Correr, caminar, pedalear, trepar, nadar, saltar...Trabajar y VIVIR. La diabetes, una anécdota.

Siempre y cuando controlemos el ejercicio y nuestra glucemia en sangre. Esta enfermedad que junto con la obesidad está considerada la epidemia del siglo XXI permite llevar una vida activa perfectamente normal gracias a médicos e investigadores, profesionales apasionados que no dejan de trabajar para que mañana sea de verdad una anécdota. Hay dos tipos principales de diabetes: Tipo I y tipo II. La primera es la mía, la insulino-dependiente o también llamada infantil, porque en un alto porcentaje de casos se presenta a edades tempranas, aunque yo "debuté" con esta enfermedad a los 44 años. Mi sistema inmune falló y atacó a las células del páncreas que producen la insulina sufriendo a continuación los tres síntomas del libro o las "tres Pes": Poliuria (orinar mucho), Polidipsia (sed horrible a todas horas) y Polifagia (hambre, hambre, haaaambre).



¿Porqué a mí? Pensé. A mí que toda la vida he hecho deporte, que sólo tres meses antes terminé mi Cuarta Maratón en Donosti, a mí que no fumo, a mí que soy un chico formal: Buen padre y ejemplar esposo, a mí que hago la declaración de renta puntualmente y pago la contribución urbana y el impuesto de circulación religiosamente cada año... ¿Porqué?



El estrés que tantos sufrimos en mayor o menor grado, herencia genética, un catarro mal curado, la contaminación, el agujero de la capa de ozono... Médicos, familiares, amigos, vecinos y yo mismo apuntamos una u otra causa, pero lo cierto es que daba lo mismo. El caso es que mi cuerpo -mi páncreas- casi no tenía reservas de insulina y que ya no iba a producir más -o muy poca- y que iba a necesitar "pincharme" insulina todos los días.

martes, 18 de agosto de 2015

Vuelta del Ultimo Bucardo, IV Edición.

Este Domingo se celebró en Linás de Broto la cuarta edición de la Carrera por Montaña Vuelta del Ultimo Bucardo. Le tengo especial cariño por el buen ambiente que se vive durante y después de la prueba y hasta ahora no he fallado ningún año.

Desde Pilopín. Foto de Ramón Ferrer.
Crónica y fotos de la carrera en su blog Corriendo por la Sierra.

Justo dos días antes recibí un mensaje de un amigo de Zizur, se trataba de Imanol, un chaval flaco, muy flaco, que está loco con el triatlón y que aprovechando unos días de veraneo en Jaca quería probar eso de las carreras por montaña. Me preguntaba si la conocía, qué ambiente tenía y si la podría hacer con zapas de asfalto.  Claro que sí, le contesté, no es muy técnica, no habrá barro y salvo los últimos kilómetros por sendero puñetero tus zapas de asfalto te llevarán perfectamente.  En fin, qué podía decirle, mejor con unas de monte pero conociendo al mozo, que es un crack, las zapatillas eran lo de menos.  

A las seis de la mañana he quedado en Zizur con Iván Blanes y Fernando Zaratiegui, los tres conocemos bien la carrera y salimos hacia Linás con toda la ilusión del mundo. Por el camino nos ponemos al día de los avatares y goteras: tanto Iván como yo tenemos recientes sendas intervenciones de menisco, Fernando también ha estado jugando a los médicos hasta hace poco pero aquí estamos los tres, listos para la faena y felices de poder mover las patas, con muchas ganas de sudar y sufrir en las cuestas del Pilupín. Locos de atar, vamos.

Hace fresquito en Linás y todo el mundo busca el sol mientras llegan las 9, hora de la salida.  Incondicional de la prueba aquí está Raúl García Castán, que se retirará por lesión pero no por ello se perderá el ambiente pos-carrera. Puedo saludar a Carlos Pobes, a Ramón Ferrer, Pilar Prades, Jesús Sánchez (Samuel), Oscar Pérez, Victoriano, Juan Martín Tirapu... Y a Imanol Etxarri por supuesto,  el joven triatleta está super nervioso pero acabará como un campeón y por supuesto delante mía (cinco minutazos ni más ni menos). También está Carlos Irujo que ha venido con su chaval, el padre hará la carrera larga de casi 23 kmts y el hijo la corta de 11,5 kmts ¡¡Bravo campeón!!  Carlos no se separa de su palo de avellano el cual prefiere a los bastones para bajar las laderas más tiesas.  Está Guillermo Narvión, de Sabiñánigo y cómo no el campeón de Gavín: Sergio Cazcarro, que hoy también será campeón en Linás ¡¡Enhorabuena!!

Día espléndido y temperatura fresca, ideal para enfrentar esta excursión.  Mi glucemia a las 8:30 está en 146, no está mal pero porsiaca beberé un biosolán de 200 ml.  Además llevo en la mano un bote de miel y zumo naranja al 50% y un gel, los aprieto nervioso mientras esperamos la salida. Llegan las 9 y ¡¡vamosssss!!

Es un placer correr por la hierba de la pradera, bajamos hasta el riachuelo y seguimos por sendero estrecho dentro del bosque (la Selva). Tapón. Paramos, andamos, corremos otra vez, nos paramos de nuevo y otra vez a correr, ahora sí, ahora si no corro más es porque no puedo uffff...  Hay toboganes, para arriba y para abajo, llaneos, un tramo de pista y enseguida llegamos al sendero que asciende por el Serrato de Yosa.  Delante mía Juan Martín Tirapu se detiene con una seta, momento que aprovecho para adelantarle jeje.  Imanol y sus "miedos" me han pasado como un cohete en el primer kilómetro, lo mismo que muchos otros corredores, pero ahora estoy en mi sitio y conforme ganamos altura a paso rápido (o lo más rápido que podemos) soy yo el que adelanto posiciones una a una, despacito pero sin pausa. Llegando arriba la pendiente disminuye y puedo pasar al modo "carrera" con la alegría de ver que mi caja y mis piernas responden bien.



En el segundo avituallamiento bebo un vaso de acuarius y me tiro al bosque de Bucona para bajar de nuevo a la pista de Buxosa. Es una bajada rápida por buen sendero que eso sí, requiere atención y control en cada revuelta.  No llevo ni un tercio de bajada cuando unos pinchazos en el psoas de la pierna derecha me obligan a bajar el ritmo, pienso que se pasarán en dos zancadas pero al contrario, si bajo rápido, aumenta la tensión y el dolor así que casi tengo que bajar andando ¡¡mecachis!!

