Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Media Maratón de Zaragoza

Domingo 8 de mayo, XIV Media Maratón de Zaragoza.  El mismo día se corría también la Media Maratón de Pamplona y la de Vitoria, y el próximo domingo se correrá la de Donosti. El mes de mayo es el mes de la media maratón.  Como hacía algunos años que no corría la de Zaragoza, deshojé la margarita y me decidí por la inmortal ciudad, ya sabéis: "... y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde", tal es el fragmento de Galdós que se podía leer en los billetes de ¿100 pesetas? de hace un porrón de años (Está claro que Galdós no vio un partido de fútbol como el que se jugó en la Romareda ese mismo domingo).

Qué mejor motivo para pasar un día con la familia además ¿verdad?   Salí de casa el el sábado por la tarde y fui "navegando" bajo la lluvia durante las casi dos horas que me costó llegar.

Y después de toda el agua que cayó el sábado... Qué día más bueno salió el domingo:  Un amanecer fresquito, sin un pelo de aire y sólo una poca de niebla en el Ebro que se levantó enseguida,  para dejar ver un cielo todo azul y un solete que nos hizo sudar un poco a los más de 2000 campeones que tomamos la salida a las 9:30 de la mañana.  Bueno, antes de salir pude saludar a Pablo, compañero de Diatlétic y a mi tocayo Carlos Pobes, amigo de alguna carrera por montaña, quien me confesó sus anhelos de acercarse a la hora quince.  -¡Vaya tiempazo!  pero bueno, estás muy bien y puedes conseguirlo -, le animé  - Yo después de la paliza del sábado pasado me veré contento entrando en una hora treinta, pero si bajo de ahí tiraré cohetes - .  ¡Que tengas suerte! - me animó él también.

Como me apunté tarde, al principio no me dejaron situarme  con el grupo de la hora treinta, pero antes de dar la salida la organización quitó las cintas que delimitaban los tiempos previstos y pude ponerme donde quería:  Entre el globito de la hora treinta y el de hora y veinticinco. 

Y dieron la salida.  Qué buenas sensaciones en los primeros kilómetros, como esa semana sólo salí dos días a correr, mis piernas estaban frescas y ligeras.  Tanto es así que fui justo detrás del globete de la hora y veinticinco hasta el kmt 2 en el que ya lo dejé marchar poco a poco.  ¡Qué bien sentir que pudes ir más rápido y conscientemente reducir un poquito!  Disfruté de esa primera parte de la carrera como si fuera un entreno.  El kilómetro 8 en 33 minutos, uséase a 4:08 minutos el kmt.  bien, bien...

Los puentes me daban miedo porque los asocio a subidas y bajadas, pero salvo un pequeño repecho para entrar en el puente del azud, no había casi desniveles, en el Puente de Hierro muy poquito y salvo el paso subterráneo en la Avenida de Cesáreo Alierta,  el perfil de la carrera era prácticamente llano.

El problema empezó a partir del kilómetro 10  (41:46), en el que empecé a notar molestias en las tripas, molestias que luego noté más abajo, y de un modo cada vez más acuciante, tanto que iba mirando de reojo los bares abiertos a nuestro paso, dudando de a cuál entrar.  A esas alturas llevaba un rato con un ritmo un pelín más lento y cada vez eran más los corredores que me pasaban.  Al llegar otra vez al Ebro para tirar por segunda vez hacia el puente del azud, fijé mis pensamientos en un descampado que había visto en la otra orilla del río, antes de llegar al Puente de Hierro y con esa idea en la cabeza apreté el culo (nunca mejor dicho) y cerré los dientes intentando aguantar el ritmo.  Cada vez que me pasaba un grupo algo numeroso pensaba que sería el grupo de la hora y treinta, pero no, todavía no...

Por fin llego al descampado, me desvío para salir y justo entonces veo que puedo aguantar, vuelvo a la calzada y...  A los pocos metros, las tripas dicen que no pueden más por lo que me dejo de leches y ocultándome detrás de los arbustos hago lo que tengo que hacer...

¡¡Qué alivio!!  Al volver a la carrera después de la paradica, me noto mucho mejor y con fuerzas renovadas, voy adelantando corredores cuando reparo un poco más adelante en uno con camiseta oscura y detalles naranja fosforitos: Es la camiseta de la Marcha de las Tres Ermitas y quien la lleva no puede ser otro que perroJuan, así que me pongo a su altura y lo confirmo: -perroJuan ¿No?, yo soy Cansamontañas, cómo está usted? -  Nos damos la mano e intercambiamos cuatro frases a duras penas pues los dos vamos justicos.  Recorremos juntos la avenida del Puente del Pilar, con su giro de 180 grados que nos enfila hacia el Puente de Hierro.  Lo cruzamos, estamos llegando a la plaza del Pilar otra vez cuando miro el reloj: 1h 26 min , ¿si queda sólo un kilómetro podré entrar en la hora treinta?  Avivo un poco el ritmo justo al principio de la Calle Alfonso, uffff pica un poco para arriba.  Llego al Coso y en dos patadas a la Plaza de España, empieza Independencia ¡ya veo la meta!  A duras penas aumento un poco la velocidad y consigo entrar en Meta en 01:31:10.   Bueeeeno, el próximo año lo conseguiré, je, je...

perroJuan ha entrado justo detrás mía, nos podéis ver a los dos en este vídeo:  

http://www.corriendovoy.com/video.php?id=387&video=27212


Muy buena carrera y organización.  Clasificación.

lunes, 2 de mayo de 2011

SAKANAKO IBILALDI HANDIA-TRES ERMITAS

Ayer Sábado 30 de abril, se celebró la XXII edición de está Marcha de Montaña organizada por el club Iratxo elkartea de Irurtzun y salida a las 6 de la mañana. 

