Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Diabetes: Seis días de control contínuo

En la última revisión que tuve con mi médico endocrino hablamos de los avances en el control de la glucemia que se están dando contínuamente y que hoy nos permiten medir nuestra glucosa en sangre con aparatitos mucho más pequeños y fiables que hace años. Cada vez estamos más cerca de disponer de un páncreas artificial que una la bomba de inyección de insulina y el medidor que ordene a la bomba según la glucosa en sangre en cada momento. La realidad es que hoy los laboratorios ya han desarrollado esa fórmula ideal y pronto muchos pacientes podremos acceder de un modo cómodo y fiable. La doctora me propuso / planteó hacer un estudio diabetológico consistente en llevar durante una semana una sonda (como un parche pequeño) que tomaría mi glucemia en sangre de forma continuada. Me pareció buena idea porque aunque más o menos llevo un buen control que me permite hacer una vida prácticamente normal, la única referencia que mi médico y yo tenemos son las 4 ó 5 glucemias que me hago cada día: Pinchando en cualquiera de los dedos de las manos -en las yemas-, pongo una gota de sangre en una tira reactiva inserta en el medidor y éste indica el valor de mi glucosa en ese momento. Pero a lo largo de las 24 horas de un día hay 1440 minutos en los cuales el azúcar en sangre sube y baja dependiendo de cuánto y qué coma y cuánto y qué actividad física realice. Es cierto que cada 4 ó 6 meses la glucemia glicosilada señala el valor promedio de los últimos 120 días, pero aún siendo ese un dato fundamental, también es importante conocer las hiper o hipoglucemias que pueda haber para tratar de mantener un valor de azúcar en sangre lo más estable posible.

Dicho y hecho el Martes 7 de septiembre estuve con una de las enfermeras de endocrinología, Mayte fue quien me puso el transmisor o sensor en el estómago, que es como un pequeño parche, me explicó que guardaría en su memoria los datos de mi glucosa durante los siguientes 6 días. Podría ducharme, correr... sin problemas; en definitiva se trataba de hacer mi vida normal. Además me dió otro medidor con el que tenía que hacerme un mínimo de 4 controles diarios, como venía haciendo hasta ahora.


Esa semana fui a trabajar, salí 4 días a correr y además, como eran fiestas en Zizur, me corrí un par de "juergas": Una cenica, dos comidas ricas y alguna cerveza cayeron. Los resultados los pude ver el Lunes a primera hora, cuando volví a la enfermería del hospital y allí los analizamos con Cristina -del equipo de enfermeras que son todas majísimas-.

Ahí tenéis mis siete dulces días, con sus subidas y sus bajadas:

Como puede verse, la línea empieza sobre las 13 horas del Martes: Discurre por debajo de 140 y por encima de 70, lo que supone un muy buen control. La bajada que se ve sobre las 20 horas se debe a que fui una hora a correr. Después viene el Miércoles día 8: A las 8 horas me meto el desyunto y subo casi a 200 para luego ir bajando a valores normales. Para cenar comí una hamburguesa del Mc Donalds y fijaros que subí por encima de 200 ¡Y eso que pedí la ensalada de la huerta en lugar de las patatas fritas!. El Jueves día 9 volvemos a ver la subida después del desayuno y una bajadilla poco más tarde de las 8 PM que coincide con un entreno de 16 kilómetros corriendo. Después también hay un subidón con la cena aunque esa noche no hubo hamburguesas.
El Viernes día 10 no salí a correr y en cambio fui a cenar a casa de unos amigos: Cuscús frío, jamón serrano, ajoarriero y flan casero, con buen vino e incluso champán y dulces, pero fíjense que la línea sube muy poco. Sábado 11: Entreno con los colegas de Aratrónika para subir al Perdón, salimos a las 8:20 y sobre las 9:00 me tomé una pastilla de glucosa, puede verse como remonto una hipoglucemia (+- 50) y sobre las 10:30 subo todavía más con el bocata que comí en casa al llegar. Comida rica del equipo ¡¡Y me olvido la insulina rápida!! A pesar de lo cual la línea roja va subiendo muy poco a poco hasta que a las 24 horas se sube a las nubes y es que estábamos de parranda por Zizur: Cayeron 3 botellines de cerveza esa tarde y peor aún, seguía sin la insulina y cené un bocadillo. Al llegar a casa sobre las 12 de la noche me puse 6 uds. de novomix-30 y la glucosa inició el descenso tal y como puede verse en las primeras horas del domingo 12. También hubo comida de fiestas y de nuevo olvidé las 3 uds de insulina rápida, así que la línea tira para arriba, después cayeron sólo 2 cañitas pero como véis la línea se dispara aún más alto.
En la tercera página podéis ver superpuestas las 7 líneas de medición correspondientes a esos 7 días. En la parte inferior hay 8 tartas, la última dice el valor medio. Todas tienen 3 colores: El blanco señala valor normal, el amarillo hiperglucemia y el naranja hipoglucemia. No me gusta la octava tarta porque hay mucho amarillo, pero si pensamos en las fiestas de Zizur y en que nunca había visto las consecuencias de un mal control, tampoco es para desanimarse. Olvidarme la insulina en casa, no ponerme la rápida en la comida, cenar comida-basura sin aumentar la dosis de insulina o andar de cervezas y patatas fritas alegremente son cosas que a partir de ahora espero corregir en alguna medida. La próxima vez quiero ver tartas con más nata blanca y menos yema tostada amarilla, je, je... Para empezar Marta me ha aconsejado desayunar menos y almorzar un poco antes para corregir esos picos mañaneros.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Sábado 11 de septiembre. Fiestas de Zizur.

