Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

jueves, 28 de marzo de 2013

Carrera de Montaña de Orio - Orioko Mendi Lasterketa

Casi nos parece volar bajando por este magnífico sendero con vistas al mar, escuchamos el ruido de las olas rompiendo contra las rocas debajo nuestra...  y si nos arriesgamos a levantar la vista del suelo, distinguimos el Ratón de Getaria, más allá de Zarautz.  Las gaviotas chillan en el cielo, parece que quieren avisarnos de algún peligro y así es: un voluntario nos cierra el paso y con la mano pide que bajemos la velocidad advirtiéndonos de un paso difícil.  Y menos mal, porque el  camino se convierte en una escalera de piedras  donde hay que mirar muy bien donde pones los pies.  - ¡¡ La hosssst... !! - exclamo asustado, a lo que el voluntario me contesta divertido:  - ¡¡Costa gipuzkoana!! - no dice más, pero lo dice todo, está claro que en este rincón del Cantábrico, las extensas playas de postal se localizan en contados sitios:  San Sebastián y Zarautz por ejemplo, mientras que Orio, Getaria, Zumaia o Deba se conforman con estrechos portillos entre estos montes que caen a pico sobre el mar.  Montañas de poco más de 300 mts de altura, por las que discurre esta preciosa carrera de 20 kmts y 1000 mts de positivo acumulado.

Magnífica fotografía de Andrés Merino.  Su blog: Tipi-Tapa
¿Y quién me manda meterme en estos líos?  Si debería estar preparando la Maratón de Vitoria y corriendo por asfalto o en todo caso haberme acercado a Etxauri para correr su célebre subida al puerto por la empinada carretera.  Pero Alejo y Santi me pusieron la miel en los labios, que si ya estamos inscritos, que es muy guapa, que te va a gustar... y qué leñe, a casi dos meses de Vitoria tampoco me rompe mucho ¿no?  ya entrenaremos asfalto otro día...  Y lo cierto es que ha valido la pena y he disfrutado como un ceporro. Aunque eso lo digo ahora escribiendo este ladrillo, porque el domingo cuando echamos a correr desde la Ikastola de Orio y a los 200 metros nos encontramos  la brutal subida junto a la iglesia del pueblo...  Entonces tenía la cara muy seria, como la estos corredores en estas fotos del 2012:

Foto de la Organización 
Foto de la Organización

Santi, Alejo y servidor de ustedes nos habíamos puesto en primera línea de salida.  Mis dos amigos mantuvieron el tipo y la posición al menos durante los primeros kilómetros pero yo me quedé tieso en esa primera cuesta durísima que lo mismo tenía un 30% de pendiente.  El amarillo de sus camisetas se alejó calle arriba, lo mismo que las de los Txurregi y Adi-Ike con quienes habíamos coincidido en el vestuario.  "Fletxa Coja" también me saludó al pasar a mi lado: - ¡Aúpa Cansamontes! -.  Adiós, adiós...

Mi caja no daba más y mis piernas tampoco, menos mal que al salir del pueblo la pendiente se suavizó un poco y pude recuperar pulsaciones.  Pensaba que iría en la cola de la carrera pero al llegar a una nueva rampa más empinada que la primera se hizo un tapón y comprobé que detrás mía quedaban muchos corredores.  Proseguimos la subida por bosque y por buen terreno, la organización había avisado que nos encontraríamos bastante seco el recorrido y así era, pues salvo en contados sitios con algo de barro la mayor parte del piso estaba perfecto.  

Bajamos a la autopista pasándola por debajo para subir un poco por la ladera opuesta.  Vuelta a pasar bajo la autopista y ahora sí, la subida gorda hasta Kukuarri, que con 364 mts sería el techo de la carrera.  A partir de ahí disfrutamos de buenos descensos y llaneos flanqueando las laderas de la montaña por el lado que mira al mar.  Nos cruzamos con algún peregrino y es que parte del recorrido va por el Camino de Santiago de la Costa - GR121-.  

En el kilómetro 10 agarré un vaso de agua, otro de acuarius y un plátano entero que fui tragando poco a poco.  El sol lucía en el cielo despejado y la temperatura era alta pero no llegamos a pasar calor pues teníamos sombra en la mayor parte del recorrido. 





Lo peor fue cuando llegamos al pueblo en el kilómetro 15 y pasamos corriendo junto a la gente sentada en las terrazas o en el camping.  Todo el mundo animaba, pero de reojo les mirábamos con envidia ahí sentados con su cerveza y por eso se nos hizo tan duro volver a subir monte arriba para comernos el último desnivel: 250 mts de nada...  Eso sí, muchísimo público aplaudiendo y jaleando nuestro esfuerzo  ¡¡muchas gracias!!  ¡¡ Mila Esker!!

Por fin la bajada final en la que ahora sí podíamos volar, yo notaba una leve molestia en el planta del pie pero gracias al piso blando no sufrí demasiado y la cosa no fue a más.  Llegados abajo teníamos un kilómetro casi llano para volar pero yo justo pude mantener un trote ligero hasta el arco de meta.  ¡¡Dos horas y catorce minutos!!  Bueeeeeno.     Clasificación general.

