestó bastante en los últimos kilómetros, con unos pinchazos que al terminar me tuvieron cojeando por unas horas.  En los días siguientes descansé, estiré y quemé los nervios en el gimnasio y haciendo algo de bici, ya pensaba que estaba todo bien cuando el domingo pasado me apunté a un entreno con los amigos de Celigüeta-Atletismo Zizur.  Queríamos rodar una horica y cuarto, genial para la maratón de hoy, pero a los 20 minutos volví a sentir los terribles pinchazos en la parte inferior en la rodilla y tuve que parar y volver andando.  ¿Quién quiere un dorsal para Donosti?  pensaba volviendo a casa, más depre que un pingüino en Benidorn.

Por suerte Ana, mi fisio preferida, sólo vio que tenía una sobrecarga en el cuádriceps, probable causa  de las molestias, pues aparentemente mi rodilla no tenía problema alguno: ni dolía al apretar ni me hacía clak-clak ni ná; además también podía tenía que ver con mis pasadas molestias en el gemelo de la otra pierna.  Y es que todos nuestros músculos interrelacionan entre sí, como la mariposa volando en Sevilla que provoca la erupción de un volcán en la isla de Hierro.

 El caso es que el pasado martes tras una sesión de tortura china para "soltar" no sé qué fibras en el cuádriceps y una tira adhesiva de color negro super-elegante que, a juicio de Ana me ayudaría bastante, casi estaba listo para afrontar mi última prueba de la temporada.  Los siguientes tres días me acerqué al gimnasio para sudar una hora en la elíptica y correr 20 minutos en la cinta, despacio: a un ritmo de 5 min/kilómetro.  Lo de correr era lo que más miedo me daba pero cada día comprobaba aliviado que mi rodilla resistía.  ¿Resistirá hoy los 42 kilómetros?

Por si acaso tras el desayuno de rigor me he tomado un ibuprofeno -¡toma doping! - y me he acercado al parking del Decathlón donde a las 7 de la mañana había quedado con Ander. En su coche nos hemos dirigido a Donosti y al llegar a Anoeta hemos tenido la primera sorpresa agradable al dirigirnos la organización a un aparcamiento gratuito.  No sólo es que nos ahorramos 10 ó 12 euors, también las colas y el atasco que muchos sufrimos el pasado año en el parking de Illumbe.  ¡¡Biennnn!!

Saludamos a los amigos de Humiclima: Oscar, Juan Miguel, Javier Irigoyen y José Manuel  y también a ¡Patxi Cobo! que viene con el ambicioso objetivo de bajar de las 2:30 ¡madre mía!  También nos encontramos con Eduardo de Adi-Ike, muy, muy animado después de una semana desgastando las zapas por los montes de Ustarrotz en el valle de Roncal.  No veo a Martin Sarratea ni a Javi Serralvo de mi club de Zizur, sé que vinieron ayer con su family y estarán por ahí calentando, seguro que nos veremos en la carrera.  Tampoco veo a mis amigos de la Vuelta del Castillo, pero han venido unos cuantos: Fernando Zaratiegui, Arturo y Chema seguro que andan por aquí, el último ha venido para correr junto con Ricardo Abad que hoy correrá su maratón nº 464, recuerdo que el año pasado corrí con él algunos kilómetros en el pelotón de las 3 horas, en la primera mitad de la carrera claro, porque luego me quedé más atrás. ¡Mecachis!  Y este año tampoco iré a por las Tres, eso está claro, mi única ambición es terminarla pero no doy un duro por ello, saldré detrás de la liebre de 3:15 y que sea lo que dios quiera.

Y aquí estoy a las 9 de la mañana, en pantaloncito corto y camiseta de tirantes pero sin nada de frio en medio de los más de 2000 locos que esta mañana vamos a desafiar a la diosa maratón.  La música alegre de Bongo-Botrako con su "¡eh txipirón!" nos da el puntito de marcha que nos faltaba y salimos sin pensar en otra cosa que darle al crono de nuestro reloj cuando pasamos sobre la alfombra.

Cuando llevo dos kilómetros me quito una cinta patelar que además de las tiras, me he puesto en la rodilla.  Me roza y no voy cómodo así que fuera.  Voy de cine, con excelentes sensaciones como les digo de cachondeo a Javi Irigoyen y a José Manuel de Humiclima cuando les doy alcance: -¡qué bien vamos ahora!-, es una tontería pero las sensaciones tan buenas que tenemos ahora debemos subrayarlas para echar mano de ellas si nos pega el del mazo en el kilómetro 35 -por ejemplo-.   Unos metros delante nuestra veo a Jone Peláez y me lanzo a por ella:  -¿qué hace aquí la reina del Montblanc?- le pregunto, pues esta navarra de Alsasua es muy, muy grande con todo lo chiquita que es de altura.  -Oye, que ya llevo unas cuantas de éstas, no te pienses - responde Jone contentísima de vernos, la muy fiera quedó 17ª mujer en la UTMB este verano y estoy seguro de que hoy también disfrutará y hará una gran carrera.  -¡Suerte campeona!-.