A esa hora sonaba el cohete frente a la Sociedad Iratxo.  Noche cerrada todavía pero buena temperatura -unos 9 grados-.  Unos minutos antes he recogido la tarjeta de control de paso y he podido saludar a algunos amigos: Peio y Javier de Humiclima, Fernando Zaratiegui, Alberto Vela y José Antonio Salgado de Altsasu entre otros.  Por consejo de Alberto nos ponemos en la cabeza del numeroso pelotón para evitar tapones en la primera subida de la jornada: El Monte Txurregui

Gestos serios y concentrados: Nos esperan más de 56 kmts y 3000 mts de desnivel positivo acumulado.

Echamos a correr por las calles del pueblo y tras dejar las últimas farolas, echamos de menos el frontal, afortunadamente vamos por una pista de buen piso y no hay mayores problemas, además hay algún marchador más previsor que sí lleva luz, con lo que procuramos arrimarnos a ellos.  Fernando se ha ido para adelante enseguida y ya no lo veremos, pero Alberto y yo iremos juntos buena parte del recorrido.

Para cuando iniciamos la subida al Txurregui por el sendero en el bosque, los ojos ya se han acostumbrado a la poca luz y como poco a poco empieza a clarear no hay mayores problemas.
   

La pendiente se acentúa y más arriba salimos del bosque.  Abajo se queda Irurtzun.



La subida final al Txurregui es brutal. El Gaztelu lo dejamos atrás.
 
Un viento frío nos pegará fuerte en las durísimas rampas de esta pirámide hierba que es el Churregui. El moqueo del frío se mezcla con los goterones de sudor en la primera prueba del día. Subo bastante bien y empuñando los bastones pienso que mis piernas trabajarán un poco menos, veremos si los brazos resisten el ejercicio.

Una vez arriba nos tiraremos por la vertiente que mira al Valle de Ollo, despacio al principio pues el terreno es algo técnico pero enseguida podemos lanzarnos por buenas sendas. Atravesaremos un bosque de encina y quejigo que pronto dejaremos atrás para salir a un raso donde se encuentra el primer control de la marcha, también hay avituallamiento y comeré dos trozos de plátano, una pasta y una porción de chocolate que me sienta de maravilla. De ese modo puedo correr con buen ritmo por una sucesión de toboganes suaves entre bojes y espinos majuelos que salpican los rasos de hierba que cubren toda la sierra, estamos en los altos de Goñi y debajo nuestra a la izquierda podemos ver los pueblos de Ollo, Ultzurrun y Arteta entre otros. Nuestro itinerario discurre a media ladera por debajo de la Sierra de Satrustegi y al resguardo del viento, pero más adelante iremos cogiendo altura y el aire volverá a ser protagonista.

Las nieblas cubren la parte superior del Beriáin (1493 mts) donde se levanta la ermita de San Donato y conforme ganamos altura cada vez hace más frío. Llevo una camiseta técnica de tirantes y otra de manga corta, como además llevo la mochila no tengo frío en la espalda y las piernas no son del cuerpo pero las manos se me hielan en los últimos kilómetros antes de la ermita. Cerca de la misma nos cruzamos con los primeros corredores que bajan ya buscando el Puerto de Uharte, entre ellos pasa Fernando que me saluda muy animado. -¡Ánimo que vas muy bien!-, le grito para quitarme el frío. Y yo también voy bien pienso al ver aparecer la ermita en medio de la niebla. Los voluntarios del control están dentro y me tienen que ayudar a sacar la tarjeta del bolsillo de la mochila pues mis manos están totalmente tiesas. Son las 8:45, miro mi glucemia y tengo 71 por lo que trago un gluco-sport y una barrita de cereales. Me pongo el chubasquero y... ¡pies para que os quiero!  Antes de mí se han marchado Alberto y Jone Peláez, no me llevan ni un minuto pero con la niebla es imposible verlos.
 La primera parte del descenso requiere un poco de atención pues no es cuestión pasarse de largo el Puerto de Uharte.  Una vez cruzado ese paso la montaña cae a pico sobre Uharte Arakil y una vez bajo unos metros el viento y el frío se quedan atrás,  conforme bajo las manos empiezan a entrar en calor y me duelen pero eso se pasa enseguida.  Ritmo fuerte otra vez pero cuidado en según que zonas donde la roca resbala por la humedad mañanera.
 

Las piernas duelen un poco en la brutal bajada a Uharte-Arakil (471 mts), y es que son más de mil metros los que bajamos ¡madre mía!   Al llegar al pueblo todavía es pronto y las calles están desiertas, echo un trago de agua en la fuente pensando que aquí no habrá otra cosa pero al final del pueblo hay un control con avituallamiento donde me pongo las botas: Caldo caliente -¡casi me quemo!-,  tomate cortado en trozos -comeré unos 5 ó 6- y de postre más chocolate.  Ahora viene la subida a San Miguel de Aralar y no es cosa de ir sin gasolina. 



De nuevo voy detrás de Alberto a quien he alcanzado en el pueblo, cosa extraña porque es un especialista bajando y debería haberme sacado más tiempo, pero anda un poco regular con las uñas del pie y no ha podido pillar la velocidad que suele coger en los descensos.  Juntos tomamos el sendero hacia San Miguel pero nos confundimos y tras ganar algunos metros de altura debemos bajar a la carretera, el sendero marcado sale más arriba y ahora sí nos meteremos en espeso bosque de robles y hayas que cubre la ladera.

Subimos juntos un grupo de unos 5 ó 6 corredores, entre ellos una chica y a todos se nos hace un poco larga la ascensión al Santuario de San Miguel de Aralar.  Será nuestra segunda ermita pero nos costará lo suyo superar los más de 700 mts de desnivel.
¡¡Venga Alberto!!

Cuarto control y avituallamiento junto al Santuario.  