Como todos los años, septiembre anuncia un nuevo ciclo: Termina el verano, las vacaciones y empieza el curso escolar. Los adultos volvemos a nuestras rutinas y obligaciones... Pero también están las Fiestas de Zizur Mayor. Y para meternos en ambiente, nada mejor que madrugar un poquico el Sábado para sudar en las cuestas que por el Camino de Santiago suben hasta el Alto del Perdón. Todavía hay bastantes peregrinos, pero como las cervezas las tomaremos después no tenemos que lamentar ningún incidente. Antonio, Javier, Alberto, Santi y servidor hemos quedado en el polideportivo para salir pitando hacia arriba. Tamperatura fresca e ideal para correr: 12 grados que no han sido obstáculo para terminar empapados en las primeras cuestas.


LA PELICULA

Arriba hemos podido disfrutar unos minutos del paisaje y enseguida hemos iniciado el descenso detrás de Alberto, que nos ha dicho que tenía mucha prisa y se ha lanzado a toda velocidad esquivando peregrinos.

Un día completo que hemos compartido juntos con la familia Aratrónika.

¡¡Felices Fiestas !!

Algunas fotillos divertidas aquí.

martes, 7 de septiembre de 2010

Una Milla y un San Millán


Este fin de semana ha estado repleto de actividad: El Sábado 4 de septiembre, organizada por el Club Ardoi, se celebró la XII Milla Urbana de Zizur que este año era también Campeonato Navarro de Milla en Ruta. Dentro de las distintas categorías me había inscrito en la de corredores locales. Lo malo (o lo bueno) es que a mediodía tenía organizada una comilona en los asadores de las piscinas: Costillas, chistorra, panceta, morcilla, longaniza... ¡¡Ah sí, y ensalada!!
Toda una degustación de productos sanos e ideales para echar una carrerica rápida esa misma tarde. Menos mal que mi joven amigo y rival Javi Lansac, compartiría mesa y mantel junto con sus padres, así que estaríamos en igualdad de condiciones. Por si acaso nos sentamos juntos y durante toda la comida nos fuimos mirando de reojo a ver cuántas costillas comía cada uno, así como mirando de rellenar el vaso de vino o cerveza si lo vaciaba - ¡Sí hombre sí, bebe un poquico más que está muy fresquita!- Le decía yo, pero nada, salvo una cerveza Javi sólo bebió agua.

Y es que nos tocaba revancha porque el año pasado le adelanté en los últimos metros a traición, después de ir a su rueda media carrera (uséase media milla), de modo que la broma de la comida fue ver cómo estaban las apuestas. A las 5 estábamos echando cafeses con hielo a tutiplén y por lo menos a mi me dio para atrás levantarme para ir a casa y vestirme de mosquetero.