Poco antes del kilómetro 6 me paro: La rodilla me ha empezado a fastidiar, son pinchazos leves, sordos, pero   amenazan con ir a más y si eso ocurre mi carrera se habrá terminado.  Me pongo otra vez la cinta con el velcro bien apretado, no es que crea mucho en ella, ni en las tiras adhesivas, pero bueno, por probar que no quede.  Con el apaño listo prosigo la marcha más despacio, pero todavía tengo margen sobre el grupo de las 3:30 y viendo que la cosa no va a más recupero la esperanza.  Los de Humiclima y Jone se han ido para adelante y tardaré en alcanzarles, van al final de la estela del grupo de 3:15.  Alcanzo de nuevo a Jone que se extraña de verme y le cuento que voy por sensaciones: si el dolor baja yo subo y si el dolor sube pues yo bajo -de revoluciones, je, je...-    Me río por no llorar, porque me fastidia pensar en quitarme el dorsal y retirarme, sobre todo si me pilla lejos y tengo que volver andando a Anoeta.  Llevo la cara bien larga cuando al pasar por el centro de la ciudad me gritan las chicas de Martin y de Javier, así que pongo una sonrisa cuando paso a su lado (si supieran lo triste que voy...)



Y seguimos corriendo, ya hemos pasado por Anoeta en el kmt 6 y volveremos a pasar en el 24 ¿llegaré? bueno, antes habrá que pasar la media maratón y lo consigo, cruzando el ecuador en 01:37:48  que no está pero que nada mal.  Además mis sensaciones quitando la rodilla son excelentes, me veo fuerte y entero y en cuanto a mis glucemias  he comido dos barritas de frutas que llevaba y todavía me quedan 4 pastillas de glucosa en el bolsillo, además estoy bebiendo un poco de agua en casi todos los avituallamientos y a partir del    tercero alterno el agua con powerade.  Sólo faltaba que pensando en la rodilla me diera una pajara...

La segunda pasada por Anoeta es el kilómetro 24, entre el público está Esteban de los amigos de la Vuelta, que me grita un ¡venga Carlos! que me sienta genial, pienso que sólo quedan 18 y que puedo conseguirlo.  ¡¡Venga Carlos!!

Muchas gracias a Angeles, mi desconocida reportera.

Joeeeer, estoy en el kilómetro 30 y voy como un tiro sin dejar de adelantar corredores, entre ellos algunos conocidos a los que animo, como  Arturo a quien agarro la mano y le tiro unos segundos para que me siga, es cachondeo claro, él va perfectamente a su ritmo pero siempre es bueno que te hagan tonterías, ¿o no Arturo?  También veo a Chema y a Javi Serralvo cuando nos cruzamos en la segunda vuelta por la Calle Portuetxe, ellos van por el 35 y yo por el 33, estoy entusiasmado con mis buenas sensaciones: -¡¡Ya es nuestra!! - les grito al pasar.  ¿Y mi rodilla? ¿qué rodilla?  ahora me duelen las dos piernas desde abajo hasta arriba, todo menos la rodilla...  Pero son dolores familiares que conozco bien, no me dan miedo.

Javier Serralvo hizo una buenísima carrera, consiguiendo entrar en 03:07
  ¡¡Bravo Javi!! ¡Aúpa Celigüeta!
Martín Sarratea - el Boss-, que sufrió molestias en el estómago, a pesar de lo cual
  yo me pediría su excelente crono de 3 horicas.  La próxima será mejor campeón!!
Goyo, de Humiclima sigue siendo novio de las 3 horas ¡bravo!
Detrás y a la derecha vemos a Eduardo, de Adi-Ike:  Aluciné cuando en los primeros
kilómetros lo vi situado con el grupo de 2:45 pero no pudo ser.  ¡¡Olé tus huevos!!

Continúo adelantando a diestro y siniestro y cuando cruzamos por última vez el Túnel del Antiguo de regreso al centro, tengo claro que voy a terminar, total aun que sea andando sólo me quedan 4 kilómetros.