Por fin llegamos arriba y me pongo las botas: Dos vasos de coca-cola, dos ó tres de agua, un yogurt, dos "danacol" -fuera el colesterol !!- y cómo no, ¡más chocolate!   Enfrente nuestra se levanta la formidable Sierra de San Donato con su cima el Beriáin todavía cubierta de nubes.  Aquí en cambio tenemos sol, pero el viento que hoy pega en todas los altos sigue refrescando.  Al reanudar la carrera me preocupa notar lo doloridas que tengo las piernas,  es cuesta abajo pero me cuesta correr ¡¡ufff!!  Pues no me queda nada...    Hay que seguir la carretera unos metros hasta una curva que rodea una vaguada, bajamos por el estrecho valle siguiendo las marcas del recorrido, tan apenas hay trazas de senda pero el camino es evidente por este estrecho valle donde a uno le parece correr por las páginas de un cuento: Entre las gigantescas hayas podría estar el lobo feroz o...   ¡¡Unos caballos!!  Los corredores que me llevan 100 mts de ventaja han espantado a una manada que viene justo hacia mí, doy unas voces y agitando los brazos consigo que se echen a un lado, todo eso en un segundo y sin dejar de correr salvo para hacer una foto a los asustados animales.




El dolor de patas casi ha desaparecido y puedo mantener un buen ritmo en esta parte del recorrido, el descenso es suave y tendido, el piso excelente y la temperatura ideal.  Estoy disfrutando.


Y este corredor también está disfrutando
 Llegamos a Madotz, un pequeño pueblo escondido en estos bosques, control y avituallamiento: Dos vasos de limonada, plátanos, galletas, tomate con sal, un yogurth y ... ¡Más chocolate!  Con todo eso puedo enfrentar la durísima pendiente que por una pista nos hará ganar altura en dirección a Goldaratz, a nuestra espalda y muy lejos quedarán San Donato y San Miguel.


Hace rato que hemos coincidido con participantes de la marcha corta.


Madotz casi no se ve en el centro de la imágen. Al fondo a la izquierda San Donato y a la derecha Aralar.
Se hace muy dura la subida al alto de Larrazpil, me duelen las patas pero todavía más los brazos, los hombros y la espalda ¡Ah sí, y los pies! Me duele todo vamos, pero aprieto los dientes y continúo ganando altura. Alberto se me ha ido hace rato y ya no lo veré hasta llegar a Irurtzun. Ahora voy entre un grupo de corredores y sobre todo llevo de referencia uno de camiseta amarilla con el que coincidiré casi todo el recorrido desde ahora.




Goldaratz



 


Debajo de la autovía podremos beber agua en un puesto de la organización, también tienen plátanos y yogures pero tengo una mala sensación en el estómago y no me apetece comer nada.  Enseguida enfrentamos la última subida en la cual saldrán todas las miserias y dolores que a estas alturas de la jornada son inevitables: Me duele todo, todo.  Pero mi cabeza dice que sí, que a la Ermita de la Trinidad también voy a subir y que si lo consigo sólo me quedará bajar a Irurtzun en dos patadas...

Encima nuestra el Monte Erga (1088 mts) a la izquierda y un poco más abajo está la Ermita de la Trinidad.
  A mitad de subida me paro un minuto para mirarme el azúcar: sólo tengo 55, y me extraña porque llevo la típica boca securria de cuando estoy alto, así que aunque no me apetece enguyo dos barritas y doy un buen trago al isostar que llevo en el camel de la mochila.  Al llegar arriba beberé varios vasos de agua en el puesto de control y además comeré un sandwich de pan de molde con queso y jamón york que llevo para cuando el dulce ya no me entra en el cuerpo. ¡Qué rico! 
Con mi compañero de estos últimos kilómetros, un joven vasco a quien también le gustan las carreras por montaña.
  ¡¡Dos campeones!!


Irurtzun está a cinco minutos.  Llegaremos a la plaza ocho horas y veinticinco minutos después del cohete.

Esta vez no hay una clasificación, cada uno de nosotros sabemos cuánto nos ha costado la formidable excursión de hoy, cuánto nos duelen las piernas, los pies, la espalda y los brazos.  Por hoy no queremos pensar en más montañas ni más bosques pero mañana...   Mañana volveremos a disfrutar. 

Todas las fotos aquí.

En cuanto a mis glucemias como habéis visto sólo tomé dos, en San Donato (71) -hora 8:45- y subiendo a la Trinidad (55) -hora 13:24-.  Durante toda la excursión fui bastante tranquilo porque llevaba la mochila con el "camel" conteniendo litro y medio de isostar, además de un sandwich, barritas de cereales, de fruta y tropecientas pastillas de gluco-sport.  Lo que sí hice la víspera fue ponerme dos uds menos de insulina lantus (6 uds)  y una unidad menos de novorapid antes del desayuno (3 uds).  Por cierto que tenía 133 en ese momento (4:18 A.M.).  Finalmente en Irurtzun me tomé dos cañas  seguidas y un bocata de tortilla.  En casa a las 15:07 tenía 139.  No comí nada y me eché una hora de siesta, tras de la cual pasé la tarde de compras con la familia  ¡¡hubiera preferido otras dos ermitas...!!

jueves, 28 de abril de 2011

Buscando la ruta de Eltzaburu a Leurtza

Hace muchos años que junto con unos amigos de Iraizotz (Ulzama)  pude disfrutar de una ruta en btt que desde el vecino pueblo de Eltzaburu se internaba en los bosques de Velate para cruzar a la otra vertiente y llegar a los pequeños embalses de Leurtza, un rincón paradisíaco que podría pasar fácilmente por un paisaje suizo.  Y es que al Valle de Ulzama más de uno le llama también la Suiza Navarra:  Verdes prados, montañas cubiertas de bosques, vacas, caballos...  Y todo eso a menos de 30 minutos en coche desde Pamplona.  ¡Increíble!
Y el caso es que me acordé de ese paseo el otro día cuando andaba cerca de Zaragoza, por los Montes de María, un paisaje muy diferente.  En línea recta hay menos de 200 kmts desde el verde valle de Ulzama a los desiertos que rodean Zaragoza, pero cómo cambia el clima de una región a otra, seguramente caerán más de 1500 litros de agua al año en la zona de Leurza frente a los 150 de media que caen en el centro del Valle del Ebro, si además pensamos en el cierzo que todavía seca más la tierra está claro que los paisajes serán muy, muy diferentes.  Pero ojo, tanto uno como otro tienen su valor y merecen ser protegidos.

