Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR.
Con Diabetes.
Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.
Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).
¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?
El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.
Todo el Verano correteando por el monte y esta semana sólo he pensado en el asfalto: La Maratón de Zaragoza el próximo 27 de septiembre está a la vuelta de la esquina. Después de la Maratón de Canfranc, tengo claro que mis patas no están para batir marcas personales en la carrera de las carreras, y menos este año, pero en cualquier caso tenía que prepararme lo mejor posible.
Sí ya lo sé, es imposible en dos semanas pero bueno, por lo menos tenía que saber qué velocidad puede alcanzar mi viejo motor: ¿Podré llevar un ritmo por debajo de 5 minutos el kilómetro? Es decir, ¿alcanzaré la meta en 3:30 o menos? Pensando en eso salí el miércoles a dar cuatro vueltas al pueblo, (si me dieran un euro por cada vuelta que he dado corriendo a la Vuelta San Cristóbal en Zizur podría dejar de currar). Bueno, pues a pesar de que al principio las patas estaban duras y se quejaban al pedirles caña, terminé los 11 kmts que son cuatro vueltas con un ritmo promedio de 4:36. En Zaragoza la distancia será casi cuatro veces más, pero será más llano y quizás consiga un ritmo de 4:50, a ver...
Pero además necesitaba comprobar que el motor no se quemaría si le pedía esa velocidad tanto tiempo. Aunque es cierto que en el monte las excursiones han durado muchas horas, también es verdad que la mayor parte del tiempo vamos caminando, correr lo que se dice correr lo hacemos en las bajadas y en el llano. ¿Podré correr más de 3 horas? El viernes por la tarde, hice mi clásico entreno alrededor de Pamplona de más de 27 kmts y me costó 2 horas y 18 minutos. El ritmo se fue un pelín por encima de 5 min/km pero es que el perfil del recorrido tiene subidas y bajadas.
¿Pero seguro que el motor aguantará? Bien, nada mejor que hacer el burro para comprobarlo: Hoy he corrido la Media Maratón por el Plazaola entre Lekunberri y Leitza. Sabía que sufriría sólo dos días después del entreno largo y he sufrido, sobre todo al principio, pero en la segunda mitad del recorrido, que era cuesta abajo, he disfrutado la sensación de correr a menos de 4 min/kmt (casi) sin esfuerzo. Como dicen algunos les he quitado la carbonilla a las bujías, perdón, quiero decir a los inyectores. Vamos allá Zaragozaaaaaaaa
Alberto, Santi, David, Alejo y yo
En Leitza, antes de coger el bus que nos llevaría a Lekunberri.
Esta Media Maratón discurre por la vía verde del antiguo ferrocarril Plazaola que unió Pamplona con San Sebastián entre 1914 y 1953. La naturaleza del territorio por el que discurre hace que sea un paseo fantástico: disfrutaremos de la conocida vista de la Sierra de Aralar con las Malloas levántandose más de 1000 mts por encima de los pueblos del fondo del valle, interminables bosques de hayas, prados y fincas con sus viejos caseríos, regatas escondidas... Yo tenía una idea preconcebida de que sería un paseo aburrido por la caja del ferrocarril sin otra vista que árboles y más árboles cerrando el camino a ambos lados y nada de eso: por supuesto que había árboles, pues los bosques ocupan una gran parte del territorio, pero a menudo pasas por grandes claros donde el horizonte se ensancha y están los túneles...
Los túneles. Entramos en muchos túneles y uno de ellos el de Uitzi de casi 2700 mts de longitud ¡madre mía! Algunos corredores llevaban frontal, pero la organización nos ha dicho que salvo alguna de poca longitud, los más largos tenían iluminación suficiente, así que mi cacharro se ha quedado en la mochila. También pensaba que serían un aburrimiento pero qué va, en el de Uitzi ha sido una gozada notar que a la mitad del túnel la pendiente se ponía cuesta abajo y ver aumentada la sensación de velocidad entre las paredes próximas. Además tenía algo mágico ver la luz allí lejos, muy lejos y correr y correr sin llegar nunca a la boca de salida. Qué alegría notar el calor del sol cuando por fin sales afuera. ¡¡Qué maravilla!! Nos han dicho que en su interior tendríamos 13 grados. Mientras tanto fuera no habremos pasado de 22 así que con todo ha sido una mañana fabulosa para correr.
David se ha marcado un carrerón y cuando yo he llegado en 01:36 él ya llevaba 11 minutos en meta, Santi casi ha bajado de la mítica 01:30, Alejo ha entrado con la primera chica tres minutos después suya y Alberto ha demostrado que por mucho que se descuide en vacaciones puede con 21 kilómetros y con más. Todos hemos disfrutado como ceporros y más con un talo de chistorra bien acompañado de cerveza. Leitza era una fiesta en el día del Talo y más hoy con la espléndida mañana de un Verano que se despide.
Hemos podido saludar a Daniel García Jaurrieta y a Alfonso Serrano, un super campeón Alfonso: el año pasado ganó esta carrera, este año ha sido segundo en la San Fermín Maratón y hoy ha conseguido un cuarto puesto que le tendría que haber permitido subir al podio porque ha peleado hasta el final a muy poca distancia de los tres primeros. ¡¡¡Le desamos mucha suerte en la próxima Maratón de Valencia!!!
Mis glucemias: 180 en Leitza a casi una hora de la salida, así que no he tomado nada salvo media botella de agua mineral. Durante la carrera llevaba dos geles en la mano pero no los he tomado, sí he bebido agua en los avituallamientos además de un cacho de chocolate y un trozo de naranja. Al llegar a meta, en las duchas tenía 68 así que el talo y la caña me han ido de cine.
Él talo es una torta elaborada con harina de maíz sin fermentar y se la puede rellenar de todo lo que se quiera, dulce o salado. Con chistorra está... ¡¡ummmm!!
La carrera la he clasificado como de asfalto, pero el 99% discurre por piso de tierra, no se puede considerar de montaña aunque sí tiene unos metros de sendero con algún escalón que interrumpe el ritmo y que hoy me ha venido genial para coger aire mientras andaba.
La última aventura del 2014 ha sido sin duda la más dura, en la que más he sufrido. Participé en diciembre de 2010 así que ya sabía lo que me esperaba. Por eso aproveché la mañana del último día del año para acercarme al gimnasio donde tras calentar un poco, corrí 15 minutos en la cinta y terminé estirando un poco, sobre todo los isquios que últimamente me han traído algún problema.
