Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 17 de junio de 2014

De Subiza a la Mesa de los Tres Reyes

Sueños y Deseos



¿Alguna vez has soñado que conseguías algo muy valioso? ¿Una meta lejana y difícil de alcanzar?

 Angel Muñoz -Baka Ioko para los amigos-, vive en Subiza, una pequeña localidad a 625 mts situada en las faldas de la Sierra del Perdón-Erreniega, muy cerca de Pamplona. Desde su pueblo, en los días despejados, se distinguen perfectamente varias cimas de los Pirineos, Ortzanzurieta, Ori, Bisaurin...

Nuestro amigo Angel es un romántico y no se cansa de mirar ese horizonte, nos imaginamos cómo recuerda sus veranos como monitor en los campamentos de Belabartze (Isaba), y tantas ascensiones a las montañas de la región, desde Otxogorrigaña a la Mesa pasando por Lakartxela, Lakora, Arlas, Anie... Ezkaurre.  Allí, en la muga con Aragón, el Pirineo Navarro se levanta magnífico, abrupto y salvaje. ¡¡Ay qué lejos se ve algunos días!!  La maravillosa rutina de trabajo, familia, casa y mil líos que se aprietan en la agenda diaria hacen que todavía parezcan más lejanas esas montañas.  Y no puede quejarse, se considera afortunado de tener la Sierra del Perdón encima de casa cuando no otros montes a 20 minutos de coche y no pierde ocasión de escapar allí con la familia o los amigos.

Corriendo por mil senderos, arriba y abajo de uno y otro monte, Angel empezó a fraguar una idea loca, es decir, cogió un sueño y lo quiso hacer realidad:  Organizar una carrera de ultra distancia desde Subiza a la Mesa de los Tres Reyes. ¿Distancia? Unos 135 kmts, ¿Desnivel? Unos 6000 mts positivos.

Su locura, perdón, su proyecto lo expuso ante sus amigos del Club Adi-Ike y también ante el grupo que participamos en la Pamplona-Bilbao el pasado septiembre.  Nos detalló el itinerario, la sencillez de la logística que resolvería con gente de Subiza y de Isaba así como con algunos euros de los que quisiéramos formar parte de la aventura y nos puso la fecha: El Sábado 14 de junio a las 6 de la mañana.  En este mundo de locos su locura fue acogida con entusiasmo. ¡¡Vamosssss !!

Primer kilómetro de la aventura
en el horizonte se distinguen los Pirineos.

Angel, Uxue y Juanan
Qué calor hizo esa semana, menos mal que las previsiones apuntaban la entrada de viento norte a partir del Viernes y por suerte no se equivocaron. Tendríamos un día fresco e ideal, salvo la posibilidad de tormentas en el Pirineo, no fuertes en cualquier caso.  Bastante bien, pues no es igual correr con 20 que con 30 grados de temperatura.

A las 4:15 arriba, tengo 185 de azúcar así que me pongo 3 uds de novorapid y desayuno abundante aunque no tengo mucha hambre.  A las 5:15 he quedado con Joseba y Jorge Urquizu en el polideportivo de Zizur. Jorge nos llevará hasta Subiza para despedirse de todos allí pero tiene intención de acercarse esta noche a Linza para acompañarnos en la a scensión a la Mesa.

Los Ultra Maritxalados.

En el frontón de Subiza se respira  el típico ambiente pre-carrera: excitación, ilusión, miedo, dudas... Todo se junta en las miradas del nutrido grupo de expedicionarios, de los que cuatro soñamos con llegar a la meta: Angel, Joseba, Mauri y servidor. Soñamos he dicho.

Pero iremos bien acompañados, sólo una chica pero es una campeona: Uxue Fraile quiere hacer un "entreno largo" a pocos días de una cita importante en los Alpes, David Ferrández -de Marmottrail- ya casi recuperado de su esguince de tobillo en Irati y pensando en Peñalara, varios chavales de Adi-Ike como Jorge Liras presionado por sus colegas para hacerla entera ( no cederá). Juanan, Eduardo y más gente del Adi que no conozco.  Un buen grupo que echamos a correr cuando las campanas de la iglesia dan las 6.

- ¡Venga señores que vamos a menos de 5 min/km! - bromeo en el primer kilómetro por la carretera que cuesta abajo nos conduce a Tiebas.  Allí hemos quedado con Mauri que viene desde Biurrun. El minuto que tarda en llegar lo aprovechará Uxué para "ir al baño", la pobre no tendrá un buen día con el estómago pero a pesar de eso llegará hasta Bigüezal sin casi sudar la camiseta.

Toca subir un poco para coger el Camino de Santiago, el que viene desde Somport por todo el Valle de Elorz. Yo sólo conocía un corto tramo entre Salinas y Monreal y me sorprende la belleza de su recorrido por las faldas de la Sierra de Alaitz, por buenos senderos que nos llevan entre bojes, encinas, quejigos... El apretado bosque mediterráneo que cubre la zona. El sendero muy bien trazado pero con contínuos toboganes nos lleva sin error en direccion Este, a nuestra espalda queda la Cuenca de Pamplona, un mar de cereal se extiende más amarillo que verde en todas las direcciones. ¡¡Adios, adios!!





El bueno de Urquizu nos anima cuando llegamos a Ezperun, ¡¡cómo le gustaría correr hoy aquí con nosotros!! pero mientras no se recupere de sus lesiones tendrá que conformarse con subir a la Mesa desde Linza ¡¡que tampoco es tontería!!

