Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 29 de marzo de 2011

Koyaanisqatsi



Vida fuera de equilibrio, es lo que significa Kooyanisqatsi en el idioma de los indios Hopi de norteamérica. Es también el título de una película documental producida en 1982 por Francis Ford Copola. Dirigida por Godfrey Reggio y con la música de Philip Glass. En los 90 minutos que dura la peli, la música sigue de un modo perfecto el ritmo de las imágenes: Lento al principio, rápido después y vertiginoso finalmente, con algunas paradas para que podamos respirar. Agobiante, coñazo, sensacional, imprescidible, genial, bodrio... Todo el mundo tenía una palabra para describirla cuando terminaba la peli - si es que no abandonaba la sala antes, claro-. A mi me gustó, me entusiasmó. Tanto que la vi otra vez en sala de cine y dos más cuando años después la pusieron en la televisión. Sus imágenes nos llevan desde el Gran Cañón de Colorado hasta las atestadas avenidas de las grandes ciudades norteamericanas al tiempo que la banda sonora de Philip Glass nos acaricia despaciosamente primero para después atormentarnos en un frenético y repetitivo ritmo infernal que nos axfisia. Escenas como la de las empleadas trabajando a destajo en una fábrica de salchichas o la mano de un enfermo en la cama de un frío hospital asiendo unos segundos la de la enfermera nos muestran la deshumanización de una sociedad que corre a un ritmo frenético y rutinario hacia... ¿su destrucción?

Una vida fuera de equilibrio, un modo de vida que nos conduce al abismo. Es el pensamiento que me viene estos días cuando los informativos nos acercan más y más desastres. Guerras y revoluciones justo al Sur de la vieja Europa, terremotos, tsunamis y crisis nucleares en Japón. No será tan grave, quiero pensar, cuando el mal estado de un campo de fútbol ocupa más tiempo en los telediarios y sigo afanado en mis rutinas y en mis historias.

Y en esto que un amigo de Zaragoza me da otra noticia: Los empresarios y alcaldes de la Jacetania hacen múltiples alegaciones a un decreto que tramita la Diputación General de Aragón para proteger la Montaña de Anayet como lugar de interés geológico. Temen que las restricciones de uso que recoge el borrador de ese decreto les impidan extender las estaciones de esquí de Candanchú y Astún hasta unirse a Formigal a través del Valle de Canal Roya, en cuya cabecera se levanta el Anayet. Hablan de desarrollo sostenible, del futuro del valle que podría convertirse en el 8º dominio mundial de esquí con más de 250 kmts para ofertar a los esquiadores, convirtiendo Canfranc Estación en un gran "resort".

Quienes no vivimos en el Pirineo ¿podemos moralmente oponernos a ese proyecto? ¿Y porqué no? Si total, somos tan malos malísimos que también nos oponemos a la ampliación de Cerler por el Valle de Castanesa e incluso estamos en contra del proyecto de Gran Escala en los Monegros. Y no se trata de que no esquiemos o no juguemos a la ruleta, se trata de que a este ritmo no vamos a dejar un palmo de tierra libre de cemento y carreteras. Tenemos ejemplos próximos y cercanos del mismo modelo de desarrollo: En la costa mediterránea por ejemplo ¿Acaso Cataluña y Valencia viven ajenas a la crisis ecónomica que azota a otras comunidades después de haber cubierto de hoteles y cemento casi la totalidad de su costa? No ¿Verdad? Ahí también hay desempleo y crisis y cuando los ingleses, los alemanes o los franceses elijan otro destino para sus vacaciones todavía habrá más.

Nos dirán que ponemos trabas al desarrollo y a la prosperidad de los habitantes de la Jacetania. Nada de eso: Nos oponemos a que se forren los de siempre: Los malos empresarios, los malos promotores y sus amigos los especuladores, uséase cuatro o cinco señores.

Nos dirán que porqué no vivimos en una cueva sin luz y porqué no usamos un caballo para desplazarnos si estamos tan en contra del "progreso", pero que no nos líen: Nosotros tampoco estamos libres de pecados ni de contradicciones, pero eso no nos quita el derecho a proteger un poquito de este planeta para que también puedan disfrutarlo nuestros hijos.

Con permiso ahí va una canción de la Ronda de Boltaña:

Siempre que se muere un roble allá en el bosque
pierde un viejo dios mi pequeña nación;
Siempre que nos nace un niño
el futuro se hace bosque
y entre robles corretea un nuevo dios.

Hay un reino entero bajo una carrasca,
aunque algunos no lo sepan encontrar;
tampoco sabrán ver duendes,
ni moras en los ibones
cuando el cielo arda de estrellas por San Juan.