A las 3:30 había quedado con David Senosiáin, Lau y Pello para salir hacia Lerín. La salida es a las cinco pero nos costará 40 minutos recorrer los 48 kmts que hay desde Zizur. Recoger los dorsales, saludar a los amigos y tomar un café nos deja el tiempo para echar una carrera y reconocer el circuito.
Por ahí están también Jesús Abaigar, Sergio Iriarte, Carlos Lizoáin muy bien acompañado de su hijo Aritz ¡que conseguirá un magnífico crono de 25:32, Zorionak!, José Facila, Juan Luis Blanco, Nacho Valencia... Y por supuesto muchos amigos de ANADI - la Asociación Navarra de Diabetes-, como son Félix y José Igigoyen, Manu y Jose Llanderas. Un montón de locos con muchas ganas de echar a correr.
A las 5 en punto nos lanzamos calle abajo para doblar una esquina y enseguida correr calle arriba seguida de otra calle en llano -muy cortita-, que nos lleva a una plaza donde cambiamos de dirección cogiendo una cuesta arriba por otra calle... Son tres vueltas a un circuito urbano, que más parece un laberinto de toboganes, uffff... ¿cuánto falta?
Sólo he ido a gusto los primeros 100 metros, después he sufrido como un perro intentando mantener el tipo y el ritmo dentro de la manada. Mis referencias han sido numerosas: primero un chaval del Ardoi con pelo rizado a quien he seguido muy de cerca más de la mitad de la carrera, después me he fijado en un veterano -muy veterano- a quien todo el mundo animaba, también ha pasado delante mía en la segunda vuelta pero le he podido pillar en la tercera pues con el dorsal en el pecho no respeto canas ni nada...
Al terminar la segunda vuelta no nos han doblado los dos primeros por unos pocos segundos. Por otra parte, mi compañero de equipo Lau Campanon, me ha seguido de cerca sin yo saberlo en las dos primeras vueltas para pasar delante también al inicio de la última, cosa que ha hecho con total autoridad y sin pestañear, consiguiendo más de medio minuto de ventaja en la meta. ¡¡La próxima verás, jajaja!! Clasificación aquí.
Foto cortesía de Egi Cotanda ¡¡Muchas gracias!!
Increíbles las sensaciones de correr en las bajadas, acelerar una vez que doblas la esquina para coger la calle siguiente mientras vigilas las patas de los demás corredores dentro del pelotón, jadear, tragar el aire fresco a bocanadas, lágrimas en los ojos, bracear y apretar los dientes intentando no bajar el ritmo en esa cuesta, ni en la siguiente...
San Silvestre de Lerín Por la dureza de su trazado, su buena organización, y el magnífico buen trato al corredor es sin duda la mejor manera de despedir el año. ¡¡No os la perdáis el próximo 31 de diciembre de 2015!!
Mi carrera en el Garmin, es curioso: en mi cacharro sale un ritmo de 4:23 min/km
mientras que en la clasificación oficial me marca 3:56 min/km. ¿Cuál es la distancia exacta?
Porque mi garmin señala 7,12 kmts.
Mis glucemias: No la miré antes de la carrera pero por precaución tomé un café con hielo y azúcar. Al terminar, en el vestuario, a las 18:00 tenía 46, lo cual arreglé con dos barritas. No hubo tiempo para cervezas porque nos esperaba la familia y por eso nos perdimos el lunch ¡¡mecachis la mar!!
Me gusta correr, por los senderos de un bosque o por las calles de una ciudad ¡¡me da igual!! Las sensaciones son diferentes: En el monte sufro como un perro cuando toca subir pero me animo pensando en el disfrute de la bajada... ¿Y por el asfalto de las calles? Aquí normalmente no hay subidas, salvo que corramos por la ciudad de San Francisco, claro, pero igualmente sufro como un perro porque exijo más velocidad a mis patas y el corazón coge las mismas revoluciones o más que en una subida fuerte por montaña. En la montaña puede formarse un "tapón" de corredores y puedes tomarte un respiro, pero en el asfalto no, hay que correr todo el rato a tope -o como puedas- desde que pasas bajo el arco de salida.
Pero en el asfalto también disfruto. La sensación de correr a buen ritmo y mantenerlo a lo largo de un kilómetro y otro, y otro más... Es de plenitud. Pero en segundos puedes pasar de la euforia al terror si te notas desfallecer y ves que todavía faltan dos kilómetros para la meta ¡¡o diez o veinte!! Pero aprietas los dientes, pones más energía en el braceo y entonces recuperas el ánimo y el ritmo. Lo voy a conseguir, piensas, y te concentras de nuevo en la zancada, en la respiración en... ese chico con camiseta roja al que llevas siguiendo desde el kilómetro 2, por ejemplo. ¡¡Qué fácil es disfrutar y tocar la felicidad aunque sólo sea durante una hora, treinta y cinco minutos y veinticinco minutos!!
Aquí con Javi, más contentos y más nerviosos que para qué...
tres mil elementos en pantalón corto, me resultó curioso
no encontrar ninguna cara conocida en la multitud.
Además en esta carrera iba a compartir nervios y kilómetros con mi hermano Javi, que tras un largo paréntesis sin ponerse las zapatillas lleva más de un año entrenando formalmente, los dos hemos pasado un invierno regular: él con molestias en un gemelo y yo con la rodilla, pero ya estamos listos ¡¡Vamos!!
La mañana del domingo 11 de mayo salió fresquita en Zaragoza, cielo con nubes altas que tapaban el sol y un leve viento cierzo que no llegaba a molestar, menos mal, porque cuando llegué la tarde anterior el termómetro marcaba 30 grados.
Apretados entre los tres mil corredores, mi hermano y yo nos deseamos suerte en la salida a las 9 en punto. Primeros metros despacio, buscando nuestro sitio: yo quería correr entre el globo de 1:30 y 1:35 y Javi buscó su sitio entre el 1:40 y 1:45, los dos pecaríamos de optimistas por un poco, pero los dos llegamos a la meta en la Plaza del Pilar, eso es lo importante.
Primer kilómetro de carrera por el Puente de Santiago
¡¡qué bien iba entonces!!