Pues bien, esta tarde me lo he montado para estar libre de tareas a las 4 y como el día es largo y lo me lo había dejado todo preparado he cogido el coche y me he ido hacia Eltzaburu con la intención de recordar la ruta de aquel verano hace lo menos 15 años.   De mi memoria no me fío nada así que había estudiado un poco el Google Earth donde se distingue una pista que sale del pueblo montaña arriba y se pierde en los collados que asoman a los lagos.  He encontrado la pista sin ninguna dificultad: Sale de la carretera local junto a unos chalets y se dirige recta a internarse dentro del bosque, subiendo en ligera pendiente.  Es una pista con un piso excelente, de grava bien apisonada y de color casi blanco.  Los coches podrían ir perfectamente por ella pero no me he cruzado con ninguno.   Termina al cabo de unos 4 kilómetros y su continuación es una especie de pista de saca de madera que a juzgar por la maleza hace años que no se usa.
Me he tirado por ahí y he acabado subiendo y bajando por la montaña sin poder orientarme hasta que volviendo a la pista principal he vuelto sobre mis pasos unos 500 mts hasta un desvío que antes había despreciado, ése es el camino bueno.  Siguiéndolo he ganado altura hasta llegar a unas chabolas de cazadores y me he topado con el sendero de Gran Recorrido GR-12, que se dirige hacia el Puerto de Velate.
Ahora buscaba una antigua calzada de losas por la que recordaba habíamos bajado a los embalses en aquélla excursión  pero en su lugar tenía una pista de cemento que descendía en fuerte pendiente desde un cruce en el que se levantaba una esplendida cabaña de cazadores.  ¿La habían encementado?  Un jóven que llegó entonces en una bici de monte me aclaró que la calzada que buscaba estaba más arriba pero que la de cemento también bajaba a los lagos. 

Decidí dejarlo para otra ocasión porque ya llevaba hora y media de paseo.  Dando media vuelta todavía me entretuve en hacer unas fotos al dólmen de Pittortzar y después a la carrera volvía a Eltzaburu.  En total 2 horas y 20 minutos, teniendo en cuenta los despistes pienso que en 3 horas y media se puede hacer una excursión-entreno muy, muy chula por estos bosques...  Hay que volver.

Más fotos aquí.

Como puede verse esta imágen del Google Earth es muy diferente de la excursión anterior por los Montes de María ¿verdad?  El problema en estos montes es que los árboles no te dejan ver por dónde te andas...

martes, 26 de abril de 2011

Montes de Maria: Barranco de la Canal

Domingo 24 de abril,  a las 8:10 llego con el coche a María de Huerva.  Sólo me ha llevado 10 minutos desde casa de mis padres en Zaragoza, donde estoy pasando estos días de Semana Santa.  Está nublado y la temperatura es agradable, unos 15 grados.  En la mochila llevo el medidor de glucosa, litro y medio de agua con Powerade, barritas de cereales, de fruta y pastillas de glucosa, además del móvil y de la cámara de fotos.  Voy solo y ello me permite disfrutar del paseo como si fuera una aventura, sobre todo porque sólo he estado por aquí una vez: En febrero pasado quedé con una cuadrilla del Club Sarrios-Zaragoza y con ellos descubrí este paisaje semidesértico, similar al que puedes encontrar en Bardenas, Monegros o cualquier otro rincón próximo al Valle del Ebro.



Así pues, en los primeros metros de carrera todo me es familiar: vuelvo a pasar junto a la estela esculpida en la piedra y el bisonte "dibujado" en una gigantesca losa.  Las nubes cubre el cielo como he dicho y ello pone un punto de misterio al paisaje.  Además las lluvias que han caído estos días le dan a la tierra un tono más oscuro, muy distinto al blanco deslumbrante que los yesos lucen normalmente.  Pasado el bistonte continúo barranco arriba mirando de reojo otros cañones secundarios así como las crestas o sierras que los delimitan.  En ocasiones el barranco de la Canal se estrecha de tal forma que a uno le parece estar en la Sierra de Guara o en una garganta pirenáica.  El pasillo se retuerce y cambia de dirección, va ganando altura y la vegetación se va haciendo más espesa: Aliagas, romeros, sabinas y pinos además de carrascas y coscojas se alzan a uno y otro lado.   Al doblar un recodo llego a una bifurcación, dos estrechos pasillos continúan a izquiera y derecha y tras dudar un poco tiro por el ramal derecho que me parece el principal.  Dos minutos más tarde una poza de agua obstruye el paso y aún cuando no parece complicado salvarla vuelvo sobre mis pasos para seguir por el pasillo izquierdo.  Por este no encuentro mayores problemas y puedo proseguir subiendo un buen rato hasta que más arriba decido salir por una especie de senda a mi derecha que, a juzgar por las huellas ha sido hecha por el paso de motoristas.  El sendero parece seguir la curva de nivel y permite correr a buen ritmo por la parte superior de la ladera.  Un espeso bosque de pino carrasco cubre esta zona y detrás se pueden ver los gigantescos molinos con las aspas quietas, pues el aire está totalmente en calma.  Eso y que cada vez las nubes son más oscuras me alarman un poco.  Además mi móvil se ha quedado sin cobertura y no sé si ese ruido detrás de unas coscojas no será un jabalí.  ¡¡Qué miedo!! 

Con las nubes cubriendo las Planas de María y la amenaza de la lluvia no tenía sentido prolongar la ruta por lo que desandé el camino y volví a María por el mismo sitio.  La suerte quiso que aún cuando me detuve para hacer algunas fotos, el agua no empezara a caer hasta llegar al pueblo, eso sí a chorros, pero cuando quise mojarme ya estaba en el coche.   Como curiosidad al volver a Zaragoza, allí estaba todo seco y no fue hasta la tarde que otra tormenta regó con abundancia la ciudad.

Afotos aquí.




Está claro que en esta región hay muchas otras rutas por barrancos, laderas y crestas que ofrecerán mil y una perspectivas.  Un lujo a tiro de piedra de la gran ciudad.  ¡¡Volveré!!