¿Qué verán? , si no te ven cuando te miran,
si al mirarte sólo ven una postal;
no la tierra donde un pueblo y sus fantasmas,
abrazados plantan cara al temporal,

Si te vieran con los ojos que te veo,
te verían sin tenerte que mirar.
Tus paisajes -seda verde y terciopelo-
son el cofre y tú la joya que guardar.

¿Será cierto que en tus noches ya no hay brujas,
ni en tus selvas reina un blanco jabalí;
que en tus torres no hay princesas,
que a Rolando con su espada
ningún monte más le dejarán partir?...

¿O será que el fuego se nos ha apagado,
que no es tiempo ya, ni hay cuentos que contar;
que los viejos van callando
como el libro que se cierra
o la gaita arrinconada en el desván?.

¿Qué verán?, si no nos ven cuando te miran,
si mirarnos es mirar por un cristal:
se les llenan los ojos de Pirineo,
para mi gente y mis dioses no hay lugar.

¡Si supieran ver que hay huellas en la nieve
que ni un sarrio ni un esquí pueden dejar !...
¡Si siguiéndolas llegaran a esta puerta!...
¡Si trucasen... Tal vez pudieran entrar!

Sobrarbe, casa encantada,
geniecillo del hogar;
una ventana en la noche
a lo lejos brillará.
Luciérnaga entre montañas,
¡no te dejes apagar!
Si los hombres permanecen,
los dioses ya volverán.


¡¡Salvemos el Valle de Canal Roya!!

miércoles, 9 de marzo de 2011

De paseo por Valdizarbe


Falta muy poco para la Primavera, lo pudimos comprobar el pasado Domingo 6 de marzo por la mañana Peio, Santi y yo cuando nos acercamos a la comarca de Valdizarbe, situada al otro lado de la Sierra de Erreniega o del Perdón.

En 20 minutos desde Zizur Mayor nos acercamos hasta Muruzábal donde dejamos el coche y desde allí iniciamos el paseo entre campos de cereal y viña, espléndidas fincas la mayor parte de las cuales cuentan ya con el agua del Canal de Navarra. Hoy como ayer también ha caído una ligera helada pero el sol vuelve a levantarse en un cielo azul totalmente despejado, así que no pasamos nada de frío en esta primera parte del camino que nos lleva hasta la ermita de Eunate.


La pequeña iglesia de Santa María de Eunate es una pequeña joya que se levanta en medio de los campos. A su lado pasa el camino de Santiago que viene desde Somport y que se une al de Roncesvalles en Puente la Reina. Es una obra de arte del románico que para mi gusto rivaliza con las más grandes y altas catedrales. La encontramos cerrada así que nos conformamos con rodear su curiosa arquería de planta octogonal que rodea al templo, observando las marcas que los maestros canteros hicieron en cada piedra de los muros, las primitivas figuras talladas en ábsides y columnas, las recias losas de la cubierta... Estamos sólos así que podemos disfrutar de la magia de este lugar sagrado a nuestras anchas.

Pero el paseo puede decirse que empieza ahora desde aquí porque muy cerquita un cartel indicador señala dos direcciones: Hacia Puente la Reina por el Camino de Santiago o hacia la Ermita de Ntra Sra de Arnotegui por un sendero que asciende entre pinos y bojes hasta lo alto de una sierra.
Tiraremos por el segundo, trepando cómodamente por los zig-zags bien trazados que en pocas lazadas nos sitúan en lo alto de la pequeña sierra.
Una vez arriba podremos disfrutar de una buena vista sobre Valdizarbe al norte y las Nequeas al Sur y tiraremos en dirección Oeste hasta nuestra segundo objetivo, la ermita de Arnotegui o de San Guillermo, la cual asemeja un pequeño fortín medieval. Sentados en sus muros disfrutaremos de una buena vista hacia Puente la Reina y por supuesto de un suculento almuerzo compuesto por la famosísima tortilla de patatas de Santi y un buen vino de navarra que llevo en la bota, amén de queso, jamón y otras chucherías que sacamos de las mochilas. Pasamos un rato animado charlando con otros tres mosqueteros que también han coincidido en el mismo momento y lugar, prácticamente están haciendo lo mismo que nosotros y mientras almorzamos, hacemos bromas con los chascarrillos de moda: Los 110 y la prohibición de fumar en los bares entre otros.

Al regreso podremos entrar en la ermita y respirar el aire quieto y misterioso bajo su bóveda.

¿Qué mejor forma hay de pasar una mañana de Domingo? ¿tomar el vermut en una terraza? Pues sepan que también tuvimos tiempo para eso.

Todas las fotos.

lunes, 7 de marzo de 2011

¡¡ A Javier !!