Muchísimo público en el Paseo de la Concha, más todavía cuando doblamos la esquina por la Calle Easo, hay quien lee mi nombre en el dorsal y  grita un ¡venga Carlos! que me pone la piel de gallina.  Llevo una sonrisa de oreja a oreja y lloro de alegría (literal).  ¡¡Esto ya está!! y lo cierto es que estoy disfrutando como un ceporro, es curioso que por mi rodilla de marras haya ido más tranquilo en los primeros kilómetros y que ahora esté tan, tan bien.  Pero por eso me gusta correr, por estas sensaciones. Por eso me gusta correr una maratón, por sentir que pese a todo lo que pueden llegar a doler las piernas, el corazón y los pulmones trabajan a toda máquina enviando a todos los rincones de mi ser el maravilloso oxígeno del que se compone la vida.  ¡¡Y me siento vivo!!   ¡Ay, me he perdido!  ¿Por dónde iba?

Por el kilómetro 40, llegando al 41 y bajando un poquico el pistón no sea que me salte un gemelo, un isquio o  un relé...  -¡Carlos!-  es José Llanderas que está entre el público con su hijo mayor subido a la chepa.  Nos damos la mano y al girarme me da como un tirón en la cintura.  Menudo campeón, hoy está disfrutando desde la acera pero seguro que el próximo año también entra en Anoeta por la puerta grande.

Los últimos metros por la pista del estadio los disfruto como nunca, levanto los brazos, hago un molinete, saludo, echo besos, me beso la rodilla y ¡ya está!  03:16:13.    ¡Qué contento estoy!

¡Qué casualidad! Antonio Salgado ha entrado casi delante mía, me saluda un poco serio: - Hoy no hemos podido bajar de las tres quince - se lamenta.  - ¡Qué más da! ¡El próximo año verás como sí!  - le animo.  Es curioso porque el año pasado sufrimos juntos intentando ir con el grupo de las 3 horas, conseguimos 3:14, mejor que hoy, pero yo me quedo con esta carrera...

Mi compa de viaje: Ander Sancho consiguió hacer 02:57 en su primera maratón.  ¡¡Bravo campeón!!

Enhorabuena a todos los que nos situamos en la salida:  La maratón es como la vida, nadie sabe como va a ser pero todos queremos vivirla, porque nos han dicho que todos los días sale el sol:




martes, 15 de noviembre de 2011

¡¡¡ Behobia !!!

Este fin de semana tocaba disfrutar de nuevo ¡¡Y cómo!!  Para empezar el viernes por la tarde quedamos a  echar unas cervezas con los amigos de Zizur y ahí fue cuando Peio me propuso una excursión mañanera para estirar las piernas, algo rapidico para estar de vuelta en casa a la hora de comer.  ¿Dónde?  Nos acordamos del otoño pasado en que subimos al Cabezón de Etxauri, ahí al ladico nuestra, es una montaña con vistas excelentes sobre la Cuenca de Pamplona pero cuando fuimos con Santi el año pasado no vimos nada porque estaba lloviendo.  ¡¡Pues vamos otra vez!!  ¿Y el almuerzo?  Nada de bocatas, llevamos el hornillo y una sartén y nos hacemos unos huevos fritos con chistorra.  ¡ Cómo nos vamos a poner !

Dicho y hecho, a las 9 de la mañana -nada de madrugar-, Peio pasó a recogerme y juntos nos dirigimos hacia Etxauri pasando por el Señorío de Otazu y mirando de reojo sus magníficos viñedos:  ya están cosechados pero algunos racimos olvidados nos hacían guiños prometiendo placeres prohibidos... -déjalo Peio, que me subirá el azúcar-. 

Dos kilómetros antes de la cima del Puerto dejamos el coche y emprendimos la subida por un estrecho sendero por un bosque de quejigos y encinas, y bojes y arces y mostajos y olmos...  y arriba del todo las hayas ¡qué bonitas!    Habíamos salido de Zizur con un sol espléndido pero ya de lejos observamos unas nubes bajas pegadas a los montes y que amenazaban con cubrir las cimas.  Efectivamente, para cuando llegamos arriba, la niebla lo cubría todo y otra vez nos quedábamos sin la recompensa del paisaje.  Pero nos daba igual, la ascensión nos había abierto el apetito y sólo pensábamos en almorzar...

últimos metros para subir a la ermita de Etxauri

El pequeño quemador que llevaba iba muy lento así que aprovechando una pocas ramas secas de boj que allí había encendimos un pequeño fuego en la chimenea donde pusimos la sartén.  Dos huevos fritos con chistorra para cada uno y la bota  con buen vino de Ibero.  ¿Qué más queríamos?  ¡¡Ah sí, el postre!!  Queso con membrillo casero hecho por el suegro de Peio.   Reité  tú del Arzak, y es que los más grandes placeres son bien fáciles de conseguir...





La bajada la hicimos cruzando por el magnífico hayedo que crece al resguardo de la cima, que nos regaló, como ya hizo el año pasado, una bellísima postal de otoño.