Contarles que por suerte la carrera salió lenta pues los buenos no querían arriesgar en los primeros metros, así que los maletas no dimos mucho el cante e incluso corrimos un poquico en grupo con ellos. Pero eso sólo fue los primeros 500 mts, a partir de ahí la carrera se estiró hasta... mucho, se estiró muchísimo. Javi corría a mi lado sin fiarse un pelo de tirar para adelante, como le oía resoplar un poco más que yo, llegué a pensar que podría revalidar el título again, pero de qué: En la última recta y a unos 300 mts de la meta, mi rival echó mano del nitroso y salió en estampida dejándome atrás. Tardé dos segundos en reaccionar, sólo iba 20 mts por delante y tenía opciones de pillarle, así que apreté los dientes y me tiré a por él... Cinco segundos más tarde comprobé que ni la caja, ni las piernas ni los huevos resistían así que paré la marcha y continué corriendo al ritmo más digno posible entrando en meta 6 segundos detrás. ¡¡El año que viene nos volveremos a ver!!

Lo mejor es que el campeón de esta carrera fue Martín, el Boss de mi equipo Aratrónika. ¡¡Felicidades campeón!!



La Biblia dice que el séptimo día hubo descanso, pero como ya está todo creado yo no seguí la costumbre y me levanté a las 5 de la mañana para pillar el coche y tirar 160 kmts hasta Pradoluengo - Burgos:

VIII Carrera por Montaña Subida al San Millán (2131 mts)

Siguiendo el Camino de Santiago y dejando a un lado Puente la Reina, Estella, Logroño, Nájera y Santo Domingo llegué a Belorado, donde dejando la carretera general recorrí 12 cómodos kmts de carretera local hasta Pradoluengo. Poco más de 1 hora y media gracias a que hay autovía hasta Nájera. Por cierto que viendo las obras podemos pensar que pronto contaremos con ella hasta Burgos, con permiso de Pepiño claro.

Saludos a Javi San Agustín y Toño Algueta de Peña Guara y Asamún (Huesca); a Salgado de Dantzaleku (Alsasua) y cómo no a Alvaro-Alroba de Mund (Burgos). El último fue el causante de que a última hora me inscribiera en esta prueba, Alvaro venía bien acompañado de doña Paloma e Iñigo -el alevín-; que vinieron con él a disfrutar del ambiente festivo y deportivo, y eso que el día anterior habían andado de bodorrio...

A las 9 salimos rápido desde el Polideportivo del pueblo, corremos unos 2 kilómetros atravesando el pueblo hasta que llegamos al pie de la montaña. Allí me quedé con la boca abierta viendo el empinadísimo sendero que entre pinares sube y sube y sube... Ramón nos hace una foto conforme pasamos, le saludo al pasar e intento poner una sonrisa para salir guapo en su página. Salgado tira para adelante enseguida, hoy va sin bastones (la organización los ha prohibido ??), pero aún así y aunque este verano ha estado unos días en Holanda donde no ha encontrado monte por ningún lado, sube fuerte adelantando puestos ¡¡Adios, adios!!

Noto más calor en el pinar que abajo en el valle, curioso. Cuando llegamos arriba hay una parte muy chula para correr por el bosque, 1er avituallamiento, sólo bebo un vaso de agua ¡Qué rica! Seguimos subiendo pero hay poca pendiente y podemos trotar a gusto, algunos troncos nos obligan a saltar pero no hay problema, todavía estamos fuertes. Me pasa Isabel San Juan, una fiera de la Selección Aragonesa que ya hizo un buenísimo puesto en Isaba; miro con envidia lo fácil que corre acompañándose de un enérgico braceo ¡¡Adios, adios!!

Llegamos al alto, 2º avituallamiento donde tomo un vasito de isotónico y dos cachos de plátano. Ahora toca bajar por un cortafuegos, pues vale, ya tenía ganas de bajar. Pero no bajamos una montaña sino un polvoriento patatal, han debido de pasar las máquinas hace poco y la tierra está muy removida y seca. Los corredores que me preceden levantan tal polvareda que casi impide ver dónde pones los pies. Huelo la tierra seca, la noto dentro de las zapatillas y entre los dedos de los pies... Pienso que las polainas habrían venido bien, pero ahora da igual, hay que correr y confiar en que no entre ninguna piedra para no tener que parar a sacarla como veo hacer a alguno.