En el kilómetro 13 alguien bromea diciendo que hemos completado el 10% de nuestro viaje, nos reímos de la ocurrencia y nos reímos más cuando un rebaño de ovejas nos bloquea el paso, ¿pero había carrera de ovejas hoy?  Enseguida retomamos la marcha por el camino, algún tramo vamos entre los árboles por la ribera del Elorz y otros por entre fincas de cereal, pero el sol no molesta en absoluto dado lo temprano de la hora y el aire norte, que aún cuando nos da de espalda, refresca agradablemente. ¡¡Qué gozada estos primeros kilómetros!!




Alucinamos con el avituallamiento que nos tienen preparado en Monreal (km 18,5). Nuestros ángeles de la guarda lo han dispuesto todo como en cualquier carrera oficial: agua fría, coca-colas, frutos secos, fruta, chucherías...  ¡¡De todo!! Por tener, tenemos hasta sillas para sentarnos ¡¡y el periódico del día!!  -¡¡Es que somos profesionales!!- dice Angel, y tiene razón.

Seguiremos ganando altura por el Camino de Santiago hacia los altos de Loiti.  Hasta Izco hay algunos tramos de pista cementada pero después será de tierra. El paisaje es nuevo para mí: Vamos por un valle paralelo al principal, sin carreteras ni autovías, sólo prados con vacas y caballos, y montañas pobladas de bosques, bosques de un verde nuevo y precioso. Frente a nosotros se levanta, todavía lejos, la silueta de la Sierra de Leire con el Arangoiti que parece un volcán, difuminado al contraluz de la mañana y alto, muy alto. Qué bien vamos!!!




Dejamos el camino jacobeo tirando ladera abajo por derecho, el sendero no sabemos si es eso o paso de jabalíes, pero en cuatro saltos nos vemos abajo y corriendo por la carretera los dos kilómetros que nos llevan a Lumbier.

Lumbier (km 39) son las 10:53 y tengo 58 de azúcar, así que bebo dos coca-colas seguidas, como dos sandwichs, algún trozo de sandía, naranja, tomate con sal y frutos secos… ¡¡me pongo las botas!!  La familia del avituallamiento ha crecido: Además de Iñaki y Andeka, se unen Dani, Patxi, Angel Monreal y Blanca –Txuri- con su perra Senda, una galga que tiene pinta de correr a menos de 1 min/kmt…
Por otro lado se queda la mita de la cuadrilla y a partir de ahora somos siete los que continuamos: Uxue, David, Joseba, Jorge Liras, Mauri, Angel y yo.  Afrontamos la subida a la Sierra de Leire y a su cúspide, el Arangoiti. Sudamos monte arriba porque tenemos el sol en lo más alto y el aire casi no nos pega.  Nos pegará y bien cuando vayamos por el lomo de la sierra ¡¡madre mía que cierzo!!  Cuando nos sentamos arriba el viento silva de tal modo que asusta, no sé cómo no arranca de cuajo las antenas.  Disfrutamos unos minutos del panorama de cimas que se extiende en todas las direcciones: Oroel, San Juan de la Peña, Santo Domingo, los Pirineos… ¿Y aquélla montaña pequeñita allí lejos?  Es la Higa de Monreal ¡¡qué lejos la hemos dejado!! 



Por arriba de la sierra vamos hacia la Cañada Real de los Roncaleses, la ruta de la transhumancia navarra: del Pirineo a las Bardenas y vuelta según la estación, cada año desde ni se sabe. Un camino ancestral que nos llevará a Bigüezal. Pero antes debemos llegar a la cañada y eso nos llevará unos kilómetros, algún rato vamos cómodamente por verdes prados entre hayas y acebos, podríamos estar en un jardín inglés. Pero sin transición nos las vemos con empinadas laderas de bloques en las que es duro progresar.  Joseba se está quedando un poco atrás: desde Lumbier tiene molestias en un gemelo, ha querido seguir pensando que se  pasaría pero cada vez le duele más.  Le daré un paracetamol que le alivia un poco pero eso no es la solución.



Al llegar a la Cañada el terreno es más fácil, por pista de hierba primero, tierra después y senderos más abajo perdemos altura en busca del valle y del siguiente avituallamiento, tenemos sed, hambre… y todos pensamos en el almuerzo que nos espera.

Carretera de Bigüezal (km 64), son las 16:18 y tengo 166 de azúcar, pero es después de comer una ensalada de arroz con lentejas y jamón de pavo, amén de dos coca-colas y no sé cuántos trozos de tomate con sal.   En la mochila llevo un camel que empezó con Isostar pero que ahora sólo relleno de agua pues las bebidas dulces y calientes no entran bien tras tantas horas de excursión. Para prevenir los calambres mis compas me van ofreciendo pastillas de sal y creo que a partir de ahora no faltarán en mis bolsillos.



Aquí se quedan Uxue, David, Joseba y Jorge. Quedamos tres mosqueteros: Mauri, Angel y servidor que tras despedirnos emprendemos otra subida, que siempre siguiendo la cañada, supera la Sierra de Illón y nos lleva al Puerto de las Coronas.



Caminamos en la subida, trotamos en las bajadas y caminamos también en los llaneos por los verdes pastizales que se extienden en estos montes. El Pirineo está más cerca y distinguimos bien algunas cimas aunque las nubes están engordando en esa parte y las van tapando.  El paisaje es una postal y aunque los kilómetros van pesando disfrutamos de la magia de nuestro particular, largo  y gratuito “viaje”.
A Mauri sólo lo conocía de vista pero compruebo que es un excelente compañero de aventura, siempre alegre y dispuesto a ayudar ¡¡un campeón!! Lo que no sé cómo cantará en ese grupo de Leonor y los Maritxalaos donde actúa como vocalista, pero ahora tengo un disco y pronto lo sabré.  La estamos gozando los tres. Bueno, Angel disfrutaría más si no le dolieran los abductores, entre el radiosalil y el réflex va encontrando algún alivio pero la molestia va a más, apenas se queja pero aprovecha cada parada para estirar lo mejor que sabe y puede.