 Behobia San Sebastián



Organizada por el Club Deportivo Fortuna, que este año celebraba su 100 aniversario, ahí es nada, ayer Domingo, 13 de noviembre se celebró la 47 edición de la Carrera más bonita del mundo.  ¿Porqué la más bonita del mundo?  Pues porque la tenemos ahí al lado,  porque podemos correr junto con más de veintemil locos como nosotros y animados por muchísima más gente todavía a lo largo de los 20 kilómetros que separan Behobia de San Sebastián.  Y porque la organización es excelente y consigue que todo funcione perfectamente. 

Si además la Fundación Española para la Diabetes  y la Asociación Navarra de Diabetes me invitan a participar con un montón de amigos del Equipo Diatlétic y que el día siguiente, Lunes 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, está claro que lo mejor que puedo hacer es ponerme las zapatillas preparar la bolsa y poner rumbo a Behobia.

Igual que en los últimos tres años, el domingo también subimos al autobús fletado por el Club Atlético Lerinés, sí ese que organiza la San Silvestre más dura del mundo, je, je...   Saludo a Miguel Angel, a Manu, a Félix y a su hermano, a Patxi, a Mikel, a Jose y a Jeru, a Victor, a Toño...  y a ¡¡Tomás!!  el amigo de Córdoba que el pasado febrero fue hasta Granollers y que ayer viajó hasta Pamplona para correr  hoy con nosotros en Behobia  ¡¡Bravo Tomás!!  Además sé que Beatriz García también estará en la salida porque ayer por la mañana vino a Bilbao para participar en unas jornadas sobre la Diabetes.  Esta ultra-mujer tiene pilas alcalinas:  Barcelona-Bilbao-Pamplona-Behobia-Barcelona,  charla aquí, carrera allá y siempre con una sonrisa  ¡¡Bravo Bea!!

Tras el consabido atasco en la autopista llegamos por fin a Behobia y con las bolsas preparadas nos dirigimos al consabido punto de encuentro en la gasolinera.  Allí por fin nos encontramos todos:  Javier Barra con Belén y Carmen que vienen desde Zaragoza, Humberto con Lydia y Bea  otrdesde Pamplona, Samu desde Burgos, David desde Barcelona, Eugenio desde Avila, David Jiménez de Madrid, José Llanderas de Guipúzcoa...  Y otros veintemil campeones más.  Saludos, besos, abrazos, mediciones y pinchazos, bueno pinchazos sólo si tenemos muy alto el azúcar claro, que no es mi caso con un valor de 201 de glucosa en sangre. 



De izq a dcha: Carlos, Miguel Angel, Javier, Jose Llanderas, David Díaz (agachado), Eugenio, David García, Manu,Mikel, Victor, Félix, Samu, Jose, Bea y Toño

Mi carrera:  Un poco antes de las once me metí en el "corral" correspondiente, a mi dorsal de color rojo le corresponde salir diez minutos más tarde, pero no es nada aburrido esperar un rato dentro de esta marea humana de chicos, chicas, señores y señoras ataviados de corto y con zapatillas en los pies.  Por la megafonía dan la bienvenida a los que han venido desde Cataluña: algo más de tres mil corredores (ahí estáis  Bea y David por ejemplo).  Desde Navarra también vamos una tropa de dosmil trescientos y pico, hay franceses ¡y francesas! hay en fin, gente de todas partes.  Buena gente.

Hemos oído el cohete de salida de los primeros, de los segundos con dorsal verde, de los rojos grupo 1, grupo 2 y ¡¡ por fin salimos nosotros!!    Corremos apretados y la mayoría con el dedo preparado en  el reloj  para iniciar el crono en cuanto pasemos la alfombra de salida.  ¡¡Ya!!

Es increíble pero enseguida podemos correr casi a nuestro ritmo, al principio con cuidado y sorteando a otros que van menos rápido, pero en el kilómetro nº 2 yo ya voy como quiero ir -08:30-, ¿o no?  Sé que una semana después de la Maratón de Zaragoza mis piernas no están para mejorar marca, pero sí que me parece posible ir a la hora treinta o incluso bajar un minutico de ahí.  Pienso en ello cuando alcanzo a Manu y a Félix y continúo hacia adelante pillando también a Samu.   - ¿qué tal? ¿llevas las pasas preparadas? - le pregunto, pues sé que en las carreras es lo que mejor le va para mantener la glucosa alta.  - Sí mira, aquí las tengo - me señala una bolsita y efectivamente ahí están las uvas pasas, garantía dulce frente a las hipoglucemias.   - ¡¡Venga, ánimo y suerte!! - y prosigo hacia adelante alcanzando al chico que lleva la bandera de la hora treinta. 