Me pasan cinco chicas seguidas, qué curioso, también varios chicos, entre ellos Martín que por lo visto ya no está interesado en setas ni hongos y que me pregunta si le lleva mucha ventaja Orosia, una chica de Jaca. Le digo que no, que la tiene a un minuto y me hago a un lado para que pase a toda pastilla monte abajo. Y yo casi andando... ¡¡qué rabia!!

No pienso en retirarme aunque Linás está muy cerquita. Ahora viene la subida principal de 700 mts de desnivel a Pilopín y espero que con el cambio de trabajo se pasen las molestias. Y así es, ya no me duele la inserción del psoas ilíaco (o lo que fuera), pero ahora es mi caja la que no da más de sí.

Bueno sí que da, y mis patas también dan. Tanto que alcanzo a Martín y a dos de las mozas que antes me habían pasado y me acerco a Orosia hasta tenerla a unos 20 mts pero esta campeona está fuerte y no la pillaré.

La pendiente se pone muy, muy tiesa pero el panorama que tenemos en todas las direcciones es fantástico: el aire limpio permite contemplar las cumbres de Ordesa perfectamente, así como la Sierra Tendeñera, y la de Guara al Sur.

Me he tomado el jarabe casero de miel con zumo de naranja al principio de la subida, con eso y un par de vasos de agua a mitad de ladera alcanzaré la cima.

Sergio Cazcarro, el campeón de Gavín ¡¡Y de Linás!!
(Me sacó casi una hora, madre míaaaa)
Guillermo Narvión, el campeón de Sabiñánigo
Iván Blanes, campeón de campeones
Fernando Zaratiegui, campeón de los AVC
(Amigos de la Vuelta del Castillo de Pamplona)
Imanol Etxarri, el campeón triatleta y asfaltero
Cansamontañas, el campeón de los ladrillos...
Juan Martín Tirapu, campeón y padre de campeones.

- ¡Venga Carlos ! ¡Parece que te cuesta! - Me saluda el bueno de Ramón Ferrer cámara en ristre, el incansable bloguero oscense nos hará un magnífico reportaje. ¡¡Muchas gracias!!

Hemos llegado arriba, sólo queda bajar. Bajar y bajar, con alguna subidica en medio pero más cortas y tendidas. Así que para abajo!!!!

La bajadica se las trae ¿o no?

¡Pero con cuidado! La ladera desciende a pico y con escalones donde tengo que parar y buscar el mejor sitio donde salvar el desnivel. Un tropezón no tendría consecuencias pero de cuatro volteretas no me libro así que despacicooooo. No me desanimo porque los corredores que tengo delante mía van igual que yo y sobre todo porque ya no me duele la pierna ¡¡Bieeeeennn!!

Avituallamiento sólido y líquido, vaso de acuarius, un cacho de plátano y para abajo ¡¡Muchas gracias!! ¡¡adiós, adiós!!  Los voluntarios cubren casi todo el recorrido, son lo mejor de la carrera.

Largo tramo de pista que pica para arriba que puedo correr sin problema, el año pasado recuerdo que lo hice caminando ¡¡Biennnn!!  Doy caza a algún corredor pero mi referencia es Orosia:  en las subidas puedo acortar distancia pero en las bajadas va mejor que yo y la pierdo de vista. ¡¡Adiós, adiós!!

Los últimos 4 ó 5 kilómetros son por sendero puñetero, con escalones, ramas y piedras sueltas así como contínuos zig-zags que requieren toda la atención. Hoy habrá varios corredores contusionados en esta parte, entre ellos Fernando Zaratiegui, que se llevará unas marcas en la rodilla. Pero sólo eso, el pájaro de la Vuelta del Castillo está fuerte como el vinagre y conseguirá un magnífico tiempo entrando en meta en 02:47 ¡¡Bravo!!

En esta zona siempre ha hecho calor pero hoy se va super bien aunque el sol eso sí, nos pega de firme.  Yo no me caigo pero es porque voy despacio, detrás de dos chicos del mismo equipo con un curioso logo en la espalda: "otra mierda más" ¿?  Desde luego tienen que tener mucho sentido del humor para llevar esa equipación jeje, en meta comprobaré la leyenda que llevan delante de la camiseta: "con lo que hemos sido". Decididamente tienen que ser unos cachondos.

Les daré caza al terminar la senda y llegar a una pista donde se puede correr.  Llegamos al último avituallamiento pero no tengo sed, eso sí, meteré un segundo la cabeza bajo la manguera que tienen dispuesta para tal fin ¡¡qué biennnn!!  y reanudaré la carrera a un ritmo de keniata jubilado, el ultimo kilómetro me saldrá por debajo de 5 min. Hay keniatas que caminan más despacio jejeje...

Este año decidí que tenía que subir corriendo los últimos 200 mts por las calles del pueblo: son cuesta arriba y con una pendiente del millón por ciento, y lo conseguí ¡¡soy un campeón!!

Mi crono en meta se irá a 3:09:48 , 6 minutos más que el año pasado pero no me quejo: bajando el bosque de Bucosa he pensado en retirarme y hace unos meses ni loco pensaba en el Verano que estoy disfrutando, con carreras como ésta o excursiones como las de la semana pasada.

Glucemias: A las 5 de la mañana antes de desayunare: 151. A las 8:30 antes de la carrera: 146. A las 12:35 después de ducharme: 130.

¿La camisa del hombre feliz? La llevo puesta!!!
Gracias por la foto Ramón!!
Con Mario y Guillermo  mi familia de Sabi
Guille fue el décimo en la general ¡¡bravo!!

Con mi tocayo el científico más loco y más montañero
conseguiría un 12º puesto en la general y eso que tuvo algún problema.

La familia Ingels en la Casa de la Pradera
A mi lado Fernando, Martín e Iván


Danza del paloteao de Linás


¿Quién se va a quejar? Con una organización que consigue un ambiente tan bueno como el que pudimos vivir en la pradera de Linás esa mañana de Domingo.  Que te ofrece cerveza, refrescos, tortilla, croquetas y mil chucherías seguido de un sabroso almuerzo compuesto por hamburguesa, huevo frito y guarnición, además de otra cerveza y un helado de postre.  ¿Qué más se necesita para ser feliz un minuto, dos... y hasta un día entero?  ¡¡¡Gracias al espíker que lo dio todo y disfrutó más que cualquiera de nosotros!!! A Encarna y Amador del Albergue Elultimobucardo de Linás y a sus cien amigos: esos voluntarios que estaban en todo el recorrido para animarnos y ofrecernos todo lo necesario.  Muchas gracias, de verdad.