En el Puerto de las Coronas están nuestros ángeles de la guarda con coca-cola y agua fresca. ¡¡Y hay tropa de refresco!! Se nos unen Txapelas, Bossio y Fernando, todos del Adi ¿pero cuánta gente tiene este club?   Los seis bajamos por un barranco donde el sendero está cortado por docenas de troncos, ramas y desprendimientos del  pasado invierno.  – A ver cuándo montáis un auzolán en el valle para limpiar esto-, les decimos a nuestros colegas roncaleses, que por cierto se admiran de lo bien que vamos.  Claro es que estamos bajando…


Vamos por un valle secundario que va a dar al principal ¿cuál? ¡¡El Valle de Roncal!!  Ahí abajo podemos ver Burgui, con su viejo puente sobre el río Esca y la rampa por donde bajaban –y bajan- las almadías.
Hay un merendero en la arboleda del otro lado del río. Allí vemos las furgos y más gente que nos espera. Están las chicas de Angel –las tres-, que han venido para animarle y darle mil besos. Bueno, la chica grande no sé si le anima o le dice que ya le vale, je,je...

Son las 18:32, mi cacharro señala 248 de azúcar ¡qué alto! Como quiero comer y beber me pongo 4 uds de insulina y ataco los sándwiches y las coca-colas a base de bien.




 La siguiente etapa son 25 kmts que nos llevan hasta Isaba pasando por Roncal y Urzainqui.   En la reunión de hace unos días Angel nos la pintó bastante dura y difícil, se trata del Camino Real, un sendero local (pintura blanca y azul) que está muy descuidado,  cerrado por la vegetación, cortado por desprendimientos y árboles caídos y en definitiva “muy pestoso” según dijo alguien. Además su perfil es una sucesión de toboganes con una “tachuela” final antes de llegar a Isaba donde te comes casi 400 mts de desnivel positivos. -¡¡Vaya Camino Real de los cojones!!-. Dijimos todos.

Volvemos a contar con una chica ¡no, con dos! pues Txuri y Senda nos acompañarán hasta Isaba. ¡¡Bravo campeonas!! 

Angel y Bossio tienen muy mal recuerdo de esta etapa porque vinieron a reconocerla el pasado febrero, cuando el río inundaba algunos tramos del sendero. Además lo hicieron de madrugada y con poca luz y tuvieron bastantes despistes. Por eso esta tarde se animan al verlo todo más claro y eso que las marcas de pintura blanca y azul apenas se ven. 

En una fuerte subida sufro un pajarón y me quedo atrás.  No hago ni mirarme el azúcar, pero seguro que lo tengo por los suelos así que trago tres geles sin respirar, afortunadamente los tengo a mano y no hago ni parar.  Mis compañeros se dan cuenta y bajan el ritmo, pero en pocos minutos me recupero.  Txuri se había mosqueado porque iba delante de mí y habíamos estado hablando de la diabetes, enfermedad que conoce por un familiar.

Avanzamos por la cerrada selva que crece a orillas del Esca pero en ocasiones el camino cruza extensos prados, algunos con la hierba tan alta que nos parece que vamos por Kenia… En otros está más corta y es que las vacas se ponen moradas, algunas tienen los terneros cerca y se mosquean un poco a nuestro paso.  Senda va bien atada y no las molesta.  Tenemos la sensación de llevar días corriendo por este sendero y las carreras por el Valle de Elorz o por la Cañada Real parece que fueron hace años. ¿Cuándo llegamos?



En un recodo aparece Eduardo Marco, el de Uztárroz tenía líos y nos había dejado en Lumbier pero ahora se ha podido escapar y nos ha salido al encuentro con agua fresca, pastas y gominolas ¡¡Gracias campeón!!
En Roncal nos esperan los chicos del avituallamiento y también está Ramón Anaut que nos recibe alborozado sin ocultar la sana envidia que le damos,  el de Isaba no pude correr por ahora, pero se unirá al grupo en la parte final de la aventura: casi nada hacer la Mesa desde Isaba…
Va a oscurecer así que nos ponemos los frontales ¡¡y seguimos el Camino Real!!, en Urzainqui vemos las furgos  del equipo aparcadas ¿y la gente? ¡están en el bar! ¡Salud campeones! 

Nosotros perdonamos las cervezas y proseguimos, ahora viene la “tachuela”, así que empezamos a subir montaña arriba, por suerte es noche cerrada y la luna no ha aparecido así que no vemos cuánto hay que subir, mejor. 
El sendero discurre un poco más limpio pero hay bastantes trampas: -¡Piedra!- advertimos a los que van detrás, - ¡rama!, ¡agujero! ¡tronco y piedra! – a veces es un completo y a pesar de la paliza mantenemos el buen humor.  No obstante más arriba y algún rato después sólo advertiremos las trampas gordas… 
Bossio y Angel se detienen, parecen dudar sobre el camino a seguir y finalmente señalan un barranco despejado y fácil de bajar que se pierde montaña abajo en la oscuridad.  Enseguida que perdemos altura por él observamos que no hay rastro de marcas, pero nadie quiere subir de nuevo así que continuamos el descenso, más que barranco parece que vayamos ahora por una pista de saca de madera, así que pensamos que a alguna parte iremos a parar. 

¡¡Al río Esca vamos a parar!! Claro, los troncos los sacarían al agua directamente. ¿Y nosotros? Pues también, comprobamos que no hay camino alguno que nos saque de ahí por lo que sin pensarlo un minuto entramos en el agua, que sólo nos cubre a la rodilla. Los pieses no importa pero para bañarnos mejor otro día…  La que no quiere saber nada del agua es Senda, así que Mauri la llevará en brazos hasta la otra orilla.