Tal es el grito de guerra de muchos navarros en estos días: ¡¡A Javier!! Desde Tudela, desde Carcastillo, desde Pamplona, Tafalla, Puente la Reina, Leiza... Y porqué no, también desde Zizur Mayor. Mi vecino y amigo de aventuras Alberto Vela lleva toda la vida "haciendo la Javierada", los últimos 3 años ha ido corriendo y en cada ocasión me ha animado a acompañarle: - ¡Venga Carlos, que no son más que 60 kmts y a ritmo tranqui ni te enteras!-, - Sí, sí - le contestaba yo, - el año que viene voy -. Y por supuesto que no tenía ninguna intención, porque para mí esas distancias me parecían imposibles, por no pensar en la factura que podían pasar a mis preciosas piernas, a las puertas de un calendario repleto de carreras.

Pero ya he contado por aquí que este año tengo la cabeza puesta en alguna prueba de larga distancia, una ultra de ésas. Y como el otro día no me fue tan mal a pesar de los pesares y que las patas no se me habían resentido, me animé esta vez sí a acompañarle. Aunque hay quien lo hace por monte, nosotros iríamos por la carretera, todo asfalto rico, rico y duro, duro, con una cosa buena: La garantía de ir acompañados durante casi todo el recorrido por los miles de peregrinos o deportistas (póngase el nombre que se quiera o los dos), que de seguro habíamos de encontrarnos.

Y dicho y hecho, el primer Sábado del mes de Marzo, salíamos Alberto y yo desde Zizur Mayor con destino a la casa (pedazo de casa) donde nació Francisco de Javier en 1506, hace mucho vaya.

Son las 7 de la mañana, está oscuro y el termómetro ronda los cero grados, ¡Brurrrr! Nos quitamos el frío enfilando el camino que asciende a Cizur Menor, buen humor y mucha conversación (Alberto es un crack hablando) en los primeros kilómetros que nos llevan a Esquíroz y de ahí a Noain (466 mts) a donde llegamos poco antes de las 8 de la mañana. Llevamos unos 10 kilómetros y sólo hemos pasado junto a dos grupos de peregrinos, el segundo de ellos son conocidos de Zizur y les saludamos jovialmente, son los primeros kilómetros y tenemos ánimo para todo, además el día promete ser muy bueno para nuestra aventura: Ni una nube en el cielo, ni un pelín de viento y aunque todavía hace frío, nosotros ni lo notamos.

Dejando atrás Noain, enfilamos hacia Monreal por el Valle de Elorz, al principio por una pista de servicio de la autovía del Pirineo y más adelante por la carretera vieja. El arcén está ahora repleto de caminantes: Niños y mayores en grupos más o menos numerosos que vamos adelantando sin parar. He tomado ya un gluco-sport líquido y una tableta de ídem pero me noto flojear así que también me como una barrita de cereales. Así llegamos a Monreal (550 mts) , casi 2 horas y kilómetro 20 de carrera. Me tomo el azúcar y tengo 64 (me lo temía), por lo que doy unos tragos de isostar de mi mochila, como otra barrita (esta vez de frutas) y de postre una pastilla de gluco-sport. No me preocupo mucho porque llevo buena provisión de barritas y de isotónico en la mochila, también llevamos un chubasquero y una camiseta seca para cambiarnos en Javier, unos 3 kgs en total que casi no se notan.

La parada en Monreal son 5 minutos, retomamos la marcha hacia el siguiente pueblo: Idocin, que pasamos sin detenernos empezando a notar las primeras pendientes que ascienden hacia el puerto de Loiti.
El sol nos pega de cara casi desde Noain pero no molesta nada pues la temperatura todavía es fresquita, ideal para correr. Se ve nieve en la cuneta y poco a poco nos vamos elevando hasta los 738 mts de altitud del puerto de Loiti -kmt 33 aproximadamente-. Subiendo las últimas rampas he tomado un gluco-sport líquido y me he comido otra barrita. Al asomar al otro lado del puerto deberíamos divisar el Piri pero entre la posición del sol y que el cielo está algo brumoso no se ve ni jota, eso sí, a nuestros pies un mar de niebla cubre toda la cuenca de Lumbier al pie de la Sierra de Leyre. El Arangoiti es el rey de la región y se le ve allá lejos, muy lejos.

Nos tiramos hacia abajo aumentando la marcha y en seguida me noto molestias en el pie derecho: Puede ser el principio de una ampolla y la cosa no me gusta un pelo, pues con todo lo que falta dentro de unos kilómetros mi paso será un martirio. Me siento en el suelo y me saco la zapatilla: Todavía no hay ampolla pero hay una zona ruper-roja, de modo que acomodo el calcetín y prosigo la marcha cruzando los dedos. Afortunadamente al poco rato dejo de notar el pie ¡¡Buena señal!! Es una delicia no sentir otra cosa que el aire fresco en la cara y disfrutar del panorama y del ambiente: Continuamos adelantando grupos cada vez más dispersos mientras que por el carril derecho descienden docenas de ciclistas e incluso patinadores a toda velocidad. Reina el buen humor y los buenos deseos entre todos cuando intercambiamos saludos y mensajes de ánimo, el día promete.