Por fin llegamos abajo, estamos en Remendía, oigo animar a Paloma que grita ¡¡Venga ese navarro!! Verdaderamente me anima, sobre todo porque el terreno ahora es húmedo y fresco, cierto que hay algo de barro y que el arroyo cruza y descruza nuestro camino pero da igual, así nos lavamos los pies. Javi San Agustín me ha pasado en la bajada del cortafuegos, pero le pillo en esta parte donde él va un poquico más despacio -se ha pegado el verano haciendo monte y bici-. De todos modos no me fío nada porque en las bajadas siempre vuelve a cogerme...

Iniciamos otra subida, la buena y casi definitiva. Interminable subida por un hayedo precioso gracias al cual no tenemos que ver el cuestón interminable que tenemos que superar. 3er avituallamiento: Isotónico y otros dos trozos de plátano que llevaré en la mano y comeré muy poco a poco, el ritmo de la subida hace difícil masticar y no es cuestión de atragantarse. Pasamos muchísimo tiempo subiendo y subiendo, no parece que vayamos a llegar nunca arriba, pero por fin nos encontramos en el cordal de la sierra. Detrás nuestra y muy abajo la llanura amarilla se pierde en la calima, delante y a los lados oscuros e interminables bosques de pinos repoblados se extienden en una interminable sucesión de montes; un poco más arriba del bosque se elevan las cimas resecas del San Millán y de otras elevaciones que a modo de montaña rusa se pierden en la lejanía.

4º Avituallamiento: Agua e isotónico a partes iguales. El sol empieza a notarse, no hay una nube y el día promete ser caluroso pero aquí arriba todavía corre un poco de aire. En esta parte nos cruzamos con los corredores que bajan de la cima. El San Millán que parecía muy lejos pero que ya está encima nuestra. Empezamos la ascensión final por buen terreno de rocas -cuidadín con las piedras-, hay una cuerda pero no la hago ni tocar, poco a poco trepamos esta escalera de gigantes y por fin llegamos arriba, donde los voluntarios nos animan prometiendo una larga y rápida bajada, eso sí: Cuidado en los primeros metros, donde el sendero hace un flanqueo bastante aéreo y un mal paso nos podría hacer rodar muchos metros. Pasada esa primera parte delicada ya podemos echar a correr por un terreno bastante fácil donde el único problema es no pegarte de morros al cruzarte con un colega de la carrera. Enseguida llegamos al 4º avituallamiento de antes donde tiramos para abajo dejando el cordal. Seguiremos en paralelo y un poco por debajo para volver a subir. Ramón me tira unas fotos y me anima como siempre ¡menudo solazo se está chupando! Nosotros también, pero parece que corriendo nos pega menos ¿O qué? Pues no, nos pega lo mismo y de lo lindo. No corre el aire y hace una calor de la leche. Toca bajar otro cortafuegos polvoriento, pero ahora vamos muy separados y casi no tragamos polvo. Me pasa una chica de la Selección Andaluza que baja bastante mejor que yo y es que mis muslos ya están para muy poco: Desde el 1 de agosto en Fiscal que no corría por monte, pero nada nada...

¡¡Horror!! ¡¡Una subida y a pleno sol!! No puedo más, qué calor, qué sed. Un voluntario me promete que no habrá más subidas, se lo haría firmar pero tengo una poca de prisa, sigo para arriba y parece que no me ha engañado. Ultimo avituallamiento, sólo bebo agua, dos vasos y un poco que me hecho por encima. Tomo un gel de los que llevo en el bolsillo sin detenerme y después de un rato todavía por cortafuegos el recorrido nos mete al pinar por un sendero maravilloso que baja y baja y baja. Salgo del bosque a un extenso prado, hay un abrevadero con un caño de agua abundante y fresca donde me refresco a placer: ¡Qué delicia el agua fría en la cabeza! Bebo un poco y para abajo otra vez entre árboles. Ya se oye el jaleo de meta, entro en las primeras calles estrechas de Pradoluengo, doblamos esquinas y corremos por callejones hasta que llegamos abajo del todo, dos calles más y ahí está el arco: Cien metros en los que acelero a tope y super contento. Tres horas y cincuenta y dos minuticos de gozo y sufrimiento a partes iguales.

En meta sólo me entraba el agua, lo malo que tanto líquido me dejó el estómago bastante regular y en la estupenda comida ofrecida por la organización apenas pude probar bocado... Al principio, porque fue cosa de magia que después de media hora me entoné y me entró un hambre de lobos ¡¡Qué ricos los macarrones y el guiso de ternera con patatas!!
¡¡¡¡Muchas gracias Pradoluengo!!!!