Al igual que en la Maratón de 2012, algunos colegios habían organizado
grupos de chicos para animar ¡¡Muchas gracias campeones!!
Venga Javi!!!!!!!!!!!!!!!
Gran parte de la carrera fui junto a esta chica a quien todo el mundo
conocía y animaba: ¡¡Ana, Ana, Ana, Ana!!
Primer paso por la Plaza del Pilar
últimos metros antes de la meta por la calle Alfonso
¡¡Venga Javi!! ¡¡Ya estás campeón!!
Yo quería "quemar la carbonilla de las bujías" y poner el motor a buena velocidad durante el mayor tiempo posible, y puede decirse que lo conseguí durante la primera mitad de la carrera, después mi caja acusó el esfuerzo y el resto me supuso de 10 y 20 segundos más cada kilómetro, confío en que la aventura me sirva para mejorar un pelín la velocidad de mis patas en las próximas carreras de montaña. A ver.
En cuanto a mis glucemias a las 7:22 antes de desayunar tenía 132, y a las 11:42 al llegar a casa 116. Comí un plátano minutos antes de la salida y durante la carrera no tomé nada -ni agua bebí-, al llegar a meta bebí dos botellines de agua y comí una naranja. Me noté bien durante todo el tiempo.
De Nájera a Santo Domingo de la Calzada por el Camino de Santiago. Séptima edición de esta prueba con un perfil durillo para hacer marca, de hecho bajar de la hora treinta es cosa de campeones: el primer clasificado, Raúl Delgado, hizo 01:16:39 y es que el recorrido consiste en una sucesión de subidas y bajadas con algunas partes llanas donde las piernas te piden más pero te frenas porque estás viendo una fuerte subida a lo lejos. De hecho mi cacharro señaló 368 mts de desnivel positivo y 221 mts de negativo acumulado.
Había participado en 2009 así que ya sabía lo que había. Lo que nos esperaba a Santi, Alejo, David, Miguel y servidor cuando a eso de las 7:30 del domingo salíamos de Zizur rumbo a Logroño. Ligera helada en los campos pero el cielo despejado prometía una buena mañana.
Llegamos a Santo Domingo con tiempo de sobra -madrugar es lo que tiene- para coger el bus con el que la organización nos llevó a Nájera. Precioso pueblo a orillas del río Najerilla, cuyas calles y plazas recorrimos sin prisa, aprovechando para desayunar -otra vez- unos cafés con magdalenas junto con Javier Muñoz - Amigos Vuelta del Castillo-, que se había acercado desde su Calahorra natal. Entre bromas y risas nos asomamos al paseo de la ribera y en una soleada terraza coincidimos con más amigos de la AVC: Txema y Asun. Ya en la plaza y poco antes de la salida me acerqué a saludar a un grupo de corredores del Club Peralta Atlético, les pregunté por José Luis Riaño, mi compañero de aventuras en la Vuelta a Pamplona por el GR220. - Pues aquí también se ha apuntado, lo tienes por ahí arriba - me señalaron el arco de salida en la parte superior de la plaza, - y por cierto que aquí tienes a su familia! - . ¿Eres la señora de José Luis? - le pregunté a bocajarro a una chica rodeada de sus tres hijos - ¡¡Pues toma dos besos!! que tienes un marido con dos... narices, corrimos juntos algunos kilómetros por el barro y la nieve y está hecho un campeón.- La interpelada recibió el abordaje con simpatía -gajes de tener una pareja con fama mundial ¿no?-. Es curioso además que Atletismo Zizur y Peralta Atlético estamos hermanados por las camisetas pues ambos equipos lucimos el mismo modelo de tono amarillo.
Monasterio de Santa María la Real de Nájera, en su interior
se encuentra el panteón de los reyes del reino de Nájera-Pamplona,
antecesor del Reino de Pamplona
Media hora más tarde esta plaza estaría repleta de corredores.
Sentados: Javi y Alejo, detrás Santi, David, Miguel y yo.
La plaza está repleta con los más de mil corredores inscritos para la prueba, falta muy poco para la salida y cambiamos las últimas impresiones mientras ponemos los relojes a punto. La salida es a las 11:30, tiramos calle arriba y pronto continuamos ganando altura por una pista que asciende en fuerte rampa - esto ya lo he escrito antes en alguna carrera de montaña-. Mis piernas están nerviosas y me piden adelantar a este chico a esa chica, a ese otro que va despacio a esa pareja que no sé porqué se ha puesto aquí... pronto me veo en una zona más desahogada y aminoro la marcha: la cuesta continúa y queda muuucha carrera.
Javier Muñoz se ha situado más adelante y no lo veo, desde atrás me alcanza primero David que tras correr unos metros a mi lado no tardará en alejarse, sé que está más fuerte y no seguiré sus pasos. El que sí puede seguirle es Alejo que también me pasa en el kilómetro 3 aproximadamente. El tercero en alcanzarme es Santi que se quedará conmigo pues hoy no quiere machacarse. Los dos iremos juntos toda la carrera y lo cierto es que me será de mucha ayuda pues irá tirando de mi en las zonas más exigentes, moderando la marcha cuando me quede atrás y avivando el ritmo cuando vea que me recupero. Gracias a él no me abandonaré en la dura subida de los kmts 12 al 15 que más de uno sube andando y me exigiré a tope en la fuerte bajada final con los ojos puestos en las lejanas torres de Santo Domingo, allí lejos. ¡¡Venga, sólo quedan 4 kilómetros !!
Hemos ido adelantando gente todo el tiempo y han sido contados los corredores que nos han pasado a nosotros, lo cual nos anima y empuja a apretar un poco más en los últimos dos kilómetros de llano, cuando pisamos asfalto en las afueras de la ciudad. Aquí Santi sacará el nitroso y se despegará de mí con autoridad pero no por ello dejaré de apretar los dientes: detrás mía un motorista lleva un rato animando a un corredor amigo suyo: - ¡venga, coge al de amarillo que lo tienes ahí! -. El de amarillo soy yo que no bajo la guardia y hago lo imposible por mantener la velocidad en el último kilómetro. Vamos por la Calle Mayor cuando soy adelantado por mi perseguidor pero se queda a tiro de mis zapatillas y a falta de 200 metros puedo darle alcance tras de lo cual me lanzaré hacia la meta como un cohete - o eso les parece a mis pulmones -. ¿Quién decía que los atletas populares sólo debemos competir contra nosotros mismos? Que se lo digan al de la moto!!! Mi tiempo: 01:38:12. Clasificación General.