Todavía estamos bastante arriba cuando paramos en un puesto de avituallamiento montado por la organización y voluntarios, somos de los primeros en parar y hay de todo: Magdalenas, pastas, yogures, caldo, leche, zumos, chocolate, pasteles... ¡¡Hay de todo!! Bebo dos zumos de naranja y me como dos pastas ¡buenísimas! Damos las gracias y reemprendemos la carrera todavía cuesta abajo. Afortunadamente la niebla que ocupaba el fondo del valle se ha ido levantando conforme bajábamos así que el sol continúa acompañándonos sin molestar en absoluto pues la temperatura sigue siendo fresquita (unos 10 grados).

La carretera pasa junto a la salida de la Foz de Lumbier que da paso al río Irati, caudaloso en estos días de invierno. Ya hemos bajado todo el puerto pero quedan unos kmts de toboganes que se hacen duros, le digo a Alberto que tire porque yo me noto un poco justo de fuerzas y no quiero fastidiarle el ritmo, él no tiene ninguna prisa y aunque se va alejando se mantiene a la vista hasta poco antes de llegar a Liédena (406 mts). Cruzo el puente sobre el Irati y enfilo una larga recta que va a parar al pie de las rampas que ascienden al Alto de Liédena. Sólo mirar para arriba da miedo así que bebo un buen trago de isostar, me como una barrita de frutas y para arriba tipi-tapa. Me extraña no ver rastro de Alberto pero también es cierto que de lejos veo fatal y puede ser cualquier puntito de entre los grupos de peregrinos que suben por el arcén.

¡¡Buenas noticias!!: Voy a mitad de puerto y me siento super-entero a pesar de que llevaré más de 50 kmts en las patas. De ese modo consigo subir los algo más de 2 kmts de cuestón y corono el Alto de Liédena (571 mts) con la moral por las nubes ¡¡Lo voy a conseguir!! No pueden quedar más de 7 kmts calculo así que inicio el descenso hacia el pueblo de Yesa que se ve allá lejos. No llegaré al pueblo porque un kilómetro antes sale un camino de tierra que bajando la montaña conecta con la carretera de Yesa a Javier. Justo ahí me sale Alberto al encuentro, resulta que había parado en Liédena para visitar el baño y justo entonces había pasado yo; al terminar la faena quiso esperarme e incluso tiró un kilómetro en dirección contraria para encontrarme hasta que preguntó por otro loco que corría y le dijero que había pasado unos minutos antes, así que nada salió en mi persecución hasta pillarme aquí. - ¡El que decía que iba fundido! -, me reprocha medio en broma medio en serio, - casi no te pillo !!-. Pero el caso es que ya casi estoy fundido, nos quedan unos 4 kilómetros de carretera y yo he terminado con todo mi arsenal líquido y sólido. Sobre todo tengo sed pero también temo estar bajito así que Alberto me deja echar unos tragos a su "camel" y me pasa una de sus barritas. Con eso puedo continuar, despacito pero sin pausa, porque Javier está a la vuelta de la esquina...

¡¡Por fin!! No es la una todavía cuando entramos en la esplanada junto al Castillo. ¡¡Buenos días Javier!!


Tenía un donut reservado en la mochila para comerlo en ese momento. ¡¡Felicidades a Tomasinyo, David, Diego y a todos los Diatlétics que al día siguiente conseguísteis terminar la Maratón de Barcelona!!

Si queréis ver más afotos (pocas) pinchar aquí.

Glucemia a las 12:01 en Javier: 73; a las 14:25 en casa: 174 (habían caído dos cañitas y unos pinchos de chistorra y jamón además del donut).

Nota: La famosa marca no me da ni un sólo euro pese a la publicidad que le hacemos.

martes, 1 de marzo de 2011

Un entreno duro: Vuelta a Aranguren desde Zizur.


Domingo 27 de febrero, amanece frío y nublado. He quedado con Alberto Vela para dar una vuelta larga de las que le gustan a él, se trata de salir desde Zizur a Cizur Menor, para tirar hacia Pamplona entrando por la Universidad de Navarra, después Mendillorri, Sarriguren y coger la carretera del Valle de Aranguren que nos llevará primero hasta el cruce de Ardanaz, después Aranguren, Ilundáin y el desvío a Lakidáin, Góngora, Labiano, Zolina, Tajonar y entrar en Pamplona de nuevo por las Universidades regresando a Zizur de nuevo por Cizur Menor. Casi 40 kilómetros.