Glucemias: Domingo a las 6:51_223, me pongo 4 uds de novorapid y desayuno café con leche, dos tostadas y puñado de almendras. Al llegar a María a las 8;:09 tengo 111 por lo que antes de echar a correr tomaré una barrita de cereales y una pastilla de glucosport. A las 9:31 estoy en la parte más alta de mi recorrido y tengo 79,  iniciaré el regreso dando buenos tragos al camel con isotónico y comiendo barritas de vez en cuando.  Al llegar a casa no miro cuánto tengo pero me como un bocadillo de queso riquísimo ¡¡mucho mejor que las barritas!!

La próxima aventura será durilla:  La Marcha de Montaña de las Tres Ermitas.  No es una carrera, pero desde hace unos años cada vez más gente se la toma como tal, enfrentando sus 55600 mts y 3000 mts de desnivel positivo en plan competitivo.
Mi intención es llegar al final haciendo un buen tiempo pero de forma que a la semana siguiente pueda correr la Media Maratón de Zaragoza a buen ritmo.   ¿Lo conseguiré?

Nota: Este mismo domingo que yo estuve por Zaragoza, en Pamplona mis colegas del club Celigüeta-Atletismo Zizur y otros amigos quedaron con Ricardo Abad para acompañarle en su Maratón nº 206.  Se fueron hasta Roncesvalles desde donde salieron para recorrer 44,5 kmts hasta Pamplona.  ¡¡Enhorabuena campeones!!  En su entrada del lunes, Ricardo se quejaba de las secuelas de tantas subidas y bajadas -sobre todo bajadas- que le dejó el itinerario, a pesar de lo cual se echó la maratón 207 a las piernas, lo mismo que seguramente hoy habrá hecho con la nº 208.  ¡¡Muchísima suerte y a por las quinientas!!

domingo, 17 de abril de 2011

Dos Carreras, una Montaña... Mil Amigos.

Cuando Jesús Sánchez (Samuel) y sus amigos de Osán-Sabiñánigo anunciaron el "doblete" de dos pruebas de montaña en un mismo fin de semana, un kilómetro vertical el sábado y la IV Osán Cross Mountain el domingo me lo pensé un poco. Porque castigar el cuerpo dos días seguidos entrenando es algo que hacAemos a menudo, y tres días también... más incluso, pero dos días seguidos compitiendo no lo había hecho todavía. Así que lo consideré como un pequeño reto personal y me inscribí a las dos.

Contaba con la hospitalidad de Felipe y Pilar, amigos de Sabiñánigo que me ofrecían su casa, así que la cosa del dormir estaba resuelta y la de cenar y la de beber un par de cervezas y alguna copa de vino y... Vamos, que lo tenía todo, sólo tenía que poner las piernas y unas pocas ganas de correr, así que... ¡¡A Sabiñánigo!!

El Monte Oturia con sus 1921 mts domina la capital del Serrablo, en la que GMS (Grupos de Montaña de Sabiñánigo) llevan años organizando carreras de montaña (Puyada a Collarada y a Oturia).

Javierre del Obispo (873 m.) es un pueblo minúsculo próximo a Sabiñánigo. Son poco más de las 8 de la mañana cuando llego y un voluntario me señala la finca que han habilitado como aparcamiento, hay una docena de coches pero en una hora se llenará con muchos más. Recojo el dorsal y consulto la lista de salida: Me toca a las 10:03, así que hay tiempo de sobra, compruebo la glucemia y tengo 45 ¡horror! qué bien me vendrían un café y unas magdalenas... Sólo tengo barritas de fruta y pastillas de glucosa así que caen dos barritas y otras dos pastillas con unos buenos tragos de agua de la fuente, con todo eso a las 9:14 estoy en 185, mucho mejor para enfrentar la prueba. A esas horas ya estamos casi todos los participantes y puedo saludar a muchos amigos de otras batallas: Carlos-Skyrunner, Mariote, Pepinillo, Ambargreen, Manu-Manumar, Victoriano, Maquisardo, Jesús-Samuel, Toño Algueta, David-Reburun, Javi San Agustín, Jorge Jariod, José Antonio Salgado... Ochenta y séis valientes (y valientas) que cada 30 segundos iremos saliendo monte arriba en busca de la cima.
Empieza la prueba y a la hora señalada me sitúo en la salida, cuenta atrás desde el 10 y al llegar al uno ¡¡Ya!! Tiro calle arriba a la carrera mirando de reojo un cartel que señala el promedio de subida en esta primera etapa: 14%. Bueno -me digo-, no es mucha pendiente, ya podré correr a ritmo ¿no?. Sí, pero no me noto muy bien, las piernas las noto duras y la caja va justa. Además enseguida hay un repechón fuera de sendero donde hay que doblar riñones y casi echar manos al suelo para subir ¡ufff! ¡qué duras tengo las patas...! ¡Uffff, qué pequeños los pulmones...! Ni siquiera me anima ver que alcanzo a un corredor, mis sensaciones son peor que regulares -¡Madre mía, en que lío me meto...!-. Al mismo tiempo me alcanzan dos corredores y avivo la marcha intentando seguir su ritmo, pero sólo lo consigo unos metros. Para mis adentros pienso que los buenos, los fieras, saldrán en 20 minutos y que tengo que hacer lo posible porque no me pillen. Pasaremos otros carteles indicadores con promedios del veintipico por ciento.

Alcanzo a algún corredor más, otros van pillándome también y así poco a poco salimos del bosque a los puertos de arriba, donde prados y bojes forman esos jardines que muchos paisajistas de vanguardia firmarían como suyos. Jardines donde por cierto hay que prestar atención a los plásticos de color blanco y rojo que marcan la ruta ¿Verdad Victoriano?.

Un poco más arriba, los bojes ya escasean y dejan ver la meseta en cuyo extremo se levanta la pirámide cimera, hay un puesto de control con avituallamiento y bebo dos vasos de agua, nada más porque subiendo he tomado una pastilla de glucosa, llevo otra en la mano y la tragaré en la subida final, porsiacaso.