Clasificación aquí.

Mis glucemias el domingo:
5:15 AM, antes del desayundo= 184___8:02 AM, en Pradoluengo= 102 (1/3 litro de Nestea y una manzana cayeron)___ 1:47 PM, después de ducharme = 94 (Y me había comido 1/2 sandwich de salchichón) 6:16 PM, en casa = 172 (Me puse 2 uds de rápida, me comí un bocata y a la piscina)

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mi diabetes y yo...

El miércoles de esta semana hice una comida saludable y completa: Lentejas, lomo y melón; también comí dos buenos trozos de pan y tomé algo de vino. Y después un café: Pozal de café con leche con ¡¡dos madalenas con mermelada!! Todo eso, acompañado por supuesto de 3 uds de insulina rápida. Es poca insulina, pero según mi endocrino soy muy sensible a esta hormona, hipersensible dice y que para ver otros diabéticos, yo por ahora necesito muy poca cantidad. Actualmente me pongo 5 uds. de novomix30 en el desayuno, 3 uds de novorapid en la comida y 6 uds. de novomix30 en la cena; también tomo 1/2 pastilla de metformina por la mañana y otra media a la noche. Pues eso. Total que una hora después salí con ánimo de correr una hora y cuarto, tiempo en el que suelo hacer unos 15 ó 16 kmts a ritmo normal-rápido. Dos pastillas de glucosa y una barrita de frutas en el bolsillo porsiaca y esa sensación de estómago lleno que me da tranquilidad porque mis bajadas o hipoglucemias las asocio con lo contrario.

El caso es que a los 10 minutos -todavía estaba cerca de casa-, noté un "bajón" de campeonato. ¡Coño! -me dije-, pero si todavía tengo las lentejas y las madalenas dando vueltas en el estómago, ¿Cómo puede ser?. Pues fuera como fuese era una bajada así que me tomé dos pastillas de glucosa y volví pitando a casa con la cabeza dando vueltas y una flojera de aúpa; sudores y temblores. En casa me tomé la glucemia y salió 35 mg/dL. ¡¡En fin!! Un vaso de isostar, un zumo de naranja, un plátano y un yogurt de frutas cayeron uno detrás de otro. Mi cabeza quiso salir de nuevo a correr pero mi cuerpo dijo que no, así que me estuve tranqui en casa un rato. Total que una hora y media tenía 229 mg/dL. Estoy seguro de que tan alto valor de glucosa en sangre no sólo fue debido a lo que tomé sino también a la comida, cuyos hidratos se convirtieron en glucosa más tarde de lo debido.

Afortunadamente estos episodios son contados, pero los diabéticos tipo I, debemos tenerlos siempre presentes y no confiarnos a la hora de salir, sea para hacer deporte, para trabajar o para hacer cualquier recado. El mes pasado tuve la revisión periódica (+- 6 meses) con mi endocrino y los análisis no salieron mal del todo: La hemoglobina glicada salió 7. Bien, muy bien. En la revisión anterior saqué 7,6 así que he mejorado (el 7 es el valor de referencia ideal que no conviene rebasar). Este valor mide el promedio de glucemia en sangre en los últimos 120 días má o meno. El colesterol "malo" me salió 225 mg/dL y el "bueno" 142 mg/dL. Lo tengo más bien alto (el malo), pero en cambio tengo bien el otro (el bueno). En los diabéticos es conveniente cuidar aún más este valor y debería hacer por bajarlo aunque también es verdad que esa regla es más necesaria de cumplir para los diabéticos tipo II que para los del mio (tipo I). ¿Porqué? Por regla general el tipo II, es población de más edad, sedentaria y muy frecuentemente con obesidad. Por lo demás comentar los altísimos niveles de enzimas CPK que salieron en mi análisis: Más de 1000. Mi endocrino no se alarmó porque a pesar de que un alto nivel en ese valor señala lesiones cardiológicas ¡¡Jesús!! Lo normal es que en una persona que corre maratones también salgan valores elevados al producirse microlesiones musculares (o algo así). Total que me preguntó si había hecho alguna burrada últimamente y le dije que sí, que seguramente algún "paseo" por el monte había hecho en los últimos días. ¡¡Se me olvidó que justo el día antes de hacer los análisis había hecho la Camille Xtreme!! En fin, otro día que me haga análisis procuraré dejar pasar algún tiempo desde la última carrera, por lo menos si es una carrera de montaña de las duras... Y no os meto más rollo con mi diabetes.