La otra orilla sube a la carretera, Angel tendrá que pelear con algunas ramas pero finalmente nos abre una puerta en los arbustos y enseguida todo el grupo estamos corriendo por la carretera.  Corriendo a unos 6 min/km claro, no vayan a pensar. 

No pasa nada por hacer algún kilómetro por carretera, ¿alguno? ¿cuántos? No hay ningún cartel y suponemos que no habrá más de 2 hasta Isaba pero se hace muy largo y pesado correr en la oscuridad. 
Un vehículo que sube hacia Isaba  reduce la velocidad poniéndose a la par nuestra , oímos unas risas ¡son Jorge y Pasqui que han venido con intención de subir la Mesa con nosotros!  - ¿Pero qué Ultra de los cojones es esta por la carretera? – Se chotea Jorge.
Angel y Bossio están un poco disgustados con el despiste pero a todo el grupo nos ha hecho gracia cruzar el río y a nuestros cansados pieses más todavía. Concluímos que ha sido estupendo y  que el Camino Real era un coñazo, además ya se ven las luces de Isaba ¡¡Ya llegamos!!

Isaba (km 100), hora 12:30 aproximadamente.  Al llegar al frontón somos recibidos por una nutrido comité de bienvenida: familias, niños y amigos se han congregado aquí, en la Salida y Meta de la Camille Xtreme para darnos el mejor recibimiento posible. ¡¡Gracias Isaba!!

Tenemos preparada una mesa repleta de platos y cazuelas: hay migas, macarrones, ensalada, cerveza, vino, caldo y café caliente... De todo.




Yo me encuentro de maravilla y como abundante de todo, al terminar me miro el azúcar y tengo 116 ¡¡muy bien!! Jorge alucina de lo bien que estoy, Mauri también está en forma pero está un poco desanimado por el tiempo: la previsión indica que en la Mesa estará cubierto y soplarán rachas de unos 50 kmts / hora, tampoco es una noche de verano estupenda para hacer el indio...   Angel está más bajo, los abductores no se han arreglado ni mucho menos y le pesan los kilómetros.  Como he dicho, yo estoy como "borracho" por lo bien que he llegado a Isaba: - ¡Venga Angel! - le animo, - ¡¡Después del coñazo que ha sido el Camino Real ahora nos queda lo mejor: los prados verdes de Heidi hasta la nieve de la Mesa!!-.

Además vamos a ser un buen puñado de montañeros los que tiraremos para arriba desde Isaba. Han sacado al bueno del oso Camille y nos hacemos una foto de grupo con él. ¡¡El ambiente es sensacional!!  Vamossss!!!

Arriba y desde la izquierda: Txapela, Fernando, Mauri, Ramón, Iñaki y Paski
Abajo: Yo, Angel, Bossio, Zuri y Mikel con Wembley. Falta Juanan.


Estamos decididos, vamos hacia la siguiente etapa. Nos hemos cambiado las zapatillas y puesto ropa más abrigada, yo unas mallas piratas y una técnica de manga larga sobre otra de manga corta, con eso y el chubasquero que llevo en la mochila enfrentaré el resto de la aventura ¡¡Vamosssss!!

El equipo de apoyo sale con las furgos hacia Linza donde nos esperarán.  Nosotros seguimos el itinerario de la Camille: hacia Belabartze por pista y senderos, desde allí subiremos la Sierra de Garbisa (500 mts aprox de desnivel) y pasaremos a Huesca para bajar a la Fuente de los Clérigos, a dos kmts escasos de Linza. Ha refrescado y a ratos caen gotas gordas del cielo, no llega a ser lluvia seria y se para, volviendo a caer al poco rato.  Como estamos subiendo no tengo frío y pasaré sin el chubasquero.

Al principio íbamos agrupados y charlando alegres, pero subiendo el pelotón se estira y nadie habla.  Yo menos, me noto cansado (normal), pero un poco más que el resto de la tropa y me voy quedando atrás.  Ramón me espera y vamos hablando de esto y de lo otro... -¿Ya hemos llegado arriba? - le pregunto, mi compañero contesta que falta muy poco, pero que luego vendrá otra subida corta seguida de otra más corta aún y que luego vendrá la bajada.  A ver...

Casi las 3:30 del Domingo cuando llegamos a Linza, llueve débilmente y sopla aire. Podemos ver el cielo con muchas nubes y algunos claros, pero se adivina cubierto en las cimas.  Una noche desapacible.

Mauri y yo decidimos dejarlo aquí. El primero lo tiene clarísimo, yo... también: No me veo pelao de frío allí arriba, con mi escasa ropa y sobre todo mis pocas fuerzas. Ha sido una hazaña llegar aquí en las buenas condiciones que lo he hecho, pero continuar será muy duro, conozco la excursión y no la regalan, además hay que pensar en la bajada, pues aunque la meta es la Mesa allí no hay un coche para subir y que te lleve a casa. Me quedo.

Angel en cambio, está más animado que en Isaba. Se pone un pantalón de montaña y se ajusta el chubasquero, decide que puede y quiere completar la aventura. Cuenta además con un nutrido grupo de compañeros fresco y experimentado (todos conocen cada piedra del camino), así que no lo duda. Salen pasadas las 4 de la madrugada. ¡¡Suerte campeones!!

Todos ellos conseguirán subir a la cima de la Mesa de los Tres Reyes en dos horas y cincuenta minutos y bajar en algo menos.  El amanecer llega en la última parte de la subida de modo que la zona más complicada la hacen de día. A las 7 de la mañana están arriba. Ellos y Karolo, el campeón de Noain que hace casi un año perdió la vida en un accidente de escalada.  ¡¡Karolo Beti Gurekin!!  ¡¡Siempre con nosotros!!