Con Alejo y Santi en la meta.  A estos dos colegas se les está
metiendo el veneno del monte pero bien, je,je...

Alejo consiguió un magnífico crono de 02:09
y Santi de 02:05  ¡¡¡Bravo!!!

Un vaso de vino, un pincho de tortilla y otro de chistorra me sentaron de maravilla.  Eso sí, como mi glucemia estaba un poco alta me puse 3 uds de novorapid  y a las dos de la tarde en Zizur mi glucemia estaba en 130.  ¡¡Muy bien!!


Carrera muy recomendable y muy cerca de casa.  Junto con la Zumaia Flish Trail  supone una magnífica forma de conocer la costa gipuzkoana...

martes, 5 de marzo de 2013

Media Maratón del Camino

De Nájera a Santo Domingo de la Calzada por el Camino de Santiago.  Séptima edición de esta prueba con un perfil durillo para hacer marca, de hecho bajar de la hora treinta es cosa de campeones: el primer clasificado, Raúl Delgado, hizo 01:16:39 y es que el recorrido consiste en una sucesión de subidas y bajadas con algunas partes llanas donde las piernas te piden más pero te frenas porque estás viendo una fuerte subida a lo lejos.  De hecho mi cacharro señaló 368 mts de desnivel positivo y 221 mts de negativo acumulado.


Había participado en 2009 así que ya sabía lo que había.  Lo que nos esperaba a Santi, Alejo, David, Miguel y servidor cuando a eso de las 7:30 del domingo salíamos de Zizur rumbo a Logroño.  Ligera helada en los campos pero el cielo despejado prometía una buena mañana.

Llegamos a Santo Domingo con tiempo de sobra -madrugar es lo que tiene- para coger el bus con el que la organización nos llevó a Nájera.  Precioso pueblo a orillas del río Najerilla, cuyas calles y plazas recorrimos sin prisa, aprovechando para desayunar -otra vez- unos cafés con magdalenas junto con Javier Muñoz - Amigos Vuelta del Castillo-, que se había acercado desde su Calahorra natal. Entre bromas y risas nos asomamos al paseo de la ribera y en una soleada terraza coincidimos con más amigos de la AVC:  Txema y Asun.  Ya en la plaza y poco antes de la salida me acerqué a saludar a un grupo de corredores del Club Peralta Atlético, les pregunté por José Luis Riaño, mi compañero de aventuras en la Vuelta a Pamplona por el GR220.  - Pues aquí también se ha apuntado, lo tienes por ahí arriba - me señalaron el arco de salida en la parte superior de la plaza, - y por cierto que aquí tienes a su familia! - .  ¿Eres la señora de José Luis? - le pregunté a bocajarro a una chica rodeada de sus tres hijos -  ¡¡Pues toma dos besos!! que tienes un marido con dos... narices, corrimos juntos algunos kilómetros por el barro y la nieve y está hecho un campeón.-  La interpelada recibió el abordaje con simpatía -gajes de tener una pareja con fama mundial ¿no?-.   Es curioso además que Atletismo Zizur y Peralta Atlético estamos hermanados por las camisetas pues ambos equipos lucimos el mismo modelo de tono amarillo.

Monasterio de Santa María la Real de Nájera, en su interior
se encuentra el panteón de los reyes del reino de Nájera-Pamplona,
antecesor del Reino de Pamplona

Media hora más tarde esta plaza estaría repleta de corredores.
Sentados: Javi y Alejo, detrás Santi, David, Miguel y yo.

La plaza está repleta con los más de mil corredores inscritos para la prueba, falta muy poco para la salida y cambiamos las últimas impresiones mientras ponemos los relojes a punto.  La salida es a las 11:30,  tiramos calle arriba y pronto continuamos ganando altura por una pista que asciende en fuerte rampa - esto ya lo he escrito antes en alguna carrera de montaña-.  Mis piernas están nerviosas y me piden adelantar a este chico a esa chica, a ese otro que va despacio a esa pareja que no sé porqué se ha puesto aquí...  pronto me veo en una zona más desahogada y aminoro la marcha: la cuesta continúa y queda muuucha carrera.

Javier Muñoz se ha situado más adelante y no lo veo, desde atrás me alcanza primero David que tras correr unos metros a mi lado no tardará en alejarse, sé que está más fuerte y no seguiré sus pasos.  El que sí puede seguirle es Alejo que también me pasa en el kilómetro 3 aproximadamente.  El tercero en alcanzarme es Santi que se quedará conmigo pues hoy no quiere machacarse.  Los dos iremos juntos toda la carrera y lo cierto es que me será de mucha ayuda pues irá tirando de mi en las zonas más exigentes, moderando la marcha cuando me quede atrás y avivando el ritmo cuando vea que me recupero.  Gracias a él no me abandonaré en la dura subida de los kmts 12 al 15 que más de uno sube andando y me exigiré a tope en la fuerte bajada final con los ojos puestos en las lejanas torres de Santo Domingo, allí lejos.  ¡¡Venga, sólo quedan 4 kilómetros !!