La subida final es dura, muy dura, con un promedio del treinta y pico por ciento. Sólo hay 200 mts de desnivel desde el avituallamiento pero las piernas llevan mucho castigo y cuesta muuuucho. Me alcanza Toño Algueta, que sube como un tren: Soplando y soplando como una máquina de vapor. No puedo por menos que animarle cuando pasa a mi lado porque es de admirar su capacidad de sufrimiento, yo subo axfisiao pero a Toño se le sale el corazón por la boca; Jesús-Samuel también me pilla en esta zona y lo mismo: sube más rápido que yo, pero también sufre más ¡Entonces es eso!: Los campeones consiguen esos primeros puestos porque son más fuertes sí, pero también porque se exigen más.

Alcanzo la cima y la meta de la carrera en 1 hora y tres minutos ¡¡Conseguido!! Con el tiempo justo para animar a Manumar y a Victoriano en sus últimos metros de carrera, agónicos y espectaculares: A cuatro patas, tropezando, arrástrondose monte arriba y más rápidos que las culebras ¡¡Qué grandes!!
Sonrisas en la cima: Cansamontañas, Maquisardo, Reburún y Manumar.

La temperatura es buena pero el chubasquero viene bien para resguardarnos de un moderado viento sur que aquí arriba es frío. Estaremos un par de minutos y tiraremos para abajo trotando suave y en animada charla hasta llegar al pueblo donde la organización nos tiene preparado el almuerzo. Clasificación.

El campeón Toño Algueta entre José Francisco Gutierrez e Ivan Reguera.

Para las dos llegaba a casa de Felipe y Pilar con tiempo para tomar una rica cerveza y disponer la mesa ¡Bieeeeennn! Con mis amigos estaban también una hermana de Pilar, Inma y su marido Jesús, así que fuimos cinco animados comensales quienes tras la comida estiramos la sobremesa arreglando el mundo (y a algunos de sus habitantes). La tarde era casi veraniega así que nos dimos una vuelta por Sabi en la que además de descubrir un bar bien majo, pasamos por casa de Guillermo y Belén. Calleron algunas cervezas pero, antes de cenar todavía hubo tiempo para visitar la bodega de Felipe, orgulloso de compartir con sus amigos el placer de saborear sus caldos: Unos vinos humildes y honrados, que en las barricas de roble adquieren un sabor extraordinario. ¡Excelente el clarete ecológico de Ayerbe! ¡Y no digamos nada del queso de Ossau! La cena estuvo también riquísima - ¡Qué grande es doña Pili!-, y como a las 11 ya se me cerraban los ojillos me tiré cuan largo y flaco soy sobre la cama, donde quedé inconsciente hasta las 7 de la mañana. ¿Tienen ustedes mal dormir? Corran un kilómetro vertical, coman, beban y rían con buenos amigos y verán qué fácil es quedarse igual que yo en brazos de Morfeo. ¿O era Baco?

Era el bueno de Morfeo, porque cuando desperté me encontraba maravillosamente y listo para enfrentar otra jornada tan buena como a la anterior.

A las 7:23 me hago un control y tengo 114 ¡Muy bien! Así que me pongo 4 uds de novorapid y desayuno en la cocina acompañado por Felipe, cae un buen tazón de café con leche y tres tostadas con mantequilla y mermelada. Tras de lo cual me preparo y salgo pitando hacia Osán. Me despido de mis anfitriones porque ellos tienen sus propios planes y ya no coincidiremos. ¡¡Hasta pronto!!

En Osán (885 mts) tengo 124 de glucemia a las 8:34, así que comeré dos plátanos para "subir los ánimos" antes de atarme las zapatillas. La organización ha dispuesto una finca como parking mucho mayor que años anteriores, pero eso sí, está a unos 500 mts carretera abajo, de modo que para calentar será suficiente con subir al trote hasta el pueblo. Es curioso pero me noto suelto y ligero a pesar de la paliza del día anterior, hay más corredores que como yo van a hacer las dos pruebas, pero la mayoría de los 267 participantes llegarán frescos y nuevecitos -esa ventaja nos llevan-. Entre ellos saludo a Fernando Zaratiegui que también ha venido de Pamplona expresamente para conocer esta prueba. De Navarra y País Vasco habrían venido muchos más pero solo en Navarra, coinciden hoy los 10 kmts de Hiru-Herri en Huarte y la Media Maratón de Bera (montaña).

Un día magnífico para correr, buena temperatura y casi no hay nubes. A las 9 nos situamos en la línea de salida y... ¡En marcha! Los primeros metros hay que poner cuidado en no tropezar ya que vamos muy apretados por las estrechas calles del pueblo. Enseguida dejamos atrás las últimas casas pero el camino entre las fincas tampoco es mucho más ancho, luego se convierte en sendero y pasamos a ir en fila india hasta un escalón junto a una caseta. Suena música aragonesa y es que sobre el tejado de la caseta un gaitero sopla incansable para animar nuestro paso ¡Bravo!

Se siguen sucediendo tapones en el cruce de barrancos o trepadas fuertes pero poco a poco el pelotón se va estirando y todos acabamos cogiendo nuestro ritmo. En una bajada delicada pasa a mi lado un elemento a toda velocidad y al poco le veo tropezar con unos arbustos: Casi da la voltetera pero consigue recuperar el equilibrio y prosigue adelantando más corredores, entre ellos a Miguel Angel-Sarrio Mayor. Vuelve a tropezar y Miguel Angel que corre ahora delante mía comenta con mucha razón que no tiene sentido jugarse el tipo y que lo importante es que podamos ir a trabajar al día siguiente. ¡Cuánta razón tienes Sarrio Mayor!

Iremos juntos casi toda la subida, unos ratos a pie y otros andando. Mejor dicho: Unos ratos trotando y otros caminando; eso sí, siempre resoplando ¡Uffff! Mis piernas están sueltas y la caja limpia pero está claro que ambas acusan la paliza de ayer porque el año pasado recuerdo haber corrido casi toda la subida hasta la cascada y este año no puedo ¡¡No pueeeeeeedo!!