Todas las fotos de Ramón aquí.

martes, 11 de agosto de 2015

Pico Palas y vuelta al Balaitus

"El Balaitús, con sus 3146 mts, es el más bajo de todos los grandes picos del Pirineo, pero es, sin duda alguna, el menos fácil de todos ellos y el más impresionante por su enorme masa compacta granítica y sus crestas electrizantes. Entre todas las pirámides que le rodean está en primer plano y de forma destacada el pico Palas, de 2976 mts. Este nombre no le vino por causa de su hermoso perfil griego, como podría suponerse, sino simplemente del nombre del pastor Palax, que vivía al pie de la montaña, bajo el abrigo de un techo de roca arreglado, una toue. La gente de Azun le da otro nombre, muy sonoro también: Castet dos Mourrous (Castillo de los Moros). La primera ascensión de esta cumbre fue hecha... ¡por error! Peytier y Hossard buscaban el camino para subir al Balaitús, y una mañana de niebla creyeron haber hallado la cresta que les llevaría a la cima deseada... mas de golpe se encontraron con abismos por todos lados y al aclararse la niebla vieron a "su" Balaitús más allá, al Sudeste. Habían subido al Palas. La arista que habían empleado, llamada hoy "de los Geodésicos", es la primera vía normal a este pico, y la chimenea Ledormeur es la segunda, aunque esta no es recomendable a grupos numerosos porque se desprenden muchas piedras..."

Montagnes Pyrénées  1963. L. Pérès - J. Ubiergo - A. Faus.

El Palas se levanta ante nosotros

Al Palas le tenía yo ganas desde hace mucho, su grado de dificultad es Poco Difícil pero como no es un tresmil y tiene por vecino al macizo de Balaitus-Frondiellas, siempre lo había ido dejando para más adelante, para otra excursión... y así muchos años, muchos.

- Iñigo, ¿cuándo me llevas al Palas? - le pregunté a mi buen amigo del Trizurko. Sabía que el año pasado lo había subido por enésima vez y que sólo hace dos semanas volvió por allí realizando una magnífica travesía en solitario que le llevó de La Sarra al Refugio de Arremoulit, en Francia, desde donde se encaramó a esta montaña por la arista de los Geodésicos, bajó por la Chimenea Ledormeur y acto seguido cruzó de nuevo la frontera por el Puerto de Lavedan, descendió al ref de Larribet y continuó valle abajo hasta la Cabaña Doumblas, próxima al Lac de Suyen. Allí puso rumbo Sur por un valle interminable y volvió a España por el Collado de la Piedra de San Martín asomando al Circo de Piedrafita. Ibones de Campo Plano y Respumoso y por el Paso del Onso regresó a la Sarra tras rodear todo el macizo de Balaitus.  Qué excursión!!!

Este fin de semana se cruzaron los astros: Iñigo estaba encantado de llevarnos a Nicolás y a mí con él para repetir la travesía y la ascensión al famoso Palas. Más que nada porque en su anterior periplo había hecho un tiempo regular y casi no había visto nada metido en la niebla todo el tiempo que anduvo por el lado francés del Pirineo.

La meteo pintaba un sábado de lluvias y tormentas y un domingo frío pero despejado así que lo teníamos claro. A las 5:30 recogíamos a Nico en Liédena y proseguíamos hacia Jaca, Sabiñánigo, Biescas y Sallent de Gállego. En este último pueblo paramos cinco minutos: a las 7:30 de la mañana y después de una noche de fiestas todavía hay alguna cuadrilla por la calle pero no se ve ningún bar abierto para echar un café. Encontramos una panadería abierta que nos sirve unos cafés y unos bollos ¡¡qué ricos!! hace fresco y el desayuno nos sienta de maravilla.

A las 8 de la mañana todavía hace más frío en la Sarra, donde dejamos el coche. Mi azúcar está en 259, culpa del cortado y del medio croissant, seguro.  Bebo un lago trago de agua y ajustando la mochila emprendo el camino detrás de Iñigo y Nico. Llevo camiseta de manga corta, con manguitos en los brazos: ahora los llevo bien subidos pero preveo bajarlos en cuanto el camino empiece a ganar altura y nos haga sudar.

Esta excursión nos vendrá bien a los tres: Nico ha hecho muy poco monte este verano y tiene que entrenar algo para los 42 kmts de Canfranc el próximo 12 de septiembre. Iñigo se ha apuntado a la ultra de 100 kmts pero casi no piensa en esa carrera porque antes tiene la Ultra del Montblanc, casi nada.  Dice que en Chamonix quiere disfrutar, no mirar tiempos ¿y en Canfranc? sus ojos claros brillan, ahí puede que lleve el reloj...  Yo también estaré con Nico en los 42 kmts de Canfranc si las patas no se rompen antes, y para eso nada como meterles desniveles y gimnasia de saltos por las piedras y si de paso me curro un monte guapo, ¿para qué quiero más?


Orillas del ibón superior de Arriel

El día anterior debió llover lo que no está escrito porque todos los barrancos llevan muchísima agua e incluso los lagos están un pelín turbios por la tierra arrastrada montaña abajo.  En un verano tan caluroso como este, al menos las tormentas mantienen el verde de los prados y bosques y refrescan el ambiente.

Y tanto que lo refrescan, pese al repechón que nos metemos para subir al valle de los arrieles casi no sudamos y la temperatura sigue bajando conforme ganamos altura y nos aproximamos a nuestro objetivo.
El camino nos llevó por esta rimaya ¡¡qué frío!!