Hemos ido adelantando gente todo el tiempo y han sido contados los corredores que nos han pasado a nosotros, lo cual nos anima y empuja a apretar un poco más en los últimos dos kilómetros de llano, cuando pisamos asfalto en las afueras de la ciudad.  Aquí Santi sacará el nitroso y se despegará de mí con autoridad pero no por ello dejaré de apretar los dientes:  detrás mía un motorista lleva un rato animando a un corredor amigo suyo: - ¡venga, coge al de amarillo que lo tienes ahí! -.  El de amarillo soy yo que no bajo la guardia y hago lo imposible por mantener la velocidad en el último kilómetro.  Vamos por la Calle Mayor cuando soy adelantado por mi perseguidor pero se queda a tiro de mis zapatillas y a falta de 200 metros puedo darle alcance tras de lo cual me lanzaré hacia la meta como un cohete - o eso les parece a mis pulmones -.  ¿Quién decía que los atletas populares sólo debemos competir contra nosotros mismos? Que se lo digan al de la moto!!!   Mi tiempo: 01:38:12.  Clasificación General.  

Bueno Santi, el próximo año sin catarro no me esperes - le digo a mi compañero de carrera - tú sí que has disfrutado hoy sin exprimirte ¿eh?.  El que ha disfrutado ha sido Alejo que cada día se encuentra mejor y más fino, David también ha demostrado estar fenomenal y eso que hace dos semanas sudó bien la camiseta en la Media de Tudela.  Javi Muñoz ha hecho muy buen crono pero el año pasado le salió un pelín mejor además de conseguir el tercer puesto en su categoría -hoy ha sido el cuarto ¡mecachis!-.  Miguel no ha perseguido a nadie y está más contento que nadie al llegar a meta  ¡¡bravo campeón!!

La parte más dura vendrá ahora, en las duchas, que para cuando llegamos se han quedado sin agua caliente - sólo ha llegado para los primeros tres clasificados -.  Ya hemos recuperado el aliento y las pulsaciones y podemos gritar cuando el agua helada nos cae encima (los gritos se pudieron oír en Nájera).   A casi todos nos parece chocante que la organización se esfuerce por ofrecernos un autobús que nos lleva a un polideportivo donde sólo hay agua caliente para medio equipo de fútbol.  A ver si el próximo año arreglan la caldera o nos llevan a unas instalaciones mejores.  Por pedir que no quede.

Pero eso es lo único que se le puede criticar a esta carrera.  La organización ha conseguido encontrar un marco incomparable en la monumental Plaza de España de Santo Domingo para situar la meta y el aperitivo para corredores y acompañantes: Bollos preñados y vino jóven de Rioja servido en copa de cristal -obsequio también- que nos sentó de maravilla a todos.




Por fin pude saludar a José Luis Riaño a quien no pude alcanzar en la carrera. Lo primero que hizo el titán de Peralta fue preguntarme si participaría en la Media de Montaña de Bera o en la Ehunmilak del próximo verano ¡¡qué tío!!.  - No señor - le contesté - ahora sólo voy a pensar en la Maratón de Vitoria el próximo 12 de mayo.  Me toca asfalto y el barro lo dejaré para después - bromeo, pensando en nuestra última aventura.


El excelente vino y el buen chorizo que encontramos dentro de los panecillos nos bastaron para almorzar.  La tarde espléndida invitaba a sentarse al sol y eso hicimos para tomarnos un café en el paseo de esta bella ciudad.  ¡¡Hasta el próximo año!!



Mis glucemias regular:  Amanecí a las 6:30 con 200.  Me puse 4 uds de novorapid y desayuné abundante: Café con leche -tazón grande-, dos tostadas - con aceite una y con queso y mermelada la otra-, nueces y avellanas.  Con todo en Nájera tenía 130 así que volví a desayunar un café con leche y una magdalena.  Antes de la carrera tragué una barrita de frutas y entre los kmts 10 y 15 tragué un gel.  En meta estaba muy alto: 320.  Cometí el error de no ponerme insulina y tras dos bollos preñados, tres copas de vino y un café con leche con una magdalena alcancé los gloriosos 400 al llegar a casa.  6 uds de insulina y tras una corta siesta en el sofá volví a unos excelentes 130 mg de azúcar en sangre.

 Seguiremos aprendiendo, algún día lo haremos bien!!!!!!!!!!!!

domingo, 24 de febrero de 2013

Nieve, Sidrerías y carreras

Séptima Edición de esta bonita prueba con meta en Hernani, la corrí por primera vez en 2011: Sagar Lasterra -carrera de la sidra-  es una carrera explosiva en la que tras los primeros 800 metros en llano,  rompes tu ritmo contra una empinada cuesta:  Son casi cuarenta metros que hay que subir sin desanimarse porque después, salvo algunos toboganes -más cortos- la estrecha carretera te conducirá rápidamente a la meta.  Pero no te confíes:  Si tu altura es superior al metro sesenta tendrás que agachar la cabeza en un oscuro túnel bajo las vías del tren próximas a Hernani y  a falta de un kilómetro, quedará una última cuesta cuando vayas por el carril bici, su pendiente no es fuerte pero se te puede atragantar si vas justo.  Y si después de eso te quedan fuerzas, las podrás quemar en los últimos 500 metros a meta.  ¡¡Vamos!!