Mi tiempo al pasar el kilómetro 5 es de 21:51 ¡¡muy bien!!  me noto buenas sensaciones pero algo justo de "caja" para ser los primeros kilómetros.  No obstante aprieto los dientes y emprendo la subida al temido puerto de Gaintxurizketa que nos castigará con una ascensión de unos 75 mts ¿qué es eso para un korrikolari montañero?  Pues es bastante, y tengo que bajar un poquico el ritmo a pesar de lo cual no dejo de adelantar a otros corredores a quienes la subida se les atraganta más que a mí.  Subo justo delante de la liebre de tres treinta, pero antes de alcanzar la cima puedo subir unas pocas revoluciones y la dejo atrás.  Pasaré junto a Serafín Zubiri que corre junto con su guía   - ¡¡Bravo campeones!! - les animo. El campéon navarro de la ONCE corre muy bien y tengo que apurar para pasarles.    He cogido un vaso de agua en el 2º y el 3er avituallamiento pues hace bastante calor ¿dónde está el viento con el que nos habían amenazado?  Nos debe pegar de espalda pues casi no lo notamos...   En cuanto a hidratos, llevo tres pastillas de glucosa una de las cuales he tomado antes de salir, tomo otra ahora y guardo la tercera para Miracruz, el último puerto a tres kmts de la meta.

Pero todavía falta, nada más superar Gaintxurizketa vienen unos toboganes: subidas y bajadas que añaden un poco más de dureza a la carrera.  Pasaré junto a un grupo de chicos con camisetas blancas que rodean un carro, en el vehículo está sentado un chico con parálisis cerebral, está sonriendo de oreja a oreja y aunque tan apenas puedo respirar no puedo evitar lanzarles un grito de ánimo:  - ¡¡Muy bien campeones!! -.  Y sigo corriendo pensando que son ellos los que me han animado a mí.  Kilómetro diez: 00:45:40  muy bien porque he pasado lo peor.

Hemos bajado hasta Lezo y nos acercamos al Puerto de Pasajes, llevo un buen rato con ganas de mear e incluso me duele un poco al correr, así que aprovecho unos camiones que hay aparcados para pasar atrás y aliviarme.  ¡¡Ufff !! lo menos me quito un kilo de lastre, je, je...

Mientras regaba la cuneta no he dejado de mirar la marea de corredores pasar, pensando en el montón de puestos que iba perdiendo en la clasificación así que al terminar me reincorporo a la carrera dispuesto a recuperar esos segundos cuando...  ¡¡Mi rodilla!!  Unos pinchazos dolorosos me obligan casi a parar y cojeando reduzco la marcha a un trote miserable, ay, ay...  - ¡Venga, ánimo que ya lo tienes, ahora es cosa de cabeza! - me grita un corredor al pasar viéndome casi parado.  - ¡De cabeza y de huevos, pero no puedo!  ¡Oye, pero gracias! - le contesto aumentando el ritmo de carrera poco a poco.  Muy poco a poco, noto que los pinchazos disminuyen de intensidad y  casi retomo la marcha inicial. Pero ya he perdido mucho tiempo, kilómetro 15 y mi crono es 01:09:55, ni de coña conseguiré hacer los próximos 5 a 4 min, y menos con la última tachuela del alto de Mirakruz, ya en San Sebastián.

Casi no noto nada en la rodilla y puedo correr a muy buen ritmo en esa última subida.  Como siempre, una muralla de público se agolpa a ambos lados de la calle, nos aplauden, nos gritan y nos dan fuerza para echar el resto necesario que nos permita alcanzar el alto y tirarnos hacia la meta calle abajo al otro lado.  Porque del  kilómetro 17 al 18 sólo hay que dejarse caer, las piernas van solas y las tengo que frenar un poco porque sé que después vienen dos kilómetros muuuuuy largos hasta la meta. 

Sí señor, son dos kilómetros muy largos porque llevamos muchos y las piernas -las mías al menos-, no dejan de enviar señales:  La rodilla se ha pasado, pero los isquios amenzan con calambres a la mínima que suba el ritmo, así que a duras penas mantengo la velocidad y me concentro mirando a un camarada de Humiclima que corre delante mía: Miguel va entusiasmado hacia la meta sin dejar de sacar la mano para chocarla con los niños que se agolpan a nuestro paso, ¡cómo disfruta! 

Por fin, allí al fondo los arcos, el último de Adidas con el luminoso del crono.  Consigo cruzarlo en 01:33:09.  ¡¡Bieennnnn!!  