Bueno Santi, el próximo año sin catarro no me esperes - le digo a mi compañero de carrera - tú sí que has disfrutado hoy sin exprimirte ¿eh?. El que ha disfrutado ha sido Alejo que cada día se encuentra mejor y más fino, David también ha demostrado estar fenomenal y eso que hace dos semanas sudó bien la camiseta en la Media de Tudela. Javi Muñoz ha hecho muy buen crono pero el año pasado le salió un pelín mejor además de conseguir el tercer puesto en su categoría -hoy ha sido el cuarto ¡mecachis!-. Miguel no ha perseguido a nadie y está más contento que nadie al llegar a meta ¡¡bravo campeón!!
La parte más dura vendrá ahora, en las duchas, que para cuando llegamos se han quedado sin agua caliente - sólo ha llegado para los primeros tres clasificados -. Ya hemos recuperado el aliento y las pulsaciones y podemos gritar cuando el agua helada nos cae encima (los gritos se pudieron oír en Nájera). A casi todos nos parece chocante que la organización se esfuerce por ofrecernos un autobús que nos lleva a un polideportivo donde sólo hay agua caliente para medio equipo de fútbol. A ver si el próximo año arreglan la caldera o nos llevan a unas instalaciones mejores. Por pedir que no quede.
Pero eso es lo único que se le puede criticar a esta carrera. La organización ha conseguido encontrar un marco incomparable en la monumental Plaza de España de Santo Domingo para situar la meta y el aperitivo para corredores y acompañantes: Bollos preñados y vino jóven de Rioja servido en copa de cristal -obsequio también- que nos sentó de maravilla a todos.
Por fin pude saludar a José Luis Riaño a quien no pude alcanzar en la carrera. Lo primero que hizo el titán de Peralta fue preguntarme si participaría en la Media de Montaña de Bera o en la Ehunmilak del próximo verano ¡¡qué tío!!. - No señor - le contesté - ahora sólo voy a pensar en la Maratón de Vitoria el próximo 12 de mayo. Me toca asfalto y el barro lo dejaré para después - bromeo, pensando en nuestra última aventura.
El excelente vino y el buen chorizo que encontramos dentro de los panecillos nos bastaron para almorzar. La tarde espléndida invitaba a sentarse al sol y eso hicimos para tomarnos un café en el paseo de esta bella ciudad. ¡¡Hasta el próximo año!!
Mis glucemias regular: Amanecí a las 6:30 con 200. Me puse 4 uds de novorapid y desayuné abundante: Café con leche -tazón grande-, dos tostadas - con aceite una y con queso y mermelada la otra-, nueces y avellanas. Con todo en Nájera tenía 130 así que volví a desayunar un café con leche y una magdalena. Antes de la carrera tragué una barrita de frutas y entre los kmts 10 y 15 tragué un gel. En meta estaba muy alto: 320. Cometí el error de no ponerme insulina y tras dos bollos preñados, tres copas de vino y un café con leche con una magdalena alcancé los gloriosos 400 al llegar a casa. 6 uds de insulina y tras una corta siesta en el sofá volví a unos excelentes 130 mg de azúcar en sangre.
Seguiremos aprendiendo, algún día lo haremos bien!!!!!!!!!!!!
Séptima Edición de esta bonita prueba con meta en Hernani, la corrí por primera vez en 2011: Sagar Lasterra -carrera de la sidra- es una carrera explosiva en la que tras los primeros 800 metros en llano, rompes tu ritmo contra una empinada cuesta: Son casi cuarenta metros que hay que subir sin desanimarse porque después, salvo algunos toboganes -más cortos- la estrecha carretera te conducirá rápidamente a la meta. Pero no te confíes: Si tu altura es superior al metro sesenta tendrás que agachar la cabeza en un oscuro túnel bajo las vías del tren próximas a Hernani y a falta de un kilómetro, quedará una última cuesta cuando vayas por el carril bici, su pendiente no es fuerte pero se te puede atragantar si vas justo. Y si después de eso te quedan fuerzas, las podrás quemar en los últimos 500 metros a meta. ¡¡Vamos!!
¿Pero vamos a ir con este tiempo? Santi, Martin y yo dudamos sólo un segundo. A pesar de los 2 grados bajo cero y del polvo de nieve que cae sobre Zizur, en la Cuenca de Pamplona, emprendemos la ruta dirección Irurtzun por la Autovía de San Sebastián. El paisaje blanco es precioso pero cuando vas por una autovía y ves que la calzada también está de ese color es difícil disfrutar de las vistas. Afortunadamente Santi está hecho un campeón - y las ruedas de su coche también-, y sin ningún contratiempo llegamos a Hernani en una hora aproximadamente. Lo difícil aquí será encontrar sitio para aparcar, pero después de dar cuatro vueltas ¿o fueron ocho? por los barrios de la ciudad, conseguimos encontrar una plaza libre no muy lejos del polideportivo.
Saludamos a Carlos Vallejo - de los Amigos de la Vuelta -, está preparando la Maratón de Barcelona y mañana le toca entreno largo, pero aquí está dispuesto a quitarse el frío con nosotros. La organización nos lleva en un bus de línea hasta la Salida, situada en un polígono industrial junto al río Urumea. Apretado junto a nosotros también está Javier Lansac, amigo y vecino de Zizur. Con sus veintipocos años, Javi consiguió hacer la hora treinta en la Media de Tudela el domingo anterior. Confía en hacer una buena carrera y en que las lesiones le respeten una segunda prueba en tan pocos días. Los toboganes que le describimos no le hacen mucha gracia y va callado escuchando nuestras "hazañas".
Javi, Martin, Santi y yo mismo
fotos cortesía de Sara ¡¡Gracias guapísima!!
El bus nos deja en nuestro destino, a 8900 mts de la meta. Nos quedan 10 minutos hasta la salida y los dedicamos a trotar y estirar ¡¡qué frío!! Se ven pocos pantalones cortos, casi todos -yo también- llevamos mallas largas y un par de camisetas ¡¡ y guantes por supuesto !! Bromeamos con eso de que más nos valdría meternos en alguna de las sidrerías por las que vamos a pasar y ponernos hasta arriba de txuletón y sidra, quién sabe, la organización sorteará 25 invitaciones para dos personas ¡¡ que haya suerte !!