¡¡Bravo Angel!!  ¡¡Baka Ioko for president and lehendakari!!
Son las 9 de la mañana, les ha costado 2 horas bajar de la Mesa.




La gran aventura: calculamos que Angel se curró 135 kmts
y 6000 mts de desnivel positivo acumualdo.




lunes, 9 de junio de 2014

Por Aralar y por Izaga

El Verano ya está aquí, nos habían dicho que vendría más tarde, pero él ha decidido hacerlo ya. Y este fin de semana hemos tenido cielos azules, sol gordo y temperaturas altas. El fresco y las tormentas de las semanas anteriores se han quedado lejos, el barro se va secando y el verde del cereal va clareando hacia el amarillo de la cercana cosecha.  Como decía: ¡¡¡Verano!!!

Alrededores de Zizur: Balsa de Genduláin, Viernes, 6 de junio
Cuenca de Pamplona desde el cementerio de Zariquiegui

Por la Sierra de Aralar

Aprovechando que al día siguiente era la Carrera por Montaña Lakuntza-Aralar y que seguramente parte del itinerario estaría marcado, el Sábado nos juntamos David Senosiáin, Alberto, Maiden y servidor con la sana intención de hacer un buen entreno mañanero. Este año no nos inscribimos porque justo la semana anterior fuimos a la carrera de Leitza (Mendi-Erronka) y no era cuestión de machacar el cuerpo demasiado.

Maiden es la perra de Alberto, una border-collie más lista que el hambre y que tiene la suerte o la desgracia de tener un dueño muy bruto y deportista. Si hubiera una liga canina de carreras tendríamos a toda una Maiden Jornet en el primer puesto y es que si nosotros hicimos 32 kmts el animalico debió hacer casi el doble esta mañana.

No eran las 7 todavía cuando salimos de Lakuntza montaña arriba. Plásticos rojos señalizando el recorrido por pista forestal y más arriba por buenos senderos. No tardamos mucho en llegar al Guardetxe, próximo al santuario de San Miguel y desde donde continuamos llaneando e incluso bajando un poco por los hayedos de la sierra. En esta parte dejamos de ver señales y tuvimos algunas dudas pero de un modo u otro seguimos la dirección deseada y volvimos a ganar altura para dejar el bosque y llegar a los rasos de la Sierra.  En la lejanía la cumbre de Irumugarrieta se eleva sobre un extenso karst, pero antes de llegar a esta complicada zona de roca podremos disfrutar trotando a buen ritmo por la hierba.




Aquí tuvimos un incidente con Maiden, que se tiró hacia un pequeño rebaño de ovejas. El animal obedeció enseguida a los gritos de su dueño y volvió con nosotros pero el pastor nos recriminó llevarlo suelto. Algo de razón tenía porque es fácil que una oveja se rompa una pata en su asustada carrera y no es de recibo que nuestro ocio y disfrute suponga perjuicio para quien vive en y de la montaña. Le pedimos disculpas y continuamos nuestra ruta. En adelante el animal fue atado siempre que pasábamos cerca del ganado.

En Irumugarrieta asomamos sobre las Malloas, las laderas de la Sierra que caen a pico sobre el valle. Divisamos Gaintza allá abajo, muy lejos y muy pequeñito, 1000 mts más abajo...   Hace fresco, el viento es de Sur pero aquí arriba siempre es frío así que justo dos fotos y para abajo.



Encontramos más señales de la carrera un poco más abajo pero sólo en un kilómetro. Más adelante tuvimos dudas y algo nos debimos desviar del itinerario porque terminamos en una zona que no nos sonaba. Tras preguntar a tres montañeros cogimos la buena dirección y pronto estuvimos de nuevo en el camino deseado.





La excursión en el Garmin

La parte final de la excursión era bajar al valle de nuevo por empinadas sendas entre las hayas.  Aquí tampoco había marcas y no pudimos evitar despistarnos de nuevo, pues aunque arriba el camino no dejaba lugar a dudas conforme perdíamos altura fuimos pasando desvíos y cruces dentro del bosque. Al final, en lugar de llegar a las proximidades de Lakuntza amanecimos en la antigua carretera nacional y a unos 5 kmts, por lo que tuvimos que trotar un rato por asfalto pasando Lizarragabengoa y Arbizu hasta llegar a nuestra meta.

En total 31,8 kmts y 1168 mts de desnivel positivo en cinco horas de excursión.




Corriendo por Peña Izaga

Normalmente no encadeno dos entrenos durillos de monte seguidos (ni puedo) pero el Verano está aquí y con él siempre puede venir algún reto ambicioso.  Para ello son precisas no sólo unas patas bien entrenadas, sino también una cabeza fuerte y la confianza de que puedes conseguirlo. Por todo eso y por que sí me apunté al día siguiente con David Salinas a dar una "vuelta" por Izaga.

Otra vez a madrugar, hoy Domingo un poco menos: si ayer quedamos a las 6 hoy lo hacemos a las 6:30 y además se nos une Santi, que tras unos meses de relax por una lesión puñetera vuelve a sentir el gusanillo del monte. ¡¡Bien!!

Ardanaz es un pequeño pueblo situado en las faldas de la Peña de Izaga (1360 mts), en las afueras hay una gran fuente de piedra y un pequeño parking que constituye el punto de partida para muchos excursionistas. Sólo hay una furgoneta cuando llegamos, poco más de las 7 cuando echamos a CAMINAR monte arriba. David será nuestro guía en esta excursión, para él es el último entreno serio antes de los más de 100 kmts de la Hiru-Mendiak el próximo Viernes, así que seguiremos sus indicaciones al pie de la letra.

Nada de echar a correr de primeras,  la primera parte es una empinada rampa que subimos por una pista forestal en la cual sería durísimo correr. Yo además no estoy para tirar cohetes y mis piernas menos, así que encantado.

Más arriba entramos en un bonito bosque de roble quejigo y bojes, la pista pasa a ser un sendero y podemos correr algunos metros llaneando por la falda de la montaña. Pasado el cruce con el camino que sube de Reta, la pendiente vuelve a ser fuerte para acometer las laderas que nos llevan a la ermita. Pasamos por el boque de bojes que se quemó en el incendio de 2009 y enseguida llegamos a la imponente ermita que más parece un castillo.




De aquí a la cima hay dos cuestas de hierba que superamos en menos de 10 minutos. Foto en la cima, son las 8 de la mañana, miro mi azúcar: 120. Comeré una barrita y daré unos tragos al isostar. ¡¡Y para abajo a la carrera!!, ahora sí. Y más que corremos después por la pista que nos lleva hasta Zuazu. David nos ha prometido que sólo pisaremos unos metros de asfalto y en efecto, cruzaremos la carretera y saldremos a una pista por la que rodeamos la base de la montaña en dirección Sur hasta llegar a Alzorriz.

¡Que fresca esta el agua de la fuente! Remojamos la cabeza, comemos un poco y de nuevo para arriba, ahora por un sendero que David conoce bien y por el que subiremos de nuevo a la parte de arriba de la pista de Zuazu, cerca de la ermita.  También aquí atravesamos monte quemado en el incendio de 2009, pero a diferencia del bojedal que va muy despacio, aquí los quejigos están rebrotando con fuerza y a no ser por las ramas superiores que están muertas, nadie diría que el fuego pasó por aquí hace 5 años.





El Sol ya está alto pero esta ladera todavía permanece en sombra así que no pasamos demasiada calor. Una vez arriba dudamos en si subir o no de nuevo a la cima pero qué diablos, sólo hay 10 minutos y siempre es más chulo hacer dos cimas ¿no? Así que para arriba y ...  de nuevo para abajo.



23,50 kmts y 1475 mts de positivo. Garmin.

La parte final de nuestra excursión coincide con la primera subida pero ahora volamos (casi) por el sendero que cae bajo la ermita, para buscar el bosque de hayas y de quejigos después. Finalmente nos tiraremos por la pista hacia Ardanaz. Lo que subimos andando bajamos corriendo a buen ritmo. ¡¡Qué gran excursión!!





lunes, 2 de junio de 2014

Mendi Erronka, de Leitza a Albi.

Segunda edición de esta carrera, casi ultra ¿o sin casi? que con 65 kmts de recorrido y  3500 mts de desnivel positivo se encuentra entre las pruebas más duras del calendario, y más bonitas si miramos los parajes por donde discurre.  El primer gran objetivo de la temporada al que llego junto con la cuadrilla de locos de Zizur y Pamplona con los que vengo haciendo la mayor parte de los entrenos y carreras de montaña últimamente.

Muchos nervios y mucha ilusión cuando nos encontramos el Sábado a las 6 de la mañana en Zizur para poner rumbo a Leitza. Un poco serios porque llevamos una semana con tormentas y bastante fresco, ayer además seguimos la pista de Jean Michel en los 130 kmts de Baigorri, muy cerquita nuestra en pleno Pirineo: nuestro amigo se retiró con más de 80 kmts en las zapatillas muy castigado por el agua y el frío. ¡¡Ay, ay!! Estamos Alberto, David Salinas, David Senosiáin, Beltzun, Peio, mi tocayo Carlos Nuin, Eric, Joseba, Iñigo y Alejo. Once locos por correr y ponernos de barro hasta las orejas. ¿Lloverá sí o sí? ¿Mucho o un poco?  Han sido las preguntas que más nos hemos hecho esta semana mientras cruzábamos mensajes y chistes a partes iguales, porque nos gusta correr, nos gusta sufrir montaña arriba y nos gusta compartir una cerveza en el bar del pueblo al mismo tiempo. Por eso hoy tenemos una jornada completa y hemos negociado dos permisos: Carrera dura por la mañana y cena de cuadrilla por la noche. ¡¡Vamosssss!!

El cielo no presenta muchas nubes en la Cuenca de Pamplona, pero cuando llegamos a Irurtzun y miramos hacia la Sakana está totalmente cubierto. Pasar las Dos Hermanas por la autovía de San Sebastián y ponerse a llover es la misma cosa, unas gotas que enseguida se convierten en lluvia fuerte, ¡¡madre mía qué día tenemos!!  

Llueve un poco menos cuando llegamos a Leitza. Dejamos los coches en las escuelas, cuyo patio han habilitado como parking y empezamos con los preparativos. Alberto se acercó ayer por la tarde para recoger los dorsales y bolsas de todo el grupo así que esa faena ya la tenemos hecha. Nos dicen que es obligatorio llevar chubasquero-cortavientos, gorra o buff y guantes, con este tiempo seguro que nadie sale sin lo primero puesto. Yo llevaré mochila con camel, y barritas como para poner un kiosco, aunque si puedo evitarlo no comeré ninguna (cada día me gustan menos), porque confío en que la carrera dispongo de buenos avituallamientos. También he metido una camiseta térmica de repuesto, ¡¡hace frío!! Además del medidor y una pluma de insulina rápida. En fin, como siempre.