Salimos a las 8, llueve a ratos y la temperatura es de unos 5 grados. No tengo el día bueno porque he metido la pata en el desayuno: Como me he dado un homenaje con una ración extra de bizcocho que hice ayer me he puesto dos uds extra de novorapid, además de las 6 de novomix-30 que me pongo de normal, total que pese a que tenía 219 en la salida, a los 30 minutos de carrera ya me he notado bajón. Por la Universidad de Navarra he tomado el primer gluco-sport líquido, llevaríamos unos 30 minutos. En Mendillorri ha caído otro y en Sarriguren una barrita de cereales. Pasado el portillo de Ardanaz las nubes se han cerrado por enésima vez y nos ha caído aguanieve. He tragado una barrita de frutas pero a los 20 minutos han vuelto las malas sensaciones y en la parada de bus de Aranguren me he mirado la glucemia: 62. ¡Otra barrita y un gluco-sport! Y proseguimos hacia Ilundáin, conseguimos ritmos buenos de 4:00 y 4:15 en el largo descenso que después moderaremos en los toboganes que suben a Labiano, desde ahí tendremos otro largo descenso hacia Zolina. Alberto no deja de cascar en casi ningún momento y hablamos de todo, la verdad es que es muy ameno correr así. Nos cruzamos con una pareja de caminantes: ¡Javier Gabari y señora! Están entrenando la Javierada para la que sólo falta una semana y quieren dar la vuelta en sentido contrario al nuestro. - ¡Hoy váis a comer tarde! -, les digo medio en broma medio en serio: son poco más de las 10 pero les queda mucho tomate, lo mismo que a nosotros, pero andando ellos tienen más horas por delante.

Hay más grupos andando por el arcén de la carretera y es que son miles los navarros que por devoción y afición a partes iguales caminarán el próximo sábado desde muchos pueblos de Navarra hacia el Castillo de Javier. Desde Pamplona por ejemplo hay 50 kilómetros, pero hay quien va desde Puente la Reina, desde Tudela por la Bardena, desde Leitza... Por cierto que mi compañero de aventura, Alberto, quiere ir corriendo desde Zizur, como ya lo lleva haciendo desde hace tres años, de ahí que hoy quisiera meterse tanta caña. Yo por mi parte estoy pensando más en alguna prueba de ultra distancia con la que estrenarme este año y quiero ir machacando las piernas metiendo volúmen.

Pasado Zolina enfrentamos una corta subida a Tajonar que a mi empieza a pasarme factura, no obstante consigo mantener el ritmo. Pero dos kilómetros después, pasado el polígono industrial de Tajonar bajaré el pistón. Le digo a Alberto que tire a su ritmo y que no se preocupe que yo prefiero ir más tranqui. Le veo alejarse, un punto amarillo cada vez más pequeño. Yo prosigo a mi marcha ahora ya por la Universidad de Navarra. Al cruzar el puente sobre el Sadar echaré a andar y no volveré a trotar hasta cruzar el Elorz, ahora sólo queda subir a Cizur Menor pero casi no puedo, me tomo otra barrita y parece que me espabilo consiguiendo recuperar un buen ritmo en Cizur Menor, desde ahí sólo hay un kilómetro al polideportivo de Zizur a donde llego en un tiempo de 3h 26 min. Mi glucemia en la ducha: 160. En la sauna me encuentro con Alberto que me ha sacado más de un cuarto de hora ¡¡Qué tío!!







sábado, 26 de febrero de 2011

Corriendo entre sidrerías: Sagarlasterra


Sábado 26 de febrero, quinta edición de esta carrera que tiene la meta en Hernani (Gipuzcoa) ¿y la salida? A 8900 mts según nos dice la organización, es decir 900 mts más de los anunciados, pues bueno.

A las 9 hemos quedado Javi Serralvo, Santi Krossman y servidor en el poli de Zizur, también ha aparecido Martin con su family y en dos coches hemos salido zumbando hacia Hernani por la autovía, bueno, zumbando es mucho decir porque hablando de la próxima limitación a 110 y a la vista de unas cajitas amarillas que jalonan la autovía cualquiera zumba en estos tiempos...