Mi ilusión por el Palas se enfría también cuando nos acercamos a su base y se levanta encima nuestra. Soy montañero de ascensiones fáciles, muy pocas veces he practicado la escalada y aunque no tengo vértigo me tiemblan las piernas en los pasos delicados con patio debajo.  Temo el peligro pero también me atrae tocar el miedo y superarlo, sé que la vía es segura y tiene buenos agarres pero cuando llegamos a la parte donde hay que poner las manos... Ufffff

Iñigo es nuestro mejor guía y compañero, nos transmitirá seguridad y calma en todo momento y nos llevará "de la mano" en cada paso. Para mí es fundamental, yo sólo nunca me acercaría aquí. ¿Y Nico? Creo que es el más inocente de los tres, pensaba que veníamos a correr un poco monte arriba y monte abajo, pero confía a ciegas en nuestro jefe y aunque mira de reojo la pared igual que yo, acepta el reto de la ascensión. ¡¡Vamos allá!!








La Chimenea Ledormeur tiene muy buena roca y a mi entender cuenta con agarres suficientes en cada paso, solo debes mantener la calma por mucho que veas el patio debajo tuya. Tal y como dicen las guías el único peligro sería una piedra arrojada desde arriba por descuido o que una tormenta se echara a mitad de travesía. El ambiente de nuestra ascensión fue serio pues las nubes entraron desde Francia ensombreciendo las paredes y sólo nos encontramos con un grupo de montañeros al bajar. Por cierto que eran veteranos, uno de ellos tenía 75 tacos ni más ni menos y por cierto también, la bajada, que siempre me da más respeto, fue tan buena como la subida. Eso sí, aunque Iñigo me invitaba a descender de frente, mirando hacia adelante, yo me veo más seguro mirando a la pared. 

En la cima del Palas a las 11:51 tenía 356 de azúcar, lo asocié a la tensión de la aventura y a los tragos de isostar que había tomado.  









Una vez abajo nos desviamos a un lado de nuestra montaña preferida y por el Puerto de Lavedan descendimos al refugio de Larribet.  A las 14:22 mi azúcar seguía alto: 269, así que me puse 3 uds de novorapid para almorzar. La lata de refresco o cerveza sigue costando 3 euros.  Pusimos en común nuestros bocatas, chocolate y frutos secos y nos pusimos hasta arriba. 

Hasta el refugio habíamos ido por terreno técnico de bloques pero poco a poco el sendero fue mejorando aunque apenas se podía correr.  Perdimos altura hasta el valle principal que viene desde Arrens. Sin acercarnos al puente ni a la cabaña Doumblas pusimos rumbo Sur, ladera arriba para coger el sendero H.R.P. (Alta Ruta Pirenáica) que lleva a la frontera en el Collado de la Peyre de St Martin. 

Este valle se nos hizo muy largo, un cartel indicaba 3:45 horas hasta el collado, nosotros lo hicimos en bastante menos pero aún así, uffff...  Alguna carrera en los pocos llanos que encontramos y por fin dejamos las nubes detrás y recibimos los rayos del sol con agradecimiento. España, Sol y Toros for ever!!!!





El ibón de Campo Plano se sitúa junto a una extensísima llanura de hierba, sus aguas de azul turquesa con el verde de los prados alpinos hacen una postal suiza.  El ibón de Respumoso, más abajo, es mucho más grande debido a la presa que lo ha recrecido y también es un paisaje de postal, de fiordo noruego por ejemplo... 



En el refugio de Respumoso a las 18:21 tenía 124 de azúcar. Bebimos una caña y picoteamos más frutos secos, entre eso, el isostar y alguna barrita o gel cambiamos un domingo de paella y tarta por otro de zapatillas y mochila.  Por cierto que desde la presa hasta la Sarra corrimos el 90% del camino consiguiendo llegar poco antes de las 8 de la tarde. Mi azúcar a las 20:04 estaba en 105.  Cayeron unas patatas bravas y otra cañita en el chiringuito.  Bravoooo!!!!




Wikiloc: 33,53 kmts y 2941 mts de desnivel positivo acumulado

Todas las afotos o casi todas aquí

martes, 28 de julio de 2015

Gran Trail Aneto-Posets

"UN PIRINEO EXTREMO, UN RECORRIDO INFINITO"  Es como los organizadores definen la prueba estrella de todas las que se han celebrado en Benasque (Huesca) durante este fin de semana 25 y 26 de Julio: El Gran Trail Aneto-Posets.

Joseba y yo en el Collado sin Nombre (2706 mts)
Con eso de los extremos y los infinitos rondando en nuestra cabeza nos fuimos para allá cuatro elementos: Carlos Nuin del Deportivo Navarra con Alejo, Joseba y yo mismamente, tres mosqueteros del Trizurko.  En el Txamonix de los Pirineos nos juntaríamos con Antonio Soria del Txurregi, y tras el control de material y recogida de dorsales merendamos tranquilamente los cinco en el bar del polideportivo.  El bocadillo de tortilla de atún y tomate que pedimos Alejo y yo se quedó sólo en atún con tomate -sin la tortilla- pero aún y todo estaba buenísimo y con la cerveza mejor todavía. Bromeamos con eso y con el gorro de milka del bueno de Alejo, con las chicas guapas y los chicos feos... Risas y más risas gracias a las cuales no teníamos que pensar en el lío gordo que teníamos preparado en unas horas.

Nada como unas risas para eliminar nervios antes de la batalla...


Alejo con su "gorro de abrigo", Joseba, Carlos marca-paquete y Carlos Cansamontañas
Los Cuatro Magníficos más chulos que un ocho . ¡¡Qué guapo el chaleco de la bolsa de corredor!!

Con Iker y Borja arriba y abajo con Antonio.
Aún teníamos tiempo así que nos dimos una vuelta por el pueblo encontrándonos con más amigos: Borja Valdés e Iker Martinez, los dos apuntados a la Vuelta Aneto, lo mismo que David Salinas tan jovial como siempre que se plantea la excursión como entreno para sus cien millas de septiembre en la sierra madrileña.  ¿Y ese chico que me suena? ¡Es Jorge el de la Meteo! - me encantó poder saludarle y comprobar que es tan majo y simpático como se muestra en su magnífico blog de montaña y meteorología, venía para participar también en la Vuelta al Aneto, corriendo y grabando con su cámara para dejarnos un excelente vídeo como todos los que hace: 


Visitamos la zona de meta y de reojo miramos la alfombra roja que muy pronto pisaríamos y a la que todos queríamos volver... pero un poco más tarde.  En Barrabés curioseamos algunos vestidos y bolsos, no encontramos Louis Vuitton sino Salomon, North Face, Trango World... menos mal que no habíamos cogido las tarjetas porque sino habríamos tenido un disgusto.