Por fin llegamos a la cascada, qué rincón más guapo !! Seguimos subiendo por la estrecha faja en la que hace siglos otros hombres como nosotros construyeron las ermitas que podemos ver al pasar.
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Fotos de la organización tomadas en el tramo de la cascada. Sarrio Mayor me marca el ritmo de subida, yo detrás intento seguirle.

La pendiente se suaviza un poco y puedo correr continuadamente hasta llegar al puerto, después de unos zig-zags entre los bojes salimos a terreno despejado y avistamos la ermita de Santa Orosia (1602 mts), techo de la carrera de hoy. Beberé dos vasos de agua, otros dos de acuarius y un cacho de naranja. Además pillaré un trozo de plátano y me lanzaré en persecución de César-Cafuu. Su camiseta verde del club Sarrios Zaragoza será mi referencia en esta parte de la prueba que en suaves toboganes cruza los altos puertos de Oturia hasta llegar a las paredes del otro lado de esta alta meseta, donde se empieza la etapa final: Un estrecho sendero que desciende de faja en faja la montaña trazando un sinfín de zig-zags. Adelanto algún puesto, al tiempo que otros más fuertes y sobre todo más valientes me adelantan a mí. Se puede correr mucho pero no hay que quitar la vista del piso, cubierto de pedruscos, piedras y piedrecitas; casi todas redondeadas e ideales para torcerse el tobillo si las pisas. Sufro un leve retortijón a modo de aviso, pero sin consecuencias. Peor suerte tiene un corredor que camina en la parte final de la bajada, él si se ha torcido el tobillo y aunque afortunadamente no ha sido muy grave su carrera terminará a pie.

Al finalizar la bajada todavía nos quedan 2 kilómetros casi llaneando y me anima comprobar que puedo mantener la buena velocidad que llevaba bajando -casi, je, je..- Corremos por sendas escondidas en los bosquetes de quejigo que delimitan las fincas, al llegar a Isún de Basa un ruidoso grupo de vecinos nos anima provistos de bocinas, esto ya está, ya está... Un kilómetro más y cuesta abajo que hago a toda velocidad -me encanta verme fuerte en esta parte...- El corredor que me precede se cae rodando nada más entrar en Osán, me paro un poco detrás pero se levanta en un segundo y me dice que tire, que él va roto pero no se ha hecho nada, así que me lanzo de nuevo para enfrentar los últimos metros hasta la meta. 1:53:19 no está mal pero eso sí, el año pasado me salieron 4 minutos menos. Claro que no hice doblete...

Clasificación general aquí.

Que no se me olvide: Las migas con huevo frito al llegar a meta cada año están más buenas. Increíble el curro de los cocineros, su buenísima disposición y su buen humor. ¡¡Sois los mejores!!

Eso sí, yo pedí media ración de migas porque con mi diabetes hay que moderarse aún después de una carrera, con eso y una cerveza tenía 148 de azúcar a las 12 horas después de ducharme. ¡Muy bien!

Enhorabuena a los campeones y a la organización: Amigos de Osán, Grupos de Montaña de Sabiñánigo y ayuntamientos de Biescas y Sabiñánigo que, con Samuel al frente han hecho un trabajo extraordinario: Si es complicado montar una carrera qué podemos decir de hacer dos seguidas. ¡¡¡¡Muchísimas gracias por hacer que podamos disfrutar tanto!!!!!

lunes, 4 de abril de 2011

5ª Carrera del Ebro

El año pasado no pudo ser pero este sí: Este Domingo se corrió la quinta edición de esta emblemática carrera organizada por las fuerzas armadas y la Asociación de Naciones Unidas de España; además de UNESCO-Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza. El itinerario de la prueba discurre mayormente por el campo de maniobras de San Gregorio, situado al norte de la ciudad, un paisaje de estepa semidesértico que nunca debemos despreciar pues alberga un buen número de especies vegetales y animales de especial valor. Dicho así queda muy chulo y me diréis "qué puñetas hay en ese desierto", pues bueno, además de jabalís, conejos, culebras y lagartijas seguro que hay muchos más bichos porque nadie les molesta dentro del perímetro cerrado del campo de maniobras y en cuanto a vegetación abundan el tomillo, el esparto, la aliaga y el romero entre otros arbustos que ponen una nota de color verde sobre el blanco de esta tierra pobre.
Un comentario tonto: Si la carrera se celebrara en julio y a las 5 de la tarde sería muy, muy dura y sería cosa de pensarselo un poco el participar.

Según la organización la distancia a correr eran 18350 mts no homologados con un perfil de 600 mts de desnivel acumulado (300 para arriba y 300 para abajo): Ello se traduce en una carrerica más bien larga y que puede ser más o menos dura dependiendo del clima: Esta vez el tiempo ha sido ideal pues aunque en la salida parecía que el sol nos quería machacar, despues se ha escondido un poquico y casi no lo hemos notado. En algunos foros han apuntado 19 kilómetros la distancia marcada por los garmin y ge pe eses.

Vamos a la carrera de una vez: La salida era a las 10 pero finalmente hemos salido a las 10:20 pues las 5 mesas dispuestas para entregar dorsales han resultado totalmente insuficientes para los más de 1600 participantes. Yo he llegado a las 9 menos cuarto y no he tenido ningún problema para recoger el dorsal sin hacer cola, pillar taquilla en el vestuario y calentar. Pero a los 20 minutos había una fila que daba miedo. En el vestuario por cierto he saludado a Chema-Zaragoza y a Javi de Andorra, a Chema le he felicitado por la excelente temporada 2010-11 que se está pegando con las maratones de Zaragoza, Sevilla, Roma y pronto Madrid; con unos cronos que están ahí, ahí, cada vez más cerca del bonito número tres. Ahí estaba también Alfonso (Almasy), esta vez sin mochila, otra máquina que hace nada se curró no sé si 80 kmts por París, a Jorge-Jariod, Ambargreen, Sarrio Mayor y cómo no a los colegas del club 7:45 uno de los cuales se comía las muelas con el retraso en la salida pues tenía que entrar a currar nada más terminar la prueba -¡Joer, pues voy a tener que irme sin duchar!-. Entre otros de última hora aparece Victoriano, un super sarrio que conseguirá entrar en meta en el puesto 28 de la general con un tiempazo de 1:15 haciendo creo un segundo puesto en su categoría. ¡¡Enhorabuena!!