¿Pero vamos a ir con este tiempo?  Santi, Martin y yo dudamos sólo un segundo.  A pesar de los 2 grados bajo cero y del polvo de nieve que cae sobre Zizur, en la Cuenca de Pamplona, emprendemos la ruta dirección Irurtzun por la Autovía de San Sebastián.  El paisaje blanco es precioso pero cuando vas por una autovía y ves que la calzada también está de ese color es difícil disfrutar de las vistas. Afortunadamente Santi está hecho un campeón - y las ruedas de su coche también-, y sin ningún contratiempo llegamos a Hernani en una hora aproximadamente.  Lo difícil aquí será encontrar sitio para aparcar, pero después de dar cuatro vueltas ¿o fueron ocho? por los barrios de la ciudad, conseguimos encontrar una plaza libre no muy lejos del polideportivo.

Saludamos a Carlos Vallejo - de los Amigos de la Vuelta -, está preparando la Maratón de Barcelona y mañana le toca entreno largo, pero aquí está dispuesto a quitarse el frío con nosotros.  La organización nos lleva en un bus de línea hasta la Salida, situada en un polígono industrial junto al río Urumea.  Apretado junto a nosotros también está Javier Lansac, amigo y vecino de Zizur.  Con sus veintipocos años, Javi consiguió hacer la hora treinta en la Media de Tudela el domingo anterior.  Confía en hacer una buena carrera y en que las lesiones le respeten una segunda prueba en tan pocos días.  Los toboganes que le describimos no le hacen mucha gracia y va callado escuchando nuestras "hazañas".



Javi, Martin, Santi y yo mismo
fotos cortesía de Sara  ¡¡Gracias guapísima!!

El bus nos deja en nuestro destino, a 8900 mts de la meta.  Nos quedan 10 minutos hasta la salida y los dedicamos a trotar y estirar  ¡¡qué frío!!  Se ven pocos pantalones cortos, casi todos -yo también- llevamos mallas largas y un par de camisetas ¡¡ y guantes por supuesto !!  Bromeamos con eso de que más nos valdría meternos en alguna de las sidrerías por las que vamos a pasar y ponernos hasta arriba de txuletón y sidra, quién sabe, la organización sorteará 25 invitaciones para dos personas  ¡¡ que haya suerte !!

¡¡Pum!!  la pistola nos "grita" que corramos y enseguida nos olvidamos del frío y de los txuletones buscando nuestro sitio y nuestro ritmo.  Vallejo tira para adelante como un cohete,  Martín hace lo propio y Santi detrás.  Javi está a mi lado y le digo que se olvide de ellos y que mida sus fuerzas.  Consejos vendo y para mí no tengo, pues yo me tiro a todo lo que dan mi caja y mis patas, mirando el garmin de reojo en busca de un ritmo por debajo de 4 min.  Pero no lo consigo en los primeros metros y mucho menos en los toboganes de después -salvo en las bajadas-.  Pasado el kilómetro 3, Javi me adelanta  - ¡¡ánimo Javi!! - le animo, pero al mismo tiempo intento seguir su ritmo.  Desisto enseguida, pues hoy mi caja no da más de sí.  Resignado veré cómo se aleja y me contentaré con mantener mis fuerzas y mi velocidad.  Uffff.... ¿cuánto falta?

¡¡Tocayo!!  - Es Carlos Vallejo que me grita super animado en una parte del recorrido donde nos cruzamos con los primeros de la carrera, ellos van de bajada y a nosotros nos toca subir una corta rampa - otra más-.  Uffff...  El campeón conseguirá un magnífico 22 puesto en la clasificación absoluta.  Estoy seguro de que en Barcelona también hará una gran maratón  ¡¡¡Bravo!!!

Mi tiempo en meta: 38:03 y lo malo es que tengo 352 de azúcar ¡¡madre mía!! El ejercicio físico es bueno para la diabetes, pero está claro que el estrés de competir contra el crono y tus propias fuerzas no lo es tanto.  Antes de la salida, a las 10:20 tenía 253, sin tomar nada y después de sudar casi 9 kilómetros no entiendo unas cifras tan altas, pero también me ha ocurrido en carreras más largas como una media maratón.  Sólo puedo asociarlo al estrés de competir aunque sea conmigo mismo. Escribir Cien veces:  Corre y Disfruta, no te estreses capullazo...  Y lo peor es que no nos tocó ninguna cena de sidrería en el sorteo ¡¡mecachis la mar!!