Al llegar a la Plaza de Guipúzcoa, los amigos de la Asociación de Diabetes me esperaban para tomar la glucosa: Noventa y pico ¡¡Muy bieeeeeennnn!!   Lo malo es que después de estar un rato parado con ellos al echar a andar la rodilla me empezó a doler un montón y tuve que ir cojeando hasta el autobús.  ¡¡Ay madre!!  Menos mal que después de ducharme y de la comida el dolor cedió bastante.  Dos días después "casi" no me noto nada y confío en que para el día 27 sólo sea un mal recuerdo.  ¡¡Toco madera!!




Buenísimo ambiente en la comida junto a nuestros amigos del Club Atlético Lerinés.

Todas las afotos aquí mismo

martes, 8 de noviembre de 2011

Maratón de Zaragoza: Corriendo al Viento.



Buenísima idea la de que pudiéramos personalizar nuestros dorsales, otro puntico para los organizadores de esta V Maratón de Zaragoza, sí señor:  Carlos hay unos cuantos pero Cansamontañas...  je, je; las voluntarias se extrañaron un poco cuando el sábado por la tarde vieron ese nombre tan raro cuando fui a recoger el dorsal y la bolsa del corredor al hotel Silken Zentro Zaragoza en la calle Coso.  Además del preciado trozo de tela, en la bolsa venía el chip, la camiseta oficial técnica y con muy buena pinta, otra de algodón, una botellica de vino Crianza Torre Longares ¡¡viva el Campo de Cariñena!! y otros pequeños obsequios. 

Salía con la bolsa cuando me cruzé con Pablo Marco, amigo de Diatlétic con quien he podido coincidir dos años en la Mitja de Granollers.  Va con otros chicos y los tres van a dar el salto por primera vez a los 42 kilómetros, me piden consejo y sólo sé decirles que desayunen bien y que vayan de menos a más.  Vamos, lo que ya sabe todo el mundo ¿verdad?  y que procuren dormir bien a la noche, que se tomen dos cervezicas si a mano viene, que son de lo mejor para coger el sueño...  Veo a Pablo muy ilusionado, me cuenta que ha bajado algo de peso y es verdad que le veo fino: más alto y más guapo vaya, es que esto de hacer deporte es mejor que ir a la corporación dermoestética ésa...

Me despido de ellos y al salir una chica me para ¿?  - ¿No serás Carlos? -  me pregunta.  - Pues sí - le contesto -¿nos conocemos? - yo es que soy un despistes...   - No, bueno sí, de Diatlétic - me aclara - te seguimos la pista en el foro de la fundación, bueno, mi marido que viene ahora - .   Y efectivamente aparece un chico algo más joven que yo: Se llama Carlos Cazorla, y mañana va a correr la prueba de 5 kilómetros que sale media hora después de la maratón.  Hablamos un rato de nuestras queridas diabetes y todavía más queridos entrenos, él lleva poco tiempo corriendo pero ya se está pensando correr la próxima Mitja de Granollers con Diatlétic, le animo y más aún cuando me dice que suele correr más de una hora.  ¡¡No lo dudes Carlos!!  Ponte en contacto con los amigos de la fundación y en febrero nos vemos en Granollers.  ¡¡Y enhorabuena por tu familia que pronto crecerá un poco más!!

A la noche yo dormí bastante mal, el aire silvaba en la ventana y tuve que levantarme a cerrarla del todo.  Aún así podía oir las ramas de los árboles agitadas por el vendabal, pero por fin cogí el sueño.

A las 6 arriba, me miro la glucemia: 145, no está mal y eso que la noche anterior con la familia me pasé un poco con el vino y con la cena...  Me pongo 3 uds de novorapid y a desayunar: Tazón de café con leche, dos tostadas con queso freso y mermelada y un buen puñado de almendras.  La mermelada con azúcar, total para dos cucharadas que me pongo... 

Mi hermano Javi me llevará con el coche al Parque Grande donde se sitúa la Salida.  El aire sigue soplando como esta noche o más todavía, hacemos bromas con los arcos hinchables que todavía no han puesto de pie  ¡tendrán que sujetarlos con cadenas!  Entramos al polideportivo y ¡¡vemos a Martin Fiz!!  me acerco a saludarle y le pregunto si ya está recuperado de su lesión en el gemelo, le digo que yo he andado parecido y le señalo las medias de compresión que aprietan mis pantorrillas, me contesta que van muy bien y me desea suerte ¡¡muchas gracias campeón!!    Lo malo es que no hemos traído la cámara de fotos ¡mecachis!   Martín será la liebre de las 3 horas ¡quién estuviera mejor entrenado para poder ir con él!  tiene que ayudar ir cerca de un tío tan majo.

Miro la glucemia y compruebo que tengo 201, bien.  Si hubiera tenido menos de 150 hubiera comido dos barritas, con menos de 200 hubiera comido una, así que como paso un poquico no tomaré nada.  Pero tranqui - le digo a mi hermano - que esto baja echando pipas...