A las 10:15 conseguíamos aparcar en esta localidad vasca de unos 20.000 habitantes: Bloques de pisos, caseríos, prados, carreteras, más carreteras, el río Urumea, más prados con caballos (Lasarte y su hipódromo están cerca), fábricas, más carreteras y más fábricas. Santi consigue aparcar cerquita del polideportivo y de la meta que está justo al lado. Estamos apuntados más de 260 corredores y la organización nos desplaza a la salida en autobuses de línea. Cualquiera que esta mañana gris de sábado vea pasar un autobús lleno hasta arriba de gente con camisetas de colores alucinará y si estuviera dentro con nosotros y pudiera oir el barullo de las mil conversaciones y dosmil risas de quienes nos apretamos en animada camaradería todavía alucinaría más. También está Iñaki - Pispajo, de Humiclima, que hoy va a hacer un rallie korrikolari en toda regla: Por la mañana la Sagarlasterra y por la tarde a Zumaia a otra carrerica. ¡¡Cuánto vicio!!

El bus nos deja en un polígono industrial en alguna parte al lado del Urumea, nos da tiempo de calentar y a las 11 nos apretamos detrás de la línea de salida. Un señor nos grita algo que no podemos oir y levanta una pistola al cielo: ¡Pum!

Nos definimos enseguida: Martin tira para adelante como debe de ser, atrás nos quedamos Santi, Javi y servidor, pero yo me desmarco de mis dos compis y también aprieto un poco alejándome de ellos en las primeras rampas de una subida bastante maja. Menos mal que salvo algunos toboganes, el resto de la prueba no tiene otra ascensión tan fuerte.

Paso el kmt 2 en 08:36, no está mal con esa primera subida. El kmt 5 consigo pasarlo en 20:35, uséase que estoy consiguiendo trotar a 4 min/kmt, bieeeennnn. La carrera nos lleva por un carretil entre árboles y caseríos, algunos de los cuales serán sidrerías. Está nublado y tenemos unos 10 grados, ideal en una mañana como ésta. Llegamos a Hernani y a la vuelta de una esquina veo un túnel de muy poca altura por donde debemos pasar, un cartel de peligro advierte: ¡1mt 30! No sé si lo leo mal, pero lo que está claro es que si no nos agachamos a tope nos dejamos los cuernos, uffff.

Pasado el túnel, meto velocidad de nuevo, no puede quedar mucho más de un kilómetro calculo y es entonces que me pasa Santi liderando un grupeto de 3 ó 4 corredores. Me subo al tren y me pego detrás suya. ¡Venga campeón! le animo y juntos nos escapamos del grupeto enfilando una larga recta que desciende hacia la meta. Son 500 mts en los que vamos a saco, pero Santi mete el nitroso y se me escapa sin remisión entrando en meta 5 segundos antes. Mi tiempo: 35:52:02. Clasificación aquí.

En los vestuarios del polideportivo charlamos con un atleta local muy simpático que se alegró de oir nuestras buenas impresiones sobre la carrera y las instalaciones locales, nos comentó que él solía entrenar por ese recorrido a menudo y se despidió muy amable. ¡¡Felicidades Ibai por ese magnífico 2º puesto en la general!!

Entre todos los corredores se sortearon varias cenas para dos personas en las sidrerías locales pero ninguno de la cuadrilla resultamos afortunados. Será en la VI Edición !!!!

domingo, 20 de febrero de 2011

II Media Maratón Ciudad de Tudela

Domingo 20 de febrero, después de un día pasado por agua en su mayor parte (al menos en Pamplona), amanece con niebla cerrada. Poco miedo dan las nieblas en febero, al contrario: Tiene toda la pinta de levantar y dar paso al sol y al cielo azul, como en efecto ocurre.

Además que la niebla está localizada sólo en la Cuenca de Pamplona y cuando enfilamos el puerto del Carrascal por la autopista la dejamos atrás y podemos divisar el Moncayo, todo blanco delante nuestra y recortado contra un cielo azul totalmente despejado. Aimar conduce la furgoneta y junto a él de copiloto va Miguel, detrás Oscar y Juan Miguel y en la tercera fila Iñaki y servidor. Los amigos del club Humiclima me han invitado a ir con ellos y de ese modo he podido disfrutar de la mejor compañía posible, hubiera sido un rollo hacer el viaje yo solito hasta Tudela. Buena conversación que cómo no ha girado en torno a esta afición que todos compartimos y que es correr: Por asfalto, como la Maratón de Rotterdan a la que pronto irá Iñaki, por montaña y nada menos que alrededor del Montblanc veremos este verano a Oscar, por la costa subiendo y bajando desde Donosti a Hondarribia veremos también a Miguel. Yo hablo de mis ilusiones con las ultras este año: la Calcenada alrededor del Moncayo y la Ultra de Guara. Pero queda mucho todavía, ahora es tiempo de afilar cuchillos y engrasar las pistolas, por eso y porque nos transformamos al ponernos un papel con un número impreso vamos a Tudela, para meternos una "raya" de dopamina y endorfina corriendo contra el cronómetro.