Menos mal que hoy los números han sido mejores:  Tocaba entreno a ritmo medio con mis compas de Atletismo Zizur y a pesar de la nevada con que nos ha sorprendido este último Domingo de febrero, nos hemos decidido a salir hacia Pamplona para disfrutar de las bellas estampas nevadas de los parques y calles de la capital navarra.  Alejo, Martin, Pedro, Javi y servidor:  cinco mosqueteros bien abrigados para comernos casi 13 frescos kilómetros de asfalto.  ¡¡El próximo domingo tocará la Media Maratón de Nájera a Santo Domingo!!  Más toboganes y más kilómetros...

Primeros metros por la urbanización de Zizur

Bajando hacia Pamplona, a la vuelta será duro subir esta cuesta...


Por la Universidad de Navarra junto al río Sadar

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Junto a la Universidad Pública

Javi y Martin me esperan en la subida de la gasolinera
Alejo y Pedro se alejan al fondo de la imágen.  ¡¡Esperarnos!!

Alejo, Pedro, Martín, Javi y yo
Mis glucemias hoy:  202 al desayunar y 88 al terminar.  Datos del Garmin aquí.


domingo, 27 de enero de 2013

GR220. TRAIL PURO Y SALVAJE

Sábado 26 de enero, es el día.  A las 5 de la mañana con puntualidad británica, salímos unos 70 locos de Subiza corriendo monte arriba hacia los altos de la Sierra del Perdón - Erreniega.  Los frontales encendidos no tardan en iluminar la nieve que todavía cubre el suelo tras la última nevada.  La temperatura no es muy fría, unos 2 ó 3 grados positivos, además llueve por lo que tendremos barro garantizado.  No son buenas perspectivas para enfrentar ni una sola de las 6 etapas que completan la Vuelta a la Cuenca de Pamplona - Iruña, 116 kmts aproximadamente con un desnivel positivo acumulado de 4761 mts.  El objetivo de muchos corredores es hacer dos etapas, hasta Egillor, habrá alguno que se una al grupo en Belascoain, en Egillor, Oteiza o Zabaldika, pero sólo 20 queremos hacer todo el recorrido.



Con la confianza de haber cogido el fondo suficiente gracias a los últimos entrenos y salidas montañeras y pese a lo que sufrí a primeros de diciembre en aquélla épica "excursión" en la que recorrimos las dos primeras etapas, me he decidido a inscribirme a la vuelta completa.  Total, si en cualquier momento lo ves negro, la organización te lleva al punto de partida desde cualquiera de las etapas del recorrido.  ¿Quién sabe? Lo mismo tengo el día y otra historia para contar a los nietos...

En Subiza hay un gran ambiente, además de David Salinas -mi colega de Zizur-, saludo a José Antonio Beriain -el campeón de Monreal-, a Angel Muñoz por supuesto - un fiera de Adi-Ike y organizador-, a Edorta Elizalde - promesa del Txurregi-, a Pablo Apesteguia - sufridor lector de mi bló- que con unos amigos de Vitoria del club "42195" han venido para disfrutar de dos etapas -, de mi club, Atletismo Zizur está David Senosiáin  y cómo no Beltzun, que también participó en la excursión de diciembre y que no pudo llegar a Egillor por muy poco, hoy ha venido a quitarse la espinita y está muy animado.  En definitiva un montón de gente a quienes no nos asusta madrugar, aunque llueva como está lloviendo y se nos mojen los pies a los 20 minutos de echar a correr.

Tras subir arriba de la Sierra, recorreremos la larga cresta erizada de molinos en dirección Oeste. De nuestro lado derecho el viento norte nos azota con rachas fuertes, pero no hay problema pues corriendo no sentimos frío.  Delante de mi un corredor veterano corre con pantalones cortos y camiseta, una capa de plástico - "de los chinos"- le resguarda a medias hasta que se rompe y se va volando.  Yo llevo dos mallas: la primeras helly hansen y las segundas normales, de ese modo mis patas resistirán el agua y el frío -espero -.  Arriba llevo una camiseta fina de lana, otra helly hansen más gruesa y el chubasquero, que me gustaría quitar para sudar menos pero lo dejaré mientras llueva o pegue el aire como ahora.  Lo que peor llevo son las zapas: unas viejas salomón de goretex por las que me he decidido a última hora en previsión del chipi-chapa que nos espera.  Sé que son lo más importante pero en la bolsa de material que la organización nos llevará a cada fin de etapa, hay unas trabuco en mejores condiciones.  Finalmente voy sin bastones: hacía meses que no los extendía y me ha sido imposible hacerlo en Subiza, ahí se han quedado.  Y lo más gracioso es que otro par viejo que tenía guardado se lo he dejado a un chico que no llevaba, paso de pedírselos y pienso que en Egillor me los podrá dejar cualquiera que termine.  Ahora estoy fuerte.

En la bajada a Belascoain casi me la pego pero bien.  Los primeros metros voy junto con David Salinas, pero él baja más rápido y pronto me veo sólo y casi a oscuras pues las pilas de mi frontal se están terminando.  Tengo de repuesto pero no me apetece nada parar, además las quiero reservar.  Hay bastante barro al principio y aunque es una pista forestal, está llena de socavones, ramas y piedras así que no puedes bajar la guardia.  Me alcanzan Beltzun y David Senosiain  que tampoco van sobrados de luz y juntos llegamos por fin a Belascoain, son las 7 y media.