Poco antes de las 9 nos situamos en la calle detrás del arco de salida -que por fin han levantado-.   Ya me he despedido de Javi y me meto en la montonera de casi mil locos que no vamos a hacer caso del viento esta mañana de domingo.  - ¡Cansamontañas! - me saluda Juan (perroJuan como se hace llamar), está super-animado pues hoy también debuta por primera vez en la maratón.  Al final va a resultar que el único que repite soy yo pero veo a muchos alrededor nuestra con pinta de llevar también unas cuantas en sus zapatillas... 
Correré con perroJuan durante los primeros kilómetros por el Parque Grande, charlamos de la Puyada a Oturia y de los entrenos que se ha metido con la cuadrilla de los Sarrios y otros locos, está entusiasmado y le veo que puede hacer muy buena carrera, tanto es así que cuando en el kilómetro 4 adelantamos al grupo de las 3:30 le digo que tire para adelante pues yo quiero ir más tranqui y no le quiero retener, así que nos despedimos y poco a poco él se va para adelante. 
Por el interior del Parque el aire nos respeta bastante, eso sí: las copas de los plátanos van de lado a lado y las hojas volando en todas las direcciones.  Además corremos muy apretados.  Nos estiramos un poco corriendo a lo largo del canal hacia Casablanca, pasamos junto al 2º avituallamiento y pillo un botellín de agua al que doy un par de tragos -no tengo sed pero hay que ser prudentes-,  cambiamos de sentido y volvemos hacia el parque, al cruzarnos con los corredores que van más atrás saludo a Pablo, va con la cara un poco seria -serán los nervios-.   Kilómetro 13 aprox y nos alejamos por fin del parque para meternos por las calles de Zaragoza, dejando la iglesia de San Antonio a nuestra izquierda nos tiramos para abajo por el Paseo de Cuellar.  Hace un rato que me noto los isquios de la pierna izquierda un poco duros así que en el puesto de avituallamiento pregunto si tienen réflex  ¡¡Tienen!!  Mientras apuro un vaso de Powerade azul una voluntaria guapísima me echará un buena rociada por toda la zona y enseguida lo notaré mejor.   Me despido dándole las gracias y prosigo la carrera con fuerzas redobladas ¡qué bien! 
Por Tenor Fleta el aire nos da por la espalda ¡esto es genial!   Pero en Cesáreo Alierta vamos en dirección contraria y nos pega de frente ¡¡ qué mal !!  Menos mal que enseguida pillamos Miguel Servet en dirección a Castellón así que ¡¡otra vez el aire en la espalda!!  Lo cachondo será cuando bajemos hacia la ribera del Ebro por las Fuentes y nos pegue de lado  ¡¡que nos tiraaaaaaa!!

Quería hacer una maratón tranquila pasando la media en más de una hora cuarenta y cinco, pero al cruzar el 21 mi reloj marcaba 01:39, seis minutos menos y eso que los últimos 2 kmts había relajado el ritmo  ¿pero qué me pasa?  debería ir más lento después de dos semanas sin entrenar en este último mes por las molestias en el gemelo, justo el Domingo pasado corrí algo más de hora y media, el Lunes el "paseo" por Irati con algunos trotes y después el Jueves una horica cañera con los colegas de la Vta del Castillo.  Pero bueno, parece que las piernas tienen algo de memoria y conservan un poquico del fondo de las ultras del verano.  ¡¡Cuántos siglos han pasado!!

Del kilómetro 22 al 24 vamos por el Paseo Echegaray hacia el Pilar, es decir hacia el cierzo, al pasar junto al puente de Hierro perroJuan se cruza conmigo y me grita dándo ánimos.  - ¡Tú sí que vas de puta madreeeee! - le contesto yo viendo que me lleva más de un kilómetro de ventaja, yo todavía debo llegar al Puente de Piedra para cruzar el río -este puente nos ha dado el mote de cheposos a los zaragozanos- , efectivamente tenemos que agachar la cabeza en un intento de que el aire no se nos lleve...  Al llegar a la otra orilla nos pegará a la espalda hasta que cruzamos de nuevo por el puente de Hierro y tiramos hacia el azud de nuevo con el aire a favor hasta el nuevo Puente de Manuel Jiménez Abad, larguísimo puente que nos lleva definitivamente a la márgen izquierda del Ebro.