Para que quede más chulo este post os pongo el vídeo relativo al Mega-PlayBack de San Adrián, que ganó un concurso en Antena 3:

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Por cierto, que un vídeo parecido ya tuvo muchísimo éxito hace meses, éste fue grabado por los alumnos de una universidad canadiense:

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sábado, 28 de agosto de 2010

Un entreno largo: La Vuelta a Pamplona

El Otoño es la estación idónea para correr la Carrera por excelencia: La Maratón, con sus 42 kilómetros y 195 metros. Una prueba dura y exigente en la medida que nosotros mismos nos exijamos, pues no es lo mismo correrla en 4 horas que en tres. Ni en 3:15 que en 3:30, y es que cada minuto que consigamos rebajar nuestra marca personal los que ya hemos competido en esa distancia, nos supondrá un trabajo y entrenamiento previo.

Un entrenamiento que en mi caso particular me gustaría consistiera en unos 80 / 90 kilómetros semanales, lo que se debería traducir en al menos 5 días de correr en distintas distancias y ritmos: Una hora un día, otro día series... Y sobre todo, en casi todos los manuales aconsejan hacer una tirada larga un día a la semana, preferentemente en fin de semana que es cuando más tiempo tenemos.

Entre 28 y 30 kilómetros es una buena distancia para que nuestras piernas estén preparadas el día D. Viviendo en Zizur Mayor, en la Cuenca de Pamplona, es imposible encontrar un recorrido sin cuestas, pero eso será una ventaja si pensamos que de ese modo haremos un trabajo extra que nos hará más fuertes para enfrentarnos a los 42.195 metros más o menos llanos, que es lo que te prometen en casi todas las maratones urbanas.
Con la salida y meta muy próximas a mi casa, hace años que vengo haciendo una vuelta alrededor de Pamplona. El itinerario tiene 28 kilómetros, es muy ameno y en buena parte discurre a la orilla de tres rios: El Arga, que es el principal y rodea casi toda la ciudad a los pies de sus murallas; el Elorz y el Sadar, más humildes puesto que nacen muy próximos a la capital navarra y sus cuencas son mucho más pequeñas. Pero los tres proporcionan un corredor verde idóneo para que nuestro recorrido goce de buenas sombras que alivien nuestro paseo, especialmente si empezamos a meternos caña en verano y las temperaturas son elevadas.

En las últimas semanas he dado esta vuelta en tres ocasiones:

El Sábado 7 de agosto, en 2h 15 minutos. Mi glucemia antes del desayuno: 197, y al terminar 117, tomé dos geles y dos barritas de frutas. La temperatura entre 20 y 28 grados (calorcita).

El Domingo 15, en 2h 11 minutos. 128 antes del desayuno. Sólo tomé un gel y una barrita de frutas. Me encontré de cine todo el tiempo y ni me tomé las glucemias el resto del día. La temperatura entre 15 y 22 grados y me llovió un poco en los primeros kmts. (fresquito ideal).

El Domingo 22, en 2h 19 minutos. 151 antes del desayuno, un gel y dos barritas. 74 después de la carrera. Muchísimo calor: 22 grados a las 9, que subieron a 30 a las 11. Debí madrugar más pero el dia anterior llevé mala vida, lo que explica en parte el "mal" crono.


Aprovechando las vacaciones he salido un par de días con la bici para hacer algunas fotos.

viernes, 27 de agosto de 2010

Adi por Sorogain y el Bosque de Odia.

Viernes 20 de agosto, desde Zizur nos llegamos Sergio, Julen y yo hasta Casa Pablo, en mitad del verde valle de Sorogáin. Altitud: Algo más de 800 metros, la cima del Adi 1451 mts. no es mucho el desnivel y además el itinerario nos llevará por el magnífico Hayedo de Odia: Una sombría catedral en cuyo interior no entran los rayos del sol, el sol que estos días de verano ha empezado a calentar a tope, subiendo los termómetros bastante por encima de los 30 grados en toda Navarra.