De vuelta al polideportivo dispusimos los trastos y aparejos de romano tras de lo cual cenamos: yo había llevado un tupper con ensalada de pasta del que dí buena cuenta. Me tocaba poner la insulina lenta (Lantus) que tiene acción de 24 horas, las 14 uds las reduje a 8 y seguidamente me puse 4 uds de rápida (Novorapid) cuando normalmente pongo 6.

Con todo preparado nos recostamos en las furgonetas y echamos un sueño, eran las 10:30 y teníamos un tiempo precioso para descansar. Alguno pilló hasta el sueño rem porque sus ronquidos podían oírse en la Renclusa, yo de vez en cuando miraba el reloj y a las 11:30 di un toque al personal porque nadie hacía mención de ponerse en marcha. ¡¡Vamosssss!!

Mi glucemia a las 23:38 es 153, me tomo un bifrutas de 330 ml.  Para cuando estamos preparados no quedan ni 15 minutos así que salimos a la carrera hacia la Avenida de los Tilos y cómo no, entre risas ¡¡qué llegamos tarde!!

Ni cinco minutos faltan cuando entramos en el corral ¡¡uffff!!  Estamos en la cola del pelotón: 289 de los 300 apuntados.


La salida debió ser emocionante pero nosotros ni nos enteramos, tiempo justo para cuatro fotos de equipo y a correr, despacito en la cola del pelotón y cogiendo velocidad tran-tran poco a poco... ¡¡Vamossss!!

Hacía calor en Benasque (1130 mts) y la sigue haciendo cuando salimos del pueblo a la oscuridad del valle.  Nos hemos separado, yo voy adelantado junto con Antonio, pero el Txurregi no tarda en perderse delante mía mientras que yo me retengo para unirme al equipo, lo cual no ocurrirá hasta un poco antes de los Baños del Hospital. Resulta que en los primeros metros de la salida a mi tocayo Nuin se le abrió la mochila cayendo el contenido al suelo, Joseba y Alejo se quedaron a ayudarle y ese es el motivo de su retraso, no pasa nada ¡¡anda que no hay carrera!! Poco a poco va refrescando y pasados los Llanos del Hospital incluso caen gotitas de agua, intuyo que puede ser la niebla francesa que estará rebasando la divisoria fronteriza .

Hacia los Llanos del Hospital

Ultimos mts antes de la Renclusa

Algo más de tres horas de carrera cuando llegamos al Refugio de la Renclusa (2140 mts). Mi glucemia a las 03:22 es 105, así que me pongo morado de Coca-Cola, frutos secos, gominolas, un sandwich de jamón york, mermelada...  Con la boca llena me pongo a la cola del grupo y  a buen paso ganamos un pelín de altura para perderla enseguida en la bajada al Plan de Aigualluts.  Tras rebasar la llanura semi-inundada, cruzando arroyos y saltando alguna charca que otra nos internamos en el reino de las rocas, las piedras, los pedruscos, los bloques... Granitolandia.

Ascendemos dentro de una larga fila de corredores, una hilera de luces cuando miramos atrás que también podemos adivinar delante nuestra. Poca charla, porque además no nos oiríamos ya que subimos paralelos al torrente y el agua produce un terrible estruendo. Más arriba dejaremos de escucharla al menos con tanta fuerza, porque bajo las piedras suena el murmullo del deshielo.  Empieza la subida final al Collado de Salenques.  Pisamos algún nevero pero muy arriba. Me voy quedando atrás y mis colegas se detenien en un par de ocasiones hasta que emprendemos la subida final. Voy justo de caja y vuelvo a quedarme atrás ¡¡uffff...!!  Dos sevillanos trepan detrás mía sin dejar de hablar y el run run de su marcado acento andaluz me produce un efecto extraño, como de estar soñando.  Pero no, estos bloques de granito son de verdad y debo prestar atención para ver la mejor forma de salvarlos, saltando o trepando ¡¡Vamossss!!


Cerca del Collado oigo a Joseba que me grita, le respondo pero cuando llego arriba ya ha desaparecido, no importa. Está amaneciendo y aprovecho para hacer cuatro fotos con mala calidad pero significativas. Estamos a 2809 mts en un lugar salvaje y espectacular. Por el Valle de Salenques suben las nieblas mientras que hacia el otro lado a cada minuto el cielo despejado va ganando luminosidad, preciosa imágen que comentamos con los voluntarios y corredores que cada vez más apretados nos detenemos en este nido de águilas para tomar aliento.

Nos han asegurado con cuerdas fijas los primeros metros de descenso y gracias a eso no nos tiemblan las piernas cuando flanqueamos las paredes sobre el abismo de Salenques. No veo rastro de Joseba ni de Alejo o Carlos Nuin de modo que desciendo hasta los neveros de abajo sin pausa pero sin prisa, me hago a la idea de que están más fuertes y ya habíamos hablado de que nadie esperaría más de lo necesario si había mucha diferencia de ritmos.



Por eso me extraño cuando veo a Joseba parado junto a una roca, me saluda animado pero enseguida me dice que se ha dado un golpe con la pierna en una piedra de cantos afilados y ha sufrido unos arañazos. Efectivamente tres líneas rojas se dibujan en su espinilla, no sangran pero una de ellas es profunda. Ummmmn.  Mi compañero tiene vendas y adhesivo para apañar una buena cura. Un corredor se detiene y nos ofrece las tijeras ¡¡menos mal!! pues nosotros no llevamos y la venda no se dejaba cortar...  Cuando terminamos el apaño y comprobamos que no sangra, Joseba se anima a continuar. Le duele el golpe pero no hay daños de importancia así que continuamos.

No sé si por lo apretado del vendaje o por el susto, el caso es que mi compañero no consigue avanzar con seguridad entre los bloques, y eso que le estaba gustando la gimnasia y le había pillado el gusto a los equilibrios.  ¡¡Qué mala pata!! Se había retrasado adrede para esperarme y en un despiste al relajar el ritmo ha sido cuando ha perdido pie.  Los dos estamos seguros de que, de haber seguido la marcha con Alejo y Carlos Nuin no habría pasado, pero es tontería darle vueltas, rápidos o lentos, cada zancada es arriesgada en un terreno como éste y requiere la máxima atención. ¡¡Qué mala suerte!!