¡¡Pum!! la pistola nos "grita" que corramos y enseguida nos olvidamos del frío y de los txuletones buscando nuestro sitio y nuestro ritmo. Vallejo tira para adelante como un cohete, Martín hace lo propio y Santi detrás. Javi está a mi lado y le digo que se olvide de ellos y que mida sus fuerzas. Consejos vendo y para mí no tengo, pues yo me tiro a todo lo que dan mi caja y mis patas, mirando el garmin de reojo en busca de un ritmo por debajo de 4 min. Pero no lo consigo en los primeros metros y mucho menos en los toboganes de después -salvo en las bajadas-. Pasado el kilómetro 3, Javi me adelanta - ¡¡ánimo Javi!! - le animo, pero al mismo tiempo intento seguir su ritmo. Desisto enseguida, pues hoy mi caja no da más de sí. Resignado veré cómo se aleja y me contentaré con mantener mis fuerzas y mi velocidad. Uffff.... ¿cuánto falta?
¡¡Tocayo!! - Es Carlos Vallejo que me grita super animado en una parte del recorrido donde nos cruzamos con los primeros de la carrera, ellos van de bajada y a nosotros nos toca subir una corta rampa - otra más-. Uffff... El campeón conseguirá un magnífico 22 puesto en la clasificación absoluta. Estoy seguro de que en Barcelona también hará una gran maratón ¡¡¡Bravo!!!
Mi tiempo en meta: 38:03 y lo malo es que tengo 352 de azúcar ¡¡madre mía!! El ejercicio físico es bueno para la diabetes, pero está claro que el estrés de competir contra el crono y tus propias fuerzas no lo es tanto. Antes de la salida, a las 10:20 tenía 253, sin tomar nada y después de sudar casi 9 kilómetros no entiendo unas cifras tan altas, pero también me ha ocurrido en carreras más largas como una media maratón. Sólo puedo asociarlo al estrés de competir aunque sea conmigo mismo. Escribir Cien veces: Corre y Disfruta, no te estreses capullazo... Y lo peor es que no nos tocó ninguna cena de sidrería en el sorteo ¡¡mecachis la mar!!
Menos mal que hoy los números han sido mejores: Tocaba entreno a ritmo medio con mis compas de Atletismo Zizur y a pesar de la nevada con que nos ha sorprendido este último Domingo de febrero, nos hemos decidido a salir hacia Pamplona para disfrutar de las bellas estampas nevadas de los parques y calles de la capital navarra. Alejo, Martin, Pedro, Javi y servidor: cinco mosqueteros bien abrigados para comernos casi 13 frescos kilómetros de asfalto. ¡¡El próximo domingo tocará la Media Maratón de Nájera a Santo Domingo!! Más toboganes y más kilómetros...
Primeros metros por la urbanización de Zizur
Bajando hacia Pamplona, a la vuelta será duro subir esta cuesta...
Por la Universidad de Navarra junto al río Sadar
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Junto a la Universidad Pública
Javi y Martin me esperan en la subida de la gasolinera
Alejo y Pedro se alejan al fondo de la imágen. ¡¡Esperarnos!!
Alejo, Pedro, Martín, Javi y yo
Mis glucemias hoy: 202 al desayunar y 88 al terminar. Datos del Garmin aquí.
Larraga, 5 de enero y 9 y media de la mañana. Sol espléndido y ni un pelo de aire, estoy en pantalón corto y camiseta de tirantes y no tengo nada de frío. ¡¡Todavía tendremos menos cuando vayamos a mitad de carrera!! - bromeamos mientras damos una vuelta al circuito para calentar motores: Doce mosqueteros del equipo Atletismo Zizur - Celigüeta ocupamos la estrecha calleja que en fuerte rampa asciende al centro urbano desde la carretera. Patxi Cobo y Jesús Abaigar comandan el pelotón sin dejar de hablar durante todo el recorrido. El resto les seguimos pero hablando un poco menos porque las cuestas se suceden. La carrera será una vuelta corta y tres largas, 7400 metros, casi clavados con mi Garmin y que se hacen muy duros por los casi 20 metros de desnivel que deberemos superar en cuatro ocasiones.
Aplauso para la organización que no cobró nada por los dorsales, eso sí, nos invitó a donar lo que quisiéramos al Banco de Alimentos y parece ser que se llenaron tres contenedores. ¡¡Aplauso!! Con todo fuimos obsequiados con una más que digna bolsa de corredor y un opíparo almuerzo tras la entrega de premios. Noticia.
En cuanto a la carrera, la mía en particular fue regular: de más a menos. Y eso que me pillé de referencia a Félix García lo que siempre es una garantía de regularidad. Pero ni por esas, le pude mantener el ritmo durante la primera vuelta y después se marchó poquito a poco, lo mismo que David Salinas, quien venía con muchas reservas por la dureza del recorrido, pero desde el principio se marchó para adelante y consiguió entrar en meta muy cerca de Santi y de Martín. Alejo venía con catarrazo y entró un poco más tarde, con él fue mucho rato David Senosiáin pero a falta de una vuelta el campeón de Ubani dejó al del resfriado y se tiró como un cohete hacia la meta pasándonos a Nacho Valencia y a mí como si fuéramos andando. Nacho se pudo marchar con Félix tranquilamente pero decidió tomarse la jornada como un paseo con amigos y estuvo pendiente de mí todo el tiempo, animándome y regulando cada vuelta. ¡¡Gracias Nacho!! ¡¡Qué grande eres!! Cuando sea mayor -más todavía- yo también sabré disfrutar aunque lleve un dorsal en la camiseta, pero mientras tanto ahí estoy: mirando de reojo a los rivales y apretando los dientes como si me fuera la vida en ello.
Aplauso también para Patxi Cobo y Jesús Abaigar. Los dos consiguieron entrar entre los 10 primeros de la general -detrás por supuesto de los marroquíes-, y Jesús se hizo con el trofeo de segundo veterano. ¡¡¡Bien por nuestros campeones!!! Comentar que junto a mis quejas por la dureza del circuito, Jesús mantenía que las cuestas no eran tan duras, vamos que habíamos corrido en llano. Tendré que mejorar para no ver cuestas donde no las hay...