Llueve y hace frío al parar, pero ahí están Fernando Moreno y Jabi Caballero con otros voluntarios para ofrecernos caldo caliente, un sandwich, plátanos, chocolate...  ¡¡de todo!!  Me miro el azúcar y tengo 70 ¡¡menos mal que he bebido bastante isostar durante la etapa!!  como de todo y con ganas, igual que los demás. Al detenernos tanto rato nos destemplamos un poco y por eso nos alegramos de retomar la marcha.

Cruzamos el Arga un poco más abajo, casi no se ve todavía, pero sentimos la fuerza del crecido caudal pasando bajo el puente camino de Puente la Reina.  Sigue lloviendo, a ratos fuerte, pero como ahora nos viene una buena subida no hay problema de quedarse fríos.




Debido a la subida de temperaturas en los últimos días y por la lluvia que no cesa, se ha ido bastante nieve pero arriba volvemos a encontrarla.  Ya no la dejaremos hasta la cima del Mortxe, pero llegar allí será muy duro:  La meseta que separa la Cima de Etxauri de esta cumbre vuelve a ser un terreno infernal por el viento, la nieve blanda y el agua helada que nos empapa los pies y sobre todo la lluvia que nos azotará sin misericordia.  El arco iris que vemos encima de Azanza resalta delante de una gris cortina que se nos viene encima.  El pelotón se estira, tan apenas hablamos aunque David Salinas que camina a mi lado todavía hace alguna broma - ¡qué tío! -.




Se me hace muy largo llegar a la cima del Mortxe, hay menos nieve que en diciembre, pero hace más frío o tengo más frío no sé.  Sin sacar la cámara ni detenerme un segundo emprendemos la bajada a Egillor.  Nos hemos quedado muy atrás del grupo de cabeza y no es cuestión de perder tiempo y sólo pensar en cambiarnos de ropa y comer en un sitio resguardado nos da la fuerza necesaria para bajar por las nevadas laderas de la montaña.  Pese a los casi 40 kilómetros que llevamos noto las piernas fuertes y controlo bien los resbalones, importante en este terreno mixto de hierba, barro y nieve a partes iguales.

Egillor

Hay que quitarse las zapas para entrar en la Sociedad de Egillor, dentro nos podemos cambiar de ropa y comer unos riquísimos macarrones hiper-protéicos,  que junto con una cerveza me sientan de maravilla.  Casi no los he terminado cuando nos dicen que en 10 minutos continuamos la marcha ¡qué agobio!  todavía hay que ordenar algunas cosas y los segundos vuelan.  Nos despedimos de David Senosiáin, Beltzun y Edorta entre otros que están más que satisfechos con la jornada.  Otros, los menos, todavía queremos más y alguno soñamos todavía con llegar a Subiza.  - ¿Tú la quieres hacer completa? - me pregunta un corredor veterano, es el colega de los pantalones cortos, que es de Peralta y parece que acaba de salir de la fábrica para hacer un entreno de hora y media por el campo.  - Hombre, en principio sí, pero ya veremos cómo responden las patas - le contesto prudentemente.  - ¡Pues entonces eres de los míos, tú tranqui que poco a poco la terminaremos, hazme caso...! - afirma convencido.

Primeros metros de la tercera etapa.   El Mortxe se queda atrás.

Nos costó un poco encontrar el mejor sitio para saltar la regata
Reemprendemos la marcha, yo encantado con los pies secos después de cambiar de zapas.  Además ha dejado de llover -parece que se cumplen las previsiones- e incluso el sol asoma tímido entre los nubarrones.  Lo malo es que desde la bajada a Belascoáin noto un dolorcillo en el talón, también me ha molestado bajando del Mortxe pero confío en que se pase, además subiendo no lo noto y ahora viene cuesta arriba otra vez.

Tras saltar una regata que baja muy crecida, toca cruzar las vías del tren.  Nos despistamos del GR y desandamos unos metros hasta encontrar el paso adecuado.  Al poco de cruzar las vías oímos el pitido del tren, seguro que todavía había alguno cruzando y le han dado un susto al maquinista...

Pasamos por Atondo y emprendemos una fuerte subida monte arriba por un encinar.  Son casi 400 mts de desnivel pero consigo mantener un ritmo decente junto con David Salinas y José Antonio Beriain.  El grupo se estira pero arriba nos reagrupamos para enseguida emprender el descenso en dirección Este.  Me quedo atrás con otros cuatro corredores, entre ellos el colega de Peralta.  Bajamos algo menos rápido y enseguida perdemos de vista al resto.  Palomeras y una txabola de cazadores, dos jóvenes con escopetas nos preguntan si viene más gente, les decimos que somos los últimos ¡¡adiós, adiós!!    El camino ha desembocado en una pista totalmente desecha por el paso de tractores, hay barro por todas partes.  Los pies los llevo mojados de nuevo, me he resignado hace rato y ahora sólo me preocupa encontrar el sito donde menos me hunda.  Parecía imposible encontrar peor terreno, pero más abajo, en las inmediaciones de una vaquería nos metemos en un verdadero infierno de barro:   barro y estiércol a partes iguales, un lodazal machacado por las pisadas de los animales en el que cuesta no perder el equilibrio...