Casi recuperamos un buen ritmo camino del control de Salenques cuando mi compañero tropieza cayendo cuan largo es sobre las piedras. Por suerte no es nada, pero evidencia que no está al 100% de condiciones. Nos damos un márgen, quedan doscientos metros hasta el control y como llegamos sin más problemas Joseba se anima a continuar. Es una decisión importante porque aquí estamos próximos a un punto de evacuación y el siguiente control está en Llauset: tenemos la etapa más técnica de la prueba por delante.

Pero este chaval estaba muy ilusionado con esta carrera, en sus piernas tiene un montón de kilómetros por senderos, montañas y barrancos, todo para llegar aquí lo mejor preparado posible y no se quiere marchar sin intentarlo. ¡¡Claro que sí!! ¡¡Vamossss!!

Hay una subida dura hasta los 2706 mts, más de 400 mts de desnivel por terreno tieso y agreste, con apenas rastro de senda, pero los dos progresamos a buen ritmo. El tiempo perdido nos ha recuperado algo y esta subida donde el año pasado iba asfixiado se me hace menos dura.  Al principio de la ascensión escuchamos unos gritos que tienen que ser de Alejo y Carlos Nuin, los pobres no saben la causa de nuestro retraso y andarán a ver si les pillamos. El móvil no hemos hecho ni encenderlo pues suponemos que no hay cobertura.





Estany Cap de la Vall

Estany Negre desde el collado sin nombre ¡¡Espectacular!!



Bajaremos a los Estanys de Anglios para subir a ese collado
 y llegar al embalse de Llauset.

Una vez arriba tenemos subidas y bajadas hasta el descenso a los Lagos o Estanys de Anglios, el terreno sigue siendo exigente y requiere atención y esfuerzo contínuos, lo que va pasando factura a mi compañero. Iremos despacio y más despacio todavía en la bajada a estos preciosos ibones o estanys. Después otro pequeño repechón para superar un collado, al otro lado está Llauset. ¡¡Ahí está Joseba!! Ya lo tenemos. Le doy ánimos asegurándole que llegados allí le habrá dado un buen mordisco a esta prueba, el más sabroso y salvaje. ¡¡Bravo Joseba!!

Control de Llauset, al fondo el Collado de Ballibierna

Llegados a Llauset mi amigo fue examinado en el puesto de enfermería donde comprobaron que la herida no era importante y sólo requería dos o tres puntos, que le pondrían en Benasque. Aquí se despidió de la aventura pero estoy seguro de que ahora mismo estará soñando con volver el año que viene. ¡¡Ya somos dos!!

Pero yo no he terminado la excursión así que tras ponerme morado de frutos secos, caldo con fideos, café, coca-cola, quesitos, galletas y nocilla salgo como alma que lleva el diablo hacia el collado de Ballibierna ¡¡Hasta luego Joseba, nos vemos en Benasque!!

Al haber hecho la etapa Salenques-Llauset a ritmo tranquilo me encontraba a tope de fuerzas de modo que fui adelantando grupos de corredores todo el rato a tal velocidad que más de uno me preguntaba qué había comido en el control... Pero no se trataba de qué había comido sino de cuántas ganas tenía de terminar esta aventura. En mi cabeza lo resumía todo a superar dos obstáculos: el collado de Ballibierna y el de la Forqueta, después de Salenques eran las máximas cotas de la ultra, ¡¡vamossss!!
El Posets tapado por las nubes allí al fondo, muy lejos.
Ver el macizo de Posets desde el Collado de Ballibierna (2732 mts) da miedo ¡¡qué lejos está!! Pero ahora toca bajar, por terreno delicado al principio pero enseguida se llega a tramos de sendero corredero con mejor piso a medida que llegamos a la Cabaña de Coronas. 

En el refugio o cabaña de Coronas, a 1940 mts han dispuesto un avituallamiento que es novedad este año. Viene muy bien porque todavía queda mucho hasta Benasque así que me detengo y como de todo, ¡¡qué rico el melón!!  Mi glucemia aquí a las 13:29 es de 123, así que me echaré un par de geles al bolsillo y reanudaré la carrera hacia Benasque. ¡¡Ah pero antes!! le hago una foto al chaval que me ha adelantado hace un minuto como una exhalación: Cristofer Clemente ha salido de Benasque 8 horas más tarde y aquí está, me ha pillado ¡¡qué tío!! Llegará a Benasque a las 14:27, media hora antes que yo...
El corredor canario Cristofer Clemente será el campeón
de la Vuelta al Aneto ¡¡Bravo!!

Es mediodía y los 8 kmts de pista de Ballibierna son una dura prueba bajo el sol de este verano, por mucho que sean cuesta abajo. Llevo un vaso vacío y cada vez que veo agua me paro un segundo a mojarme la cabeza, ¡¡qué placer!!  Gracias a eso llegaré a Benasque, donde hay 30 grados de temperatura más fresco que una perdiz ¿o era feliz?

Carlos Nuin consolando
al bueno de Alejo ¡¡pobre!!
En el control y avituallamiento del polideportivo está Joseba que me recibe sonriente, contento de verme llegar tan animado. La sorpresa es ver a Carlos Nuin, -¿Pero que haces aquí campeón? - le pregunto extrañado. - Nada, descansando un poquillo y esperándote - me contesta, pero enseguida añade que Alejo ha sufrido una rotura de fibras y que deja aquí la carrera. ¡¡Mecachis la mar!!  Y seguramente ha sido por las paradas que han hecho esperándonos a Joseba y a mí.  ¡¡qué mala suerte!!

Tranquis que cuando escribo este ladrillo sé que está animado para correr los 42 kmts de Canfranc, así que la cosa no ha sido muy seria. Pero es una faena porque estaba fuerte como el vinagre y habría hecho un carrerón, seguro que sí. ¡¡Otro que tiene faena para el año que viene!!

Tengo 70 de azúcar en sangre, así que como un plato de pasta, algún trozo de melón, coca-cola, caldo, café...  de todo y sin ponerme gota de insulina ¿para qué si mis músculos van a seguir currando unas cuantas horas más?


Continuar con mi tocayo me da respeto, está mucho más fuerte que yo pero también sé que su filosofía no es hacer un tiempo u otro sino terminar y disfrutar.  Por otra parte es un hombre tranquilo, con una calma y un sentido común a prueba de fuego, de modo que tras cambiar mis zapatillas kalenji por unas sportiva nuevecitas (incluyendo calcetines) mis pies que habían llegado un tanto recalentados se quedan nuevos para reanudar el paseo y mi confianza al 100% de que lo conseguiremos. Comienza la II parte de esta ultra: La Vuelta al Posets. ¡¡Vamossss!!