No obstante y con todo lo que sufrí en las cuatro vueltas de la carrera sólo hice medio minuto más que el año pasado. ¡¡Tampoco fue tan mal !!
Glucemias: 120 en el desayuno a las 8 de la mañana. 140 en Larraga a eso de las 10:30 y 210 al finalizar la carrera. Sufriendo sube el azúcar aunque sudes la camiseta... Claro que sólo fueron 7400 metros.
Comentar que Lau sufrió un mareo antes de la salida y que tras recuperarse salió muy flojo sin poder correr como hubiera podido hacerlo normalmente. Para descartar hipoglucemia le hice una prueba después de la carrera y tenía 110. ¿Tensión baja entonces? Fuere lo que fuere nuestro amigo se recuperó y consiguió sumar otra carrera ¡¡y que caigan mucha más!! yo creo que serían los abusos navideños...
Faltan cuatro minutos para la salida y no estoy nada nervioso, ahora no, pero los nervios que he pasado cuando venía en el coche con mi hermano Javi han sido de aúpa: Eran las 7:55 - hora de salida 8:30- y sin encontrar dónde aparcar... ¡mecagoenlaleche! sólo pensaba en que había quedado con Arturo a menos diez para darle el dorsal, que tenía que mirarme el azúcar y tomar o no algún hidrato, que tenía que echar un pis o quizás un pas, que quería hacer alguna foto y pasarle la cámara a mi hermano, que teníamos que dejar nuestras mochilas en el camión del ejército que colabora para llevar todas las bolsas de los corredores a la meta en la zona Expo...
Y menos mal que me había levantado a las 6:20 para desayunar tranqui. Mi glucosa entonces estaba en 180, un poco alta pero lo achaqué a los nervios ¿ah pero tengo nervios? si, la noche anterior... Mi desayunto: Café con leche, dos tostadas y un sobadito pasiego que descubro en la despensa de propina. Después me pongo el traje de faena y me aplico una pomada calentadora del Decathlon que cada vez me gusta más: al principio ni te enteras pero al rato largo te queman las patas, ese calor es una maravilla para el trabajo de cuádriceps, gemelos, isquios y demás; también me doy otra crema en los pies para prevenir o retrasar ampollas, me pongo vaselina en axilas, tetillas e ingles... meto todo lo necesario para ducharme en la mochila, junto con medidor, barritas y geles, ¿me dejo algo? ¡ah sí, la cámara!
¡¡Qué estrés!! Por eso me salen 202 mg/ml de glucosa en sangre a las ocho en punto, cuando por fin me he encontrado con Arturo, le he dado sus cosas y nos hemos hecho una foto. Bien, no hará falta comer nada antes de empezar...
Pocas caras conocidas entre la tropa, cuando se para un ciclista que me conoce ¡Antonio Sanz!, colega de carreras por montaña que ha venido para acompañar a un amigo en la maratón, le veré muchas veces durante el recorrido... ¿Y Martín Fiz? no le veo, pero ese globo azul donde pone 3:00 en primera línea de salida lo lleva él. Ayer por la mañana le "atraqué" en la feria del corredor: Le resumí la aventura de los amigos de ANADI en Nueva York y le regalé una camiseta. Guardaré la foto que nos hicieron juntos como oro en paño. ¡¡Martín no tienes excusa para lucirla porque la talla S te quedará como un guante!!
A Martín le encantó el dibujito de ANADI en Nueva York
¡¡ya tienes camiseta para lucir en Vitoria este verano campeón!!
Arturo y yo, con unas ganas tremendas de echar a correr !!!
Hace fresquito, pero no mucho, ideal para nosotros, ¿aire? muy poco, ahora por lo menos. El spiker nos dice que la liebre de las 03:15 ha pasado mala noche con su crío y que se incorporará cuando pasemos por aquí en la primera vuelta que daremos al parque, pues vale...
Salimos. Ya estamos corriendo. No veo a Arturo, saludo a mi hermano cuando paso a su altura, veo que me quiere hacer la foto pero el flash sale cuando he pasado de largo ¡¡con lo majo que eres y qué mal haces fotos!! pienso mientras me alejo. Y es que Javi es un tío grande, el único día de la semana que puede dormir un poco -se levanta todos los días a las 5- y no le da ninguna pereza venir conmigo a las carreras; hace años que también corría -y mejor que yo-, pero con los horarios del curro lo tiene un poco difícil y le cuesta encontrar ratos para entrenar, aunque yo siempre creo que volveremos a correr juntos un día de éstos.
¡¡Qué bien voy!! Los primeros kilómetros me salen casi clavados a 4:30 minutos el kmt ¡¡sí señor!! Arturo se pone a mi altura, no ha sido difícil encontrarnos puesto que no pasamos de 1000 corredores y nuestras piernas llevan un ritmo parecido -ahora por lo menos-. Alcanzamos a un grupo donde nos dicen que va la liebre de 03:15 -Mario Torrico que ya se ha incorporado - , con ellos va una de las primeras chicas: Estela San Pedro, con su inconfundible coleta rubia. La compañía es buena pero mis piernas pueden un poco más y me he propuesto intentar 03:10 en esta maratón así que les dejo con Arturo. Mi colega de los Amigos de la Vuelta del Castillo podría lanzarse también a por un crono ambicioso porque ha preparado muy bien esta carrera, pero hace dos semanas unas molestias en la planta del pie le han encendido luces de alarma y hasta hoy prácticamente ha estado sin correr nada. Tranqui - le decíamos todos- que el trabajo ya lo tienes. Pero como él dice: - Una cosa es tener el curro hecho y otra que no me duela el pie cuando lleve media maratón...- Y es verdad.
Daremos algunas vueltas por el Parque Grande y por el Paseo del Canal, casi 15 kilómetros en los que no vemos mucha gente e incluso hay que pensar por dónde es el desvío siguiente si no tienes a la vista corredores delante. En esta parte de la carrera es donde más desniveles hay pero todos estamos enteros y casi no nos enteramos, otra cosa sería si fueran los últimos kilómetros...
