Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

domingo, 26 de abril de 2026

Nafarroa Xtrem 35 - 2026

 Treinta y cinco kilómetros tocan este año, 2026. Un paseíco... ¿O no?

No, estas aventuras no son un paseo ni cuando las haces en plan entreno. 

Que se lo digan a mis compis de aventuras Javi y Carlos N. que se pelaron de frío conmigo el pasado Jueves Santo, 2 de abril:  Salimos desde Saigots para entrenar el recorrido de la carrera en una mañana de lluvia, viento y frío, invernal en toda regla.  Lluvia que a ratos más y a ratos menos, no dejó de caer en toda la mañana. Viento que sobre todo arriba, en las faldas del Adi nos castigó sin misericordia. Y frío, tanto que nuestra montaña se pintó de blanco y convirtió los caminos en una trampa resbaladiza.  Casi nos quedamos sin manos con los guantes finos que llevábamos y no nos cruzamos con nadie. ¿Quién iba a estar tan loco? Por cierto que Javi llevó también a su perrita, Zuri, mezcla de podenco y bodeguero, que demostró ser una valiente sin gorro ni chubasquero... Si nos ven los de la Protectora nos denuncian.


El sábado 11 de abril repetimos la excursión y esta vez tuvimos mejor meteo.  Con mi tocayo Carlos y Javi vinieron también Esti y Pablo, nuestro benjamín. El tiempo se portó mucho mejor como digo y solo la niebla nos fastidió arriba sin dejarnos ver el paisaje, pero disfrutamos de una mañana primaveral en la que además nos encontramos con Ascen, Alejo y Nacho, que vinieron a nuestro encuentro y con los que bajamos a la carrera en el desvío que tira hacia Eugi y Urtasun.



Diez días más tarde la primavera ha puesto el verde en las hayas


Cima del Adi

Ocho locos felices!!!!

Y por fin llegó el día de la carrera!!!  El sábado 25 de abril el cielo amaneció con nubes altas pero buena temperatura.  Los Trizurko nos encontramos en Zubiri dispuestos para la carrera: Carlos con Pablo y Pedro con Oscar en categoría de parejas y yo individual.  Alejo, nuestro director deportivo sale en la foto todo orgulloso junto a su chaval, que según nos dijeron ¡Con 19 años fue el participante más joven!


Esto me decía el cacharro cuando pulsé el botón de inicio... 

Los Cinco Magníficos

Qué fuertes están las chicas del Txurregi!!!

Venga que sale el sol!!!

Oscar y Pedro siguiendo a un Tipi-Tapa

Arriba han hecho quemas de matorral y el paisaje recuerda la Transvulcania

El fotógrafo nos pilló con buena cara al bajar del Adi

Pero en estas subidicas volvimos a apretar los dientes

Qué alegría llegar a meta!!!!!

Mi carrera no estuvo mal, teniendo en cuenta lo que decía mi Garmin, que no le faltaba razón aconsejándome descanso, jeje... El kilómetro y pico inicial por la carretera hasta Saigots fuí detrás de Pedro y Oscar, vigilando que no se me fueran mucho.  Pedro venía con muchos nervios pues los últimos meses han sido complicados para él y solo lleva unas semanas entrenando con fundamento, pero aún así bajó de 5 min el km en este tramo, ¡Que jodío!  Pablo y Carlos N. iban mucho más adelante y ni pensar en verlos, claro, esos fijo que fueron a 4:30 o menos...

Me sentí alto de pulsaciones en la primera subida y a duras penas mantuve la posición. Mis compis de referencia desaparecieron sendero arriba pero al llegar al avituallamiento de Gurutxaga, solo me detuve un segundo para agarrar dos chuches y dos cachos de plátano mientras ellos se entretuvieron un poco más y salieron detrás mía.  Más arriba me alcanzaron y fui con ellos un rato hasta que cerca de Leñadi, al pie del Adi, me fui un poco para adelante.  Un minuto más adelante como mucho, pero no nos veíamos con la niebla.  

La subida al Adi fue tan dura como siempre, menos mal que Alejo y las chicas de Carlos N. estaban allí animando como locos y algo nos ayudaron a superar los casi 250 mts de desnivel que en fuertísima pendiente había hasta la cima... ¡¡Socorroooo!!  Aquí pillé de referencia a un veterano (más que yo), que sufría lo mismo que yo, bueno, un poquico menos.  Tres horas justas de carrera al llegar allí arriba. Los primeros debían estar llegando a la meta, ¡¡Qué campeones!!

Quiero bajar de las 5 horas y pienso que puedo conseguirlo si aprieto en la bajada.  Bueno, bajada con dos toboganes duros de unos 150 mts de desnivel, los mismos que nos hemos comido a la ida.  Con la referencia del corredor veterano y dos chicas locales que corren con muy buen humor  me tiro montaña abajo a todo lo que puedo.  Que no es mucho porque los tobillos se me quieren agarrotar y tengo que reducir un poco la zancada. Tengo que ser más previsor y pillar el No-Cramps, sales o lo que sea... 

Como plátanos y chocolate y bebo isotónico en Leñadi, por donde volvemos a pasar. Viene un rato de terreno casi llano donde corremos a gusto. El día está ideal para correr, pero las  nubes ya se han ido y en los claros notamos cómo calienta el sol.  Más abajo todavía lo notaremos más...

La bajada a media ladera encima de Eugi la hacemos rápida.  Esta parte la haré junto con Danel, un chaval de Zubiri que no me quiere adelantar: -¡Deja, deja, que voy muy bien aquí detrás tuya! ¡Bajas muy bien!- me dice, cuando le invito a pasar.  Hablamos un poquillo de nuestras locuras y miserias, la suya es que un problema en los pieses no le ha dejado entrenar como es debido y su objetivo de llegar en 4 horas ha pasado a ser el mío: Cinco horas.  Pero ese es el tiempo que marcan nuestros relojes al cruzar el Arga en Saigots.  ¡Y nos queda 1,5 km!  Cruzar la carretera, subir al pueblo y tirar por esa pista recta por medio de las fincas que nos separan de Zubiri nos llevará 15 minutos más 

Gracias a la organización a los voluntarios y al super spiker Alex Remón, que nos hicieron pasar una jornada épica en las montañas más hermosas de Navarra.

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