Tenemos casi 400 metros de subida, la "tachuela" del Molino de Cerler, afortunadamente vamos por un sendero dentro del bosque y casi siempre a la sombra, la temperatura es alta pero el viento, aunque muy flojo, es fresco y nos alivia en las zonas despejadas. Eso sí, el sol es africano.

Por el sendero hacia el Molino de Cerler
Aún por sombra, sudamos la gota gorda y se hace largo llegar arriba, a los descampados próximos a la estación de Cerler, lo positivo es que no dejamos de cruzarnos con todos los corredores de la Maratón de las Tucas y todos y cada uno de ellos, a pesar de que también llevan una buena paliza y bajan de casa diós, nos animan y aplauden al pasar corriendo al lado nuestra.  No te crees un héroe cuando te felicita un vecino, un amigo o un cuñado, pero si te felicitan setecientos y pico chicos y chicas que no conoces de nada... Entonces estás seguro de que te has levantado siendo supermán!!!

En Eriste son las 17:37 de la tarde, el sol sigue alto y calentando cuando paramos 5 minutos en el avituallamiento. Por suerte la pista que asciende valle arriba hacia la Espigantosa, camino del refugio, discurre por la orilla izquierda que está en sombra. Tipi-tapa, chino-chano, subimos bastones en mano con la cabeza gacha pero con buena conversación los dos Carlos supervivientes de la cuadrilla.

Alcanzamos a tres elementos, dos son asturianos y ya habíamos ido un rato juntos en la subida al Molino de Cerler. Ahora volvemos a coincidir con ellos y con otro corredor que resulta ser Roberto Rodrigo, un veterano maño del club Atlético Sobrarbe, yo le conocía de haber cruzado algún saludo en la Ultra de Guara hace dos años.  Los asturianos son Helios y Rafa, este último es otro montañero veterano que anda metido en la organización de Travesera que ha venido a Benasque invitado por los organizadores de la Aneto Posets  ¡¡vaya regalo envenenado!!

Los dos están alucinados con los paisajes que están descubriendo, Helios se ha quedado con los bosques próximos a la cabaña de Coronas en Ballibierna, bosques de pino negro como los que tenemos aquí en el valle de Eriste y que también está espectacular.  A todos nos sorprende la cantidad de agua que desciende no sólo por el cauce principal sino casi por cada barranco secundario. Las tormentas de estos días atrás han debido ser terribles.

Un lugar fantástico y lleno de magia:
Cruzamos la Aigüeta de Grist en el puente de Tramarrius

Cascada de Espigantosa
Helios y yo nos hacemos una foto de recuerdo

La pista que nos lleva hasta la Espigantosa es un cuestón de tres pares, pero ahí termina y continuamos por sendero, seguimos ganando altura con algún descanso pero muy contado.  El paisaje sigue siendo soberbio, escuchamos y podemos ver más saltos de agua entre los árboles y en las laderas de los montes próximos también se ven hilos plateados de agua, muy lejos.  Las paredes del Escorbets se levantan imponentes a nuestra derecha y quedan a nuestra espalda cuando iniciamos la subida final hasta los 2110 mts del Refugio de Eriste o Angel Orús.

Por el camino hemos alcanzado a una chica: Luisa Abril, que cree ir cuarta en la clasificación femenina y anda comiendose un poco la cabeza con el asunto. Quizás por eso no había parado mucho tiempo en Benasque y anda ahora justa de fuerzas. La animamos con el avituallamiento del refugio. Vamosss!!!

Quien también necesita ánimo soy yo que me da un pajarón en los últimos repechones próximos al refugio. Aunque me había tomado un bote de taurina cafeina poco má arriba de la Espigantosa no ha sido suficiente y llego muy justo al refugio: mi glucemia a las 20:18 es 95 y eso que me había metido dos barritas y un gel cinco minutos antes. Devoro unas cuantas galletas con quesito, con nocilla, un sandwich de jamón york, frutos secos, dos cocacolas y pillo otras dos para la mochila, lo que tenemos delante es casi más salvaje que Salenques: el Collado de la Forqueta a casi 2900 mts de altitud que nos abre el paso a Viadós en la Bal de Chistau. ¡¡Madre mía qué lejos!!

Los voluntarios son fantásticos pero los del refugio Angel Orús más todavía, uno de ellos me dice que también tiene diabetes pero de pastilla, osea del tipo II que decimos. Me dice que coja más coca-colas pero bastante peso son las dos que me llevo, jajaja  ¡¡Muchas gracias campeón!! Adiós, adiós!!

Nos alejamos del refugio con las últimas luces, Roberto nos habla del Ibón de Llardaneta, que para él es uno de los sitios más bonitos del Pirineo y que tiene la curiosidad de no tener desagüe visible.  Todavía tenemos un poco de luz y lo podemos ver ¡¡qué sitio más fantástico!! se respira una paz total, hay algunas tiendas cerca de la orilla pero reina un silencio total. ¿Y el collado ?  - Allí lo tenéis- nos señala también Roberto, quien a estas alturas es nuestro guía oficial pues conoce cada piedra del camino. -¡¡ Ánimo, que sólo tenemos 200 mts de desnivel !! -.

Dejamos atrás el Refugio Angel Orús


Luisa seguida de Roberto

Orillas del Ibón de Llardaneta. Ultimas luces.

Será muy larga la subida hasta el collado, los voluntarios no dejan de animarnos desde arriba, pero Luisa anda muy, muy justa, casi no le entraba nada en el refugio y apenas ha comido nada así que tiene las energías por los suelos, cada cuatro pasos debe parar a tomar aliento.  A su lado vamos Roberto, un chico de Barcelona ¿Juan Miguel? y yo sin dejar un segundo de animarla entre bromas y veras.  La noche se ha echado encima cuando llegamos arriba. Mientras subíamos no hacía casi frío pero al otro lado sopla el aire y debemos abrigarnos: cortavientos, guantes, buff ... todo viene bien. Y pienso en los campeones que el primer año pasaron por aquí en medio de la tormenta ¡¡Cómo las pasarían!!

Y todavía pienso más en esos valientes cuando más abajo, pasados unos neveros, el sendero pierde su nombre para caer a pico en la oscuridad de un abismo cuyo fondo no podemos ver.  Aseguramos cada paso y clavamos bastones por si fallara el pie, ni pensar en resbalar.  Mi colega Carlos y los asturianos se han adelantado, deben ser aquellas luces de allí abajo ¿O será el refugio de Viadós? Ni idea, esto es gigantesco y en la oscuridad de la noche todavía parece más grande...  Menos mal que Roberto nos va detallando casi cada paso de los que tenemos por delante y eso nos da un poco de seguridad.

Por fin llegamos al bosque donde el camino vuelve a ser eso, un camino y proseguimos a mejor ritmo. Luisa está recuperada, será porque vamos de bajada o por el guaraná que ha tomado -por cierto, tengo que probarlo-, el caso es que estamos llegando a Viadós.

En las cercanías de Viadós el sendero cuenta con bancos
para descanso de los excursionistas

Es curioso, arriba de la montaña no hacía tanto frío. Al llegar al refugio de Viadós estamos helados. Carlos sale con otro chico justo cuando llegamos. Está más fuerte y cada minuto que gane ahora es un minuto de oro que podrá dormir (él es quien conducirá en el viaje de vuelta), ¡¡hasta luego campeón!!

El refugio de Viadós está casi un kilómetro alejado de nuestra ruta, hay que andar y desandar esta pista llena de agua que sube y baja ¡¡qué rollo!!  Pero vale la pena por el buen trato y cariño con que nos reciben allí. Dos chicas voluntarias nos ofrecen mantas, café, caldo...  Mi glucemia a las 0:54 del Domingo es de 311, llevo más de 24 horas sin insulina, así que me pongo 6 uds de lenta y 1 ud de rápida, prefiero seguir alto a un pajarón.

Aquí nos esperaban Rafa y Helios, que continúan con nosotros, Juan Miguel se quedará a dormir un rato porque no puede de sueño así que salimos cinco mosqueteros a cubrir la última etapa de esta formidable aventura: Debemos superar unos 700 metros positivos hasta el collado de Estós. ¡¡Vamosss!!

En la Pleta de Añes Cruzes Roberto nos dice que debemos cruzar al menos cuatro barrancos, por todos baja el agua abundante y blanca de espuma a la luz de nuestros frontales, espectacular.  Todavía no he dicho lo bien señalizada que está la ruta, la organización ha dispuesto unas chapitas que brillan a la luz y podemos ver las señales luminosas hasta muy lejos y arriba muy arriba... ¡¡ufff!!


Luisa vuelve a tener problemas con la subida y más arriba Helios y yo nos adelantamos porque nos estamos quedando fríos.  Rafa tampoco tira cohetes pues le duele la espalda pero este hombre es duro como pocos y apenas se queja, sólo que se va quedando dormido.  

Se nos hace muy largo llegar a este último collado, no es sólo la subida, es que cuando crees que has llegado arriba, la pendiente se hace más tendida y debes seguir mucho trecho casi llaneando. Por fin llegamos y vemos a los voluntarios tendidos en el suelo en el interior de sus sacos de dormir. Hace un frío terrible con el aire pelado que sopla aquí y nos preguntamos cómo no han puesto una tienda o algún parapeto donde refugiarse.  Nos aseguran que están bien, les damos nuestros datos y nos despedimos dándoles las gracias por el frío que están pasando. ¡¡Adiós, adiós!!

Si subir se ha hecho largo, bajar al refugio de Estós ni te cuento.  Por suerte el camino es bastante bueno y no nos guarda sorpresas desagradables. Enseguida avanzamos entre prados y después entre pinos negros, ya falta menos!!

Refugio de Estós, alcanzamos otra vez a Carlos Nuin que justo sale hacia Benasque para cubrir ahora sí, la última etapa. Helio y yo nos sentamos y nos ponemos morados atendidos por los voluntarios como si fuéramos unos marqueses.  Son las 03:53 y mi glucemia 87, mejor que los 311 de Viadós pero muy justa así que me pongo morado, entre otras cosas tomaré 5 vasos de caldo caliente. Riquísimo!!

No pasan 10 minutos cuando llegan Roberto, Luisa y Rafa, volvemos a ser los cinco magníficos cuando salimos hacia Benasque.  Esta aventura la tenemos ¡¡Vamoooosssss!!

Un rato de sendero y enseguida llegamos a la pista del Valle de Estós cuando las luces empiezan a clarear el cielo y empiezan a distinguirse las paredes del Perdiguero a nuestra izquierda y las Tucas de Ixeia a nuestra derecha. El río Estós baja a tope de agua, espectacular. Este puede que sea uno de los valles más bonitos del Pirineo Aragonés, todavía no podemos verlo a placer pero a la altura del barranco que baja de Batisielles disfrutamos de la estampa de los hermosos hayedos que se cierran sobre la pista. 

Intentamos correr pero nos cuesta, nos duelen los pies, recalentados y con alguna ampolla que otra, podríamos ganar muchos minutos pero seguimos caminando, alternando alguna carrera cuando el piso lo permite.  

¡¡Qué largo se nos hará todavía!!  Cuando bajamos al valle principal todavía tenemos 4 kmts de llaneo hasta la meta, corremos un poco, andamos...  Helio y Rafa se han quedado atrás y nos llaman, cuando nos giramos vemos otro grupo venir a la carrera, con ellos viene una chica y eso nos impulsa a correr también para que Luisa no pierda un puesto en la clasificación.  Pero es inútil, vienen muy fuertes y nosotros vamos a cámara lenta, imposible.  No pasa nada, el número cinco en la clasificación es mucho más bonito campeona!!!  Y sobre todo es fantástico estar en esa clasificación!! todos lo conseguimos:  Rafa el rey de las Traveseras, Luisa campeona en Nogueruelas y en mucha otras, Helios finisher en la carrera del Cainejo (10000 mts positivos) y Roberto Rodrigo el veterano campeón que este verano quiere sumar tres aventuras tan brutales o más que esta de Aneto-Posets a su cuenta como son la Ultra de Canfranc, la de Valle de Tena y la de Guara. ¡¡Bestial!!

Y este es el humilde relato de su seguro servidor y amigo Carlos Cansamontañas.  Un placer amigos!!!