Por las calles del Barrio de Jesús y del Arrabal, el cierzo soplará con más violencia todavía.  Si añadimos que por ahí llegamos también al temido "muro" de la maratón, el cóctel es verdaderamente peligroso: Pasado el kilómetro 32 llego al avituallamiento del puente de piedra donde me detendré para beber otro vaso de Powerade y comer un plátano.  Javi está justo ahí y me pregunta preocupado cómo voy. - Bien - le miento como un bellaco - en cuanto me tome esto salgo zumbando, ¡¡hasta luego!! - y me despido poniendo la mejor cara de que soy capaz intentando iniciar algo parecido a correr:  una especie de trote cochinero que poco a poco convierto en trote -sin más- .   Y es que mis piernas están ya para poquico...  Los isquios -los dos- duros, muy duros; los cuádriceps me duelen... menos mal que los gemelos ni los noto pero a estas alturas ni eso me consuela:  ¡qué cansado estoy!  Constamente pasan chicos y chicas con patines con un espray en la mano, deduzco que será réflex y efectivamente lo es.  Le pido a una chica que me rocíe las piernas, las dos y de arriba abajo.  Como va sobre ruedas no tengo que parar ¡genial! ¡muchísimas gracias!

Hasta el 36 son largos kilómetros con el cierzo de cara, salvo cuando cruzamos el Puente de Santiago que nos pega por el costado derecho no tendremos cuartel.  Bueno, los doscientos metros por la pasarela del "pincho" iremos protegido por los cristales de su baranda pero al llegar de nuevo al otro lado, ya en la zona de la expo parece que definitivamente se han abierto las puertas del infierno:  Por las nuevas avenidas entre los desiertos pabellones descubrimos los mil sonidos que tiene el viento:  Aúlla en las cornisas de cemento, silva en las farolas y columnas, redobla y crepita en las cintas de plástico que delimitan la carrera, aporrea y tumba los contenedores de basura...  

Docenas de corredores me adelantan, cuando lo hace un grupo intento seguirles un rato buscando el resguardo sicólogico más que otra cosa, pero sólo puedo ir con ellos unos metros y después vuelvo a quedarme en la tierra de nadie.  Me saluda Santiago Barriendos, del grupo 7:45 que está por aquí animando a la gente de su club.  - ¡Venga una foto! - echando a correr para que le dé tiempo.

Foto Santiago Barriendos

Pondré mi mejor cara, sobre todo porque ya huelo la meta  ¡¡sólo 6 kilómetros!!  No sé si es por los ánimos de Santiago y la foto o porque al cambiar de dirección el viento me pega a la espalda pero parece que me reanimo un poco y consigo correr junto con un pequeño grupo,  yendo con ellos nos alcanzan los chicos de las 3:30  que vienen muy estirados.  Su liebre nos invita a engancharnos y no deja de animar a todos.  Iré a su lado durante un rato y después conseguiré marchar hacia adelante.  Estamos cruzando el puente del Tercer Milenio y el aire nos empuja con fuerza a la espalda  ¡pero cómo empuja!  creo que voy a menos de 4 min el kilómetro - o casi -.  Gracias a eso consigo animarme más todavía para encarar el Pabellón Puente donde el viento me sorprende con sonidos nuevos. 

Sólo queda un kilómetro.  Allá a lo lejos veo varios arcos, el último de los cuales con numericos luminosos  ¡¡ es la meta !!  Miro el reloj: 3 horas 26 minutos ¿conseguiré bajar de las  3:30?  Parece que no llego nunca.  El aire aúlla, silva, sopla, ruge alrededor ¿o es la gente y la música? 

Tres horas y veintinueve minuticos.   ¡¡ Lo he conseguido !!

Martín Fiz, tirando del grupo de las 3 horas (foto Santiago Barriendos)

Lucas, mi compi de fortuna en la UTGS entró en meta segundos después de mi.  ¡¡Campeón!!
(foto Santiago Barriendos)

Mi glucemia en meta:  77.  Saludé a Victoriano que andaba por allí animando a todo el mundo y en el vestuario hablé con Jurraez de Carreras por Montaña en Aragón, también pude despedirme de perroJuan a quien dejé en las mejores manos: dos chicas guapísimas le daban un masaje en la camilla que seguro le dejarían nuevo después de sus 3:20  ¡¡felicidades!!

Cuánto hubiera dado por correr en este grupo...
(foto organización)

Antonio Casajús, veterano C igual que yo y campeón absoluto de la Maratón
¡¡ Enhorabuena campeón !!  ¡¡Menudo tiempo tus 02:29!!
(foto organización)
Definitivamente ha sido mi Maratón más salvaje...  Ojalá que todos podamos seguir haciendo el salvaje muchos más días; todos los días de nuestra vida; para querenos, para trabajar, para reir, para llorar, para correr, para mirarnos las glucemias o la tensión o el colesterol, para ser más felices y MÁS GRANDES.  Por cierto, estos chicos de Amaral hacen unas canciones buenísimas: