Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

domingo, 27 de marzo de 2022

Trail Duro en Lerin

 


Hoy Domingo he gozado y sufrido en Lerín participando en el II Trail Pinares de Lerín en la distancia de 23 kilómetros ¡¡Con mil metros de desnivel positivo!! que en mi Garmin han sido 900 pero da lo mismo: Ha sido dura dura desde el principio al final.  Es curioso porque Lerín es un pueblo de la Ribera Media de Navarra, un paisaje de llanura a orillas del río Ega, pero una llanura salpicada de altos y sierras menores que rompen la horizontal ¡Y cómo la rompen!  

Beltzun y yo no sabíamos lo que nos esperaba, y eso que ya hemos corrido tres o cuatro veces, pero en los 12 kmts del Cross de Lerín.  El año pasado la carrera pasó a llamarse Trail Pinares de Lerín y hoy se celebraba la II edición.  La organización también propone la distancia de 9 kmts con 150 mts de desnivel y aquí se ha apuntado Aitor, que también viene con nosotros.

Los tres hemos salido de Zizur a las 7:20 de la mañana y a eso de las 8:00 aparcábamos cerca del campo de fútbol donde ya se levantaba el arco de salida. Y de llegada... Ufff

Muchas caras conocidas, entre ellas Xabi Oteiza que está recuperando una lesión y ha venido a probar. Joxan Salgado mi camarada de Dantzaleku Sakana y sobre todo amigos de ANADI, la Asociación Navarra de Diabetes con cuya camiseta corren Mikel, Iñigo y Félix. Los primeros en la carrera larga igual que yo y por cierto que también coincidimos en Arlegui a primeros de marzo, donde corrimos la Galar.  También está Manu que ayudará como voluntario y Humberto que aunque hoy no corra se ha apuntado a la fiesta igualmente. Bromeamos a ver qué tal tenemos el azúcar y aprovecho para mirarlo: 130 está perfecto.  Por si acaso tomaré un cortado (sin sugar por of course) y todavía comeré un trozo de chocolate.  En carrera llevaré un gel y una barrita de frutas pero llegarán a meta sin tocar porque con dos medios vasos de Powerade en los avituallamientos me notaré bien todo el rato (bien alto como veremos luego...)

Pero vamos a la carrera: Salida puntual a las 9:00 como cohetes para enfrentar los primeros toboganes en el pinar que se levanta próximo al campo de fútbol. ¡¡Vamossssss...!!  En el primer kilómetro nos comemos cuatro, cinco o seis subidas, con las bajadicas correspondientes pero creo que estas son más cortas o es lo que me parece: Mi caja no puede más y las patas tampoco ¿Cuánto falta?  La chavalería pasa delante mía todo el rato, madre mía, va a pillarme Jaime Gorosquieta, el escoba y fijo que me dará un buen escobazo. Por ceporro.

Pero no me pilla, casi, pero no.  En cambio yo consigo alcanzar a su hermano Iñigo e intentaré no perderlo de vista. ¿Y Beltzun?  Está más fuerte que yo y para el kilómetro dos ya no le veo...  El principio de la excursión nos lleva por la famosa Planché una zona trialera que discurre al borde de unos escarpes y que como digo es dura de narices para correr. Iñigo nos "anima" diciendo que a la vuelta volveremos también por aquí.  Yo no es que me desanime pero casi entro en pánico...  

Bueno no tanto, porque para el kilómetro cinco la cosa se calma un poquico y los toboganes asesinos pasan a un plácido llanear junto a las extensas fincas de cereal que componen el paisaje de la región.  Iré todo el rato detrás de Iñigo y un colega suyo de Estella, Ander.  Los dos llevan un ritmo muy llevadero que me permite recuperar el sofoco inicial y con todo lo que nos falta ni se me pasa por la cabeza adelantarles.  Detrás nuestra irán llegando hasta 10 corredores más y lo mismo que yo todos deciden disfrutar y guardar fuerzas. Nadie adelanta.  Tampoco uno que lleva la música a todo trapo y con el que cruzamos alguna broma, sobre todo cuando nos pone a Manolo Escobar:  Algún día contaré a los nietos que su abuelo corrió entre los pinares de Lerín escuchando Mi Carro me lo robaron.  No me creerán.  Lo de que su abuelo corría, claro.

En nuestro grupo está también Iñigo Glaría, mi colega de ANADI, que también encuentra un ritmo cómodo y seguro con nosotros.  Me dice que tiene el azúcar bastante alto debido seguramente a los nervios pero yo le quito importancia porque cuando el sensor dice 300 seguramente son 100 menos si nos pinchamos el dedo.  

Serán unos 10 kilómetros a ritmo de personas con sentido común. Gorosquieta nos asegura que así tendremos la meta en 2:50 porque ha hecho dos o tres veces el recorrido y se lo sabe de memoria.  

Y así llegamos al km 15 cuando tres chavales que venían detrás se nos escapan para adelante.  Yo a estas alturas también me veo un poquico más fuerte y también me escapo del grupo. -¡Vamos a hacer un poco el loco, si la cago me dais dos collejas!- le digo a Gorosquieta y aprieto a correr por una pista que tiende para arriba.  

Alcanzaré al de la música, uno de los escapados, que ahora está poniendo Heavy Metal ¡Bravo!  Las guitarras de ACDC me ayudan a mantener el trote en una cuesta tendida que nos sube hasta arriba de la sierra otra vez. Cuando digo sierra hablo de una larga meseta 100 metros más alta, no se vayan a creer.

Y ya estamos de nuevo en la Planche, por donde subimos, bajamos y volvemos a subir dando vueltas y revueltas por unos senderos trialeros super chulos (ahora que falta poco todo me parece bonito).  Pillaré a dos o tres corredores pero casi todo el tiempo iré solo solito... 

Y por fin bajamos hasta debajo del pueblo pero ¿Sabéis que Lerín está en un alto?  Pues tendremos que subir casi 200 metros de desnivel hasta arriba del pueblo ¡¡Ufffff, que no puedo máaaaas!!  Recorremos calles que me suenan de la San Silvestre: Un trazado sinuoso como corresponde a un pueblo de mil años como este y que nos lleva de nuevo abajo del todo.  Después vienen doscientos metros de carretera hacia el campo de fútbol y después... ¡¡Otro repechón!!  No es un chiste, es la última cuesta por la que de nuevo paso a modo caminar y casi me pongo a cuatro patas ¡¡Qué cuestica!!   Pero arriba ya oímos el jaleo de la meta y ¡¡Ya vemos la meta!!  Los de Lerín no son tan malas personas porque no nos hacen dar doce vueltas al campo ¡¡Bieeeennn!!  Y en cuatro patadas llego a la meta.  ¡¡Yuppppiiii!!  Mi tiempo 02:32.

Lerín Trail, un mundo de toboganes...

Con los amigos de ANADI antes de la carrera

Detrás de Iñigo Gorosquieta.  Foto Alfonso Serrano

Iñigo Glaria y Ander. Foto Alfonso Serrano 

Foto Alfonso Serrano

Una foto de la grupeta liderada por Ander e Iñigo.  Foto de Carlos San Martin, su repor completo aquí.

Pedazo foto de Alfonso Serrano ¡¡Gracias campeón!!

Aitor más chulo que un ocho ¡¡Campeón!!

Beltzun qué guapos somos tú y este!!!

Tres Mosqueteros

La carrera en mi Garmin


Como no llevé el móvil encima no tuve que preocuparme por esa montaña que subió más arriba de 280 ... Al mirarme en meta tenía 228 así que me puse 2 uds de insulina rápida para una cerveza y un pincho de chistorra con la que nos dimos el premio a los más guapos, lo más valientes y los más chulos.  ¡¡Aúpa ANADI!! ¡¡Aúpa Lerín!! ¡¡Y aúpa la buena gente!! Que se mueran los feos y también el Putin ese...

4 comentarios:

  1. Perfecto comentario sobre una bonita jornada deportiva

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  2. Que grande Carlos !!!!!
    Me siguen encantando tus crónicas!!!

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  3. Braaaavo Carlos!!! Espero conocerte algún día en persona y no de pasada.... ��������

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  4. Muchísimas gracias!! Sois mis mejores fans!! Es curioso porque llevaba un tiempo sin animarme a contar mis batallitas pero en esta de Lerín he disfrutado especialmente porque aún cuando no discurre por montañas como tales, disfrutas y pasas el mismo miedo que si corrieras por el Himalaya... No quiero exagerar tanto pero esa sensación de ¡Ay madre mía qué jodido estoy con lo que falta todavía! Le he sufrido más aquí que en el Perdón o en Montejurra, las dos carreras anteriores... Lo dicho: ¡¡Una gozada!!

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