Sergio y Julen no son lo que se dice unos montañeros consagrados, aunque estamos en ello y todo se andará ¿verdad? Por eso se asustan un poco cuando ven la cima del Adi allí arriba tan alta, toda pelada de árboles, dominando los oscuros bosques de hayas de su base.



La primera parte de la subida por el bosque discurre junto a las regatas que recogen las aguas de la montaña, todas se juntan formando la regata de Odia - Odia Erreka -, y su murmullo nos acompaña poniendo una nota sonora y alegre. Conforme ganemos altura irán menguando su caudal hasta que el silencio se haga por completo en el bosque, sólo interrumpido por las hojas que movemos a nuestro paso.



Al salir del bosque a los rasos de hierba en el lomo de la montaña, el sol está en su cenit, pero un flojo viento que sube desde el valle nos refresca y permite terminar la ascensión sin mayores agobios.

Por estos puertos hubo en otro tiempo no muy lejano bastante circulación de gente: Contrabando, fugas a Francia de presos políticos en el franquismo, paso de soldados aliados en la II Guerra Mundial... Podemos ver puestos de vigilancia construidos por el ejército español en un intento de controlar ese trasiego.
En la cima del Adi no se está nada bien: Casi no pega aire y una nube de moscas no nos deja parar, así que descendemos unos metros por la ladera norte para poder descansar a gusto. El almuerzo lo haremos abajo del todo, sentados en lo alto de un puesto de vigilancia a la sombra de unas hayas.

Mis glucemias: Antes del desayuno, a las 7:32 = 89; al principio de la excursión, a las 11:03 = 87; bajando, después de almorzar y a las 13:11 = 222, culpa de la tarta de queso de Julen, de la que comí tres trozos; en casa después de comer a las 16:18 = 152.


Panorama desde la cima de Adi: Debajo nuestra el pueblo de Zilbeti, completamente rodeado por el bosque y la montaña, a la derecha más bosques y los altos puertos de Velate con el Saioa (1418 mts)dominando la región. Más fotos aquí.

jueves, 12 de agosto de 2010

Zarauz 8 de agosto.


En principio, mi idea para el domingo pasado era una excursión familiar a Sorogáin para subir el Adi con los chavales, pero la cuadrilla votó por unanimidad ir a la playa. Bueeeeno, vale, pues vamos a la playa. ¿Y a qué playa? ¿A Fuenterrabía? No, que es muy sosa ¿A Hendaya? No, que está en Francia y allí son más sosos aún. ¿A Zarauz? ¡¡Sí a Zarauz!! Pues vale, el Adi y el valle de Sorogáin se quedarán para el Otoño que además es cuando más bonito estará.

Y allá que nos fuimos toda la tropa: Belén con Unai; Peio y Esther con Sergio; Pilar y Santi con Pablo; Juan y Loli con Xabier e Ibai y servidor con otro Sergio. Allí se nos unirían también Juan con Iván y Daniel.
Peio, Juan, Servidor de ustedes y Santi: Somos los mejores.

Si algo tiene de bueno vivir en la Cuenca de Pamplona es que tenemos Donosti a menos de una hora y otros sitios de la costa como Zarauz o Fuenterrabía en poco más. El Cantábrico no tiene el buen tiempo garantizado como el Mediterráneo, pero salvo mala suerte con la previsión, el viernes ya puedes saber si vas a tener Sol o no. Y este domingo tocaba bueno, sol lo que se dice sol y cielo azul del todo no tuvimos al final; pero la verdad es que disfrutamos de un día bastante bueno.


La playa de Zarauz es larga, unos 3 kilómetros; el mar casi siempre está movido y sólo puedes nadar regulín a pocos metros de la orilla, porque además la resaca te lleva para adentro a la menor - bandera amarilla-; están delimitadas las zonas para surf y para baño, pero con todo, el espectáculo del Cantábrico rompiendo en blanca espuma y ese olor profundo a mar que tanto tiempo llevas sin sentir, hace que la visita siempre valga la pena.

Nos olvidaremos de la odisea de aparcar, del vino infumable que nos pusieron para comer y de la frustrada visita que los chicos hicimos a la zona nudista (¡Sólo había una pareja de abuelos en pelotas!). Nos reímos, gozamos de la brisa, de la arena y disfrutamos de la mejor compañía. ¿Cuándo hacemos otra?

Más afotos aquí.