La salida es neutralizada pero tal y como bromeaban algunos está neutralizada a un ritmo de 4 min por kmt lo cual significa que echamos a correr como demonios -yo por lo menos- y es que estoy muy al principio del pelotón de 1600 romanos (llegaremos 1481). Primeros kilómetros cuesta arriba hacia Juslibor, pequeño pueblo-barrio de Zaragoza que dejaremos a nuestro izquierda, prosiguiendo por un carretil siempre cuesta arriba (3 o 4%) Más arriba y como a tres kmts cambiaremos de dirección y atravesaremos una puerta que da acceso al campo de maniobras. Casi, casi consigo mantener un ritmo de 4:15 en esta primera parte, lo cual está de cine pero aún así me adelanta un corredor bastante más veterano que yo (que ya es decir) ¡y al que le faltan los dos brazos! , madre mía pienso: ¡Qué piernas! ¡Qué corazón! ¡Qué pulmones! ¡Qué...! Campeones como él deberían ser referencia para todos: Nos quejaríamos menos y correríamos más ¡Viviríamos más!
Ya estamos en la estepa, la carrera se ha estirado y es un espectáculo ver la larga hilera de corredores poniendo colores llamativos en un paisaje gris donde la primavera todavía no ha despertado pese al calor de los últimos días. Pasamos un primer avituallamiento de agua que no hago ni mirar y continuamos subiendo y bajando por una sucesión de toboganes. Como en 2009, algunos vehículos militares jalonan el camino: Tanques, cañones y demás cacharros hoy no asustarán a nadie con su estruendo y sólo serán unos juguetes grandes, la nota curiosa al paisaje.



En las bajadas soy un chico joven y alegre pero en las subidas resoplo y aprieto los dientes como un viejo enfadado, no consigo ir a gusto y me van pasando más y más corredores. He tomado un gluco-sport líquido después del primer control y aunque me noto bien cogeré una botella de powerade en el segundo avituallamiento. Me da no sé qué tirarla casi entera unos metros más adelante y pienso que lo ideal habría sido poner vasos: Llenándolos sólo 1/3 casi no derramas nada y si además los pones de papel el resultado son miles de botellas de plástico menos que recoger. En fin.

Estamos ya volviendo hacia el Ebro y esta parte es un poco menos dura, Almasy me alcanza y correremos juntos un rato, después en la bajada pasaré adelante y lanzándome como un loco con mis Asics Nimbus asfalteras adelanto un sinnúmero de corredores más prudentes que yo. Así nos metemos por un barranco bastante chulo que da paso a una subida muy dura pero corta de piedras sueltas, me sorprendo lo rápido que la subo. Hay bastantes espectadores que nos jalean y animan: ¡cuatro metros y estáis arriba! ¡Después la bajada!

Y así es, en un pis pas y dos braceos me veo arriba en un puerto que asoma al verde intenso de la ribera del Ebro. La pista en la que estamos desciende en dos lazadas vertiginosas y con un piso de piedra suelta que exige toda nuestra atención. Yo me tiro a toda pastilla y consigo adelantar más corredores en esta última bajada que da paso a un largo camino de tierra entre fincas cultivadas que en línea recta nos lleva hasta la misma ribera del Ebro. Quedarán unos 5 kmts por la pista de la ribera totalmente llanos, sin subidas ni bajadas, es la hora de los "asfalteros" que como han reservado fuerzas en los toboganes empiezan a adelantarme a izquierda y derecha, además yo acuso las alegrías trialeras y no corro cómodo, en otras palabras: ya sólo pienso en cuánto falta para la meta...

Miro a Almasy cuando pasa a mi lado y se aleja corriendo fuerte y alegre ¡qué envidia! Pero ya veo las instalaciones del Centro Aragonés del Deporte del que hemos salido hace un rato, cada vez hay más público y entre la gente saludo a David - Reburún que se ha acercado con la familia a disfrutar del ambiente, me anima al pasar a su lado y eso me da unas poquitas fuerzas para avivar el ritmo y entrar en el estadio con la cara más alta, je, je... Sólo quedan unos cientos de metros por la pista de atletismo y si estuviera mejor me lanzaría un poco más pero contento estoy con entrar a un ritmo normal bajo el arco de meta. 01:25 en mi reloj, lo que me sitúa en el puesto 163 de la clasificación. ¡¡Si me parecía que me habían adelantado mil por lo menos!!

Las fotos las he tomado prestadas del álbum Aragón-Aragonia. ¡¡Muchas gracias!!

Y aquí mis instantes de gloria entrando en meta:
CorriendoVoy.com | Videos gratis de Carrera del Ebro [Zaragoza]

Antes de poner las glucemias deciros que estuve con la endocrino el mes pasado y que saqué buena nota: 7 de glicada. El colesterol bien por cierto (nos mantenemos ahí, ahí, cerquita del límite pero sin pasarnos). Me cambió la insulina novomix30 por lantus y ahora me estoy poniendo 4 uds de novorapid antes de desayuno, comida y cena más 7 uds de lantus a las 11 de la noche má o meno. No obstante llevo unos días un poco liao y con eso que se lleva tanto que se llama estrés y ando un poco regular con el asssssúcar.

A las 7:14 del domingo tenía 188, desayuné café con leche, dos tostadas y un puñado de almendras. En el estadio a las 8:54 tenía 193 y como estaba calentando me comí dos pedazo de plátanos. Durante la carrera sólo un gluco-sport líquido y dos tragos de powerade y me encontré con 241 a las 12, poco antes de ducharme, así que no bebí más que agua. Después cayó una cerveza y más tarde la comida buenísima que mi madre guapísima se curró para celebrar el mejor domingo de la semana.