Por fin salimos del parque y recorremos las primeras calles de la ciudad, por el Paseo de Cuéllar vamos cuesta abajo y no cuesta nada correr. Me alcanza Arturo, se ha escapado del grupo y vamos juntos algunos kilómetros. -¡Ya sé que voy muy rápido Carlos! - me dice, y me lee el pensamiento -estaba a punto de decirle algo-. Me pongo detrás suya y le dejo unos metros, pero lo cierto es que a mi tampoco me cuesta correr y no tardo en volver a su lado. Son los mejores kilómetros, la sensación es de plenitud y pienso que no me olvidaré nunca de estos minutos, de mi respiración profunda, del braceo y las zancadas que me ayudan a devorar metros a buen ritmo como si no hubiera nada más: sólo correr junto a un buen amigo, sin preocupaciones, sin problemas...
¡Ay! Para qué pienso nada, Arturo me dice que tire porque su pie le ha empezado a doler. - ¡Animo! - le digo mientras se queda detrás mía, poco a poco. Así llegaré a la mitad en el kilómetro 21: 1 h 34 minutos, estoy clavando el ritmo de 04:30. Corremos junto al Río Ebro hacia el Pilar por el Paseo Echegaray y nos cruzamos con los primeros: Mostapha Chaikhaoui y José Antonio Casajús llegarán a meta en ese orden, ¡cómo corren!. Les vemos enfrentar la leve subida al puente Manuel Jiménez Abad y pienso en lo que me queda todavía sólo para llegar ahí ¡¡diez kilómetros!!
Llegamos al pie del Templo del Pilar, los niños de un colegio se han organizado para animarnos y nos reciben entre gritos, aplausos y canciones. Es una maravilla cómo animan y casi vuelo al pasar a su lado. También está Javi con la cámara, pero no le da tiempo de disparar, no pasa nada. ¡¡Adios, adios!! Corremos por los adoquines del casco viejo, no es un piso ideal pero nos saca de la rutina del asfalto, miramos más al suelo pero también podemos admirar el Arco de Deán cuando pasamos debajo. Las estrechas calles están prácticamente desiertas y casi mejor porque sería la leche ir esquivando al personal... Por la calle Alfonso me alcanza otra vez Arturo -¡qué bien! - .Se ha traído con él al grupo de las 03:15 que le pisa los talones y me meto dentro. Esperaba que me pescaran porque los últimos kilómetros me han salido más cerca de 5 minutos que de 04:30, mis piernas empiezan a notar el trabajo.
Enfilamos de nuevo por el Ebro hacia el puente Jiménez Abad -el de antes-, todavía puedo pelear y me pongo delante del grupo comandado por Torrico, se adelanta también Estela y un par de chicos con ella y en unos minutos ponen 20 mts de distancia. Yo iré un poco en tierra de nadie un rato pero al poco me encuentro en la cola del grupeto ¡y contento! intento no perder velocidad pero cada vez me cuesta más. Alucino cuando Torrico se aparta a un lado para echar un pis y en 3 minutos nos vuelve a pillar poniéndose en cabeza con facilidad, como si fuéramos paseando...
A estas alturas me entran dudas, miedos y dolores y ... ¡me canso! Pero aprieto los dientes. Arturo también se ha quedado atrás en alguna parte, porque el grupo de 3:15 ha pasado entero delante mía y él no iba entre ellos.
Lo del muro es cierto, no es una leyenda urbana, yo me pegué con él entre el kilómetro 32 y 33, no lo recuerdo bien, sólo sé que de pronto el ejercicio de correr pasó de ser un placer -o casi - a ser una tortura. Las piernas duelen, te pesan como tablones y el corazón dice que adónde vas, que te vas a matar... los pulmones se quedan pequeños y entra menos aire, los ojos pierden la alegría y la esperanza y sabes que cada uno de los 10 kilómetros que te faltan será más largo que la Pasión. Lo he pasado otras veces ¡¡¡¡¡ Pero no me acordabaaaaaa !!!!!!!
En carrera no me suelo tomar la glucemia a no ser que sea una de montaña y muy, muy larga. Sabía que de azúcar no iba bajo, lo noto... Son otras sensaciones. Además, en las carreras organizadas como ésta siempre tomo isotónicos y plátano, en Zaragoza contábamos con ello desde el kmt 15; en el 5 y 10 -creo- sólo había agua. Yo en particular había salido con dos geles de Isostar en la mano y 4 tabletas de glucosa en el bolsillo del pantalón porsiaca. Los geles me los había tomado a los 30 y 60 minutos de carrera, y después había ido tomando vasos de Powerade y trozos de plátano. Así pues de lo que se trataba era de que mi body no estaba preparado para la paliza, sin más. El fijarme un crono de 03:10 había sido un sueño y ahora me despertaba de él. Ciertamente no había preparado bien esta distancia ¡y mira que la conozco..! Puede decirse que me centré en el tema a mes y medio -y no del todo-, dejé un poco de lado el monte e intenté meter kilómetros en asfalto o llano, pero no fueron suficientes: la semana de más volúmen no pasé de 70 o poco más... Pero lo dicho, que uno es más chulo que un ocho y le parece que las maratones se corren mirando las fotos y cronos de otras anteriores. ¡¡qué no!!
En el Balcón de San Lázaro saludo otra vez a mi hermano, el año pasado estábamos en las mismas: yo intentando "correr" y mi hermano con la duda de si animarme o meterme en el coche y llevarme a casa. Eso sí, el leve cierzo de hoy, que hasta viene bien para refrescarnos, no es ni de lejos el vendaval que nos azotó el 6 de noviembre del año pasado.
Largos muy largos los kilómetros que nos llevan por la margen izquierda del Ebro hasta el Puente de la Almozara por donde cruzamos para seguir por Echegaray hacia ranillas y volver a cruzar el río por la pasarela Manterola, me van pasando corredores y si bien yo también adelanto a algunos pocos, ello no me sirve de acicate pues no me queda gasolina. Me adelanta Arturo, va mucho mejor que yo, aunque sé que estará apretando los dientes con lo que a estas alturas le tiene que doler el pie. -¡Venga Arturo, que tú puedes!- le grito con rabia.
César -Cafuu- me jalea desde su bicicleta, le digo que voy maaaaal, maaaaal pero no hace falta, ya lo ve él. Saludo también a Manu, que ha venido con su hija a correr los 10 kilómetros ¡¡43 minutos Alba, campeona!! ¡Qué alegría verle! Medio en broma le planteo pasarle mi dorsal y que termine por mí, que yo lo dejo, pero me grita que ya lo tengo y que apriete los dientes. O yo qué sé lo que me dice...