Recogemos el dorsal y la bolsa de corredor que contiene una llamativa camiseta naranja fosforito y una bolsa para zapatillas además de un par de latas de conservas, postres lácteos y una guía turística. Casi 600 corredores nos apretamos en el centro de la ciudad detrás del arco de Salida, saludamos a Pantani (Manuel Calvo)- el atleta más salao y cañero del club Txantrea que me cuenta no sé qué de molestias en una rodilla, sí, sí, vale, vale. José Antonio de Hiru-Herri también ha venido desde Zizur - ¡Hombre, podías haberlo dicho!- . Y me alegro mucho de encontrarme de nuevo con Fernando Zaratiegui, mi compañero de aventuras en Torla, en la Media de los Foratos. Descubrimos nuestras intenciones y todos nos mostramos modestos al tiempo que prudentes: Yo sólo quiero mantener el crono de Granollers y en todo caso arañar un minuto, José Antonio que con bajar de 1h 30 le vale y Fernando como es su primera carrera gorda tres cuartos de lo mismo.

Unos minutos después de las 11 dan la salida y los 600 echamos a correr mirando bien al suelo para no tropezar al tiempo que con el dedo buscamos el botón del reloj para pulsarlo justo al pasar por encima de la alfombra que registra nuestro chip. Pi, pi, piiiii, piiií...!!! Primer kilómetro a toda velocidad y no hago ni mirar el reloj, estábamos entre los primeros del pelotón así que todo el mundo va lanzado, también José Antonio y Fernando a quienes puedo ver algunos metros delante de mí ¡¡La leche con los colegas de la hora treinta!! Y es que alucino cuando pasamos por el kilómetro 2 y veo 07:50 en mi reloj, está claro que ese ritmo para ir a por 01:24 y eso no se corresponde con mis piernas aunque ya me gustaría. Oscar, Aimar y Juan Miguel también van por ahí delante pero estos humiclimas son de pasta fina y ni cuento con pillarlos.

Los primeros kmts nos llevan a orillas del Ebro corriente arriba, por un estrecho carretil entre huertas y fincas. Temperatura fresquita con un leve aire de cierzo que no molesta nada, todo lo contrario porque el sol de febrero nos pega con todos sus rayos. Media vuelta para volver a Tudela y llegamos al km 5, mi reló marca 40:15 min, uséase que todavía voy muy cerca de los 4 min / kmt así que bajo un pelo el ritmo lo cual me viene muy bien porque la caja iba a tope hace rato. Más me hubiera valido quedarme con Riky Abad a quien he adelantado en los primeros metros, seguro que él sí sabrá regular: Supongo que antes de la salida ya habrá hecho otros 21 kmts para de ese modo completar su Maratón diaria. ¡¡Menudo fenómeno!! Hasta 500 Maratones le quedan unas cuantas.

De vuelta a la ciudad enfilamos por la Avenida Zaragoza camino de la antigua carretera nacional y enseguida salimos otra vez a las afueras, ahora por un paisaje de polígonos industriales. El poco aire de cierzo que pega lo llevamos ahora a la espalda, así que toca sudar, pero no mucho pues la temperatura se mantiene en torno a unos estupendos 12 ó 14 grados. Me adelanta Carlos del Atlético Lerinés, Pantani también va delante mía y puedo distinguir su cocorota reluciente algunos metros más allá. Nos cruzamos con los primeros y enseguida puedo animar a Oscar que va como una bala, algo más atrás pasa Aimar y enseguida Pinillos (Juan Miguel). Llegados al aparcamiento del Eroski damos media vuelta y volvemos a enfilar hacia Tudela también nosotros.

Riky Abad me adelanta poquito a poco. Kilómetro 11 y mis piernas han bajado el ritmo hace rato, todavía voy cómodo y por delante de la bici que señala la hora treinta pero mis sensaciones no son tan buenas como en Granollers, sólo dos semanas entre una y otra media puede que sea mucho, sobre todo si uno no para de entrenar, no lo sé pero no me desanimo y de ese modo vuelvo, volvemos a entrar en Tudela cambiando de dirección para enfilar hacia el Paseo del Prado, antes deberemos salvar las vías del tren subiendo a un puente por una cuesta que a estas alturas se nota un poquico. Pero pensando en el trabajo del gimnasio me concentro en un enérgico braceo que me ayuda a no bajar el ritmo, evitando así que me alcancen un par de corredores que venían por detrás justo en ese momento. Una vez arriba dos resoplidos y para abajo como un cohete todo el paseo del Prado a orillas del Ebro hasta llegar de nuevo casi al punto de partida y enfilar por segunda vez la primera parte del recorrido, ya sólo nos quedan 5 kilómetros.