- ¡Eeeeh, por aquí! - David Salinas, nos grita desde una ladera a unos 30 metros encima nuestro.  Esperanzados, salimos de la pista pero la ladera no es mucho mejor, también está minada por las vacas, hay zarzas por doquier y la poca hierba que hay no tarda en dar paso a un nuevo lodazal.  Nuestra esperanza es llegar a una valla cerca de un tractor, lo conseguiremos andando como patos ante la mirada aburrida de los animales.

¡Por fin! respiramos al reencontrar tierra firme, bueno es un decir, porque la pista también está embarrada pero esto es el recibidor del Hilton comparado con lo que hemos dejado atrás.

Las marcas nos llevan al otro lado de un cercado en el que un caballo se mueve nervioso, entramos por un lado y salimos por el otro vigilando que el animal no se acerque, pero tiene más miedo que nosotros.  ¡¡adiós, adiós!!.

Volvemos a subir monte arriba por una vaguada, vamos cuatro corredores y no hay rastro de los demás. Algunas dudas pero vamos encontrando las marcas así que no nos preocupamos.  Eso sí, no dejamos el agua:  chapoteamos a cada paso y a menudo tenemos que saltar pequeños arroyos que bajan muy crecidos de todas partes.  Llegamos a un collado, descendemos y a unos 500 metros vemos a nuestros compañeros iniciando la subida por una ladera de pinos.  Nos extraña verles tan cerca.

Al llegar al fondo del valle entendemos porqué nos hemos acercado tanto al grupo:  Las aguas que bajan de varios barrancos se unen aquí formando un pequeño pero respetable río, imposible de saltar.  Alguien nos grita desde el otro lado del torrente:  Es uno de la partida que se ha quedado para señalarnos el único sitio posible por donde pasar.  Con cuidado ponemos los pies sobre una rama que resiste nuestro peso y sin pensarlo damos dos pasos sobre ella hasta alcanzar la orilla opuesta.  El compañero nos explica que hasta encontrar esa solución, dos del grupo han cruzado con el agua a la cintura y casi los ha arrastrado el agua.  ¡¡madre mía!!




Si eso nos parecía malo, encima nuestra una parte de la montaña se ha desprendido en una avalancha de tierra, es monte repoblado de pino silvestre y las cortas recientes han dejado las laderas sin sujeción, con eso y las lluvias de este mes, que con 240 litros suponen la mayor cifra desde que hay registros-, es fácil entender lo que ha pasado.  Trepamos penosa mente por la regata que baja a un lado de ese caos de barro, con la lengua fuera y agotados por la dura jornada pero con ganas de dejar atrás un terreno peligroso.



Conseguimos llegar por fin a la cima de Eltxumendi, desde aquí vemos el San Cristóbal y la ciudad de Pamplona.  La bajada a Oteiza la haremos corriendo por las aguas de un arroyo -literal- formado por el agua que rezuma de cada metro de tierra de la montaña, empapada totalmente.

¡¡Esto no sale en las revistas !! - les grito a mis compañeros - ¡¡esto es Trail !!    Alucino con el amigo de Peralta, que nos cuenta mil aventuras como el UTMB, el Soplao, la Hiru, Travesera...  es un fuera de serie.  - Oye, ¿pero también ibas así en el Montblanc? - le pregunto señalando su pantalón corto.   - ¡Por supuesto que si, en la mochila llevaba todo el material exigido por la organización pero yo siempre corro así! - me contesta sin pestañear, y le creo porque si hoy ha aguantado lo que nos ha caído puede con cualquier cosa, aquí, en los Alpes o en la Luna...

Al llegar a Oteiza me miro el azúcar: 87 ¡¡muy bien!! estaba mosca porque hacía rato que notaba la boca seca pero eso es porque no he bebido agua en todo el día ¡y mira que me he mojado!  Dos vasos de caldo y un sandwich me entran como la gloria.

Por ahí están Txus Unsión y  David Salinas que me pregunta cómo lo llevo.  - Yo lo dejo aquí - le contesto sin dudar. Estoy hasta las narices del barro y del agua, me rindo.   El de Peralta que estaba cerca, me ha escuchado y casi me grita: - ¡No jodas que no la vas a terminar! ¡Venga, que vamos a ir juntos ya verás...!- .  Que no, que no, - le repito aún más convencido-  llevamos sólo la mitad y estoy hecho polvo, de verdad que el barro ha podido conmigo, ahora estoy entero y no quiero imaginarme arrastras San Cristóbal arriba...