Sólo faltan 2 kilómetros, ya se oye el jaleo de la meta y tanto el público como los voluntarios nos animan prometiendo que ya lo tenemos. ¡¡Hombre Lucas!! mi compañero de juerga en la noche del Ultra de Guara el año pasado, me adelanta también sin decirme nada, está claro que desde atrás no me ha reconocido. - ¡Se saluda ¿eh?!- le grito, pero él tampoco está para tirar cohetes y haciendo un gesto con la cabeza me deja atrás, normal pues yo me arrastro miserablemente.
Arturo, lanzado hacia la meta. ¡¡Menos de un kilómetro!! Foto de Carlos Arturo Barrio
Yo algo menos lanzado y braceando como un náufrago... Foto de Carlos Arturo Barrio
Lo "mejor" vendrá a unos 300 mts de la meta, cuando paso a la altura de un montón de padres y niños animando, otro de esos colegios que hoy se han organizado para poner una nota de color en la Maratón de su ciudad, -¡Tú sí que vales!, ¡Tú sí que vales!, ¿Tú sí que vales!- las voces de los chavales, llenas de fuerza y alegría me contagian de tal forma que me pongo a bailotear al ritmo de la música. Al tercer saltito noto alarmado que el isquio de la pierna derecha se pone rígido y me quedo clavado sin poder dar un paso. Detrás mía puedo oir algún comentario apenado de los niños ¡qué desastre! Ah, pero andando no voy a entrar en meta. Camino dos pasos y pruebo a reanudar la carrera, nada, no puedo. Estiro un poco y consigo relajar el músculo, lo suficiente para que, tras cuatro o cinco pasos pueda reanudar el trote que me lleva hasta la meta. Tres horas, veintiséis minutos y diez segundos. ¡¡Conseguido!!
A las 12:08 tenía 98 de glucemia. Sólo me entraba el agua y bebí medio litro antes de ducharme. Una vez cambiado me encontré peor que regular y tan apenas pude despedirme de Arturo y de Lucas, quien por cierto me preguntó si iba a ir a Guara -a la ultra-. - ¿A Guara el Domingo que viene? - le miré alucinado. - Hombre, como estamos tan locos... - me respondió a la defensiva. Pues es verdad, estamos así de locos, pero esta vez lo dejaremos correr.
Pues eso que llegué a casa hecho polvo y nada más llegar eché todo lo que había tomado durante la carrera. Después mi estómago se quedó tranquilo y me tiré en la cama hasta las dos, cuando me levanté más entonado y pude comer la riquísima paella de mi madre. Tenía 88 antes de la comida, es curioso que sin tomar nada, o más bien al contrario, mi glucemia sólo hubiera bajado 10 mg. Me puse 4 uds de novorapid - bajé 2 - y a las 17:39 tenía 270 ¡toma ya! claro que tras la paella hubo algún dulce extra con el café, pero aún así me extrañó y en lugar de merendar me puse 2 uds de insulina. A las 20:23 antes de cenar tenía 74.
En cuanto a los resultados del medidor, hoy miércoles por la mañana me lo han retirado en el Hospital y tanto las enfermeras como yo nos hemos llevado un chasco, pues no ha funcionado bien. Como puede verse abajo, el esperado gráfico con la línea subiendo y bajando según la glucosa en sangre a lo largo de las 24 horas del día, tiene lagunas en las que desaparece. ¿El motivo? No han sabido decirme, pero ya les ha ocurrido alguna vez. Curiosamente sí que ha funcionado por las noches y eso nos ha mostrado que mientras duermo ando cerca de la hipoglucemia. Así que debo ponerme menos insulina rápida con la cena. Ya lo hablaré más despacio con mi endocrino, porque el problema es que yo particularmente soy muy sensible a esta hormona, motivo por el que me pongo muy poca cantidad y claro, bajar de 6 a 4 uds por ejemplo es reducir el 50%. Lo iremos viendo. ¡¡Pero durante la Maratón funcionó!! casi durante toda la carrera podéis ver la rayita roja, en la primera página en el gráfico nº 4, abajo del todo: Se ve cómo baja desde casi 300 hasta por debajo de 140, luego repunta hasta 160 y vuelve para abajo hasta los 98 que tuve en meta... Pero hay algo que no me cuadra: en mi medidor, a las 7:57 salieron 202 y esa misma hora la rayita está muy cerca de 300. No sé que pensar, pero me fío más de mi cacharro. En cuanto a los puntos negros que véis en los gráficos son los controles que me tomé con otro medidor asociado al que llevaba inserto en la tripa con cuyos datos el ordenador cruza información y traza la línea. Las enfermeras estaban más ilusionadas que yo con los resultados pero les he prometido que mis amigos de Nueva York les van a sacar unos gráficos estupendos, sin lagunas, sin hipos ni hiperglucemias. ¡¡ Suerte campeones!!
¡¡Se me olvidaba!!: No sólo soy yo el que escribe ladrillos, en la Feria del Corredor de esta Maratón conocí a María Félix, atleta aragonesa que además de entrenar y trabajar cada día, todavía tiene tiempo para escribir libros, no ladrillos como hago yo. 42 Latidos no sólo es su crónica de la maratón sino también del día a día durante los meses que le llevó prepararla. Conforme he ido pasando páginas me ha ido enganchando y a pesar de que yo soy un "antisistema" enemigo de ciclos, microciclos y mesociclos... lo mismo cuando termine el libro me pongo a la tarea de un modo más ordenado. Oye María, ¡¡enhorabuena por tu primer puesto en los 10 kmts de Zaragoza!! Si es que además de escribir también corres que te las pelas...
Con las experiencias e ideas que aquí voy apuntando, además de compartirlas quiero animar a quienes como yo se vinieron abajo cuando les dijeron que su hijo o ellos mismos padecían la diabetes. Con un buen control y siguiendo unas pautas de alimentación que son las ideales para todo el mundo, sin ser un experto se puede hacer todo o casi todo. De medicina y salud sólo sé cuatro cosas que he leído, cada día sigo aprendiendo y metiendo la pata como podréis ir viendo, de modo que no pretendo ser guía o referencia para nadie. ¿OK?