Mis piernas que por el 12 notaba duras vuelven a estar sueltas y ligeras. Mi caja también ha mejorado y mi respirar forzado de hace un rato es ahora más fácil. Al pasar el kmt 19 mis sensaciones son buenísimas y agarro al bueno de Pantani a quien parecen fallarle un poco las fuerzas al final de la carrera. Kilómetro 20 y nos metemos por el casco antiguo de la ciudad, pica para arriba, calles estrechas y adoquinadas: En el centro de la calzada hay unas losas lisas y procuro ir por ahí, luego son todo adoquines pero ya me da igual, tras pasar un arco junto a la catedral doblamos una esquina y tiramos para abajo buscando la meta... doblamos otra esquina y ¡Ahí está! quedan 100 metros, no viene nadie detrás pero por si acaso aprieto los dientes y me lanzo a todo lo que puedo. Mi tiempo: 01:29:19, lo mejor las buenas sensaciones en los últimos 2 kilómetros.

Clasificación Absoluta.

¿Fotos? No hemos hecho ni una, pero aquí está el vídeo de mi llegada, je, je...

Mis glucemias: 114 antes de desayunar a las 7:09; 157 antes de la salida a las 10:30 (me he comido un plátano y un gluco-sport líquido); durante la carrera he tomado un gel Aptonia en el kmt 7 y otro en el 14, al llegar a meta un vaso de Isostar y una naranja y después de ducharme a las 13:15 tenía 175. Sigo con mi costumbre de no reducir la insulina (novomix-30) de la que me pongo 6 uds con el desayuno y 7 uds con la cena. Con la comida me pongo 4 uds de novorapid.

lunes, 14 de febrero de 2011

Territorio Comanche: Bailando con Sarrios.


En el centro del Valle del Ebro y a orillas de este río, la ciudad de Zaragoza se levanta justo donde desembocan otros dos ríos: El Gállego y el Huerva. El primero baja del Pirineo (Montes de Sallent y Panticosa) y el segundo de los montes del Sistema Ibérico (Sierra de Cucalón - Teruel). Si sobrevoláramos a gran altura ese territorio veríamos como una cruz oscura pintada en una hoja en blanco. El blanco sería el color de la estepa aragonesa y la cruz estaría formada por el Ebro (línea horizontal) el Gállego y el Huerva (líneas verticales). La cuadrícula superior izquierda sería el Campo de Maniobras de San Gregorio, la superior derecha los Monegros y Sierra de Alcubierre, la inferior izquierda los Montes de la Muela y la inferior derecha las Planas de María.

Este domingo me acerqué a Zaragoza para saludar a la familia y por supuesto metí las zapatillas en la mochila. Había informado de mis intenciones en el foro de Carreras por Montaña en Aragón y unos amigos de Sarrios-Zaragoza me invitaron a sumarme a ellos en su entreno matinal del domingo. Dicho y hecho, a las 8 quedamos en la gasolinera de María de Huerva y nos pusimos en marcha. Tronquito, Angel, Luis, Toño, Miguel Angel (Sarrio Mayor), Jesús y servidor: Siete Magníficos sin caballo pero con buenas zapatillas para recorrer unos paisajes que a Sergio Leone le habrían hecho replantearse el escenario de sus mejores Westerns, al fin y al cabo entre Almería y Zaragoza la única diferencia es que en la segunda no hay invernaderos.


Una hora y cincuenta minutos subiendo y bajando para completar un entreno de unos 12 ó 14 kmts y algo más de 600 mts de desnivel positivo acumulado. Para mí fue un descubrimiento pues aunque conocía un extremo de esta comarca, la que toca a la capital en los Montes de Torrero era la primera vez que me internaba por los barrancos y laderas próximos a María. Acercándonos por el fondo del valle hasta las afueras de Cadrete subimos por las empinadas laderas de estos montes, hicimos equilibrios por las crestas, continuamos cogiendo altura por el Barranco de Nisupu y tras un largo flanqueo a media ladera descendimos por el Barranco de la Balsa.





¿Un fósil de bisonte en el desierto aragonés? De izq a dcha: Tronquito, Angel, Luis, Toño, Sarrio Mayor y Jesús.

Todas las fotos aquí.

Le tenía ganas a estos parajes desde que vi esta peli de Manuel Martos (Manumar), echarle un ojo porque como todas sus producciones está muy pero que muy bien: Buena fotografía, buena música y buenos intérpretes.

Mis glucemias: A las 6:27 antes de desayunar 187 (Desayuno café con leche, dos tostadas y un puñado de almendras); a las 7:55 antes de echar a correr 173 y a las 10:46 en casa 70. Sólo eché unos tragos de acuarius del camel y un cortado en el bar de María al terminar.