Bastantes caras conocidas en la plaza del ayuntamiento donde se sitúan la salida y meta de la prueba. - ¿No es ese Marco Olmo? - me señalan. - ¡Sí es él -, ahí está el veterano que ha hecho leyenda en el mundo del ultra-fondo y que ha sido invitado por la organización en esta segunda edición. Me gustaría hacerme una foto con él pero está muy solicitado y no quiero ser pesado. También está Leire Fernández, otra leyenda pero mucho más jóven y con muchas páginas por escribir en lo referente a nuestro deporte favorito. Le hago una foto con otros dos grandes: Iker Carrera y Fernando Zaratiegui ¡¡Tres Grandes!!




También puedo saludar a José Antonio Salgado a quien felicito por su última participación en Zegama el domingo pasado, después de las molestias que venía arrastrando hace dos semanas hoy conseguirá un tiempazo aquí ¡¡qué tío!!

Aquí estoy con J. A. Salgado, Joseba e Iñigo.


Con el dorsal nº 1 Marco Olmo. Foto Mendi Erronka


Son las 8 en punto cuando empezamos a correr por las calles de Leitza, daremos una vuelta completa a la localidad antes de salir para coger altura por una de las montañas que rodean por completo el pueblo. El pelotón se ha estirado muy poco en el kilómetro y pico que llevamos de modo que al empear el sendero se produce un tapón de varios minutos.  Aprovecho para hacer un pis y al terminar me veo prácticamente entre los últimos corredores. No me importa, quedan muchos kmts y tengo tiempo de encontrar mi sitio. 

Nos metemos en el bosque y en la niebla, asciendo a buen paso y voy adelantando puestos alcanzando a Beltzun y Peio con quienes voy un rato, después llego a la altura de David Senosiáin y Alejo y como sé que el primero sabe correr y va de menos a más me quedo con ellos, no quiero quemar demasiado ahora y quedarme escaso después.  Además ir con Alejo garantiza risas y buen humor, se nos unen Carlos Nuin y Javier Caballero y juntos llegamos al primer habituallamiento en Gorriti, poco después de cruzar por encima de la autovía en Pagozelai.  Aquí está Joseba que se despide enseguida diciéndonos que va a por David Salinas. - ¡¡Buena suerte campeón!!-, le deseamos, pero todos estamos de acuerdo en que esa es una presa muy cara de cazar y eso que hoy no quiere ir a tope pensando en la Hiru-Mendiak, ¡¡menudo pájaro!!


Foto: Christian Pau. - Montañas de Camille

Foto: Christian Pau - Montañas de Camille

El terreno está complicado, roca y barro a partes iguales,  un corredor baja ayudado por dos voluntarios, parece que se ha roto algo y la carrera ha terminado para él. Cuidado pues, la mayoría tenemos que ir a trabajar el lunes y aquí no nos jugamos otra cosa que el placer de correr.  Nosotros también nos caeremos, afortunadamente sin consecuencias, Alejo hasta en tres ocasiones y yo mismo sólo una pero suficiente para acabar bien rebozado, sin mayores consecuencias, sólo las risas de los compañeros.  Y eso que son los primeros kilómetros, pero es que el terreno está machacado.  Bajamos hasta un pequeño pueblo y al salir del bosque parece que se enciende la luz: las nubes ceden un poco de sitio y conseguimos ver un poquito de azul ¡¡Bien!!  ¡¡Qué pueblo más bonito!! ¿cómo se llama? - preguntamos a un espectador -  Arribe!!.  Agur, gero arte!!!




Nos pasan algunos corredores y decidimos apretar el paso, alquien nos dice que andamos mal de tiempo para llegar a Gaintza. - ¡No jodas! ¡¡vamossss !!

Gaintza está al pie de las Malloas, las paredes de la Sierra de Aralar cuyas cimas se levantan 1000 mts más arriba. Llevamos 16 kmts, son las 10:47, me miro el azúcar: 80, muy poquito para la paliza que tenemos por delante así que trago dos bollos con chocolate, un cacho de naranja, otro de plátano, frutos secos y bebo dos vasos de isotónico.  Un espectador en silla de ruedas se ofrece para hacernos una foto, nos informa que tenemos una hora hasta arriba pero enseguida rectifica: - no, más de una hora-.  Bromeamos con eso cuando reanudamos la marcha, - ¡qué jodido! ¿tan malas pintas llevamos? -.

Mi tocayo Nuin y el de Adi-Ike han tirado un poco antes, así que vamos Alejo, David y yo. El tiempo parece mejorar e incluso sale el sol, aunque la parte superior de la sierra está tapada, mejor, así no vemos lo que nos falta...  Subimos bien, con ritmo regular e incluso vamos pillando gente.  Alejo tenía problemas con el talón y le está molestando casi desde el principio, pero puede soportarlo y confía en sus fuerzas, que las tiene.  David es el más fuerte de los tres, podría tirar mucho más pero va a gusto aquí, más adelante pondrá el turbo.






Entramos en la niebla y en el bosque que se agarra en lo alto de estos paredones, ya falta poco.  Una chica anima sin descanso a todos y cada uno de nosotros: - ¡Venga que ya estáis! ¡5 minutos arriba!. - ¿Seguro? -  le pregunto sonriente, - ¡nos engañas! - bromeo. - ¡Que sí, 5 minutos, luego 15 más y estáis en Irumugarrieta!- responde. Nos dice la verdad, al poco rato una voz en la niebla nos jalea. Es un voluntario y cuando llegamos a su altura nos señala un pedregal por donde debemos proseguir hacia la cima, pero ya hemos subido las terribles laderas y sólo nos quedan unos toboganes. ¡¡Vamos!!

En el control de paso de Irumugarrieta nos lo dicen claro, tenemos muy poco tiempo para llegar a Albi: son las 12:15 y allí cierran a las 13:00. Debemos apretar el paso y correr a buen ritmo para llegar a Albi. Tenemos 45 minutos para algo más de 6 kmts. ¡¡vamos!!

Pero aquí arriba es un terreno kárstiko y la caliza asoma por doquier húmeda, resbaladiza y afilada. Tardamos en llegar a mejor terreno donde poder correr. Conozco este camino: es el itinerario de la carrera por montaña Lakuntza-Aralar.  ¡¡Vamosss!!

Somos docenas de corredores a toda pastilla, ahora sí, por los verdes prados de la sierra. Atravesamos una garganta donde las aguas se encajonan entre rocas. El camino discurre por la orilla pero está lleno de barro así que David tira por el agua, donde ve menos problema. ¡¡qué locura!! Parece que nos persigan los orcos.

Llegamos al tercer avituallamiento y aunque nos quedan tres kmts para Albi paramos a beber y comer algo. No es buena idea pero lo necesitamos y se nos van dos o tres minutos en echar dos tragos y comer dos trozos de plátano.

Enseguida estamos otra vez a la carrera, vamos a 5 min/kmt e incluso un poco menos, pero hay algún tobogán donde el ritmo baja e incluso andamos ¡¡uffff!!

Llegamos a la carretera, es Albi. David que se había adelantado un poco nos dice que se ha terminado, que no podemos seguir. - ¿Qué hora es? - preguntamos. Es la una y dos minutos. Llevamos 27 kmts y más de 1900 mts de desnivel positivo acumulado. Nuestra carrera está aquí.

Van llegando corredores y en 10 minutos nos juntamos más de 30. Afortunadamente no llueve, incluso ha salido un poco el sol. David está desolado, Alejo cabreado y yo he hecho plof: como cuando despiertas de un sueño y termina la película en la que tú eras el protagonista. Ya está, se ha terminado.

Se para un todo terreno, es un pick-up y entre la caja y la cabina suben 6 chicos.  ¡Ah! ¿Pero no hay autobus? Porque aquí nos vamos a juntar una buena tropa, bromeamos con otros corredores... Estamos pensando en toda la gente que hemos adelantado desde Gaintza, que son unos cuantos ¡¡menos mal que no llueve!!  Barajamos seguir el itinerario hasta Lekunberri e incluso seguir la carrera pero lo desechamos, no sabemos como funcionan estas cosas, porque es la primera vez que nos pasa.  Yo ni siquiera había leído la parte del reglamento que hablaba de los tiempos de paso o de "corte", ¡coño! en casi todas las carreras consigo estar sobre la mitad de la clasificación y si alguna no he terminado ha sido porque me he sentido mal y me he retirado (TMT Monegros en 2012 que por cierto se ha celebrado también este fin de de semana.)

- ¡¡Aquí hay sitio para tres!!- Nos dice un voluntario señalando un coche. Es una chica de Leitza super maja, que cuando ve nuestros reparos en subir nos anima: - ¡venga, es coche de caserío!-. Lo dice de verdad y no tiene ningún problema pese a todo el barro que llevamos encima. Se ha acercado para coger a su primo que se retira por problemas en la rodilla. Nos llevará hasta Leitza y les daremos el viaje, dándole vueltas a los "tiempos de corte" y haciendo números con los kilómetros que faltaban, desnivel, tapones...  ¿Y si hubiéramos salido un poco más adelante? ¿Y si no hubieramos hecho fotos? ¿Y si...?  Nunca sabremos qué habría pasado, si habríamos conseguido llegar o no a la meta y cuánto habríamos gozado y sufrido en los 38 kmts que teníamos por delante.  Una pena, pero quizás volvamos a tener este sueño algún día de mayo del año que viene...

En Leitza nos juntamos con Beltzun y Peio, que llegaron detrás nuestra, ellos en auto-caravana ¡¡qué categoría!!.  Antes de ducharnos nos dirigimos a la meta donde unas voluntarias sufrieron nuestra frustración y quejas por lo estricto del reglamento. Eran muy majas y además de pedirnos los chips supieron atendernos y entendernos, prometiendo trasladar nuestras quejas a la organización. ¡¡Milla Ezker!!

Al menos pudimos disfrutar viendo entrar en meta al campeón Iker Carrera (06:34) que llegó en solitario con más de 26 minutos de ventaja sobre el segundo: Javi Olabarría.  También vimos entrar a Leire Fernández (08:02), acompañada por su padre desde Lekunberri ¡¡Zorionak Guztiak!!

Lo pasamos bien, gritando y jaleando a todos los campeones, pero dentro de nosotros había un punto de tristeza y envidia de ver como iban entrando en meta todos y cada uno de los héroes de la jornada: llenos de barro (sólo un poco más que nosotros), cansados (mucho más) y felices (muchísimo más).  Iñigo fue el primero de la partida, después llegaron Eric, David Salinas, Alberto, Carlos Nuin y Joseba.  ¡¡Zorionak Txapeldunes!!

Salgado hizo un carrerón con un tiempo de 09:44 que 6 días después de una Zegama dura, dura... dice lo grande que es este veterano del Dantzaleku-Sakana. Y Fernando Zaratiegui también llegó a la meta soñada, un sueño que hace un año no hubiera creído.  ¡¡Madre mía qué tíos!!

Dentro de pocos años enseñaré esta foto a todo
el mundo: ¡¡La famosa Leire Fernández!!

Iñigo nos volvió locos de alegría
¡¡qué carrerón!!

David Salinas hizo un crono sensacional
¡¡Suerte en la Hiru txapeldún!!




Lo mejor fue la cena en Zizur
¡¡Aúpa el grupo Montaña-Zizur!!
Unas pocas (pocas ¿eh?) fotos más aquí.