Me despedí de estos campeones en Oteiza desde donde la organización nos llevó a mi y a los otros dos corredores a Subiza.    ¡¡Muchas gracias Travel-Trail!!   Vivir una aventura como esta al lado de casa es un lujo muy raro en estos tiempos.

Unas pocas fotos más aquí.

Nota: Angel Muñoz consiguió completar la aventura.  David Salinas y José Antonio Beriáin lo dejaron en Ardanaz por problemas logístico-familiares, el amigo de Peralta no lo sé, pero me da que consiguió también llegar a Subiza lo mismo que Txus Unsión. En total fueron 7 los que lo consiguieron.  ¡¡Bravo por ellos y por todos los que hemos participado en esta Primera Aventura!!

domingo, 20 de enero de 2013

Un entreno largo por el Perdón


Hoy Domingo tenía la mañana libre para hacer un buen entreno y pensando en la aventura que me espera dentro de seis días he querido meter unos kilómetros extra a las piernas.  Para ello he contado con David Salinas que junto a otros 70 locos también quiere enfrentarse a esos 116 del GR220 que rodea la Cuenca de Pamplona.  Ninguno de los dos damos la apuesta por ganada, pero al menos pelearemos todas las etapas que podamos.  Piernas y cabeza nos harán mucha falta, y como para la segunda es importante la confianza, queríamos asegurarnos de que podemos darnos un poco de caña en el monte.


Un monte que tenemos a la puerta de casa, así que  ha sido  muy sencillo:  A las 8 en punto hemos salido de Zizur buscando las cuestas de Zariquiegui por el Camino de Santiago.  No hacía mucho frío - 4 grados- y las nubes cubrían el cielo, oscuras y grises como desde hace una semana, en la que ha llovido, nevado y vuelto a llover lo que no está escrito.  La tierra no puede tragar más agua y estos días los caminos son ríos por los que hemos nadado igual que lo hacen los salmones corriente arriba.

En Zariquiegui hemos dejado el Camino para tirarnos por la empinada cuesta que lleva a los últimos chalets, desde allí una pista entre fincas asciende hasta los molinos del Perdón, a donde hemos asomado en menos de una hora.  Lo siguiente ha sido una sucesión de subidas y bajadas por las pistas y senderos que cosen la Sierra del Perdón - Erreniega.  Sobrevolando Arlegui y Subiza nos han sorprendido varias borrascas que arriba eran de nieve.  Cuando perdíamos altura el blanco meteoro se convertía en lluvia, por suerte también había momentos en los que las nubes se abrían y podíamos secarnos un poco.




David no ha dejado de hablar ni en las cuestas más cañeras, bueno en dos de ellas sí lo ha hecho, imagínense lo duras que debían ser...  Mi amigo y vecino conoce la zona al dedillo pues tiene alergia al asfalto y no corre por otro sitio, así que no he hecho otra cosa que seguir su ritmo.

Sólo hemos hecho una parada de 4 minutos para comer un plátano y una barrita y justo entonces ha subido desde Subiza un elemento que se ha tirado cuesta arriba por la nieve como un cohete.  Ha trepado la montaña en dos patadas ¡qué tío!  El Sábado que viene en Subiza comprobaremos si es alguien de la partida.



Finalmente han sido 31 kilómetros justos saliendo y llegando a la puerta de casa, un lujo que incluye 1128 metros de desnivel positivo acumulado en tres subidas principales.  El piso estaba bastante bien pese a todo el agua caída y no hemos tenido barro salvo en contados sitios, pero como luego volvíamos a la "piscina" nuestras zapatillas han quedado casi limpias.  Tres horas y cuarenta y cinco minutos de disfrute.  ¡¡como cochinos jabalís!!

Bajando hacia Zizur por el Camino Río de Santiago


Todas las fotos de la jornada aquí.

La semana pasada me di también una vuelta muy guapa por los montes del Valle de Aranguren:  Desde Labiano a Ardanaz por el GR220 y regreso por la carretera.  Todas las fotos aquí. 

Y aquí tenéis unas pocas del 7 de enero que también estuve por esa zona, todavía no habían llegado las borrascas y el cielo azul sobre las nieblas en la Cuenca de Pamplona quedaba precioso.

Sierra de Tajonar desde el Poche de Andrikain -encima de Labiano-
a la derecha Pamplona y San Cristóbal o Monte Ezkaba

Mis glucemias hoy bastante bien:  Tenía 100 a las 6:30 antes de desayunar.  Durante el recorrido no me lo he mirado porque iba dando tragos al Isostar del Camel todo el tiempo y tenía buenas sensaciones  (la lengua fuera y el jadeo era por las cuestas).  En nuestra única parada he tomado una barrita y un plátano.  Al llegar a casa me he despistado un poco y entre la ducha y recoger trastos, cuando me he mirado tenía sólo 50, pero lo he solucionado con una pera, un plátano y una naranja.  Después ha llegado la comida y tras 6 uds de novorapid han caído unos señores guisantes con jamón y un pedazo de lasaña de carne que no se la saltaban tres gitanos ¡¡y de postre flan con nata!!